Balonmano cubano: ¿el regreso a la élite?

10.48 pm

 

Aunque lejos de los reflectores, este deporte sustenta hoy su crecimiento en un fuerte trabajo en la base y una acertada política de contrataciones.

 

El oro del balonmano masculino, luego de 25 años sin lograrlo, fue una de las mejores noticias para Cuba en la en Barranquilla 2018. Foto: @Bquilla2018 / Twitter.

 

 

Veinte años han pasado de la mejor actuación histórica de un equipo cubano de balonmano. Fue en el Mundial de El Cairo, en 1999, donde la selección antillana terminó en el octavo lugar gracias a una pléyade de jugadores encabezados por el pívot Rolando Urios, para muchos el mejor del mundo en su posición en aquel momento.

Luego, vino el onceno lugar en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000, y de repente se apagaron las luces de un deporte que ahora, poco a poco, trata de regresar a sus posiciones de antaño en el área panamericana.

El balonmano cubano sustenta hoy su crecimiento en un fuerte trabajo en la base y una acertada política de contrataciones. Este deporte mantiene a 14 atletas masculinos en ligas importantes de Europa como las de Portugal, España y Francia, mientras da pasos certeros con cuatro féminas insertadas en torneos foráneos.

 

La certera guía como federativo de Franklin Guevara ha dado grandes frutos, aunque este sea un deporte poco mediático.

El Dream Team de Barranquilla

La principal sensación de los deportes colectivos cubanos en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Barranquilla 2018 fue la escuadra de balonmano masculino.

Los cubanos mezclaron figuras contratadas con otras del ámbito local y arrollaron a todos sus rivales con más de diez goles de diferencia. Incluso, el partido final ante Puerto Rico dejó la sensación de que la ventaja de once dianas pudo ser mucho más abultada, pues el equipo se relajó en determinados momentos.

Otro paso importante fue la inclusión en el grupo del experimentado Guillermo Corzo, jugador que militaba en Europa sin vínculo contractual con el Inder, pero que pidió formar parte del equipo y tuvo un importante aporte. Con estos ingredientes, el Dream Team de Barranquilla arrancó los mejores elogios de todos los participantes y fue una de las notas más altas de Cuba en el certamen.

 

Cuba volvió a planos estelares en el balonmano masculino de los Centrocaribe, con una escuadra que promete mucho de cara al final del presente ciclo olímpico. Foto: Ricardo López Hevia.

 

Después llegaría la posibilidad de clasificar al mundial de la disciplina, pero la mala suerte se cebó con el equipo. Cuba no pudo asistir al Campeonato Panamericano en la gélida Groenlandia por problemas de visado para llegar desde Canadá a la sede. Los cupos quedaron para Brasil, Argentina y Chile, quienes estuvieron en el mundial celebrado el pasado mes de enero en Alemania y Dinamarca.

Luego de este infortunio, el nuevo reto está en los Panamericanos de Lima, cita que ofrece un cupo directo a los Juegos Olímpicos de Tokio. Cuba quedó encuadrada en la llave A o grupo de la muerte. Para clasificar a semifinales tendrán que vencer a dos potencias del área como Argentina y Chile, aunque clasificar de primeros supondría evitar a Brasil en el cruce.

Lo más importante en Lima es estar en el podio para, al menos, asegurar la presencia en el preolímpico. ¿Estará el balonmano cubano en la cita estival de la capital japonesa? Con este grupo de jugadores, es posible soñar.

Mundial sub-24 para naciones emergentes

Una excelente opción para ir probando a jugadores noveles resultará la participación en el Torneo Emergente de la región de Norte, Centroamérica y el Caribe. La cita es clasificatoria al Mundial de la categoría sub 24, que se celebrará en República Dominicana y está prevista del 8 al 14 de abril en el Pabellón de Balonmano del complejo Parque del Este en Santo Domingo, con la presencia de doce equipos divididos en cuatro grupos.

Cuba militará en el apartado D, junto a Barbados y Estados Unidos. Las restantes llaves la integran Canadá, Puerto Rico y Dominica en la A, mientras aparecen en la B las selecciones de México, Martinica y Trinidad y Tobago. En el grupo C estarán Haití, San Kitts y Nevis y los anfitriones.

Los dos primeros de cada llave clasifican a cuartos de finales lo que resultará bastante fácil para la escuadra cubana. Solo el campeón de la justa clasifica para el segundo Campeonato Mundial de Naciones Emergentes en la categoría sub-24, a celebrase en el último cuatrimestre del año.

Puerto Rico se antoja como el rival más difícil, pero en sus últimos enfrentamientos ante Cuba fueron arrollados en Barranquilla. Ganar el torneo parece una meta asequible, que abriría nuevas posibilidades de éxito futuro.

Cuba sale como uno de los principales favoritos con la participación de cuatro atletas contratados en ligas europeas. El equipo estará encabezado por Reynier Taboada, quien juega en el USDK Dunquerque del fuerte torneo francés. También estarán Claudio Ramos y Dariel García, así como Frank Cordiés, quienes militan en el club Logroño de la liga española.

El regreso al concierto mundial para menores de 24 años podría marcar el inicio para llegar a la élite. Tokio 2020 no parece imposible para un deporte, que aunque lejos de los reflectores, sigue anotando goles importantes.

 

Tomado de: Oncubamagazine

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