Opinión; Nuestro béisbol: El dilema no es ganar o perder

7:23 pm

 

 

Serie del Caribe Panamá 2019. Foto: Roberto Morejón.
Serie del Caribe Panamá 2019. Foto: Roberto Morejón.

Todavía sin apagarse los ecos del segundo lugar de los Leñadores de Las Tunas en la 61 Serie del Caribe, el tope en tierra salvadoreña cerró este domingo con una derrota (3-6) luego de par de victorias 11-6 y 9-4. Muchos exigen argumentos y razones de por qué no ganamos como antes, sin embargo, el dilema parece ser otro, más profundo y quizás incomprensible para algunos.

En la justa panameña, tal y como hemos visto en las seis ediciones anteriores, el nivel fue accesible para nuestros peloteros. Así lo reflejaron los marcadores y hasta la posibilidad de discutir un título por segunda ocasión desde el retorno en el 2014. Triunfar no significaba que todo estuviera bien, como el revés tampoco enseña solo manchas u oscuridades.

Obvio en este análisis el idilio de acudir a estas justas con los campeones íntegros de nuestra Serie Nacional, pues los refuerzos siempre serán necesarios y no es posible establecer cuotas dado que a un elenco le puedan hacer falta más lanzadores y a otros más bateadores. No obstante, a esta versión de Leñadores les cabían algunos monarcas, no por estímulos como varios presionan, sino por el aporte hacia el futuro que pudiera dejar esa experiencia.

Es preciso entonces ir a al centro de la diana. Nuestra ofensiva se comportó mal porque la disciplina táctica en home fue fatal. Al primer lanzamiento le fueron el 32% de las veces (Ayala lo hizo al 57 % y Alarcón al 50%). Cuba fue el que más swings hizo a ese envío inicial entre todos los elencos.

En más de 10 ocasiones en los cinco juegos celebrados dejamos corredores en posición anotadora (incluso en tercera base sin out) sin poder elevar un fly que los impulsaran o adelantaran. Solo una carrera (el robo de Yunieski Larduet a tercera y el posterior error en tiro del receptor venezolano) de las ocho que anotamos en la Serie del Caribe se produjo con un juego táctico y empleando la velocidad.

Es cierto que pesa mucho el hecho de enfrentar a lanzadores, que sin ser Grandes Ligas en activo, tienen un repertorio más amplio que la media de nuestros serpentineros; pero las preguntas se desprenden: ¿Esto no ha pasado siempre? ¿Cómo podemos contrarrestarlo? ¿El mejor pitcheo cubano es dominante porque es superior o porque también los rivales no lo conocen?

Talento, calidad y virtudes para imponerse en ligas profesionales cuentan por arrobas en nuestros jugadores. Los ejemplos sobran en Grandes Ligas y en el propio circuito invernal caribeño. Es decir, el dilema entonces no está en si ganamos o no un torneo, sino en cómo podemos lucir mejor a partir de solucionar errores, tendencias y carencias visibles en cada lid internacional.

En torneos cortos los cambios de alineación tienen que ser ágiles si un bateador no responde; los emergentes tienen que ser los idóneos (Vízcaino parecía ideal por Jorge Jhonson desde el cuarto partido y no con dos outs del último choque), y no puede ser que un hombre encargado de empujar carreras como Alfredo Despaigne —demostró con creces ser el mejor pelotero cubano en la actualidad— abra entrada en seis ocasiones en los dos partidos finales.

A todo lo anterior y para nada como conclusión hay que agregar el aspecto psicológico, que no equivale a presión o estrés. Debemos recuperar la alegría latina, esa que Cuba impuso en cuanto evento internacional asistía y vemos hoy en todos los demás elencos, menos en el nuestro: festejar carreras, alentar desde el banco, reírse y disfrutar el béisbol como un deporte rey. El saludo casi protocolar cuando se anota o impulsa pesa tanto o más que los propios bates.

Quedan otras cosas por comentar: composición de una nómina, formas de entrenamiento y la lógica combinación de jóvenes y experimentados en una misma selección. Por eso ni siquiera nos hemos referido a la derrota del conjunto cubano en El Salvador, pues si algo está claro es la necesidad de revisar todo y a todos los encargados de que el béisbol cubano se vea con prestancia, alegría y cercano a los líderes del mundo. Cuando eso ocurra, podremos volver a ganar muchos torneos y una derrota no dolerá como ahora le duele a este pueblo.

 

Tomado de: Trabajadores

2 comentarios

    • azog el profanador en 19 febrero, 2019 a las 9:48 am
    • Responder

    Muy cierto su comentario,sobre todo aquello de q siempre q se gana no significa q se esta bien y q siempre q se pierde no se traduce en q las cosas se hicieron mal,ejemplo de esto en las mismas series del caribe lo ponen el equipo campeon de pinar del rio q gano de chiripaso o pq supieron ganar los juegos realmente importantes y este de las tunas q en algo su segundo lugar se vio favorecido por el sistema de la competencia q lo hizo llegar a disctutir la final,por el otro lado tenemos las dos soberbias y muy buenas actuaciones de los elencos representados por peloteros de la serie nacional y granmenses bajo el nombre de granma q ni siquiera pudieron llegar a las finales,sin embargo son consideradas las mejores actuaciones de cuba en series del caribe desde su regreso, al menos asi lo pienso yo. Lo otro es el poco estudio del rival,algo en lo q por ejemplo sabemos q civil esta desde hace mucho muy flojo,dudo q el timonel cubano manejara las estadisticas de los otros equipos y del suyo propio para sacarle provecho o erradicar problemas,como esa estadistica de tirarle a los primeros lanzamientos,y por ultimo la alegria,factor indispensable en cualquier deporte para pensar en lograr la victoria.Sin estos pequeños puntos,todo se hace realmente mas dificil, quitando q haya mas o menos talento en nuestro beisbol

  1. Joel, aquí si estoy de acuerdo con tu comentario, pero no con el del sabado por Radio Rebelde donde señalas que Cuba tuvo una buena actuación al lograr el Segundo Lugar independientemente del sistema de clasificación que se haya utilizado, ni tampoco estoy de acuerdo cuando señalas que ese Torneo tenia Buen Nivel y que nadie daba a Cuba como favorita, cuando para la mayoría de los especialistas ha sido el mas bajo Nivel de las ultimas Series del Caribe que se han jugado.
    Tenemos que admitir una de dos cosas: o Cuba realmente tuvo una mala actuación, o si se considera que fue una buena actuación es porque ya realmente o potencialemente debemos verla con un nivel como pudiera ser un equipo de Colombia, Nicaragua o Aruba que sus aficionados deben dar saltos de alegría cuando logran actuaciones como las logradas por el Equipo Cuba y nosotros dejar de soñar pensando que todavía haya esperanza de algún día levantar un poco nuestro Nivel actual
    Saludos.

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