EN ENTREVISTA; Bryce Harper es un negocio redondo

7:55 PM

 

 

 

 

Es la cara más conocida del béisbol y ahora su jugador más rico. En esta entrevista exclusiva, el All-Star habla sobre rechazar $300 millones, reclutar a Mike Trout y convertirse en un Phillie de por vida.

 
 
by Tim Keown
 
 
 

Bryce Harper se hunde más y más en el sofá, como si fuera un puñado de monedas sueltas. El cielo a las afueras de este condominio de lujo con vista al mar ubicado en algún sitio cercano a Clearwater, Florida, es del color de unos jeans desteñidos. A pocos pies de distancia de las ventanas, los pelícanos interrumpen sus deslizamientos al recoger sus alas y soltar sus cuerpos, al estilo kamikaze, hacia la bahía.

Harper considera que hoy es el primer día en el cual él puede relajarse y reflexionar con respecto a la enormidad de lo que ha ocurrido en su vida en meses recientes. Su esposa Kayla, se sienta a su lado y hay una sensación de aturdimiento en la habitación, como si una tormenta de gran envergadura hubiese atacado el sitio y nadie lograra recobrar la energía suficiente para hacer un inventario. Sería extraño sugerir que necesitan recuperarse, considerado que la historia que ha girado en torno a Harper en semanas recientes se basa en la idea central de que él ha hecho tan poco: no firmó un contrato de agente libre, no se reunió con equipo tras equipo tras equipo, no llegó a los entrenamientos primaverales hasta el primer día del mes de marzo. Al igual que esas aves pacientes que merodean fuera de la ventana, Harper flotó libremente durante largo tiempo hasta deslizarse de cabeza en dirección a un contrato por 13 años y $330 millones con los Philadelphia Phillies.

Aunque ahora, que sí ha hecho algo, y ahora que su uniforme de los Phillies cuelga en su vestidor a pocas millas de distancia (y que permanecerá colgado allí durante 13 primaveras, gracias a su contrato que lo ata a la organización en las buenas y en las malas, sin posibilidad de canjes y sin cláusula de rescisión), se siente cómo si éste fuera un día para las grandes reflexiones, intentar luchar con las fuertes interrogantes y significados más profundos para un chico de 26 años que acaba de tomar la gran decisión de toda una vida.

Este momento fue vaticinado, como es obvio. Cuando Bryce tenía 9 años, le dijo a su padre Ron, que él sería primer seleccionado del draft. Dejó la secundaria después del segundo año y jugó un año en un pre universitario a fin de que su profecía se hiciera realidad. Desde que fuera ascendido por los Washington Nationals a los 19 años, el día de hoy era visto como una conclusión ya anticipada: Bryce Harper, agente libre a los 26 años, exigiría y recibiría el contrato más lucrativo en la historia del deporte profesional en Estados Unidos.

“Durante los siete años que pasé en Washington, todo el mundo hablaba de que yo terminaría en otra parte”, comentó Harper a ESPN The Magazine en su primera entrevista en profundidad desde su contratación por parte de los Phillies. “Desde el día que firmé, decían: ‘Se irá a los Yankees‘; ‘Se irá a los Dodgers‘; ‘Se irá a los Cubs‘. No quería escucharlo. Estaba en esa ciudad y quería estar en esa ciudad. Por ello, simplemente, estoy tan contento de que puedo sentarme aquí y ahora y decir que puedo jugar hasta cumplir 39 años y no tener a alguien sentado a la vuelta de la esquina diciendo: ‘Luego, se irá a este otro sitio'”.

Washington, donde Harper se hizo Jugador Más Valioso, Novato del Año y All-Star en seis oportunidades, hizo una oferta por 10 años y $300 millones en octubre pasado. “Crecí frente a esos aficionados y esa ciudad y disfruté cada minuto allí”, expresa Harper. “Sin embargo, no sabía si yo encajaba en sus planes. Aproximadamente $100 millones en ese contrato quedaban diferidos hasta que yo cumpliera 65 años”. Toma una pausa y sube las manos al cielo en expresión de incredulidad. Pocas personas pueden darse el lujo de rechazar un fondo de retiro por $100 millones; Bryce es uno de ellos. “Pensé: ‘¿Qué hace eso por mí? ¿Qué puede hacer eso por mi familia?”.

A partir de allí, la temporada baja se tornó extraña. En medio del silencio de las reuniones invernales en su terruño natal de Las Vegas, desde las fiestas navideñas hasta el inicio de los entrenamientos primaverales, nada ocurrió. Era claro desde el principio que una mayoría de equipos (aquellos que no veían la necesidad o simplemente, no les importaba) lo dejarían pasar. No obstante, la inercia fue asombrosa. Uno de los principales agentes libres del próximo año, Nolan Arenado, firmó contrato antes que Harper.

A fin de cuentas, solo seis equipos sostuvieron reuniones con Harper y tres de ellos (Phillies, Dodgers y Giants) se mantuvieron relevantes hasta finales de febrero. Pero en un mundo paralelo lleno de rarezas, la fama de Harper creció. Mientras más tardaba, su historia trascendía cada vez más allá del mundo del deporte. ¿Puedes creer que un pelotero rechazó una oferta de $300 millones? La saga llegó a su punto culminante digno de Bryce el 26 de febrero, cuando la cuenta de Twitter del grupo musical Smash Mouth generó titulares con un chisme sin fundamento relativo a una supuesta fractura dentro de la gerencia de los Giants. Los dueños estaban plenamente de acuerdo, según decía Smash Mouth, pero el nuevo presidente de operaciones de béisbol, Farhan Zaidi, no estaba muy convencido. De forma asombrosa, personas con conocimiento directo de las negociaciones dijeron que este tuit causó que Zaidi desmintiera a Smash Mouth (medio en broma) durante la última reunión cara a cara entre la organización y Harper.

Fue divertido ir a esas reuniones y sentirse querido”, dice Harper, “pero me sentiría contento de no volverlo a hacer”.

Intentó hacer de ésta una temporada baja normal: entrenamientos, pilates dos veces a la semana con Kayla, práctica de bateo con su padre. Agregó un objetivo adicional: mantenerse alejado de las “noticias”.

En mayor parte, de todos modos. Bryce se ríe y afirma: “A veces, veía mi teléfono y decía: ‘Vamos a revisar: ¿cuáles son los rumores calientes de hoy?'”.

Kayla agrega: “Oh, ¿te acuerdas de aquél cuando compramos un apartamento en Nueva York y que nos íbamos a ir a vivir en él con tres tipos más? Ese fue mi favorito”.

Mi favorito fue aquel que decía que nos reunimos en una ocasión con Magic Johnson y los Dodgers”, dice Bryce. “Ese fue bueno. Nunca nos reunimos con él”.

“Fue una decepción que no llegué a conocerle”, dice Kayla, “aunque al menos, todos pensaron que sí lo hice”.

 

En un competitivo Este de la Liga Nacional, los cuatro FanGraphs ganadores predicen que lo que Harper traerá a los Filis en 2019 duplica su apuesta a una corona de la división. Mike Ehrmann/Getty Images

 

EL ARMA es un rifle Winchester, modelo 94 Golden Spike Commemorative 30-30, nunca usado, uno de 69,182 producido en 1969. Fue un obsequio para Ron Harper de su madre, que se lo había ganado en una promoción en la cadena de abastos de alimentos en la cual ésta laboraba. Ron lo guardó en el hogar familiar en Las Vegas hasta que Bryce rompió un bate de aluminio cuando tenía 13 años. Bryce ya había sido identificado en ese entonces como todo un prodigio. Faltaba poco menos de un año antes que el súper agente Scott Boras llegara a la ciudad para asombrarse, en persona, del tamaño de los antebrazos del chico. Faltaban dos años antes que Bryce bateara un jonrón de 570 pies de distancia en su año de novato en secundaria.

 

“Es una industria de $11 mil millones, y los jugadores deberían obtener una porción de ese pastel”, dice Harper sobre su acuerdo récord. Williams & Hirakawa para ESPN

 

Aunque, en este momento, Bryce también era un estudiante de sexto grado con un bate roto y un torneo por jugar. Ron era un trabajador metalúrgico sin mucho trabajo que hacer, por ello, llevaba ese Golden Spike por la calle a fin de ver si su vecino Cal, coleccionista de armas, estaba interesado en comprarlo.

“Como trabajador metalúrgico, las cosas se tornan lentas y comienzas a vender cosas”, dice Ron. “Un auto, lo que sea, para así poder pagar las facturas pendientes”.

“Vivía cheque a cheque”, dice Sheri, madre de Bryce. “Y, ¿pagar $350 por un bate? Eso fue difícil”.

Cal adquirió el arma por $500. “Pagó una factura y compró un bate”, dice Ron. “Ese fue un buen día”.

Poco después, los Harper se mudaron y el arma quedó prácticamente olvidada. No obstante, el pasado invierno, Brittany, hermana de Bryce, tuvo la idea de rastrear el arma y obsequiársela a Ron en Navidad. No tenían idea de si Cal aún residía en el viejo vecindario o si aún tenía el rifle.

Bryce y su hermano Bryan fueron a la vieja casa de Cal. Cal abrió la puerta y la esposa de Cal se alocó un poco. “Oh, Dios mío”, comenzó a gritar. “¡Bryce Harper está en mi pórtico!” Bryce y Bryan contaron la historia de la cajera de abastos y el bate roto y las cuentas por pagar y le preguntaron a Cal si había alguna posibilidad de que les vendiera el arma.

Cal los hizo pasar, les entregó el rifle y dijo: “Esto les pertenece a tus padres. Lo compré por $500, se los venderé por $500”. Bryce insistió en pagar $1,000 y Cal en definitiva aceptó.

En la mañana de Navidad, después de abrir todos los obsequios, los tres hermanos Harper entregaron un regalo más a Ron.

“Bendito sea, ¿dónde consiguieron uno de éstos?”, preguntó.

“No, papá”, respondió Bryce. “Ese es el tuyo. Fuimos donde Cal y lo recuperamos”.

Ni Sheri ni Ron pueden contar esta historia sin estallar en llanto. Están parados en el cuadro interior, frente al dugout de primera base en el Spectrum Field, estadio de entrenamientos primaverales de los Phillies, justo después de la conferencia de prensa en la cual se anunció oficialmente el contrato récord de su hijo. Se secan las lágrimas.

“Me gustaría creer que parte de su sentido de compromiso fue inculcado por nosotros”, dice Sheri.

“Esto es lo que te conduce a conseguir cosas como ésta”, afirma Ron.

LA IDEA es asentarse en un lugar, con certeza olímpica, y dejar que los anillos lleguen a él. Plantar raíces, hacer crecer a nuestra familia. Esas siete palabras se han convertido en el mantra de Harper, su compromiso. En ese sentido, la decisión podría ser el meta-contrato que le pinte un dedo medio figurado a la mentalidad digna de “busca-tu-anillo” a lo Kevin Durant.

Cuando Harper le expresó a su agente Scott Boras que éste quería un contrato de por vida, con una cláusula para vetar canjes y sin ninguna de las cláusulas de rescisión que caracterizan las negociaciones del afamado representante, Boras dijo: “Pues bien, los equipos no te quieren emplear a los 35 años y mucho menos a los 39, así que tendremos que conceder algo para conseguirlo”. La “víctima”, usando la palabra de forma liberal, fue el salario promedio anual: $25.3 millones. El salario de Manny Machado, por usar un ejemplo, es más alto. A Harper no le importó.

“Sabíamos, al comenzar la temporada baja, que iba a ser difícil”, indica Bryce. “No creía que iba a ser difícil que hombres de mi grupo de edad consiguieran empleo, pero sabía que sería complicado”.

“(No obstante) es una industria de $11 mil millones y los jugadores deberían obtener un pedazo de ese pastel. Los aficionados quieren ver a su equipo y decir que cuentan con un Mike Trout, que cuentan con alguien como yo… etcétera. Quieren ver a los mejores peloteros. Algunos equipos sólo…”

Hace una pausa, respira, toma un sorbo de agua, reconsidera. Estaba corriendo hacia el borde a toda velocidad y ahora, se ha detenido por completo. Un Bryce más joven probablemente hubiera seguido adelante. Un Bryce más joven, más impetuoso (el chico con el rostro lleno de protector negro, la joven estrella catalogada como polarizante, la palabra más tediosa del idioma inglés), ese chico habría dicho algo de lo cual se arrepentiría después. Esta decisión, de quedarse quieto en vez de decir lo que ha corrido dentro de su cerebro durante los últimos cuatro meses, se siente como un acto de valor personal.

También responde una pregunta que nadie ha hecho: el contrato podría comprar cierta medida de libertad, pero no confiere una voz sin filtro. Este contrato, con su duración, dinero implicado e inexorabilidad, hace que Harper se convierta en lo más cercano a un verdadero jugador franquicia, más que cualquier otro atleta en la historia. Si esto lo convierte más en un empleado corporativo, pues bien. Reclutará agentes libres como si fuera un miembro de la gerencia; cuenta con 13 años de patrimonio. Uno de sus más cercanos confidentes durante la temporada baja fue Mike Trout, quien creció en las afueras de Filadelfia… y quien se convertirá en agente libre después de concluida la temporada 2020.

“Quiero respetar el hecho de que tiene dos años más con los Angels“, dice Harper, “pero todos saben que él viene de allí, le encanta estar allí; por ende, si va a Filadelfia, no sería sorpresa para nadie. Estaría más que contento de poder abrir mis brazos y decir: ‘claro que sí, ven a Filadelfia'”.

Antes de iniciar la rueda de prensa anunciando la contratación de Harper, los Phillies hicieron construir una escalera de 12 peldaños que le permitiera a Harper hacer una gran entrada hasta llegar al tope del dugout de visitantes del Spectrum Field. El contratista me dice, encogido de hombros, que la construyó en dos horas.

Está parado con su pie sobre el último peldaño, destilando interés humano, con la mano derecha puesta en un taladro eléctrico guardado en su cadera derecha. Una vez todos se vayan, afirma, la desmontará en la mitad del tiempo que le tomó armarla.

“Es una pena”, le digo. “Tanto trabajo”.

“Cierto”, me responde. “Estoy intentando pensar una forma de guardarla para la próxima gran contratación. Escucho que quizás se produzca otra en un par de años”.

 

“Bryce Harper es diferente”, dice su agente Scott Boras. “Las superestrellas son diferentes. Tuve que decirles a los equipos: ‘No se discute sobre el dinero. Se discute sobre Bryce Harper'”. Williams & Hirakawa para ESPN

 

 

EL PRINCIPAL DUEÑO DE LOS PHILLIES es John Middleton, un hombre rubio, de aspecto de jovencito, sumamente delgado y billonario de 64 años quien quizás sea el último ser vivo en Estados Unidos que puede trazar el origen de la fortuna de su familia en el tabaco para pipas. Durante el primer entrenamiento de Harper, Middleton merodeó por el terreno y posteriormente, se hizo de un puesto para ver a su flamante contratación firmar autógrafos para unos voraces aficionados. Se siente sumamente contento y su felicidad se basa en los análisis económicos a la usanza antigua: Los Phillies vendieron 220,000 boletos en los primeros tres días después del anuncio de la contratación, con una recaudación estimada de $8.8 millones (a la cifra estimada de $40 por boleto); Fanatics, la tienda oficial de venta de camisetas, anunció que la casaca de Harper había impuesto un récord de ventas durante las primeras 48 horas de su estreno, llevando a la camiseta de los Lakers de LeBron James al segundo puesto.

“He ahí el detalle: Bryce Harper es diferente”, dice Boras. “Las superestrellas son diferentes. El tema de mercadeo, venta de boletos… simplemente, él es algo diferente. Tenía que decirles a los equipos: ‘No estamos hablando de dinero. Estamos hablando de Bryce Harper‘”.

Bryce Harper: el rostro del béisbol. Esto también fue pronosticado. Y no se confundan, él tiene muchas ideas que compartir:

Con respecto al ritmo de juego: “¿Relojes para pitcheos y todo eso? Si no quieres ir a un partido de béisbol, no vayas. No somos un deporte que se deja medir por el reloj”.

Sobre los ‘shifts’ defensivos: “(El ex coach de los Nationals) Randy Knorr y yo hacíamos una cosa. Yo conectaba una línea para quedar out al center field y me dirigía diciendo: ‘Dios, ¿por cuánto tiempo ese hombre ha jugado esa posición?’. Me respondía: ‘Por mil millones de años’. Luego, conectaba una línea al jardín derecho con el tercera base ubicado allí y yo preguntaba: ‘¿Por cuánto tiempo ha estado jugando ese hombre allí? Y él me respondía: ‘Durante dos años’. Tiene que haber un límite. No puedes poner a tu tercera base en el jardín derecho. Esa no es la tercera base”.

Sobre la agencia libre: “No han contratado a Dallas Keuchel aún. No han firmado aún a Craig Kimbrel. No han contratado aún a Adam Jones. No debería haber duda alguna de incorporarlos a tu equipo, especialmente si estás intentando reconstruir. ¿Por qué no contar con Adam Jones por cuatro o cinco años, que sea un jardinero central titular a diario y tenerle enseñando a los jovencitos cómo jugar el juego? Eso es algo que el juego necesita”.

Es claro que el estado del béisbol es algo que le anima. Ha sido el centro de atención desde que tenía 19 años y ha utilizado esa tribuna a favor de una serie de causas, siendo la más famosa su llamado para suavizar las reglas no escritas del béisbol (llegó a ponerse una gorra que imploraba: “Hagamos el béisbol divertido otra vez”). Aún así, existe una pregunta que necesito hacer: “¿Qué aprendiste sobre ti al pasar por todo esto?”.

“No lo sé”, murmulla, hundiéndose más en su sofá.

Kayla no permitirá una respuesta de este tipo. “Creo que has aprendido mucho con respecto a lo que realmente querías”. Bryce se encoge de hombros. Ella suspira. “Más que solo béisbol: se trata de la familia y lo que realmente desea obtener en su vida y carrera. Siento que él creció mucho. Tuvimos que hacer algunas decisiones realmente importantes que no muchos jóvenes de 26 años deben pensar. ¿Dónde queremos que vivan nuestros hijos? ¿Dónde están los hospitales de calidad? Todas esas cosas que no habíamos tenido que discutir antes”.

Bryce asiente a regañadientes. “Ella tiene razón”, dice. “Por favor, no digas que tuve que crecer”.

 

Él ha sido el centro de atención desde que tenía 19 años, y ha usado esa plataforma para una variedad de causas, la más famosa es el llamado a aflojar las reglas no escritas del béisbol. Williams & Hirakawa para ESPN

 

 

TREINTA Y NUEVE. ÉL TENDRÁ 39 años cuando este contrato termine. Es difícil imaginarse a un Bryce Harper de 39 años, el niño prodigio en su edad mediana: de mayor contextura, más lento, quizás extendiendo su utilidad como un bateador designado de primera o segunda generación en la Liga Nacional, quizás terminando sus años finales con orgullo, aunque destrozado en lo físico, como tantos otros. ¿Cómo puede envejecer un prodigio, especialmente uno criado en la era de series de tres partidos y múltiples viajes? ¿Con elegancia? ¿Rápidamente? Realmente, no lo sabemos. Harper dice que tendrá años buenos y malos, oirá aplausos y abucheos, cientos de compañeros de equipo diferente. Este es un momento extraño y poderoso: el inicio de lo que vendrá después y una mirada inicial a cómo todo podría terminar.

“Sí”, dice, entre risas, “a menos que Las Vegas cuente con un equipo cuando yo tenga 39 años”.

La tinta en el contrato apenas se acaba de secar, aunque puedes detectar el tenue olor y sensación de lo definitivo. Sin canjes, sin rescisiones, 13 años. El hombre sobre el cual se ha especulado más en el béisbol ha puesto un tapón casi permanente sobre cualquier posible especulación futura y eso está perfectamente bien para él. Su teléfono reposa sobre la mesa de café frente a nosotros, en silencio e ignorado.

Preparación por Brittany Peterson, estilo de vestuario por Jason Rembert / The Wall Group. Editado por Luis Salazar para ESPN Deportes.

 

Tim KeownKeown es un escritor senior de ESPN The Magazine y columnista de ESPN.com. Ha escrito sobre Jared Goff, Shohei Ohtani y Manny Machado.

 
 
 
 

 

1 comentario

    • Anddy en 13 marzo, 2019 a las 10:54 am
    • Responder

    Pense que aceptaria la oferta de 300 millones por 10 años de los Nats y crei que era preferible quedarse en su equipo que ir para otro por 13 años y $330 millones. Pero casi nunca sabemos todos los aspectos de los contratos y esta claro que no le cuadro eso de dinero diferido a cobrar de aqui a 40 años . Miren a Bobby Bonilla, se retiro en el 2001 y todos los días 1° de julio, entre los años 2011 y 2035, los Mets de Nueva York le pagan $1.19 millones de dólares. Quizas si mi equipo no hubiese sido tantacaño y lo pagaba en 10 años tuvieramos a 3 buenisimos jardineros por 10 años junto a Victor Robles y Juan Jose Soto.

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