Las 5-finales más inolvidables en la historia de los mundiales de futbol

7:45 am

 

Por el peñista:
Rubén Darío García Caballero

 

 

Después de un periodo de ausencias por las incidencias de la Copa América, vuelven nuestros tops 5 de cada lunes buscando los mejores en diversas categorías. Con la victoria de Brasil ante Perú todavía en nuestras retinas, vamos a darle un vistazo a las mejores finales pero, en lugar de ser de la historia de la Copa América, subiremos un escalón y revisaremos los mejores choques buscando el trofeo en la historia de las Copas Mundiales de futbol.

Por motivos de espacio he tenido que dejar fuera algunas finales que bien podían merecer un hueco entre las elegidas, como la del mundial de Suecia 1958 con el inolvidable gol de Pelé burlando a los defensas rivales, la de Inglaterra 1966 y el archiconocido gol fantasma que le dio a los locales su único título hasta nuestros días, la de Argentina 1978 con el doblete de Kempes ante la naranja mecánica para darle la corona a los de casa, la de Italia 1990 con la revancha de Alemania ante la albiceleste y el penal dudoso anotado por Lothar Mathaus, la de Francia 1998 con la magia de Zidane por partida doble y la sospechosa desaparición de Ronaldo o la de Alemania 2006 marcada por el cabezazo de Harry Potter a Materazzi y la victoria en penales de la azurri. Tras este conteo de finales olvidadas, vamos a iniciar este viaje en el tiempo, sin orden alguno, por algunas de las discusiones de títulos mundiales más inolvidables de todos los tiempos.

 

 

Sudáfrica 2010: España 1-Holanda 0

Aquella generación dorada de España, la de Xavi e Iniesta, la de Ramos y Puyol, la de Casillas y Villa, la de Torres y Busquets, la que inició Luis Aragonés en 2008 con el gol del niño ante Alemania, tenía ante sus ojos la consecución de un sueño. Enfrente estaba Holanda, el invitado sorpresa, el eterno subcampeón, comandada por Sneijder, Robben, Huntelaar y compañía. Una final inédita estaba servida. Un nuevo rey saldría de Johannesburgo aquel 11 de julio de 2010. En un choque que tuvo de todo, desde patadas voladoras que se posaron en pechos ibéricos hasta atajadas salvadoras de San Iker Casillas ante Arjen Robben, la guinda del pastel la iba a poner uno de los hombres más humildes y queridos del equipo. Un año atrás, en el hogar del Chelsea, entre polémicas arbitrales, desató la locura en Londres para darle al Barcelona el pase a la final de la Champions. Un año después, Andrés Iniesta, a falta de menos de 5 minutos para el final, se convertiría en una de las personas más amadas en España. No solo fue ese gol que convirtió a los rojos en reyes del mundo futbolero, sino también la celebración, dedicada a su amigo Dani Jarque, quien había fallecido recientemente, convirtieron al Fantasma en un ídolo nacional. Iniesta dejaba de ser una estrella culé para convertirse en un estandarte español. Y la generación del tikitaka, una de las más brillantes de todos los tiempos, tocaba el cielo y se inscribía con letras de oro en la historia del futbol mundial

USA 1994: Italia 0 (2)-(3) Brasil 0

El mundial de 1994, en la tierra del baloncesto, el rock and roll y los McDonald’s, matizado por el dopaje de Diego Armando Maradona, las sorpresas de selecciones emergentes como Suecia Rumanía y Bulgaria, el autogol de la muerte de Andrés Escobar, el codazo de Tassoti a Luis Enrique dejando a este con la nariz llena de sangre y la decepción de escuadras como Alemania o Argentina, no merecía una final así. Una final defensiva en extremo, aburrida y sin goles que, al final, son la salsa del asunto. Quizás la más insípida de la historia de los mundiales. Pero decidí incluirla porque nos dejó una de las postales más recordadas de la historia de estas citas. En la siempre injusta lotería de penales, donde los héroes se vuelven villanos y viceversa, Roberto Baggio, estrella italiana durante toda la contienda, se convirtió en la figura de la tarde californiana pero no por lo que desearía. En sus piernas estaba el titulo carioca o el alargue de la tanda, pero su cobro se esfumómás allá del arco de Tafarell y con él las esperanzas de todo un país de recobrar la gloria 12 años después. Baggio será siempre recordado, además de por su tradicional coleta y sus goles vestido de azul, morado o bianconeri, por aquel penal errado en la tierra de las barras y las estrellas una tarde de julio de 1994. A veces, las estrellas también tienen sus días negros.

México 1986: Argentina 3-Alemania 2

Aquel era el mundial de Diego Armando Maradona. Tenía que ganar Argentina si o si aquella final, porque antes hubo una mano de dios, antes hubo un gol del siglo, antes hubo un doblete mágico para llegar a la discusión del título. Pero allí, a la hora de los mameyes, apareció la única selección que podía plantarle cara realmente al pelusa cuando este vivía su momento de mayor esplendor. Alemania, con sus torpedos en la delantera y sus cerebros en defensa y medio campo, no permitió que Maradona hiciera de las suyas y rompiera sus redes como hizo anteriormente con Inglaterra o Bélgica. Nadie en la historia del deporte ha ganado jamás un título grande solo, ni LeBron James en las finales de la NBA 2016, ni siquiera Cristiano Ronaldo en la Eurocopa del propio año. Y en aquella final del mundial de 1986 Maradona necesitó de su mejor aliado, Jorge Burruchaga, para alzar el trofeo dorado y coronar así la carrera futbolística de uno de los mejores jugadores de todos los tiempos. Alemania buscaba la revancha tras lo sucedido cuatro años atrás en suelo español ante Italia, pero se encontró a unos albicelestes con más corazón que calidad que lo privaron de su camino al título. Dicen que en la vida todo llega y a los teutones les llegó su hora en Italia en 1990, aunque aquella tarde mexicana nadie era más feliz que aquel pequeño de pelo alborotado que una vez miró al cielo y dios le tendió su mano.

Brasil 1950: Uruguay 2-Brasil 1

La final por excelencia. La final de las finales. La que marcó para siempre a una generación de brasileños. El mundial estaba listo para el título verdeamarelho. Nadie, absolutamente nadie podía impedir que el capitán carioca alzara el trofeo Jules Rimet aquel día en el Maracaná. A no ser un hombre de nombre Alcides y de apellido Chiguia que no creyó en estadio repletos, ni en presiones locales ni en fiestas populares celebradas antes de tiempo. Chiguia silenció al Maracaná sin ser ni afamado músico que le cantó a la ciudad que nunca duerme ni jefe de estado de la santa sede. Nacía así uno de los fantasmas más perturbadores en la historia del deporte, que perseguiría a Brasil en cada cita realizada en casa y que salió a deambular por el Mineirao una noche de julio de 2014 mientras todo un pueblo sentía en carne propia lo que sufrieron sus antepasados hace más de medio siglo. Un fantasma que sería atrapado 69 años después por una nueva hornada de Ghotsbusters, vestidos con trajes de colores claros que le quitaron el miedo a todo el gigante sudamericano.

Alemania 1974: Alemania 2-Holanda 1

La naranja mecánica, quizás el mejor equipo que haya jugado jamás al deporte más hermoso del mundo merecía aquella final. Merecía el título después de despachar a diestra y siniestra a sus rivales. Merecía el nuevo trofeo por revolucionar el futbol para siempre. Y lo merecía más aún tras marcar a los pocos minutos de iniciada aquella final desde el punto penal, el primero desde esta vía en la historia de las finales. Pero el deporte de las multitudes muchas veces es injusto y Holanda, superior en juego y vistosidad a aquella Alemania Federal, sucumbió ante los locales en una de las finales más injustas que se recuerden. Como dijera alguna vez un poeta enganchado a señoras de cuatro décadas, la vida es un juego de azar donde pierde el que gana. Holanda cayó, pero nos legó para siempre un futbol total diferente. Nada fue igual después de aquella jornada del verano de 1974. Allí comenzó el idilio de Holanda con los subcampeonatos mundialistas, trauma que a día de hoy aún no han logrado superar.

Hasta aquí este recuento por las que son, en mi opinión muy personal, las más memorables finales en la historia de las Copas Mundiales de Futbol. Que vengan ahora las críticas, dudas, quejas y sugerencias. Que vengan los comentarios y las opiniones. Que vengan los recuerdos y las añoranzas de aquellos días de gloria. Cada final tenía lo suyo, pero lo importante es la magia de las que vendrán en el futuro.

 

 

1 comentario

    • Chikungunya en 15 julio, 2019 a las 1:26 pm
    • Responder

    De todas las finales jugadas quizás la más famosa por lo que pasó o la más sufrida o dramática ha sido la de 1950 (Maracanazo) cuando todo un pueblo (Brasil) enmudeció y el mundo entero se asombró pues no podía dar crédito a lo sucedido, Uruguay le ganaba al gigante sudamericano en casa y ponía patas arriba a todo un país. La de 1954 es conocida como El Milagaro de Berna, los húngaros quienes habían arrollado a todo el mundo, incluido a sus victimarios alemanes, eran sorprendidos y regresaban a casa sin el título que los hubiese acreditado como mejores de aquellos primeros años de la postguerra. Es difícil hacer un top 5, todas las finales tienen su encanto, ojalá las hubiese podido disfrutar todas.

    PD: Aclaro que el gol anotado en la final de 1990 y que le dá el titulo a los alemanes frente a los argentinos lo anotó Andreas Brehme, no Lottar Mathauss. El árbitro que se hizo famoso por ese penal fué Edgardo Codesal.

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