7:42 pm

Gonzalo Arroyo Moreno/Getty Images
MADRID (Paola Núñez, corresponsal) — Atlético firmó una victoria por 2-0 sobre el Girona en un deslucido partido disputado este martes en el Wanda Metropolitano.
El Atlético de Madrid que levantó el vuelo, el que con un juego animado y eficacia goleó al Alavés el fin de semana, se quedó en el camino entre Vitoria y Madrid. Los rojiblancos prometen, con optimismo, seguir peleando hasta que las matemáticas lo permitan por imposible que parezca. Que esa diferencia de diez puntos con respecto a la cima, a nueve jornadas del final, aún puede reducirse.
Pero tan pronto como pisaron la cancha del Wanda Metropolitano para hacer frente al cuadro catalán fue evidente que esa promesa no iba a ser tan fácil de cumplir.
El Atlético esperó 75 angustiosos minutos para asegurarse los tres puntos y jugándoselo a todo o nada, después de que Diego Simeone enviara prácticamente todo lo que le quedaba de pólvora en la banca con sus revulsivos de cajón, Ángel Correa y Vitolo Machín, aunque para ello tuviera que sacrificar a dos jugadores de corte defensivo.
Hasta el momento en que Diego Godín se elevó para marcar el 1-0 de un cabezazo a un rechace de Gorka Iraizoz, el Atlético fue un equipo ordinario. Silencioso como la grada del Wanda Metropolitano – esa que suele ser una olla de presión y que hoy registró la peor entrada de la temporada para un partido de Liga, 40,863 asistentes.
El Atlético que se ha quedado demasiado pronto en el camino de su gran objetivo, la Champions League, se empieza a quedar muy solo. El grupo de animación ultra Frente Atlético, protestó ante la falta de consideración de los jugadores con los aficionados que viajaron hasta Turín tan solo para verlos sucumbir por 3-0 ante la Juventus.
Entraron tarde (al minuto 12) y dejaron de animar durante la primera mitad. El incómodo silencio impregnó la cancha. Heló el ambiente. Dejó desnudo el juego del atlético. A veces soso y generalmente plano. Cada vez más predecible para los rivales.
Atlético intentaba luchar, pero se atascaba ante la falta de alternativas. Buscaba la forma de llegar hasta Iraizoz, ya fuera con las galopadas de Griezmann y Morata, o la astucia de Thomas Partey por el centro, pero no había manera de sorprender.
No era cualquier equipo el que tenían enfrente, sino un Girona muy serio y sólido en defensa.
Rara vez lo pillaban descolocado, y cuando lo hacían, su falta de tino, más que las intervenciones del arquero vasco, se encargaba de mantener el empate a cero.
Se estrelló Saúl. Griezmann y hasta el goleador de moda Álvaro Morata. Después Thomas, que abandonó la cancha con visible frustración a medio camino de la segunda parte para dejar su lugar a Ángel Correa.
Con la entrada del argentino y la de Vitolo diez minutos después, el Atlético se convirtió en un equipo más incisivo y hasta certero frente al marco. A medida que se acercaba el final, fue encerrando poco a poco al rival hasta plantarse permanentemente en su área para bombardearlo sin descanso.
Solo así, disparando en ráfaga, logró hacer daño. Necesitó, claro, una jugada a balón parado. También la suerte de Godín para encontrarse con el rechace del arquero rival, y por una vez, la justicia del VAR, que dio por bueno el tanto después de que el árbitro lo anulara por un inexistente fuera de lugar.
El segundo llegó ya de colofón y en tiempo de compensación, cuando Vitolo aprovechó una pérdida de balón del Girona en el centro de la cancha y emprendió la carrera para servir un pase a Griezmann, que hizo el resto.
Respiró el Atlético, a medias, pues la realidad volvió a golpearlo en forma de lesión cuando Álvaro Morata en abandonar la cancha cojeando. Una nueva visita a la enfermería y ya son más de 30 las lesiones que han azotado al equipo rojiblanco en la temporada. Una que el Cholo no podrá achacar a un trabajo inadecuado en la pretemporada.
El año para el olvido de Diego Costa en el Atlético de Madrid
El punta hispano-brasileño del Atlético de Madrid, Diego Costa, volvió a caer lesionado el fin de semana ante el Alavés, con lo que se pierde el partido de esta noche ante el Girona y es seria duda para el del fin de semana que viene que podría decidir la Liga ante el FC Barcelona.
Las pruebas a las que se sometió Costa fueron bastante positivas dentro de la situación que vive el delantero. Hasta el momento, se ha perdido 20 de los 42 partidos que ha disputado su club en la temporada, con lo que sólo ha sido de la partida en el 39 por ciento de los minutos de juego en lo que llevamos de competición.
Un golpe tremendo a los planes del Cholo Simeone que cuenta siempre con Costa como su hombre boya en ataque y que ha tenido que darle más de un giro a sus alineaciones en busca de alternativas. Desde jugar sólo con Antoine Griezmann en punta, hasta darle la opción a un Nicola Kalinic que tampoco ha pasado el corte, como muchos otros delanteros que han llegado al Atlético de Madrid en los últimos años. El croata ha marcado cuatro goles en 22 partidos, dos de ellos en la Copa del Rey, y a buen seguro se marchará del club a final de temporada.
Álvaro Morata llegó en el mercado de invierno y se ha asentado en el ataque rojiblanco, convirtiéndose en la referencia del mismo dadas las múltiples lesiones de Diego Costa. En sólo ocho encuentros ya ha marcado tres goles, y nadie duda que el futuro de la entidad pasa por sus botas.
Diego Simeone aseguró en rueda de prensa previa al choque contra el Girona que confía a muerte en Costa y que espera que el año que viene se quede en el equipo. Los colchoneros hicieron un gran esfuerzo para ficharle de vuelta el verano pasado tras tres temporadas en el Chelsea, pero sus continuas lesiones parecían abocarle a una salida del club con destino a China el verano que viene.
El delantero siempre ha suscitado interés en el mercado asiático y, a sus 30 años, el mercado del lejano Oriente es quizás uno de los pocos dispuesto a invertir los más de 50 millones de euros en los que el Atlético de Madrid todavía tasa a Costa. Cabe recordar que el equipo madrileño pagó 65 millones de euros por recuperar al delantero de Lagarto, con lo que de desprenderse de él ahora debería hacerlo por un gran traspaso.
Las palabras de Simeone en rueda de prensa vendrían a confirmar que la salida de Costa del club está aún distante, pero hoy en día nunca se puede saber. Las inversiones que ha hecho el equipo colchonero (el traspaso total de Morata, tras la cesión inicial de 18 meses, también acabará rondando los 70 millones de euros) invitan a pensar que o el hispano-brasileño o Antoine Griezmann tendrán que dejar el equipo a final de temporada, pues de otra forma difícilmente cuadrarán las cuentas.
El punto de mira está sobre Costa por su edad -con 30 años cumplidos es el mayor de los delanteros del club- y sobre todo por su mala suerte con las lesiones este año. Diferentes dolencias musculares, e incluso un paso por el quirófano para operarse el quinto metatarsiano en el pie izquierdo, que le obligó a estar 72 días de baja, han hecho que la temporada del delantero internacional con España haya sido verdaderamente para el olvido.
En Diego Costa había puestas muchas esperanzas este año, que al final podría acabar en blanco para los colchoneros tras conseguir retener a Griezmann, Oblak y Lucas, y fichar además a Lemar y Morata. Las buenas noticias son que la lesión que sufrió ante el Alavés no reviste tanta gravedad como se pensaba cuando pidió el cambio el sábado pasado y podrá volver a jugar antes de que termine la presente campaña.
Para la siguiente ya habrá tiempo de decidir qué le deparará el futuro.
Comentarios recientes