Emilio Sabourín del Villar, uno de los beibolistas – patriotas de Cuba

Muchos sabemos que en sus inicios en Cuba el béisbol se utilizó para acciones en función de la guerra necesaria y que no demoró mucho en que los colonialistas persiguieran las prácticas de este deporte y de sus practicantes y hoy cumple aniversario de desaparición física uno de los grandes patriotas que practicaron, amaron y combinaron el béisbol con las luchas independentistas cubanas y la Martín Dihigo rinde tributo al gran Emilio Sabourín del Villar, entregándole a nuestros amigos la síntesis biográfica de este y como siempre diciendo Gloria eterna al insigne beisbolista y patriota.

Emilio Sabourín del Villar

Combatiente revolucionario cubano
Nombre Emilio Sabourín del Villar
Nacimiento 5 de septiembre de 1853
Ciudad de la Habana, El Vedado, Bandera de Cuba Cuba
Fallecimiento 5 de julio de 1897
Castillo del Hacho, Ceuta, África
Equipo Leones del Habana

Emilio Sabourín del Villar. Patriota representativo del municipio Plaza de la Revolución. Ejemplo singular de patriota deportista, promotor indiscutible del Béisbo en Cuba.

Síntesis biográfica

Nace el 5 de septiembre de 1853 en el Vedado (Plaza de la Revolución), Ciudad de la Habana.

Infancia y Juventud

Dede pequeño le gustaba jugar béisbol y en su juventud se entrega al deporte y a las luchas por la Independencia. Se desempeñaba como jardinero izquierdo en los equipos de La Habana, los cuales dirigió posteriormente en los primeros campeonatos oficiales, entre los años 18881889, 18891890 y 18911892, en los cuales emergió victorioso. Las ideas libertarias de Sabourín y sus seguidores fueron conocidas y aplicadas por la emigración cubana de Cayo Hueso, donde los hijos de los tabaqueros celebraban juegos los domingos, también con el objetivo de recaudar fondos que hacían llegar a las tropas mambisas.

Criterios

Uno de sus compañeros de presidio fue Juan Gualberto Gómez, estrecho colaborador del Héroe Nacional José Martí. Al relatar los últimos instantes de la existencia, quien ya prácticamente no podía levantarse ni mantenerse en pie; quien afirmó que Sabourín:

era un hombre de alma sana, de carácter jovial, inclinado a la dulzura de la vida, pero al mismo tiempo muy capaz de echar sobre sus hombros los más graves, sanos y austeros deberes de la existencia; y más que todo, me dejó el convencimiento de que había amado entrañablemente, y casi por igual, estas tres cosas; el Base-Ball, la Familia y la Patria“.

Logros

Muchos de sus jóvenes compañeros de equipo utilizaban los desafíos beisboleros para recaudar fondos, con los cuales adquirían armas defectuosas que posteriormente reparaban, y hacían llegar a las tropas insurrectas que combatían a las huestes peninsulares en la Guerra Necesaria, convocada por el Apóstol José Martí, e iniciada el 24 de febrero de 1895.

En estos menesteres sobresalieron, junto a él, los también peloteros y patriotas Alfredo Arango, Leopoldo y Pedro Matos, Ricardo Cabaleiro, Carlos Maciá, José Dolores y Manuel Amiela, Agustín Molina (Tinti), Valdemar Scheweyer y otros, que se sumaron a las filas del Ejército Libertador Cubano. Enfrentó todos los empeños de los colonialistas que querían prohibir la práctica del béisbol en Cuba.

Con la ayuda de sus compañeros de equipo, laboraron afanosamente en un solar yermo de la barriada habanera de El Vedado, el cual acondicionaron como terreno de juego. En las actuales calles de Línea y G, donde hoy se levanta el Hospital Materno-Infantil América Arias se encuentra colocada una tarja que recuerda este acontecimiento.

Muerte

Fue arrestado el 15 de diciembre de 1895 y encarcelado en las mazmorras de la fortaleza de San Carlos de la Cabaña, de la cual fue deportado al año y medio hacia el Castillo del Hacho, en la localidad africana de Ceuta, también colonia española. Poco tiempo permaneció allí el deportista-patriota, pues la tuberculosis minó su salud y muere producto de esta enfermedad el 5 de julio de 1897, casi a los 44 años de edad.

Fue elegido al Salón de la Fama del Béisbol Cubano en 1941.

Monumento

Monumento a Emilio Sabourin

En la calle H entre 9 y 11, detrás del hospital materno infantil América Arias, en el Vedado capitalino, se aprecia un pequeño monumento al patriota y deportista habanero Emilio Sabourin, obra del escultor cubano Teodoro Ramos Blanco.

Se trata de un monumento de piedra con una placa de bronce en la que aparece la figura del homenajeado, y fue inaugurado por el municipio de La Habana en 1955, en ocasión del centenario del natalicio del insigne patriota.

En el lugar donde esta hoy el monumento, se encontraba a finales del siglo XIX el terreno donde Sabourin fundo el club Base ball Habana, donde se formaron muchos jóvenes en la práctica del deporte nacional cubano.

Fuentes:

  • https://www.ecured.cu/Emilio_Sabour%C3%ADn_del_Villar
  • https://es.wikipedia.org/wiki/Emilio_Sabour%C3%ADn

2 comentarios

    • El bombardero en 5 julio, 2019 a las 2:37 pm
    • Responder

    Buenas tardes, cuando se miraba al beisbol en los inicios de la Revolución algunos ¨extraños¨ de corte stalinista veían al beisbol como el producto de la sociedad de consumo norteamericana, demostrando con ese pensamiento un total desconocimiento de nuestra historia, íntimamente vinculada desde las raíces de cada una de sus aristas a un sentimiento de amor por el terruño y de enfrentamiento a quien lo oprime o ataca, vertiente esta de la que no escapaba el deporte, pues sus exponentes cubanos de nacimiento sentían por su tierra de la misma forma que sentían Maceo, Martí y tantos otros próceres, este artículo es muestra inequívoca de tamaña afirmación… El beisbol quizás tuvo un origen anglosajón, pero en esta tierra se prendió de la misma forma que la caña de azúcar y el marabú africano, por suerte Fidel no escuchó a esos extraños de corte stalinista, porque sabía que el beisbol a pesar de los pesares es parte indisoluble de la nacionalidad cubana… El ejemplo de Emilio Sabourin y de tantos otros, define a la perfección, la mezcla que tiene el beisbol con la propia historia de nuestra nación, fundiéndose en aquello que llamamos cultura y convirtiéndose en la sangre irredenta que circula de punta a cabo por las arterias internas de nuestro gloriosos caimán dormido. Gracias a Emilio Sabourín por demostrar desde el siglo diecinueve que con bates, guantes y pelotas también se defiende la idosincracia del cubano, por eso su historia nos llega hoy como el incentivo necesario para demostrar que el beisbol cubano está mucho más allá de la política, de la vaga política, porque aún siendo un juego, un deporte es parte indisoluble de nuestra nación y persiste en el sentimiento y añoranza del cubano común.

      • Amaya en 6 julio, 2019 a las 1:20 pm
      • Responder

      Me adhiero 100% a este excelente argumento gran Bombardero

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