Real Madrid tiene que aprender de la derrota ante el Barça… y rápido + Jorge Valdano sugiere hacer con Vinícius lo que hizo con Raúl

2:47 pm

 

 

Tras haber puesto fin a las posibilidades de que el Real Madrid se alce con la Copa del Rey en el partido del pasado miércoles, y haber mejorado sus propias probabilidades de conseguir el tercer Triplete, el Barcelona ahora cuenta con la oportunidad de borrar definitivamente a sus rivales de la carrera por el título y crear otro momento histórico dentro de los Clásicos españoles.

El enfrentamiento más grande en la historia del balompié de clubes cumple 90 años este mes (empatado a 95 victorias en liga para cada uno); sin embargo, en todos estos años, ninguno de estos clubes ha acudido en dos oportunidades en un lapso de tres días a visitar el estadio del otro y mucho menos imponerse en par de ocasiones en territorio enemigo en un espacio de 72 horas.

Si bien el equipo liderado por Ernesto Valverde logra hacer ambas cosas depende en parte de su colega del Real Madrid, Santiago Solari, que sus analistas y jugadores no presten atención alguna al sinsentido unidimensional que repite “Nunca quiero aprender nada nuevo, siempre y cuando tenga a disposición una opinión barata y rápida que suene bien” que ha sido reiterado desde que sonara el pitazo final en la noche del miércoles en el Santiago Bernabéu.

Calificación del Barcelona: 8/10 Suárez con el doblete

La reacción dominante por parte de medios, aficionados y un grupo de exjugadores y entrenadores, era que el Barcelona pudo rematar y completar lo que el Madrid no pudo. Si bien esos son hechos que sellaron el destino de la noche, es un diagnóstico superficial, ignora la evidencia mostrada durante los últimos 16 años y a mi criterio, es intencionalmente ciega.

Lo que ocurrió, con un Madrid que convirtió una ventaja de su empate 1-1 como visitante en el partido de ida en una humillante derrota 3-0 en suelo propio, es que un sistema finamente ajustado y aprendido durante largo tiempo siguió haciendo las cosas bien una y otra vez, mientras que un grupo de jugadores estrella, acostumbrado a la filosofía de producir grandes momentos a lo individual quedó agotado y, en consecuencia, expuesto.

Un clásico ejemplo de lo anterior se produjo en el primer gol. Mientras el Barcelona pasaba el balón a la zaga, el volante Luka Modric tomó la decisión unilateral de soltarse y marcar al central Clement Lenglet. Fue una decisión equivocada, pero, típico del Madrid, es algo que les ocurre normalmente.

Lucas Vásquez, quien es en teoría el extremo izquierdo, debería haber sido el que intentara cerrar al defensor; pero, mientras Modric, a sus 33 años, quedó fuera de posición, Ousmane Dembelé quedó en espacio abierto y una combinación de pases y buen movimiento causó que Dani Carvajal y Lucas quedaran superados. El cruce de Dembelé tuvo como consecuencia que Luis Suárez produjera una volea de clase mundial para marcar el gol; pero sólo fue posible porque el atacante se encontraba en el espacio en el cual Modric debió haber protegido a sus centrales. El juego sistemático del Barcelona hace las jugadas para las cuales está diseñado: arrastrar a sus oponentes y permitir que se produzcan pases rápidos, efectivos y a un toque. Y el Madrid cayó presa de ello. Si los blancos pueden aprender rápidamente y evitar los mismos errores este sábado, entonces podrán mantener viva la liga y su búsqueda del título hasta el mes de marzo y así evitar la humillación histórica de dos derrotas en casa ante sus mayores rivales en margen de 72 horas. Sin embargo, eso es mucho pedir: el Barça ha estado haciendo lo mismo durante años.

Piénsenlo de esta forma: antes de que se introdujera nuevamente en el Camp Nou la filosofía técnica impulsada por Johan Cruyff gracias a Txiki Begiristain, Joan Laporta, Frank Rijkaard y en su debido momento, por Pep Guardiola, los blaugranas habían vencido en 13 de 74 visitas al Bernabéu. Desde 2004, se han impuesto en 12 oportunidades de un total de 17 visitas al estadio madridista en jornadas de Liga, Copa y Champions.

Desde la primera designación de Laporta como presidente del club en 2003 y el sistema Cruyff dominara nuevamente la filosofía de todo el club o su primer plantel, el Barcelona ha dejado atrás generaciones enteras de inferioridad futbolística y se han transformado para conseguir un dominio histórico.

Son capaces de lograrlo gracias a ser mejores en los pases, tener mejor posesión del balón, mejor juego posicional; además de la guinda en el pastel de contar con jugadores sumamente excepcionales capaces de lograr magia, como es el caso de Lionel Messi. Sin embargo, estos destacados futbolistas se someten al concepto de que si hacen las cosas apropiadas (cosas que se les han inculcado hasta que puedan hacerlas de forma automática), entonces es simplemente cuestión de porcentajes y serán capaces de obtener más victorias que derrotas.

Calificación del Real Madrid: Un Carvajal irregular, Vinicius el raro punto positivo

El hecho de que el Madrid fue, de manera notoria, el mejor equipo, más preciso y peligroso del primer tiempo del encuentro del miércoles sigue siendo la pura verdad. Fueron más ordenados en la marca y presionando; efectivos por la banda izquierda en la cual Sergio Reguilón y Vinicius Jr. crearon oportunidades. Sin embargo, el arquero culé Marc-Andre ter Stegen realmente sólo produjo un salvado de excelencia, al enfrentarse a Vinicius en la primera mitad. (Su salto en la segunda mitad para atajar el cabezazo de Reguilón fue vital; aunque dentro de la distancia suficiente para que un cancerbero de calidad pudiera lograr evitar el daño).

Sin embargo, el Madrid no fue humillado porque éste no pudiera convertir cuando el Barcelona sí. Perdieron porque el sistema barcelonista, tal como lo ha hecho durante los últimos 16 años en el Santiago Bernabéu, fue capaz de apartarlos, hacerles causar errores posicionales y utilizó sus pases para hacer incursiones letales justo cuando el Madrid no podía darse el lujo de permitir más goles.

El tanto definitivo para llevar el marcador 2-0 en el minuto 68 es otro ejemplo. Una vez más, Lenglet y Gerard Piqué pasaban el balón en su propia mitad de la cancha antes de que el volante Toni Kroos decidió merodear frente a ellos. No fue una marca, de hecho, no fue otra cosa distinta a un abandono de funciones.

Y tal como fue el caso en la incursión anterior de Modric, la ausencia de Kroos en el mediocampo abrió espacios en los cuales el Barcelona pudo ingresar. Sergio Busquets fue en esta ocasión el beneficiario mientras que Sergio Ramos corrió velozmente para quedar fuera de posición y así marcarle. El centrocampista esperó y luego pasó el balón a Nelson Semedo, quien tenía los espacios libres, para así darle la bola a Dembelé quien hizo cruce frente a Raphael Varane, quien terminó cayendo frente a su propio arco con la presión de Suárez en lo que terminó siendo un gol en contra.

Para el momento en el cual el Madrid se sabía derrotado, los blancos hicieron sorprendentes demostraciones de emociones humanas. La expresión de impotencia, frustración y dolor en el rostro de Casemiro al haber concedido un penal en el minuto 73 (el cual fue convertido por Suárez con un tiro a lo Panenka para llevar el marcador 3-0), fue algo por lo cual un retratista sería capaz de matar a fin de poder capturar semejantes imágenes en seis o siete sesiones.

Después del pitazo final, vino la desolación. Reguilón, después de haber dado muchos indicios de que se trata de un lateral izquierdo astuto, determinado y atlético y que se convertirá en toda una bendición para su club cuando cobre mayores conocimientos y experiencia, terminó llorando. Se apoyó en el hombro de Lucas Vásquez y comenzó a soltar las lágrimas.

Ambas son emociones de las cuales se puede aprender y no es necesario sanarlas. El fútbol nos dice, de manera rotunda, que incluso una derrota tan intensa, horrible y dolorosa como la que acaba de sufrir el Real Madrid no resta posibilidad alguna de que sean capaces de imponerse en la próxima edición del Clásico español este fin de semana. Es una regla inmutable que el resultado anterior, sin importar lo malo que haya sido, no dicta lo que ocurrirá después.

Pero los aprendizajes sí son capaces de marcar destinos. Aprender y evitar esas conclusiones erradas de que “SÓLO fue cuestión de definición” son las medicinas que pueden ayudar a la rehabilitación en el Real Madrid. Tienen otra posibilidad de enderezar el rumbo este sábado y Solari debe formular un plan con el objetivo de evitar que el Barcelona ejecute lo que mejor sabe hacer.


Jorge Valdano sugiere hacer con Vinícius lo que hizo con Raúl

 

MADRID – Jorge Valdano, ídolo y ex entrenador del Real Madrid, tiene una sugerencia para que Vinícius Jr. termine mejor las jugadas. Las fallas fueron el punto principal que se le criticó al brasileño tras la derrota 3-0 ante el Barcelona por la Copa del Rey, a pesar de su buena actuación.

El icono merengue recordó el trabajo hecho con Raúl, quien haría historia en el club, cuando empezó a aparecer en el elenco principal del Real Madrid.

“Cuando Raúl estaba en el momento de Vinícius, lo teníamos todo el día corrigiendo la finalización, como un loco, cuando debutó en el Real Madrid. El gol, claro, se entrena, y Vinícius hará y mejorará. Falta a él parar y levantar la cabeza”, evaluó el argentino en el programa El Transistor.

A pesar de la evolución que Vinícius aún necesita, Valdano elogió al exFlamengo, quien a pesar de su poca edad, ya entrena con los protagonistas del elenco madrileño.

“Sin Cristiano Ronaldo, el Real Madrid tiene muchos más problemas para ganar los partidos que no merece ganar. El problema del Madrid es que, en los últimos metros, está en manos de un joven muy bueno, pero que aún no está listo “, analizó.

El Real Madrid y el Barcelona vuelven a encontrarse este sábado, pero ahora en LaLiga.

 

 

Tomado de: ESPN

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