La fama y el irrespeto de una deuda

Por el peñista honorífico YASEL PORTO

Los días se convirtieron en meses, y la situación, lamentablemente sigue siendo la misma. Desde que a 72 horas de realizarse el Coloquio para la segunda refundación del Salón de la Fama del Béisbol Cubano, todo fue aplazado por “tiempo indefinido” por “cuestiones legales”, y ya hoy cerramos mayo sin que la definición haya aparecido. Ni la definición… ni nada.

Desde que fue aniquilado vergonzosamente en 1961, esto se ha convertido en un tema doloroso para la mayoría, pero incómodo para unos cuantos que por desgracia deciden y seguirán decidiendo mientras no cambie el procedimiento que lo define.

Mas la incomodidad solo ha sido en los momentos en que un grupo de soñadores hemos intentado ser justos con nuestro béisbol, con nuestros peloteros, con nuestra afición y con Cuba entera. Esos que hemos confiado una y otra vez ante cada promesa de hacer realidad la quimera, y hacerlo de la forma correcta. Esos que hemos dejado a un lado los orgullos y rencillas personales para combatir olvidos y prejuicios en pos de salvar un componente tan importante de ese béisbol cubano sufrido por culpa de varios, entre ellos, los que ayer decidieron mal, y hoy no quieren decidir como es debido.

Fuera de aquel tiempo entre 2014 y 2015 donde funcionó fugazmente este proyecto, y los meses finales de 2018 cuando nos reunimos en el estadio Latinoamericano para darle luz otra vez, para los decisores lo único que ha existido sobre el tema es indiferencia. Indiferencia, que a su vez, se torna en irrespeto, a nosotros, que perdimos tiempo en reuniones y discusiones, pero sobre todo, a los protagonistas del juego.

Las preguntas que muchos me han hecho son las mismas elaboradas por varios del grupo a los niveles hasta donde hemos podido llegar. La respuesta sigue sin variar, o más bien no existe.

En favor de las autoridades del béisbol hay que decir que ellos siempre han tenido el interés de materializar la idea, con una proyección favorable en general cuando nos acompañaron en las reuniones, que fue siempre. Salvo determinados momentos subidos de temperatura por incomprensiones absurdas, el resto del tiempo se vio un comportamiento positivo, e incluso, las mayores discusiones recayeron en el propio grupo a la hora de ponernos de acuerdo en la elaboración del reglamento y el Coloquio. Incluso hoy ellos siguen en contra de la decisión o sugerencia o lo que sea que haya venido de “arriba”.

Pero en contra de ellos hay que hablar de una falta de voluntad o combatividad a la hora de rebatir con base sólida y objetiva la orientación del más allá de suspender todo, con ese argumento banal de no que existía una institucionalización del proyecto. Y dije banal porque en 2014 estábamos en el mismo punto y a nadie se le ocurrió ni ha ocurrido invalidar aquella exaltación. Y además, nadie iba a reclamar ahora la falta de legalidad en determinados puntos a horas para volver a echar andar este muerto que casi todos queremos verlo con vida eterna, a excepción de esos que buscan el detalle más pequeño para mantenerlo en el ataúd del olvido, donde hace décadas permanece.

¿No hubo tiempo suficiente anteriormente para darse cuenta de la “falta de institucionalidad”? Nuestras reuniones siempre fueron recogidas en actas que supuestamente eran revisadas por el ex presidente Antonio Becalli. El Doctor, como había que llamarle, ya estaba ahí cuando renació el proyecto hace cinco años, y con toda la seguridad reafirmo que fue uno de los responsables de su congelación todo este tiempo.

No importó cuánto dijimos aquel fatídico día en el que pensábamos estar en medio de una pesadilla, o ser víctimas de una broma desagradable. No valieron los argumentos ni los sufrimientos de casi todos, pues del grupo solo uno estuvo de acuerdo con la medida. Solo un judas que no fue un apóstol porque poco aportó pese a que siempre luce ante la vista pública como el que más, por esa fama alimentada con el oportunismo clásico de quedar bien con todo el mundo en dependencia del momento.

Tampoco se pensó en la afición, en esos miles que tendrían que conformarse una vez más con la estéril explicación de una nota de prensa, emitida a kilómetros de distancia y 10 minutos después de terminar la reunión.  Después de semanas decidiendo todo juntos, en un minuto se informó de una decisión tomada a nuestras espaldas, sin nuestra opinión, para rebatirla sí, pero no para analizarla y mucho menos cambiarla.

Justificaciones, simples justificaciones. Había otros motivos, los de siempre, los que tienen que ver con la dichosa palabra fama, como si ello afectara el modelo social implementado hace décadas. A esa hora sacando frases martianas, como si ellos aplicaran la mayoría, las más importantes.

Claro, también pesaba y aún pesa un mundo el lugar de residencia de determinados candidatos con Antonio Pacheco a la cabeza, una página que sigue pegada con goma marca “prejuicio” a pesar del paso del tiempo y de la opinión unánime del grupo, y sobre todo, de la afición.

Lamentablemente con la salida de Antonio Becalli no murió el último enemigo del béisbol dentro del INDER. Aún quedan mentes retrógradas, colmadas de envidia y oportunismos, colegas que por ética su nombre me es vedado citar aunque yo viviera en la Antártida. Personajes grises, que no deciden pero que sí influyen, una influencia dañina, mucho más de la que podemos valorar.

A los decisores y a sus asesores tampoco les interesó lo mucho que se ha trabajado en el Palmar de Junco con su Museo local, más la perspectiva de ampliación gracias a su condición de proyecto de desarrollo local, junto al interés de los que trabajan en un sitio con una historia maravillosa. Todo porque a alguien se le ocurrió desde un buró, con total superficialidad, que el estadio Latinoamericano tenía que ser la sede del Salón de la Fama porque sí, sin tomar en cuenta la opinión casi unánime de los especialistas, de los que estábamos ahí en cada reunión, de los que visitamos el Palmar, defendiendo su derecho porque son múltiples y profundas las razones que lo respaldan por encima de un “Coloso del Cerro” carente de una serie de elementos para un recinto de este tipo, y sin haberse presentado jamás un proyecto serio o menos serio.

Todo ha sido una burla, y lo más lamentable es la burla a hombres llenos de prestigio y vergüenza golpeados por todo esto. Hablo de Ismael Sené, de Oscar Fernández, de Tony Pérez, de Rolando Sánchez, que no saben si a estas alturas de su vida verán hacerse realidad un sueño por el que tanto han peleado y que hoy los invade de malestar. Había que verlos aquel día, cuando algunos pensamos que del estadio saldríamos al hospital.

Y qué decir de esos peloteros legendarios que hoy todavía viven, y que esperan desde hace mucho por el tributo de la eternidad, para así irse de este mundo con el homenaje en vida por su extraordinaria obra deportiva. Pero valen más los peros para dañar, que los sí para hacer el bien. 

Hoy prometo hablar por última vez del tema mientras no haya una noticia trascendente en el futuro. No saldré más a preguntarle a otros por el cuándo. La perspectiva inmediata es bien oscura, y no se trata de pesimismos, sino de la realidad que se impone por la presencia en las decisiones de muchos de los que todavía están, esos que no han tocado aún la tecla prohibida, pero que sí han acabado con casi todas las que tiene nuestro piano. 

Si antes no hubo tiempo ni deseos, el resto del año está lleno de eventos de envergadura que no dejarán a los que por decreto e imposición tienen que estar al frente del proyecto volver a encaminarlo y supervisar cada punto.

Ojalá pudiéramos hacer todo por nuestra cuenta. Ganas no han faltado. La experiencia demuestra que es lo óptimo, porque la actuación de los responsables oficiales ha sido fatal. Pero pretender independencia sería un fracaso garantizado, y no necesario ahondar en tal sentido, por lo que preferimos seguir contribuyendo en otras aristas donde los bloqueos son menos probables.

Cuánto quisiera estar equivocado y que mañana salga una nota rebatiendo todo y convocando nuevamente al grupo.  Y si eso pasa, aunque me incomode la aclaración, ahí estaremos otra vez, el grupo y yo, si es que me dejan, pero no para chocar nuevamente con la piedra de personas que en nombre de la Revolución afectan nuestra pelota, con o sin intención. Da lo mismo, al final el efecto es igual de malo. Estaremos no para exigir condiciones, sino para saber las reglas de juego desde el principio y no volver a nadar sobre un desierto.

El proyecto Béisbol de Siempre, que aportó más de una decena de miembros a este grupo para la refundación del Salón de la Fama, deja a un lado nuevamente el orgullo y antepone al béisbol cubano y a su historia, pero con la filosofía de siempre, ahora con más determinación.

Basta ya de jugar con nuestro prestigio. Si ellos no viven con la opinión pública, a varios de nosotros sí nos interesa responderle a la gente del béisbol, no a los extremistas, a los que en realidad quieren lo mejor para él. Podemos equivocarnos, podemos poner en riesgo nuestra integridad, pero que sea por nuestros propios actos, no que otros usen nuestros nombres para manipular algo tan sagrado en Cuba como es la pelota y su historia.

Todo aquel que deportivamente se haya ganado estar, viva donde viva, merece ser un inmortal, y es el Palmar de Junco el único sitio con un proyecto totalmente serio y confiable para asentar nuestro Salon y Museo Nacional.

Las cosas se hacen bien o se hacen. El fin no justifica los medios, y todo tiene límites. No se trata del criterio de 12 o 13 “atravesados”, sino de la inmensa mayoría de una afición a la que nos debemos todos, incluidos los decisores y sus asesores.

El Salón de la Fama del Béisbol Cubano no va a resolver los problemas del béisbol cubano, pero ayudará en ciertas cuestiones socio-deportivas. Ayuda más que no tener nada, que no respetar nada. Podría hacer una tesis sobre su importancia, aunque esa estaría destinada a los enemigos del proyecto, que son los que no acaban de entender, o no les conviene hacerlo.

Como siempre, el tiempo dirá si seguimos o no con esta deuda interminable, una de las mayores muestras de ese bloqueo interno que no se arregla con acuerdos ni leyes relacionadas con entidades y gobiernos extranjeros. Depende enteramente de nosotros, o más bien, de ellos, los futuros miembros del Salón de la Fama del Oportunismo Cubano.

Razones por las que fue suspendido y todavía se mantiene congelado el Salón de la Fama del Béisbol Cubano.

Tomado de http://www.jonronazo.com/es/content/la-fama-y-el-irrespeto-de-una-deuda?fbclid=IwAR35YqJe9PEguxO3jKy-kS5frrlsxGG8TrCOrJAKMQvvXR_NfcfSByIpbGM

10 comentarios

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  1. Pacheco es el culpable de todo y se lo tiene merecido, si Pacheco no le hubiera dado el jonrrón a Lazo que puso en el equipo Santiago el campeonato y no hubiera hecho todo lo que hiso, ahora el director de aquel equipo no hubiera obtenido los méritos que lo llevaron al lugar que ocupa hoy y no estuviera haciendo lo que hace con el beisbol y en particular en contra del Salón de la Fama, entonces desde ese punto de vista creo que Pacheco es culpable porque si Santiago no hubiese ganado, hoy fuera otro el federativo del beisbol cubano.

    • Amaya en 23 mayo, 2019 a las 4:53 pm
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    Contundente artículo de Yasser, no admite prueba en contrario, sobran las palabras, más propongo que en Beisbol de Siempre, haga pública las exaltaciones que por aquí hemos votado en el salón de la fama de la MD, a ver si les da verguenza y se dignan en retomar definitivamente el tema

    • Jose Acosta en 23 mayo, 2019 a las 6:28 pm
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    Cuando la Revolución triunfo el 1ro de Enero de 1959 ya el Béisbol cubano había escrito páginas de gloria, en realidad en esa fecha solo los Estados Unidos y su MLB podían exhibir mejores resultados, después siguió su desarrollo y logro grandes triunfos, querer subordinar el salón de la fama a Enero de 1959 es un error o mejor un horror histórico.
    Merecer ser parte de un salón de la fama del Béisbol no puede ser cuartado por el lugar donde se viva, o donde se muera.
    Apoyo totalmente a Yasel Porto en su denuncia.
    Si alguien realmente cree que Higinio es el culpable de este desatino histórico es su derecho pero los culpables jamás jugaron ni hicieron absolutamente nada dentro de un terreno de Béisbol excepto ir a ver algún juego como simples aficionados.

    • Dr. Reinaldo en 24 mayo, 2019 a las 8:28 am
    • Responder

    Seguimos perdiendo el respecto, la verdad y la verguenza por el SF del pueblo y de los aficionados que amamos el bèisbol cubano.

      • Amaya en 24 mayo, 2019 a las 1:17 pm
      • Responder

      Hace unos días le pregunté a Casanova en que lugar estaba su placa de SF, saben lo que me contestó “aquel mismo día nos la recogieron a los 5, nos dijeron que era para ponerla en el lugar donde se iba a poner el SF, y hoy yo no se donde está guardada la mía”, como dice el programa (Le sumba el mango)

    • Ramón en 24 mayo, 2019 a las 9:32 am
    • Responder

    De acuerdo con Yasel Porto, contundente denuncia. Lástima que los culpables no lean este trabajo, ni les importe un bledo lo que piensa la afición. Ojalá tengan un ápice de verguenza y rectifiquen, para bien de nuestro deporte nacional.Saludos a la peña.

    PD. Daimir acabo de conocer personalmente a Vicet, vino a visitarme a mi trabajo, espero que la suerte me sonria y pueda ir conociéndolos a todos poco a poco. Gente admirable la de esta peña.

  2. pacheco , el duque , tiant , tony o , canseco , palmeiro , mike cuiellar , willy miranda , tany perez , en un futuro quizas pito abreu , fijate si ya era una muerte anunciada que 1 mes antes de cerrarse el acuerdo no se habia puesto en beisbol internacional 1 solo partido de mlb y aun ahora a casi 2 meses no han puesto ninguno da pena y verguenza como te quieren meter por los ojos ese beisbol mediocre que ponen los domingos

    • ESTEBAN E. YERO PLA en 24 mayo, 2019 a las 1:05 pm
    • Responder

    Felicidadessssss a Yasel Porto, valiente de verdad , porque es consiente de lo que esta hablando, con el pueblo no se juega y como dice el Palmar de Junco es el sitio del SF de nuestro béisbol,así que si los jefesitos quieren verlo cuando se haga que vayan en sus carritos .

    Saludos de los Alazanes

  3. Tenemos que Seguir peleando por lograr que este salón de la fama salga a flote. Nuestro actual presidente ha abogado por erradicar la burocracia y en este tema ha habido bastante. Muy bueno el articulo de YASEL.

    • Valenzuela en 25 mayo, 2019 a las 1:32 pm
    • Responder

    Se que este no será tu ultimo aldabonazo Yasel, personas como tú, como Séne, como el profesor Julio , como los integrantes de la MD, y como miles de aficionados no dejaremos caer nunca este reclamo, está en nuestro ADN, pero llama la atención tanta apatía , tanta dejadez e indiferencia, y que se ha reflejado hasta en las transmisiones de juegos de la MLB, a estas alturas aún no se ha transmitido un solo juego , el amigo de la peña Pablo Enrique Hurtado Díaz lo dejaba bien claro en unos de sus artículos cuando dijo : ´´Sigue el INDER como institución dejando claro su marcada intención de no divulgar la historia de nuestro deporte antes de la revolución, pero tampoco la lograda por nuestros atletas después de 1959´´ , una verdad que nadie puede rebatir, por su parte Aliet Arzola Lima pregonaba a los cuatros vientos : ´´El inmovilismo mata, y eso deberían saberlo, de sobra, los dirigentes del béisbol y del deporte cubano, cuya mano anda detrás de esta decisión.´´, hay que seguir luchando , este ´´aplazamiento´´ no puede continuar, ojala no se cumpla Yasel tu profecía cuando dijiste : ´´Las consecuencias pueden ser más peligrosas ahora, que el haber hecho el Coloquio sin todos esos ajustes institucionales ……. Pero pesa más el esquematismo que el pragmatismo´´, ojala no sea demasiado tarde. Un saludo

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