¡PENOSO! Hacer estatuas a cambio de nada

9:16 PM

 

 

Raúl Gómez Arteaga es chapista pero tiene otros dos viejos amores: la escultura y el boxeo. Hace estatuillas de Teófilo Stevenson, su ídolo, pero su intención de multiplicar esa imagen naufraga entre la habitual burocracía y apatía de Cuba.

 

 

Raúl Gómez Arteaga busca mantener vivo el espíritu de Teófilo Stevenson, su ídolo. Foto: Heeney Figueroa

 

Raúl Gómez Arteaga es un chapista con más de veinticinco años de experiencia. Conocido por el apodo de Pepi, el cual ha asume como su nombre artístico, tiene otros dos viejos amores: la escultura y el boxeo.

Así lo quiere demostrar mediante la imagen de su principal ídolo, Teófilo Stevenson, cuya figura plasmó en una miniatura de metal. La estatuilla serviría de trofeo a los ganadores del torneo memorial que lleva el nombre del legendario pugilista desde hace casi una década.

No obstante, las humildes iniciativas de Pepi naufragan en el vasto mar de burocracia y apatía en que nadan diariamente los cubanos.

 

– ¿Por qué la pasión por el boxeo y el vínculo con Stevenson?

– Aunque viva en La Habana, Teófilo y yo somos prácticamente del mismo pueblo, Galicia, que pertenece a Puerto Padre (Las Tunas). Él nació en una colonia que era propiedad de mis abuelos. Por tanto, nuestras familias se conocen de siempre y hemos mantenido buenas relaciones hasta hoy.

Yo empecé a practicar boxeo desde pequeño y, obvio, Teófilo se convirtió en mi principal referente. Llegué a competir hasta las categorías juveniles. Lo dejé porque necesitaba empezar a trabajar.

Mientras esto ocurría, ya Teófilo era campeón mundial y cada vez que ganaba algo importante lo paseaban por la ciudad de Las Tunas en un automóvil y a nosotros nos sacaban de la escuela para que fuéramos a saludarlo. Significaba mucho para mí por la cercanía que teníamos, y cada vez que él peleaba nos reuníamos todos para verlo en familia, con la certeza de que iba a ganar.

 

– ¿Cuándo decide hacer la estatuilla?

– Eso fue en el año 2013. A mí me dolió mucho la muerte de Teófilo en el 2012 y poco después tuve un sueño. En el sueño yo hacía una estatua de tamaño natural y la paseábamos por la ciudad de Las Tunas en un automóvil, igual que se le hacía en vida.

Cuando me levanté en medio de la madrugada empecé a darle vueltas a esa idea, al principio pensé hacer una escultura con la altura exacta de Teófilo. Pero al poco tiempo me encontré con Alcides Sagarra y me dijo que, si lo hacía más chiquito, podía servir de trofeo en la primera Copa memorial que se iba a dedicar a Teófilo en junio de ese mismo año.

– ¿Cuánto tiempo invirtió para producir el trofeo? ¿Qué técnica aplicó para el mismo?

– Me encontré con Sagarra en enero y el torneo sería a mediados de junio, fueron como cinco meses que dediqué a la estatuilla.

La técnica que uso se llama repujado al vacío y es muy compleja. Tuve que armar el trofeo pieza por pieza, o sea, los brazos, las piernas, etcétera. La cabeza fue lo más difícil, deseché catorce versiones antes de la que se quedó. Cada vez que terminaba una, iba a casa de la viuda de Teófilo para que me diera su opinión. En resumen, la terminé casi el mismo día en que arrancaba el torneo.

– ¿Qué pasó allí?

– Una vez que llegamos, le entregué personalmente el trofeo al presidente del INDER de la provincia, un señor de apellido Robinson. Esa primera edición del evento pasó bastante inadvertida por los medios, solo se publicó una pequeña nota en el periódico local, que mencionó el trofeo. Mi familia ni se enteró, lo más que obtuve fue el agradecimiento verbal de las autoridades deportivas del territorio.

Todo continuó funcionando así mientras Alcides Sagarra estuvo al frente del comité organizador, o sea entre 2013 y 2015, pero tuvo que entregar el mando del evento por problemas de salud. Ya en la edición de 2016 no me invitaron, a pesar de que yo había hecho un segundo trofeo, uno iba a recibirlo el equipo campeón de la justa y el otro iba dirigido al mejor peso completo.

 

La obra de Raúl Gómez Arteaga. Foto: Heeney Figueroa

 

– ¿Y qué ocurrió con la intención de una estatua a gran escala?

– Yo había entregado el proyecto con todos los detalles de la estatua de tamaño natural en las oficinas de la Ciudad Deportiva a Tomás Herrera, directivo de la Comisión de Atención al Atleta. Antes de eso, se lo ofrecí a las autoridades de Las Tunas, porque la idea original era poner la estatua ahí, pero no me hicieron caso.

En primera instancia, Herrera me ayudó, incluso me dio algunos consejos antes de que fuéramos a entregar el proyecto al presidente del INDER, Cristian Jiménez. Cuando llegamos a la oficina de Jiménez, nos recibió su secretaria y nos dijo que él había salido. Entonces le entregué todo a ella y además le di todos mis contactos. Nada.

Poco después fue el cambio en la presidencia del INDER y Sagarra me invitó a presenciar un cartel de los Domadores, y así poder hablar con Antonio Becali, pero ese día no vino porque estaba fuera de la provincia. Luego me encontré con Tomás Herrera y enseguida le pregunté por el proyecto. Él dijo que estaba guardado en su oficina y que pasara a recogerlo cuando yo quisiera.

Al otro día fui allá acompañado por mi esposa. Cuando llegamos resulta que ellos se habían mudado de oficina y tenían mucho reguero en la nueva. Uno de los trabajadores y yo pasamos horas revisando caja por caja, buscando el proyecto. Nunca lo encontramos.

– ¿Cómo fueron las cosas después de esa pérdida?

Les dije a los del INDER que el proyecto tenía un valor incalculable para mí, por tanto, tenían que ayudarme con uno nuevo. Para empezar, había que pedirle la estatuilla que serviría de modelo al equipo de Guantánamo, que en 2015 había ganado el torneo memorial.

Tres días después, Tomás Herrera me llamó informándome que ya el trofeo estaba en La Habana y yo fui a recogerlo. Dejé claro que lo devolvería en cuanto terminara con él, para que pudieran seguir dándolo en los torneos próximos. Al menos podría recuperar mi trofeo, siento que no lo valoraron como se debía.

 

Pepi no cesa en su empeño de multiplicar la imagen de Teófilo Stevenson. Foto: Heeney Figueroa

 

– También tuvo una experiencia similar con las autoridades de la provincia de Las Tunas, ¿Cuál fue?

– A raíz de la excelente campaña que cumplió el equipo de béisbol de esa provincia, quise hacer una figura alegórica al sobrenombre del equipo, “Los Leñadores”, un hacha, la cual también homenajearía, desde lo personal, a mi ciudad natal.

Mientras los Leñadores jugaban contra los Industriales en semifinales, yo me comuniqué con Pablo Civil, director del equipo, y este me invitó a que entregara la escultura al estadio. Allí me recibió una comisión de las principales autoridades del territorio, encabezada por la presidenta del gobierno, Lilian González Rodríguez, a quien le conté todas mis desgracias con el proyecto y el trofeo de Teófilo.

Vi que ella se asombraba con lo que yo le estaba contando y dijo que no entendía el trato que me habían dado, que, si yo era fundador de la Copa, tenía que ser parte todos los años de ella. También me dijo que, en la siguiente edición, seguro me reincorporaba y las provincias seguirían siendo premiadas con mi trofeo. Todo quedaría ahí, en puras palabras.

Mientras tanto me había puesto a mejorar el trofeo, pero nadie me invitó a la Copa y no me han dado explicaciones de nada, pese a que yo les envié un par de correos con fotos de la estatuilla y demás. En otras palabras, me tiraron a mierda ellos también.

Yo me siento muy dolido y totalmente ignorado. Todo lo que he hecho ha sido por mi provincia y por la figura de Teófilo que tanta gloria le dio a nuestro país, un ejemplo de humildad y entrega total.

Hay veces en que me pregunto qué pasó de verdad con el trofeo y el proyecto de la estatua. No me explico cómo puede haber tantos problemas con un ciudadano común que tiene la iniciativa de homenajear a un ícono del deporte nacional, sin que a ellos les cueste nada. Nunca me pasó por la cabeza buscarme un solo peso por ese trabajo. Con que reconocieran un poco mi labor, me bastaba.

 

 

Tomado de: Oncubamagazine

 

18 comentarios

Ir al formulario de comentarios

  1. Penoso en verdad, como me encoj…. historias como estas, cubanos que trabajan de verdad y desinteresadamente afectados por tantos burócratas que solo saben hacer daño y burlarse burdamente de hombres como Pepi. Ojala un día se haga justicia y se le reconozca su trabajo, pues sería penoso que siga trabajando a cambio de nada. Saludos.

    • Jose Acosta en 5 marzo, 2019 a las 12:15 am
    • Responder

    Raúl Gómez Arteaga ha ignorado un detalle importante, Teofilo no peleo en la sierra maestra.

      • Chucho en 5 marzo, 2019 a las 7:56 pm
      • Responder

      No entiendo que quiere decir con ese comentario, o mas bien lo entiendo mal.
      Me pasa como Daimir, molesta el burocratismo que traba las cosas, sobre todo estas que son nobles. Entristece porque Stevenson es de una dimensión universal, he visto en Cuba estatuas de patriotas, pero otras como el Caballero de París, Jhon Lennon , Chopin, Antonio Gades, Hemingway y otras muchas, todos la merecen pero mi Stevenson también y bien merecida.

      1. Hermano a mi entender, ya que creo conocer un poco más a José, quiso decir a modo de critica hacia los dirigentes deportivos y políticos que como Teófilo no fue un luchador de la Sierra no le harán su estatua, vaya a otros no lo hubieran pensado en hacerla si hubieran estado en dicho zona geográfica como si lo merecieran y nuestro campeón no, es una metáfora pero con fundamento real de parte de José, el está en el mismo lado de nuestra opinión.. Saludos.

          • Chucho en 6 marzo, 2019 a las 7:11 am
          • Responder

          Un saludo hermano y el deseo sincero y grande que tu niño siga bien.
          Me tenia matado el Mantenimiento de la página y es mi horario de comentar, vi que ayer se pudo, terminó ya ??
          Tranquilo me fui con una curva con el comentario.
          Lo cierto es que Stevenson era grande en Cuba y el mundo y merece eso y mucho mas.
          Saludos

          1. Gracias brother, gracias a dios sigue mejorando el niño. Lo del mantenimiento desde el día 27 cogió vacaciones y me pasa como a ti, en las noches es cuando mas puedo trabajar aquí y el me lo impedía, pero bueno aprovechemos el tiempo por las noches nuevamente hasta que el quiera jaja. Aclarada la cuestión sobre el comentario de José, ese es de los que sufren como tu, yo y demás las barbaridades que hacen muchos dirigentes deportivos. Saludos.

              • Chucho en 6 marzo, 2019 a las 11:56 am

              Que bueno, gracias a Dios que sigue mejorando. Los niños de pequeños son espojitas.
              Un abrazo, seguimos en combate y sin Mantenimiento.

            1. Así mismo hermano, una esponjitas, gracias y abajo el mantenimiento jeje.

    • Daniel Hernandez Mesa en 5 marzo, 2019 a las 8:24 am
    • Responder

    Es increíble que sigan pasando cosas como estas en nuestro país, y todos siguen impunes….me pasa lo mismo que a usted Daimir, me encoj… porque los que amamos el deporte cubano nos sentimos asi cuando vemos cosas como estas, y no tanto el deporte cubano, cuando lo vemos en otro lugar, porque desgraciadamente ya esta burocracia de la mayoría de los dirigentes de este país ya es en todos los sectores…
    Saludos y un abrazo mi amigo…

    1. No es fácil mi amigo como hay gente que no aporta nada entorpeciendo el trabajo de los que si hacen mucho con nada…Saludos.

    • SIEMPRE NARANJA en 5 marzo, 2019 a las 8:31 am
    • Responder

    Muchos casos como estos existen y no se conocen. La iniciativa popular hace mucho tiempo no es importante para ellos, sino viene de arriba y es oficial no procede.

    Uffff………….. que penoso este caso…… la estatua deberían hacérsela a Pepi.

  2. mejor ni hablar sobre este tema. lo siento mucho por el amigo Rául q tanto empeño ha puesto en esos proyectos y ni caso le han hecho. a la verdad q los dirigentes deportivos no ponen una buena. no son capaces de hacer nada ni siquiera parecido y tampoco aceptan algo de personas q solo quieren sentirse reconocidos por su trabajo humilde.

    asi marcha el deporte en Cuba….

    saludos

  3. Hermano lo vendieron, se hicieron un dinerito…

    • Valenzuela en 5 marzo, 2019 a las 11:50 am
    • Responder

    Es verdad que es mejor ni emitir ningún comentario, se corre el riesgo de cruzar esa delgada línea que divide el deporte de otras cosas, cualquier semejanza con lo que sucede con el Salón de La Fama del Beisbol Cubano no es pura coincidencia, pero le zumba el mango tanta apatía, tanta dejadez, tanta falta de respeto, son precisamente esos ´´pequeños detalles´´ los que no nos dejan avanzar, la burocracia anidada en nuestros entes deportivos y un poquito más allá, así no se puede.

    • Janiel Izaguirre (Trinidad) en 5 marzo, 2019 a las 12:46 pm
    • Responder

    Otra persona mas que le pone amor a nuestro deporte y otra persona mas que le arrebatan su sueño, mejor ni hablar mas de esto……….

    Saludos

    • Chucho en 5 marzo, 2019 a las 8:00 pm
    • Responder

    Por estas cosas y otras el deporte esta como esta. Escuche que se valoraba o proponía ponerle a la Ciudad Deportiva y específicamente al Coliseo el nombre de Teofilo ojalá, y la estatua a tamaño normal seria el colofón perfecto.

  4. estas son las porquer… que nos pasan millones de veces, por eso hay veces es mejor ni comentarlas porque pasas el gran insulto.
    Señor Raúl su trabajo es excelente, no pierda nunca las esperanza que muchos cubanos a pie lo apoyamos.

    • Ramón en 6 marzo, 2019 a las 9:30 am
    • Responder

    Yo tenía conocimiento de que había una propuesta de ponerle el nombre del gran Teófilo al Coliseo de la Ciudad Deportiva, incluso tengo entendido que fue propuesto por algunos comentaristas deportivos. Yo creo que sería muy justo, digo más, sería reconocer todas las glorias que nos dió ese grande del ring y con el cual creo que tenemos tremenda deuda de gratitud, es reconocer la integridad de ese gran hombre y magnífico ser humano que fue el gran Stevenson. Esta idea de Raúl es magnífica, lástima que no cuente con el apoyo gubernamental, me parece que el INDER debe hacer mucho más por sus deportistas. Es doloroso ver como lo que puede ser un homenaje a una gran figura, se diluye en trabas burocráticas y desidia. Gracias a Heeney y a Daimir por permitirnos conocer esta triste historia. Saludos a la peña.

Responder a Chucho Cancelar respuesta

Tu email nunca se publicará.