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Yuniesky Betancourt con el uniforme de Santa Clara en la Serie Provincial. Foto: Ramón Barreras Valdés/ Vanguardia.
Yuniesky Betancourt Pérez, a estas alturas de su vida, con 37 años cumplidos y todo un mundo recorrido gracias a la pelota, puede estar diciendo que le quiten lo bailado ahora mismo en Santa Clara, ciudad que lo vio nacer el 31 de enero de 1982. Riquimbili se ha dado el lujo de exprimir hasta el cansancio todo el talento con el que nació para el béisbol. Su huella, bien profunda, está en la Serie Nacional, en las Grandes Ligas, en los dos mejores campeonatos mexicanos y en el potente circuito japonés.
Como buen hijo de Cuba que es, Betancourt quiere retirarse de los terrenos de pelota en su país, del que se marchó en noviembre de 2003. Ese año llegó a México, dejando atrás también cuatro temporadas con Villa Clara, en las que logró average de .281, 333 imparables y 109 extrabases. También disfrutó de otros buenos momentos en el béisbol cubano, como la medalla de bronce que pocos recuerdan en el Campeonato Mundial Juvenil de Canadá, en el año 2000. Allí tuvo, entre otros compañeros, a Kendry Morales, Yunel Escobar, William Plaza, Yulexis La Rosa y Donal Duarte.
Desde hace varios días está en su ciudad natal. En una ocasión, hace poco, dijo en México que pretendía colgar los guantes con su querido equipo de Villa Clara, que lo recibió por primera vez en el 2000, año que marcó el debut también, pero como director, de Víctor Mesa. Poco a poco Riquimbili está dando los pasos correctos y ayer realizó uno muy importante en aras de conseguir su sueño.
Ernesto Ruiz, comisionado provincial del deporte en el central territorio, había adelantado la posibilidad de que Yuniesky jugara la final de la Serie Provincial. Y este jueves se convirtió en un hecho. El Estadio 26 de julio de Santa Clara atestiguó cómo, 16 almanaques después, el torpedero volvía a participar en un campeonato de ese tipo.
El partido entre Santa Clara y Sagua la Grande tuvo como principal atractivo el no hit no run (4-0) propinado por el elenco sagüero a los favoritos al título, pues los capitalinos cuentan con varios jugadores que militaron en el conjunto que culminó subcampeón nacional en la contienda precedente. Betancourt fue el tercer madero de los derrotados y fungió como bateador designado.
Registró tres comparecencias al bate y ganó un boleto. Luciendo el número 11 en su dorsal, falló la primera vez en rolling a la antesala y luego fue retirado con una conexión similar por el campo corto. El out 27 del partido lo cedió el hombre que iba antes de él, por lo que se quedó a las puertas de intentar conseguir su primer incogible de la Serie Provincial.
No obstante, tendrá otras oportunidades, ya que el duelo por la discusión de la corona vivirá su segundo partido mañana en Sagua la Grande y de ser necesario un tercer choque se efectuará el domingo.

Si hace varios años era una total quimera que la frase “deseo retirarme con mi equipo de la Serie Nacional” se hiciera realidad cuando un pelotero cubano de la diáspora la pronunciaba, en los tiempos que corren ya parece ser posible.
A eso mismo aspira el jardinero e inicialista camagüeyano Leslie Anderson, solo que Betancourt podría tener el privilegio de coincidir en su retorno —y despedida— a la Serie Nacional con Eduardo Paret, ahora como director de los Leopardos, pero en una parte de su carrera como atleta realizó una efectiva combinación con Riquimbili, defensor del segundo cojín, ante la presencia de Paret en el campo corto.
En el sitio web Baseball Reference aparece una amplia hoja de servicios a nombre de Yuniesky Betancourt. Allí, detalladamente, están sus nueve temporadas en las Grandes Ligas con los Marineros de Seattle, los Royals de Kansas City y los Cerveceros de Milwaukee, promediando de por vida para .261. El 29 de septiembre de 2013 jugó su último partido en la Gran Carpa y el 14 de mayo de 2014 inició su lacónico paso por la Liga Profesional nipona con los Búfalos de Orix, club que lo liberó dos meses más tarde a causa de una lesión.
Ha sido en las Ligas Mexicanas de verano e invierno donde el villaclareño ha disparado sus últimos cartuchos, con seis campañas en esos circuitos desde su estreno en 2012 con las Águilas de Mexicali. Igualmente ha pertenecido a los Toros de Tijuana, los Leones de Yucatán y los Guerreros de Oaxaca.
De hecho, para la próxima temporada del circuito veraniego azteca el infield antillano estará por segundo año con los Guerreros, según confirmó hace un tiempo el club. En 2018 se gastó una contienda de lujo con ellos, como demuestra su desempeño en 112 partidos: average de .386, con 178 incogibles, 42 dobles, un triple, 15 jonrones, 68 anotadas y 85 impulsadas. En la segunda parte terminó segundo en promedio ofensivo, líder en tubeyes y hits y cuarto en impulsadas.
Solo resta esperar si Yuniesky mantiene su acuerdo con el plantel de Oaxaca y se incorpora a la Serie Nacional una vez comenzada, o simple y llanamente se desentiende de ese contrato y pone punto final a su trayectoria profesional, lo que le permitiría estar con Villa Clara desde el primer juego de la temporada 59. De todas formas, todo parece apuntar a que los subtitulares de Cuba tendrán a un veterano de mil quilates de regreso a sus filas, tarde o temprano.
El añorado regreso de Riquimbili a Villa Clara
Tras una exitosa experiencia como profesional, Yuniesky Betancourt debutó con el equipo de Santa Clara en la final del béisbol villaclareño.

Yunieski “Riquimbili” Betancourt, con los Cerveceros de Milwaukee. Foto: Brew Crew Ball.
Tras una exitosa experiencia como profesional, Yuniesky “Riquimbili” Betancourt está de regreso en Cuba. El infielder debutó en la final de la pelota provincial en Villa Clara, donde alineó como designado y tercer bate del equipo de la capital villaclareña en el primer enfrentamiento ante Sagua la Grande.
El ex de los Marineros de Seatle, entre otros equipos de la MLB, bateó de 2-0 con un boleto en un juego donde los sagüeros propinaron un no hit no run a dos manos a Santa Clara, por intermedio de Víctor Castro y Lázaro Lorenzo. Sin embargo, su aparición fue la gran noticia del partido, incluso más que la hazaña conseguida por los lanzadores rivales.
Según contaron varios testigos a OnCuba, la afición del estadio “26 de julio” de Santa Clara le dedicó una cerrada ovación a un pelotero que no veían jugar en Cuba hace 16 años.
Cuando Riquimbili se marchó de la Isla en noviembre de 2003 junto al lanzador zurdo Zaidel Beltrán, ocupaba el tercer turno del Villa Clara, y formaba una dupla espectacular alrededor del segundo cojín con el torpedero Eduardo Paret, actual manager de los Naranjas.
El estelar jugador de cuadro se destacó en las categorías menores e integró el equipo Cuba al mundial juvenil de Canadá en el 2000, comandado por el también villaclareño Víctor Mesa y que finalizó con la medalla de bronce.
Betancourt compartió escuadra en ese torneo con otros destacados peloteros como Kendry Morales, Donald Duarte –que terminó jugando como receptor ante el abandono del villaclareño William Plaza y la expulsión de Yoany Delgado–, Yunel Escobar, Alexander Rodríguez, Ifreidi Coss y Pedro José Rodríguez Jr.

Víctor Mesa, ahora como manager de Villa Clara, le dio mucha confianza y lo situó como regular en segunda base, pues en el campo corto estaba el ilustre Paret. Incluso, lo obligó a batear a la zurda en un play off de cuartos de final ante Camagüey en la temporada del debut de ambos, como director uno y jugador el otro, respectivamente
Paret y Riquimbili, a pesar de la diferencia de edad, se entendieron a la perfección e hicieron una combinación fenomenal que hizo recordar a aquella de la década del noventa entre el propio Paret y Jorge “La Araña” Díaz.
El entonces joven jugador militó con Villa Clara durante cuatro Series Nacionales con línea ofensiva de 281/319/436. Disparó 60 dobles, 23 triples y 26 jonrones, con 148 carreras impulsadas.
En Cuba mostró gran velocidad en bases con 43 bases robadas en 77 intentos. La disciplina en el home fue su asignatura pendiente, ya que se tomó 123 ponches con solo 63 boletos, pero en el momento de su partida era uno de los mejores bateadores de su equipo.
El salto a las Grandes Ligas
Después de un paso pequeño en 2004 por los Tomateros de Culiacán, Betancourt llegó a las Grandes Ligas con los Marineros de Seattle, equipo en el que militó entre 2005 y 2009.
Después recaló en los Reales de Kansas City durante dos campañas. En 2011 fue para los Cerveceros de Milwaukee, para regresar al Kansas en 2012 y finalizar su andadura por la Gran Carpa con los propios Cerveceros en 2013.
El villaclareño fue pelotero de todos los días durante nueve años en el mejor béisbol del mundo. Estampó una aceptable línea ofensiva de 261/285/388 con 80 jonrones y 457 carreras impulsadas para un promedio de 11 y 74 por temporada respectivamente.
Conectó más de mil indiscutibles (1057) con un buen promedio de 142 por campaña, lo que avala su calidad al máximo nivel. No obstante, como en la Isla, le faltó disciplina en el home ya que acumuló 435 ponches y 143 boletos (61 y 20 por temporada).
No militó en equipos contendientes por la Serie Mundial y solo tuvo una postemporada con los Cerveceros en 2011, y en once partidos promedió 310/326/500 con un jonrón y seis remolcadas.
A la defensa mostró gran versatilidad al jugar todas las posiciones del cuadro e, incluso, en el jardín izquierdo, con un buen average defensivo de 971. También sumó 672 participaciones en doble plays en 9,601 entradas en el campo.

Tras casi una década en las Grandes Ligas, Riquimbili recaló en el béisbol mexicano con buenas prestaciones y tuvo una breve estancia en los Búfalos de Orix de la liga japonesa.
El villaclareño se tituló como refuerzo de los Venados de Mazatlán en la Serie del Caribe de 2016 después de una buena temporada con las Águilas de Mexicali. El año pasado fue el segundo de los bateadores en el torneo mexicano con promedio de 406.
Su paso por el béisbol azteca fue exitoso, pero a sus 37 años Riquimbili quiere terminar su carrera en Cuba, en su Santa Clara, donde todavía lo recuerdan esos fanáticos que repletaron el estadio 26 de julio para tributarle un cerrado aplauso.
Ahora tendrá como timonel al torpedero con el que hizo dupla en sus años mozos. Llega, además, a un Villa Clara sin una referencia en el campo corto desde la partida de Aledmis Díaz, quien jugará la próxima campaña con los Astros de Houston.
Por su experiencia y calidad, Betancourt podría aportar mucho a la causa naranja y se pinta solo como bateador designado o un emergente de lujo. Pero, si está en buena forma, Paret pudiera cederle la inmensa responsabilidad de cubrir la llave del cuadro. El tiempo dirá.
De momento, ya el experimentado jugador está en casa y su regreso añorado –por los fanáticos y por él mismo– es una realidad.
2 comentarios
tremenda noticia, creo q nos viene bien para el SS posciion donde hemos tenido lagunas en estos ultimos años
Tremenda noticia, creo q nos viene bien para aplicar el concepto de ¨CAMBIAR TODO LO QUE DEBE SER CAMBIADO¨.