MLB; Para los fans de los Filis, es hora de celebrar

1:16 PM

 

 

 
 
 

CLEARWATER, Florida — Los Filis hicieron lo que tenían que hacer. Así de simple. Los fans del club deben recordar este momento. Su equipo ha pactado con uno de los mejores talentos de esta generación. Bienvenidos a una nueva era del béisbol de Filadelfia que promete ser muy divertida, con un estadio repleto, un equipo ganador y uno de los jugadores más talentosos e interesantes de Grandes Ligas en la parte gruesa del lineup.

Será un verano divertido en Filadelfia. En una época en la que los equipos se han regido por los números y la lógica, los Filis actuaron con el corazón.

¿Tiene sentido un contrato de 13 años y US$330 millones? Por supuesto que no. Pero no es el momento para esa pregunta. Es un día para festejar. No importa que Harper vaya a tener 39 años cuando concluya el convenio, el más grande en la historia del deporte norteamericano.

El último año del contrato, el 2031, no importa. Tampoco importa el 2029 ni ninguna otra campaña. La que importa es la del 2019, ya que con la firma de Harper cambia las expectativas y todo eso. Si Harper ayuda a los Filis a llegar a la postemporada y quizás a una Serie Mundial o dos, el equipo habrá adquirido lo que buscaba después de seis temporadas consecutivas con marcas perdedoras.

En algún momento, los Filis lamentarán este contrato. Así suelen terminar estas cosas. Por otro lado, si para cuando llegue ese momento el Citizens Banks Park ha cobrado una vibra mágica y el béisbol de octubre se ha hecho una costumbre, nadie debe lamentar los años ni los dólares.

Harper tiene que cumplir. Tiene que entender que se acaba de convertir en el nuevo rostro de los Filis y que sigue los pasos de Steve Carlton y Dick Allen, Pete Rose y Mike Schmidt, Jimmy Rollins y Ryan Howard. No muchas franquicias cuentan con la historia y las expectativas de Filadelfia.

Es preciso que Harper entienda que estará bajo la lupa como nunca lo estuvo en Washington, donde la ciudad aún está agradecida de tener una vez más un equipo de Grandes Ligas y donde no acostumbran a abuchear.

En Filadelfia, las cosas no son así. A Harper lo verán como un bate importado por varios años. Los fans de los Filis llevan años abucheándolo y esos hábitos son difíciles de romper. Los aspectos de su juego que en Washington pasaban desapercibidos – su propensidad para hacerles swing a pitcheos malos, su falta de interés en ser élite en cuanto a la defensa se refiere – podrían ocasionarle problemas en Filadelfia.

Dicho todo eso, sería una tontería sacar conclusiones sobre un dotado jugador de 26 años que sueña con ser de los mejores. Su carrera está lejos de terminarse y él podrá escribir su historia como quiera. ¿De cuántos jugadores se puede decir eso?

¿De Roberto Clemente en el bosque derecho? Quizás. ¿Se acuerdan de las comparaciones entre Mike Trout y Bryce Harper? Se pueden reanudar ahora que Harper jamás tendrá que volverse a preocupar por la agencia libre o por elegir a un nuevo equipo.

Ahora Harper se puede enfocar en lo que siempre ha sido su misión: Convertirse en el mejor pelotero que haya pisado el planeta tierra. Aún puede lograrlo. Sus temporadas discretas son mejores que las de muchos jugadores.

Con su personalidad magnética, Harper atraería al estadio a fanáticos que de lo contrario no irían. Él entiende que trabaja en el mundo del entretenimiento y eso es algo que todo jugador debería tener presente.

Dado que Harper forma parte ahora de una lucha férrea en el Este de la Liga Nacional y que visitará el Nationals Park con frecuencia, habrá conversaciones y debates sobre este contrato por muchos años. Más adelante, podría haber lamentos. Pero ahora mismo, es momento de celebrar.

 

CLEARWATER, Florida — Los Filis hicieron lo que tenían que hacer. Así de simple. Los fans del club deben recordar este momento. Su equipo ha pactado con uno de los mejores talentos de esta generación. Bienvenidos a una nueva era del béisbol de Filadelfia que promete ser muy divertida, con un estadio repleto, un equipo ganador y uno de los jugadores más talentosos e interesantes de Grandes Ligas en la parte gruesa del lineup.

Será un verano divertido en Filadelfia. En una época en la que los equipos se han regido por los números y la lógica, los Filis actuaron con el corazón.

¿Tiene sentido un contrato de 13 años y US$330 millones? Por supuesto que no. Pero no es el momento para esa pregunta. Es un día para festejar. No importa que Harper vaya a tener 39 años cuando concluya el convenio, el más grande en la historia del deporte norteamericano.

El último año del contrato, el 2031, no importa. Tampoco importa el 2029 ni ninguna otra campaña. La que importa es la del 2019, ya que con la firma de Harper cambia las expectativas y todo eso. Si Harper ayuda a los Filis a llegar a la postemporada y quizás a una Serie Mundial o dos, el equipo habrá adquirido lo que buscaba después de seis temporadas consecutivas con marcas perdedoras.

En algún momento, los Filis lamentarán este contrato. Así suelen terminar estas cosas. Por otro lado, si para cuando llegue ese momento el Citizens Banks Park ha cobrado una vibra mágica y el béisbol de octubre se ha hecho una costumbre, nadie debe lamentar los años ni los dólares.

Harper tiene que cumplir. Tiene que entender que se acaba de convertir en el nuevo rostro de los Filis y que sigue los pasos de Steve Carlton y Dick Allen, Pete Rose y Mike Schmidt, Jimmy Rollins y Ryan Howard. No muchas franquicias cuentan con la historia y las expectativas de Filadelfia.

Es preciso que Harper entienda que estará bajo la lupa como nunca lo estuvo en Washington, donde la ciudad aún está agradecida de tener una vez más un equipo de Grandes Ligas y donde no acostumbran a abuchear.

En Filadelfia, las cosas no son así. A Harper lo verán como un bate importado por varios años. Los fans de los Filis llevan años abucheándolo y esos hábitos son difíciles de romper. Los aspectos de su juego que en Washington pasaban desapercibidos – su propensidad para hacerles swing a pitcheos malos, su falta de interés en ser élite en cuanto a la defensa se refiere – podrían ocasionarle problemas en Filadelfia.

Dicho todo eso, sería una tontería sacar conclusiones sobre un dotado jugador de 26 años que sueña con ser de los mejores. Su carrera está lejos de terminarse y él podrá escribir su historia como quiera. ¿De cuántos jugadores se puede decir eso?

¿De Roberto Clemente en el bosque derecho? Quizás. ¿Se acuerdan de las comparaciones entre Mike Trout y Bryce Harper? Se pueden reanudar ahora que Harper jamás tendrá que volverse a preocupar por la agencia libre o por elegir a un nuevo equipo.

Ahora Harper se puede enfocar en lo que siempre ha sido su misión: Convertirse en el mejor pelotero que haya pisado el planeta tierra. Aún puede lograrlo. Sus temporadas discretas son mejores que las de muchos jugadores.

Con su personalidad magnética, Harper atraería al estadio a fanáticos que de lo contrario no irían. Él entiende que trabaja en el mundo del entretenimiento y eso es algo que todo jugador debería tener presente.

Dado que Harper forma parte ahora de una lucha férrea en el Este de la Liga Nacional y que visitará el Nationals Park con frecuencia, habrá conversaciones y debates sobre este contrato por muchos años. Más adelante, podría haber lamentos. Pero ahora mismo, es momento de celebrar.

 

CLEARWATER, Florida — Los Filis hicieron lo que tenían que hacer. Así de simple. Los fans del club deben recordar este momento. Su equipo ha pactado con uno de los mejores talentos de esta generación. Bienvenidos a una nueva era del béisbol de Filadelfia que promete ser muy divertida, con un estadio repleto, un equipo ganador y uno de los jugadores más talentosos e interesantes de Grandes Ligas en la parte gruesa del lineup.

Será un verano divertido en Filadelfia. En una época en la que los equipos se han regido por los números y la lógica, los Filis actuaron con el corazón.

¿Tiene sentido un contrato de 13 años y US$330 millones? Por supuesto que no. Pero no es el momento para esa pregunta. Es un día para festejar. No importa que Harper vaya a tener 39 años cuando concluya el convenio, el más grande en la historia del deporte norteamericano.

El último año del contrato, el 2031, no importa. Tampoco importa el 2029 ni ninguna otra campaña. La que importa es la del 2019, ya que con la firma de Harper cambia las expectativas y todo eso. Si Harper ayuda a los Filis a llegar a la postemporada y quizás a una Serie Mundial o dos, el equipo habrá adquirido lo que buscaba después de seis temporadas consecutivas con marcas perdedoras.

En algún momento, los Filis lamentarán este contrato. Así suelen terminar estas cosas. Por otro lado, si para cuando llegue ese momento el Citizens Banks Park ha cobrado una vibra mágica y el béisbol de octubre se ha hecho una costumbre, nadie debe lamentar los años ni los dólares.

Harper tiene que cumplir. Tiene que entender que se acaba de convertir en el nuevo rostro de los Filis y que sigue los pasos de Steve Carlton y Dick Allen, Pete Rose y Mike Schmidt, Jimmy Rollins y Ryan Howard. No muchas franquicias cuentan con la historia y las expectativas de Filadelfia.

Es preciso que Harper entienda que estará bajo la lupa como nunca lo estuvo en Washington, donde la ciudad aún está agradecida de tener una vez más un equipo de Grandes Ligas y donde no acostumbran a abuchear.

En Filadelfia, las cosas no son así. A Harper lo verán como un bate importado por varios años. Los fans de los Filis llevan años abucheándolo y esos hábitos son difíciles de romper. Los aspectos de su juego que en Washington pasaban desapercibidos – su propensidad para hacerles swing a pitcheos malos, su falta de interés en ser élite en cuanto a la defensa se refiere – podrían ocasionarle problemas en Filadelfia.

Dicho todo eso, sería una tontería sacar conclusiones sobre un dotado jugador de 26 años que sueña con ser de los mejores. Su carrera está lejos de terminarse y él podrá escribir su historia como quiera. ¿De cuántos jugadores se puede decir eso?

¿De Roberto Clemente en el bosque derecho? Quizás. ¿Se acuerdan de las comparaciones entre Mike Trout y Bryce Harper? Se pueden reanudar ahora que Harper jamás tendrá que volverse a preocupar por la agencia libre o por elegir a un nuevo equipo.

Ahora Harper se puede enfocar en lo que siempre ha sido su misión: Convertirse en el mejor pelotero que haya pisado el planeta tierra. Aún puede lograrlo. Sus temporadas discretas son mejores que las de muchos jugadores.

Con su personalidad magnética, Harper atraería al estadio a fanáticos que de lo contrario no irían. Él entiende que trabaja en el mundo del entretenimiento y eso es algo que todo jugador debería tener presente.

Dado que Harper forma parte ahora de una lucha férrea en el Este de la Liga Nacional y que visitará el Nationals Park con frecuencia, habrá conversaciones y debates sobre este contrato por muchos años. Más adelante, podría haber lamentos. Pero ahora mismo, es momento de celebrar.

 

 

Tomado de: LasMayores.com

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