Fiesta en América-Des-pa-cito

01:20 AM

 

Por el peñista:
Rubén Darío García Caballero

 

 

 

Menos de una semana después de que se bajaran las cortinas del más universal en el viejo continente con la victoria de Portugal en la Liga de Naciones de la UEFA, en esta parte del mundo el balón empezaba a rodar. Brasil y Bolivia protagonizaban un choque inaugural que comenzó siendo tóxicamente aburrido y se terminó convirtiendo en un baile carioca con tintes de comedia gracias a la labor de nuestros comentaristas.

Una canarinha con nombre extraños para algunos no tan seguidores del futbol europeo (¿David Neres? ¿Richarlison?) inició el duelo superando ampliamente a sus rivales pero sin conseguir perforar la red contraria. Se notaba la ausencia de Neymar, que a pesar de que en los últimos días se ha convertido para medio mundo en un descarado, en un abusador, en un inhumano, en un delincuente, para los locales es su gran estrella, su máximo líder en el campo, su principal icono. Tras 45 minutos que le provocaron a más de uno un bostezo y una pequeña siesta (yo incluido) la segunda mitad arrancó con mucha fuerza, tanta que a los 5 minutos de que la esférica volviera a rodar ya Phillipe Coutinho, tan vilipendiado por su último año de culé, abriera la lata desde el punto penal. 2 minutos después repetiría la dosis de cabeza gracias a la cooperación de su ex compinche de cada fin de semana Roberto Firmino. La tarea, estaba hecha, los tres puntos conseguidos pasito a pasito ya estaban en el bolsa cuando el scratch consiguió el último gol, anotación que casi me revienta las bocinas del televisor cuando Sergio Ortega gritó eso de Paquetaaaaaaaa, cuando el del Milán aún estaba con el peto de calentamiento en el banquillo y el tanto de la sentencia definitiva había sido obra de Everton. Eso sin mencionar el enredo por la identidad del cambio brasileño. El juego terminó y no quedó claro quien había entrado. Nada, cosas que pasan en el directo u otra raya más para el tigre, dependiendo de cada punto de vista.

Brasil, la gran favorita, la pentacampeona mundial, el gigante sediento de títulos inició su Copa América con el pie derecho, a pesar de que aún quedan muchos aspectos que limar para llegar lejos en este evento. Falta el líder, pero este barco de timoneles emergentes tiene suficiente talento para atracar en buen puerto dentro de menos de un mes.

 

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