Detrás de home: Evelio Hernández

7/3/2019

4:15 PM

Colaboración del peñista Janiel Izaguirre

 

Detrás de home: Evelio Hernández

Por Joel García León

El próximo 2 de abril, Evelio Hernández cumplirá 73 años. Ya no se agacha para recibir los envíos de Braudilio Vinent, Changa Mederos o José Antonio Huelga, como tampoco realiza su trabajo de escolta en el Ministerio del Interior (MININT), al que llegó siendo muy joven. Eso sí, sigue conversador, jaranero, sencillo y preocupado por resolver problemas, sobre todo del béisbol, al que le sabe un mundo.

La tarde en que pactamos la entrevista varias veces detuvo sus confesiones buscando el dato exacto, el nombre preciso. Su total admiración revolucionaria por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y el Comandante de la Revolución Ramiro Valdés tampoco faltaron en las anécdotas. Como un soldado detrás del home pudieran definirse sus 10 años intensos en la Serie Nacional, en los que se vistió ocasiones de veces como campeón, con Henequeneros en 1970 y en la despedida de su carrera con Citricultores en 1977.

“Nací en Minas de Nicaro, pero vine a los seis años para La Habana y conocí el estadio del Cerro (hoy Latinoamericano) porque mi papá era electricista de allí. Como todo niño jugaba en la calle, aunque con carácter oficial comienzo en el béisbol a partir de los encuentros deportivos que se hacían en el Ministerio.

“Un día me pusieron a jugar voleibol, deporte que no tenía nada que ver conmigo y casualmente pasó un camión con guardias vestidos de peloteros y les pregunté: ¿aquí hay terreno de pelota? Y me dijeron sí, allá atrás. Cambié rápido y a los 19 años ya era el receptor titular del segundo equipo del MININT, que competía en diferentes zonas de La Habana”.

Evelio recuerda, para quienes no peinamos canas, que aquellos conjuntos lo integraban una constelación de estrellas, entre ellas Raúl Reyes, Agustín Marquetti, y nombres que luego hicieron historia en nuestras Series Nacionales. Nos aclara de paso que la frase popular: “Mándenlos a cortar caña” cuando pierde una selección viene de esa época, pues cada vez que no ganaban una Serie provincial o regional lo enviaban a la zafra cinco o seis meses.

“En 1968 me seleccionan para la sexagonal. Y de ahí pasé al equipo Habana, con el cual debuté en Series Nacionales. Sin embargo, al año siguiente me asignan trabajo en la Sección Política de Matanzas y aunque traje como nueve compañeros para acá solo Lázaro Peñalver y yo pudimos integrar Henequeneros ese año.

“Salgo como receptor titular y da la coincidencia que ganamos el campeonato. El mánager fue Miguel Ángel Domínguez y todos lo recuerdan por los tres Mosqueteros: Isasi, Rosique y Wilfredo”

La pasión para un receptor es dominar su posición con habilidad, maestría y vistosidad. “Es una posición muy conflictiva, pero era muy observador de los mejores cátcheres de entonces, sobre todo de Jesús Juffre, por lo guapo que era y como bloqueaba los rompimientos. Trataba de hacerlo igual y de paso crear mi estilo”.

La mayoría de edad, pelota de calidad

“Cuando entré a la preselección nacional éramos nueve receptores y no sabía qué número hacía yo. Por supuesto, Lázaro Pérez y Ramón Echevarría eran los primeros. Fueron haciendo cortes hasta el último día. El puesto para los Juegos Panamericanos de Cali se lo dieron a Echevarría, pero me llevaron como invitado. En 1972 integré ya el equipo Cuba y estuve hasta que me retiré.

“De las victorias que más recuerdo, por supuesto, la de los mundiales de Nicaragua 1972 (terminé de 20-10) y La Habana 1973 (quedé líder jonronero con tres). También la de los Juegos Panamericanos de México 1975. Allí hubo una conversación determinante en mi carrera deportiva.

“El director Serbio Borges le dijo a Ramiro que no quería jugar más pelota. Al preguntarme le explico: “Comandante, es que todos los compañeros que llegaron después que yo al Ministerio ya tienen grados y yo no. Además, se están superando y me estoy quedando atrás”. Él entendió y solo me comprometí en jugar dos años más. Y así fue. Por cierto, en la última temporada (1977) me eché arriba a Citricultores y terminamos campeones. Salí arriba”.

Tras cumplir por casi dos décadas misiones en el Servicio Exterior, Evelio dirigió a Matanzas una campaña (1997-1998), pero reconoce que no es su fuerte. Prefiere la enseñanza de una posición en la que admiró también a Johnny Lee Bench, número 5 de los Rojos de Cincinnati, equipo que le ofreció dos veces un contrato de trabajo, al igual que varios elencos profesionales de México y Canadá. “Vivíamos otra época. Lo más grande era permanecer en Cuba y ganar todos los torneos. Y si triunfábamos contra los americanos, mejor todavía”.

Criterios, anécdotas y Matanzas

“A nosotros nos enseñaron peloteros que venían del profesionalismo y a quienes nos relevaron también. Pero en la década de los noventa se comenzó a perder todo. A muchos entrenadores les dijeron que estaban viejos y no lo querían más. A partir de ahí la pelota aguantó como dos o tres años más la calidad y después fue bajando porque no había nadie de experiencia enseñando.

“No estoy en contra de la universidad y los estudios científicos, pero la pelota no se enseña en la Universidad, sino quienes la jugaron y sobre un terreno, no en aulas. Ahora estamos de nuevo enseñando a jugar pelota en Cuba”.

Muchos son los pasajes vividos por este receptor con Fidel, pero prefiere uno para ilustrar su lealtad. “En el Victoria de Girón dan un foulfly para atrás de home y cuando salgo a fildearlo había un cajón de aire que tuve que hacer un arco hacia atrás con una mano para capturar la pelota. Al acabarse el encuentro me manda a buscar Julián Rizo, primer secretario del Partido en Matanzas. Tengo un recado para ti de Fidel. Dice que fildeando así con una mano se te puede caer la pelota en un choque contra los americanos. Le dije: dígale que no se preocupe, que la mascota para esos juegos no esta, pero como es una orden suya lo cumpliré”.

Evelio tiene temas para dos y tres horas más. Sin embargo, le preciso conocer sobre dos ideas claves: el futuro de la receptoría en Cuba y el béisbol en tierra yumurina. “Después de Ariel Pestano, que sin duda ha sido el mejor; Frank Camilo es el que más me gusta porque piensa, se fija en cómo ponen los pies y los brazos los bateadores, le mira a los ojos de los bateadores, y esas son cosas que un receptor nunca puede descuidar.

“Víctor Mesa hizo un gran trabajo aquí, implantó récord de victorias y fuimos siete veces medallista, pero este pueblo quiere el título porque sabe que tenemos posibilidades. En una próxima entrevista empezaremos por ahí, por el oro de Matanzas…”

Glorias del Béisbol Cubano

 

1 comentario

  1. tremendo señor catcher lo vi jugar y tenia tremenda fuerza al bate una vez hasta termino lider jonronero

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