BASILIO «EL BRUJO» ROSELL

10/4/2019

9:20 AM

Colaboración del peñista Janiel Izaguirre

BASILIO «EL BRUJO» ROSELL

Por: Desde las gradas
Fue un jugador matancero de béisbol que destacó como pitcher en Cuba y en la Liga Mexicana de Béisbol. El apodo de «El Brujo», le viene de una excelente demostración realizada frente a un equipo de las Ligas Menores estadounidenses.
Se inicia en el béisbol a los 15 años de edad, y se da a conocer al lograr una victoria por lechada de nueve carreras por cero ante el equipo Araguas, uno de los equipos tradicionales amateurs en aquel entonces en Cuba.
Esto provocó que el Almendares se interesaran por él, pero nunca le dieron la oportunidad debido a la juventud. Entonces Adolfo Luque, lo recomendó al Santiago de Cuba, un conjunto semiprofesional.
En 1925, defendiendo la camiseta de las Estrellas de Matanzas, se enfrentó por primera vez al inmortal Martín Dihigo, que actuaba para la novena de Recreo, cerca de Colón, en la misma provincia.
El partido se celebró en Cárdenas y finalizó empatado a seis carreras en 10 entradas por oscuridad. Curiosamente, la mayoría de las anotaciones fueron producidas por los pitcher rivales, porque Dihigo conectó doble, triple y cuadrangular, mientras que Rosell se anotó un par de hits, incluyendo un jonrón.
Luego de haber jugado para el equipo del Central en Santiago de Cuba, en 1929 juega en Estados Unidos con los Cuban Star de Alejandro Pompez.
En la temporada de 1926-1927, juega para el Cienfuegos de la Liga Profesional Cubana de Béisbol, bajo la dirección de Agustín Molina y compartiendo el montículo con Heliodoro «Yoyo» Díaz y Bob McClure.
En la serie de 1929-1930 lo hace con el Santa Clara, donde figuraban pitcher de la talla de Satchel Paige, Ramón Bragaña, LamonYokeley y Juan Eckerson.
El 7 de marzo de 1936, en el Estadio La Tropical, derrota dos carreras por una a los Cardenales de San Luis, en 11 innings, luego de gran duelo ante Roy Parmelee. Al día siguiente relevó a Luis Tiant (padre), se apuntó nueva victoria, por siete carreras a seis.
En 1937, tuvo la gloria de superar al afamado Carl Hubbell, cuando también con el Habana ganó dos carreras por una a los Gigantes de Nueva York.
En la pelota cubana jugó durante seis temporadas, donde lo hizo con el Cienfuegos, Almendares, Santa Clara, Habana y Marianao, acumulando 28 victorias y 36 derrotas en 98 juegos lanzados.
El 9 de marzo de 1930 llega por primera vez a México, aunque el debut oficial en la liga se produce en 1937 con el Agrario. Desde entonces, hasta 1938, alternó las actuaciones en Cuba y en tierras aztecas, donde lo hiso con los equipos Fabriles, Aztecas, Agrario, Torreón y México.
En 1932 jugando para el club Azteca de México, vence al Chattanooga de las Ligas Menores de Estados Unidos, primero dos carreras por una y al siguiente día una por cero, toda una hazaña para la época.
En esa ocasión el Chattanooga de visita en México, se enfrentó en una serie de tres partidos a los Aztecas, que anunciaron al estelar Ramón Bragaña para que lanzara en el desafío final, pero al enfermarse, el dueño del equipo le indicó a Rosell que le daría buen dinero si lanzaba en el desafío, a pesar de haberlo hecho el día anterior.
En aquella época los pitchers subían a la lomita todos los días de ser necesario y lanzaban juegos completos. El cubano no lo pensó mucho para ganar unos pesos extras, a pesar que la noche anterior se había tomado un par de tragos para celebrar la victoria y se había acostado de madrugada.
Los Aztecas estaban ganando una carrera por cero, cuando los estadounidenses llenaron las bases sin out. Entonces el manager Marcos Valdez Bugarini se acercó a Rosell y le dijo:
«Si sales de ésta, es que eres un “Brujo” y así es como te llamaré para siempre, porque solamente un “brujo” podría salir de este problema»
En medio de la presión reinante y del brazo extenuado por haber lanzado dos días seguidos, Rosell procedió a ponchar a los siguientes tres bateadores para blanquear a los contrarios y de paso se ganó con creces el sobrenombre de «Brujo», que lo acompañó por el resto de la vida dentro y fuera del campo deportivo.
En 1946 a los 44 años de edad, asombró a todos en la Liga Mexicana de Béisbol al batearle un hit como emergente al renombrado zurdo Max Lanier, para que el México derrotara al Veracruz, luegos días más tarde repite la acción en Tampico, frente a «Cochihuila» Valenzuela.
Al retirarse por lesiones en el brazo, Rosell siguió en el beisbol, sobre todo como coach de los Diablos Rojos del México. Y allí estaba precisamente cuando el viernes 28 de junio de 1946 se hizo nuevamente un nombre de leyenda cuando le conectó un doblete nunca esperado al gran pitcher zurdo Max Lanier, que había venido de las Ligas Mayores y que jugaba con Cardenales de San Luis cuando lo trajo Jorge Pasquel para sus Azules del Veracruz. Lanier dejó Estados Unidos con récord de 6-0 con los “Pájaros Rojos” y en la Liga Mexicana se mantenía invicto aquella tarde en el Delta cuando jugaron Azules y Rojos. Y el viernes 28 de junio del citado año iba a ser el día del milagro. Ese año fue Lanier el pitcher campeón de la Liga Mexicana con 1.93 de efectividad, terminando con récord de 8-3.Tuvimos un gran juego que Azules ganaba 3-2 al momento de llegar la novena entrada alta, con el derecho americano Harry Feldman lanzando por Veracruz, a tres outs de la victoria. Fred Martin había lanzado muy bien para los Rojos pero estaba perdiendo cuando el cátcher Carlos Colás, el receptor más rápido que ha pasado por la Liga Mexicana, recibió pasaporte y el manager Ernesto Carmona ordenó el toque de sacrificio para poner hombre en segunda, cosa que hizo en forma perfecta Manuel Arroyo.Fue entonces que el manager y catcher de los Azules, Mickey Owen, fue a la lomita y pidió que viniera del bullpen el zurdo Lanier, ya que quería asegurar el partido. A continuación, tuvo Carmona tuvo la máxima genialidad de todas sus genialidades. Le tocaba batear al jovencito cubano Leonel Aldama, curiosamente sobrino del “Brujo” Rosell, que todavía no era confiable con el bat y llegando a la caseta, Carmona buscó un posible emergente y le dio orden al “Brujo” Rosell de tomar un bat y ponerse de emergente. Basilio no lo podía creer y Carmona le dijo: “¿Qué, tienes miedo?”.Rosell estaba sorprendido ya que se había retirado y estaba solo como coach en el equipo, pero Carmona recordaba, y muy bien, ya que fue un jugador contrario, que en la década de los treinta el “Brujo” no sólo era un gran pitcher sino también un muy buen bateador.Rosell agarró el bat y cuando llegó a home el cátcher Mickey Owen lo recibió diciendo en inglés: “Tu ya estás muy viejo para venir aquí”. Pero el ampayer principal indicó que siguiera el juego.Lanier lo recibió con dos rectas que Rosell las vio pasar para dos strikes. Luego una bola y entonces, lo inesperado. Rosell platicó más tarde que Carlos Colás desde segunda le indicó con una seña que iban a tirarle curva. Además recordó que su manager en Cuba algunas veces, Adolfo Luque, le había comentado que algunos pitchers cuando van a tirar curva se les alcanza a ver los nudillos de la mano sobre la manopla. Y eso es lo que vio Rosell en Lanier para estar seguro que vendría con una curva. Se preparó para la curva y él lo contó así:”Si me hubiera tirado la velocidad seguramente me habría ponchado ya que yo no vi los dos strikes anteriores. Pero al estar preparado para la curva estaba esperando y bien fincado. La curva se le quedó alta y alcancé a dar la línea por el jardín izquierdo que fue doblete y carrera empujada para empatar el encuentro.”¡La locura en el Delta! Juego empatado a tres y un coach de 44 años le había puesto el cascabel al gato de angora, al gran Max Lanier. Mandaron un corredor emergente y Rosell fue ovacionado como nunca lo había sido. Se mantuvo jugando hasta 18 de septiembre de 1947 en el entonces estadio 20 de noviembre de San Luis de Potosí con los Diablos Rojos de México contra el Tuneros.
En la Liga Mexicana acumuló récord de 19 victorias y cuatro derrotas, utilizando los uniformes de Agrario, Anahuac, Torreón y México, los que adoptaron el nombre de Diablos Rojos cuando los dirigió en 1950.
En las Ligas Negras vistió los colores de los Cuban Stars (West) en la temporadas de 1926 a 1928 y Cuban Stars (East) en 1929.
Después del retiro como jugador, fue entrenador y manager en 1947, también fungió como policía de tránsito, empleado de la compañía de electricidad y administrador por 30 años del Mercado de San Juan, ubicado en las calles de Ayuntamiento y Pugibet en el distrito Federal.
Fue un apasionado jugador de dominó y mantuvo siempre la elegancia en el vestir, que lo hacía competir en esa época con TerrisMcDuffie y Lázaro Salazar, que incluía sombrero de ala y zapatos de dos tonos.
Fue exaltado al Salón de la Fama del Béisbol Mexicano en 1979 y al del Béisbol Cubano en Estados Unidos en 1985. Falleció el 15 de noviembre de 1994 en Ciudad de México
Glorias del Béisbol Cubano

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