MLB 2019 | ¿Por qué el 7 de abril de 2013 nació una leyenda del béisbol?

10/4/2019

4:00 PM

Colaboración del peñista Janiel Izaguirre

MLB 2019 | ¿Por qué el 7 de abril de 2013 nació una leyenda del béisbol?

Publicado por Yirsandy Rodríguez

Esta es la historia sobre un chico fantástico que rompió nuestros corazones mucho antes de partir al estrellato… a la inmortalidad.

Él tenía una de las sonrisas más contagiosas del béisbol, y sabía utilizarla con una magia encantadora en cualquier momento. Era dueño de una bola rápida que podía rozar entre 98 y 100 MPH, pero su alma letal atravesaba los swings de Grandes Ligas cuando se unía a la mezcla junto al cambio de velocidad implacable y una curveball devastadora. Este chico fue increíblemente generoso con su fanaticada, regalándole un récord de 29-2 en casa, que lo convirtió en el ícono de una ciudad apagada hacía una década sin celebrar un título de Serie Mundial (2003).

Cruzó nueve veces el mar para luchar por su sueño de llegar al mejor béisbol del universo. Tenía tantos sentimientos como carisma, y combinaba cada uno de ellos mostrando su energía inagotable sobre el montículo. Luego de debutar en las Mayores en 2013, se convirtió en una de las estrellas más brillantes del juego durante los 1268 días que nos regaló. ¿Quién era ese incesante competidor, que no dejaba de estimular a sus compañeros y honrar a este deporte con cada sonrisa dentro o fuera del dugout?

Entonces, ¿cómo olvidar la tarde del 7 de abril de 2013, cuando la magia de José Fernández comenzó a encantarnos desde que subió al montículo de Citi Field? Este domingo 7 de abril, seis años después de eso, para muchos de los amantes del béisbol es imposible olvidar al talentoso lanzador villaclareño.
Aquella tarde en su debut retiró a David Wright con una curveball venenosa en su séptimo pitcheo de Grandes Ligas, y dio un salto de festejo al cruzar la línea de cal en Citi Field. Su primer strikeouts de los 589 que consiguió en 471 ⅓ innings, fue dejando a Lucas (Duda) en ‘duda’, lanzándole una curveball escurridiza de apenas 80 MPH en el borde exterior y bajo de la zona de strike.

Al conseguir ese primer strikeouts, después de que el cátcher RobBrantly lanzara la pelota hacia el dugout de Miami para atesorar ese recuerdo, hubo un rasgo especial que podías apreciar en Fernández. Era un detalle, una virtud podría decirse, que siempre lo marcó a través de su corta carrera: La seguridad.
Fernández poseía un enfoque pleno, e incluso cuando atravesaba por situaciones difíciles, nunca lo vencieron las distracciones. Algo que no dejaba de impresionar era su nivel de intensidad, concentración, esculpiendo con ellos una dotada seguridad. Y, junto a esa seguridad, su humildad no se quedaba atrás, expresada especialmente con ese disfrute que sentía por entrar al gran show. Aunque, insisto, seguridad sobre la colina marcaba la diferencia, y algo que podías percibir es cómo en cada salida desde su debut, comenzaba a sentirse uno de los lanzadores más dominantes del juego.

Así es, Fernández se lo creyó desde que comenzó a encantarnos. Transmitía esa seguridad en cada pitcheo, se sentía uno de los grandes, pero lo era, cumpliendo cada una de las expectativas sobre su rápido breakout. De hecho, antes de ganar el Premio de Novato del Año y dar uno de sus dos viajes al All-StarGame, Fernández se convirtió en la esperanza, el talismán de los Marlins de Miami, en la inspiración, la atracción del momento antes y después del playball, con tan solo subirse en la colina del Marlins Park.

Si lo viste lanzar, ahora debes estar recordando cada una de esas virtudes de Fernández, que lo hacían realmente especial, pero sobre todo, auténtico y diferente. A veces lo hermoso de historias así, es ver la manera en que un competidor como José Fernández entró en el más alto nivel y fue capaz de mantenerse, incluso después de una lesión que lo llevó a ser sometido a la cirugía Tommy John en su segunda temporada. Trabajó duro cada día y regresó 14 meses después, recuperando parte de su dominio con una efectividad de 2.92 y 79 strikeouts en 64 ⅔ innings.

Entonces, puedes asegurar sin equivocarte que, desde su primera presentación, Fernández podía mantener una consistencia estratégica a cada momento, apoyándose todo el tiempo en su sagaz repertorio de bola rápida, curveball y cambio de velocidad. He aquí un ejemplo de cómo su inteligencia sobre el montículo lo ayudó a saltar rápidamente al estrellato: ¿Recuerdas su primer ponche contra Duda, después de disparar su pitcheo número 12 de la tarde? Perfecto, pero, ¿qué le lanzaría a Duda en su siguiente enfrentamiento, cuando estaba en la cuenta de 2-2? ¿Curveball de nuevo? No, ¡Fernández aplicó una bola rápida de 97 MPH! ¡Swing al aire, strikeouts!

Al final, en esa primera de sus 76 aperturas en MLB, Fernández lanzó cinco innings y permitió solo una limpia contra los Mets de New York, hace ya seis años.

De toda su corta carrera de apenas cuatro temporadas en MLB, apagada dolorosamente en un accidente de bote durante la madrugada del 26 de septiembre de 2016, estos fueron cinco de los números más impactantes de Fernández que nunca podrías olvidar:

29 — ¿Por qué es inolvidable?: Significa que José Fernández era prácticamente invencible cuando lanzaba frente a su fanaticada de casa en Marlins Park. Oh, sí, ¿ya recuerdas? ¡Claro, tuvo una marca de 29-2! Eso es algo tan increíble, que incluso leyéndolo a veces no lo llegas a creer, pero fue real. Fernández era invencible en Marlins Park, ganando el 93.4% de sus aperturas. Y, además de esos impactantes números, el dominio fue una copia de seguridad: Ponchó a 346 bateadores, mientras sus oponentes conseguían solo 178 hits.

.201 — ¿Por qué es inolvidable?: Aquí puedes apreciar por qué Fernández pudo haber garantizado varios votos y múltiples visitas en el futuro al All-StarGame: ¿Qué te dice ese .201? Era el promedio de sus oponentes en la primera mitad de temporada. ¡.201! Pero no podemos decir solo eso, ya que ponchó a 342 bateadores de los 1100 que enfrentó, con solo 200 hits en 993 veces al bate y esta pobre barra de la oposición: .267 OBP, .297 slugging y .564 OPS.

¿Qué tan bueno era eso? Aquí tienes una referencia, revisando las líneas ofensivas permitidas por dos de los lanzadores más dominantes de esta década, Max Scherzer y Clayton Kershaw (tres veces ganador del premio Cy Young y en una ocasión el de MVP de la Liga Nacional), durante sus respectivas primeras mitades de temporada:

*Fernández: .201/.267/.297 y .564 OPS
Kershaw: .206/.264/.315 y .579 OPS
Scherzer: .219/.280/.372 y .651 OPS
Fuente: Estadísticas de Baseball-Reference.com

¿La única ventaja de Kershaw en su carrera sobre Fernández?: En ese .264 OBP permitido, con una ventaja de .003 sobre Fernández. ¡WOW!

.086 — ¿Por qué es inolvidable?: Era bastante difícil golpear —y mucho menos tener éxito— sus pitcheos cuando Fernández gozaba de lanzar en la cuenta de 0-2. Así que ese .086 de promedio alcanzado por sus oponentes, te dice más que mil palabras. En 0-2, ponchó a 162 bateadores y admitió 21 hits, uno solo de ellos jonrón. El slugging de sus rivales fue de .208 y después de poner en 0-2 a sus oponentes, otorgó apenas dos bases por bolas contra 440 bateadores.

105 — ¿Por qué es inolvidable?: Este es uno de mis números favoritos de José Fernández, ya que se trata de algo más que lanzar: Significa la cantidad de compatriotas de grandes ligas que superó en jonrones. Sí, Fernández también podía llevar la pelota más allá de los límites:

¡Sensacional! Pero, volviendo a ese número, 105, aquí hay más: De los 205 cubanos (sin contar a Fernández) que han debutado en MLB, esos 105 son los que aparecen con uno o ningún jonrón. Gil Torres (1358 PAs), Marty Martínez (1038) y Merito Acosta (525) son los tres bateadores con más apariciones al plato sin haber podido pegar un cuadrangular, pero Fernández bateó dos en toda su carrera en 136 veces al bate. De hecho, otro de los cubanos que salió de esa lista en esta primera semana de la temporada 2019, fue Yandy Díaz, quien sumaba solo un jonrón en 299 PAs antes de vestir el traje de los Tampa BayRays.

2460 — ¿Por qué es inolvidable?: Fueron todas las curveballs que nos regaló, según consta en las bases de datos de Brooks-Baseball, pero he aquí las notas más interesantes: Los oponentes salieron cabizbajos del home plate, bateando apenas .140. Fernández ponchó a 361 bateadores de grandes ligas con su sensacional curveball, sacándole 296 strikeouts a los 65 hits que admitió. ¿Asombrado? Esa era una particularidad especial que proporcionaba José Fernández, la de deslumbrarnos con su talento.

Ahora qué dices… ¡Fernández está más presente que nunca! ¡Este chico era increíble!

Tal vez algún día creen un premio en Grandes Ligas para honrar su brillantez, eso sería sensacional. Fíjense si el impacto de Fernández fue tan grande, que incluso antes de despedirse hacia la inmortalidad, había ponchado a 14 bateadores de los Dodgers en su antepenúltima salida de 2016, durante siete ceros consecutivos. A la apertura siguiente, superó a los Bravos, y más tarde a los Nacionales 1-0, dejándolos en solo tres hits durante una actuación de ocho entradas con 12 strikeouts.

En la madrugada del 26 de septiembre de 2016 trágicamente perdimos a Fernández en el mar al que tantas veces desafió para cumplir su sueño. Pero esa fecha, para las incontables personas que lo admiramos por su talento y gran corazón, solo marcó una triste partida a la eternidad.

¿Qué pudo haber logrado en el futuro? Aún estamos preguntándonos, pero… ¿quién podría olvidarlo? José Delfín Fernández, esa sonrisa, su carisma y el inolvidable número “16” ondeando en su espalda, serán solo algunos de los gratos recuerdos que este chico de 24 años nos dejó para siempre.
http://www.baseballdecuba.com/Por-que-el-7-de-abril-de-2013-nacio-una-leyenda-del-beisbol

¡Sensacional! Pero, volviendo a ese número, 105, aquí hay más: De los 205 cubanos (sin contar a Fernández) que han debutado en MLB, esos 105 son los que aparecen con uno o ningún jonrón. Gil Torres (1358 PAs), Marty Martínez (1038) y Merito Acosta (525) son los tres bateadores con más apariciones al plato sin haber podido pegar un cuadrangular, pero Fernández bateó dos en toda su carrera en 136 veces al bate. De hecho, otro de los cubanos que salió de esa lista en esta primera semana de la temporada 2019, fue Yandy Díaz, quien sumaba solo un jonrón en 299 PAs antes de vestir el traje de los Tampa BayRays.

2460 — ¿Por qué es inolvidable?: Fueron todas las curveballs que nos regaló, según consta en las bases de datos de Brooks-Baseball, pero he aquí las notas más interesantes: Los oponentes salieron cabizbajos del home plate, bateando apenas .140. Fernández ponchó a 361 bateadores de grandes ligas con su sensacional curveball, sacándole 296 strikeouts a los 65 hits que admitió. ¿Asombrado? Esa era una particularidad especial que proporcionaba José Fernández, la de deslumbrarnos con su talento.

Ahora qué dices… ¡Fernández está más presente que nunca! ¡Este chico era increíble!

Tal vez algún día creen un premio en Grandes Ligas para honrar su brillantez, eso sería sensacional. Fíjense si el impacto de Fernández fue tan grande, que incluso antes de despedirse hacia la inmortalidad, había ponchado a 14 bateadores de los Dodgers en su antepenúltima salida de 2016, durante siete ceros consecutivos. A la apertura siguiente, superó a los Bravos, y más tarde a los Nacionales 1-0, dejándolos en solo tres hits durante una actuación de ocho entradas con 12 strikeouts.

En la madrugada del 26 de septiembre de 2016 trágicamente perdimos a Fernández en el mar al que tantas veces desafió para cumplir su sueño. Pero esa fecha, para las incontables personas que lo admiramos por su talento y gran corazón, solo marcó una triste partida a la eternidad.

¿Qué pudo haber logrado en el futuro? Aún estamos preguntándonos, pero… ¿quién podría olvidarlo? José Delfín Fernández, esa sonrisa, su carisma y el inolvidable número “16” ondeando en su espalda, serán solo algunos de los gratos recuerdos que este chico de 24 años nos dejó para siempre.

http://www.baseballdecuba.com/Por-que-el-7-de-abril-de-2013-nacio-una-leyenda-del-beisbol

3 comentarios

    • Marcial Segura Beltrán en 10 abril, 2019 a las 6:40 pm
    • Responder

    Su prematura desaparición física nos privó de presenciar una de las carreras más grande a tener por lanzador alguno, su proyección a los 24 años superaba a otras luminarias del box, ( Marichal, Maddón, Clemens, Pedro Martínez, Randy Johnson), y a estas alturas hubiera firmado una extensión de contrato RECORD….
    Lo de este muchacho parecía ser algo sobrenatural, su personalidad, alegría contagiosa, su excepcional maestría desde el box no era de humanos, y la vida, la vida…esa que nunca deja de sorprendernos con cosas buenas y malas, nos lo arrebató, clavando un puñal al Béisbol, apagando precozmente una de sus más grandes estrellas…como afirmó el propio Jeff loria, ¨las estrellas más grandes, son las que primero se apagan¨….

      • Y.C.C en 11 abril, 2019 a las 9:37 pm
      • Responder

      No recuerdo quien dijo q los buenos se nos van primero,pudo ser demoró mejor en la historia,corta carrera sí,pero qué orgullosos nos sentimos!!!

    • ESTEBAN E. YERO PLA en 11 abril, 2019 a las 3:29 pm
    • Responder

    QUE LASTIMA, LA VIDA ES IMPREDECIBLE,OJALA QUE SE INSTITUYERA UN PREMIO EN LA GRAN CARPA CON SU NOMBRE PARA HOMENAJEARLO ETERNAMENTE, DE VERDAD SE MERECE QUE LO RECORDEMOS BIEN EN ALTO.

    SALUDOS

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