MLB; Combo de noticias: Último acto, Mariano Rivera se cita con el Salón. Mookie Betts iguala un récord de Ted Williams. Strasburg, 5to pitcher en 50 años en hacer esto. Y MUCHO +

00:38 am

 

 

Madlock, leyenda vinculada al pueblo panameño

 
 @DavidVennMLB

COOPERSTOWN, Nueva York – Bill Madlock fue uno de los bateadores derechos más finos de su época, ganando cuatro títulos de bateo de la Liga Nacional entre 1975 y 1983 en una carrera de 15 años en Grandes Ligas.

El ex infielder también tiene fuertes lazos con Panamá, país que celebra este fin de semana la exaltación de su segundo hijo al Salón de la Fama: Mariano Rivera. Madlock, presente en Cooperstown, habló de eso mismo el viernes en la calle principal de dicho pueblo.

“Sé lo que significa él para la gente en Panamá y sé lo que significa para la gente en Nueva York y todo el mundo del béisbol”, dijo Madlock, quien jugó en las Mayores de 1973 a 1987 con los Rangers, Cachorros, Gigantes, Piratas, Dodgers y Tigres. “Es algo grande verlo con el 100% de los votos y representar al pueblo panameño”.

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Madlock se ha convertido prácticamente en parte de ese pueblo panameño. Jugó varios años en los Piratas al final de la década 70 y principio de los años 80 con los istmeños Manny Sanguillén, Renaldo “Rennie” Stennett y Omar Moreno.

La edición de los campeones Piratas de 1979 también incluyó en un momento al dominicano Franklin Taveras (cambiado a mediados de temporada) y al mexicano Enrique Romo. La famosa “Familia” encabezada por el Salón de la Fama Willie Stargell representa la más reciente corona del equipo de Pittsburgh.

“Fue algo grandioso”, dijo Madlock, quien llegó a los Piratas precisamente a mediados de aquel 1979. “Éramos conocidos como la Familia y teníamos jugadores de todas partes de los Estados Unidos y diferentes partes del mundo. Pudimos animar uno al otro con toda sinceridad”.

Manteniendo lazos con figuras panameñas como Sanguillén y Moreno, Madlock llegó a ser coach con este último en el béisbol profesional del istmo. Y desde hace varios años, es casado con Verónica Donoso de Madlock, oriunda de Santiago de Veraguas en Panamá. Visita con frecuencia el país, donde tiene una vivienda y de donde vino justamente a Cooperstown esta semana.

Por ese vínculo, entre otras cosas, es que Madlock está tan contento por Rivera.

“Es algo grande. Él es el cerrador más dominante en la historia y no creo que nadie llegue cerca de eso en un futuro cercano”, dijo. “Y me puse contento de que fuera elegido de manera unánime. Tenía miedo de que no fuera así, porque los periódicos y los escritores siempre hallaban una excusa débil para no elegir a nadie con un 100% de los votos. Pero creo que de ahora en adelante vas a ver a más gente—a lo mejor su compañero (Derek Jeter en el 2020)—llegar con un 100%.

“Pero éste es su año”.

David Venn es el editor ejecutivo de LasMayores.com, la página oficial de MLB en español. Puedes seguirlo por Twitter en @DavidVennMLB.


 

Último acto: Mariano Rivera se cita con el Salón 

 

 

 

COOPERSTOWN — Mariano Rivera fue así siempre – desde su infancia en el pueblo pesquero de Puerto Caimito en Panamá hasta el montículo en el Yankee Stadium. Encargarse del momento cumbre.

“Yo siempre quería ser el último en lanzar la pelota o tomar el último swing, o ser el último en patear la pelota o el último en tirar al aro”, dijo Rivera. “Yo quería contribuir a esa victoria. Quería ayudar al equipo a hacer todo lo posible para ganar y así resultó muchas veces”.

Con esa mentalidad llegó la grandeza.

“Dirán que estaba loco o era un masoquista, pero quería ser el encargado”, dijo Rivera, cuya travesía en el béisbol empezó con un guante hecho de cartón

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Un pitcher apenas considerado cuando firmó por primera vez con los Yanquis de Nueva York en 1990, Rivera pasó trabajos como abridor, pero encontró su nicho como un relevista como una devastadora recta cortada.

Los Yanquis ganaron siete banderines de la Liga Americana y cinco Series Mundiales con Rivera en el bullpen. Su récord de Grandes Ligas de 652 salvamentos fue su boleto directo al Salón de la Fama.

Su grandeza en el montículo y su humildad – ganase o perdiese – ayudaron a Rivera a lograr otro hito. Es el único jugador en haber sido elegido unánimemente, recibiendo los 425 votos en enero.

“Me siento humilde de que fui bendecido por el Señor”, dijo el panameño de 49 años, que ingresa al templo de los inmortales el domingo. “No va a cambiar mi vida, pero es algo que sabes fuiste el primero. Eso es especial”.

Rivera se suma a Rod Carew como los únicos panameños elegidos al Salón de la Fama.

“El representar a Panamá, para mí, fue el pináculo”, afirmó Rivera. “Fue un honor representar a mi país y representarlo bien”.

Encabeza un grupo que incluye además a los lanzadores Mike Mussina, Lee Smith y el difunto Roy Halladay y a los bateadores designados Edgar Martínez y Harold Baines.

Baines y Smith fueron seleccionados en diciembre por el comité de veteranos. Rivera, Mussina, Martínez y Halladay fueron elegidos en enero por la Asociación de Cronistas de Béisbol de Estados Unidos.

Rivera brilló especialmente en la postemporada, permitiendo solamente 86 hits y ponchando a 110 bateadores, con 21 boletos y apenas 11 carreras limpias en 141 entradas y registrando 11 salvamentos en Series Mundiales.

También registró una marca de 4-1 en partidos decisivos del Clásico de Octubre. Su única derrota fue en 2001 ante los Diamondbacks de Arizona al permitir el globito impulsor de Luis González con la casa llena en el cierre del noveno.

“Cuando llegan los playoffs, estamos hablando de enfrentarse con los mejores de los mejores en situaciones críticas y momentos críticos”, dijo Rivera, que pronunciará parte de su discurso en español a una muchedumbre que las autoridades en Cooperstown proyectan será de alrededor de 50.000. “Yo quería estar en esas situaciones. Quería ser el encargado del último lanzamiento. Me apasiona”.

“Por eso es que quizás pienso que en esas situaciones eran cuando mis habilidades subían a otro nivel. Gracias a Dios que pude ejecutar mi función en esos momentos críticos”, sostuvo. “No todo el mundo tiene la oportunidad de estar en la postemporada, y menos la oportunidad de una Serie Mundial, así que te inspira a ser diferente. Es lo que me motivaba, ese deseo, esas ganas, esa pasión de demostrar algo”.

Y Mussina también está agradecido por ello _ Rivera salvó 49 de sus victorias.

Seleccionado por los Orioles tras ayudar a Stanford a ganar dos Series Mundiales universitarias seguidas a finales de los 80, Mussina tuvo un récord de 270-153 en 18 años en las Grandes Ligas y se convirtió en el primer lanzador en ganar al menos 10 juegos en 17 temporadas seguidas. Se pasó una década en Baltimore antes de firmar como agente libre con los Yanquis en diciembre de 2000. Pero ese título elusivo que buscaba nunca le llegó. Los Yanquis perdieron la Serie Mundial dos veces en sus ocho años en Nueva York.

“Me siento afortunado”, dijo Mussina. “Es lindo estar en una situación como ésta con muchos con los que jugaste. Estoy honrado de poder pararme allí con ellos”.

Martínez, nacido en Nueva York y criado en Puerto Rico, tuvo que sobreponerse al estrabismo, un padecimiento que impedía que sus ojos viesen en conjunción. Pasó trabajos en sus primeras cinco campañas con los Marineros de Seattle. Inicialmente, temió el cambio de tercera base a bateador designado, pero su entrega al trabajo diario le ayudó mucho. Fue el mejor bateador designado de la Liga Americana cinco veces y el galardón lleva ahora su nombre.

Cuando se retiró en el 2004, Martínez era uno de solamente seis jugadores en la historia de las mayores con .300 de promedio, .400 de embasado, .500 de slugging, 500 dobles y 300 jonrones. Es muy querido en Seattle, donde se pasó toda su carrera.

“Me siento muy humilde al ver el respaldo que los fanáticos me han dado a lo largo de los años”, dijo Martínez. “Es increíble y se siente realmente muy bueno poder ingresar y pienso que ellos jugaron un gran papel. Yo tuve mucho apoyo”.

Cuando comiencen las festividades, se espera que una cantidad récord de 59 miembros del Salón de la Fama estarán en el podio, incluyendo los seis recién elegidos. Rivera piensa que es posible que él sea el último en hablar y si es algo como su emotiva presentación final con los Yanquis, va a ser memorable.

“No sé cómo voy a estar”, dijo. “Esa pregunta me la hicieron sobre mi último día en el Yankee Stadium y vieron lo que pasó. Una cosa sé y es que voy a disfrutar cada momento… Voy a sentirme orgulloso. No sé cuán sentimental me ponga o no, pero sin duda que voy a estar orgullosa de que mi gente (panameña) estará alentándome como lo hicieron durante toda mi carrera”.


 

Angelinos designan para asignación a Matt Harvey

 

Los Angelinos anunciaron el viernes que han designado para asignación a Matt Harvey, un día después de permitir seis carreras en seis entradas.

Harvey tiene una efectividad de 7.09 en 12 aperturas en el año, su primera en Anaheim. Los Angelinos firmaron al lanzador derecho de 30 años por una temporada y US$11 millones en diciembre pasado.

Harvey se perdió la mayor parte de la primera mitad, estando por fuera del 23 de mayo hasta el Juego de Estrellas, por rigidez en la parte alta de la espalda. Lució en su regreso el sábado pasado ante los Marineros, permitiendo una sola carrera en 5.2 tramos, pero sus problemas resurgieron el jueves ante Houston.


 

Boone suspendido por discutir con un umpire

 

NUEVA YORK — El manager de los Yanquis, Aaron Boone, esperaba ser suspendido tras despotricar en la cara de un umpire novato. Así que optó por purgar su sanción de un juego el viernes, durante el duelo contra los Rockies de Colorado.

Boone dirigió una diatriba memorable al umpire del plato Brennan Miller, tras su expulsión en el juego del jueves, el primero de una doble cartelera ante Tampa Bay.

Joe Torre, el responsable de asuntos disciplinarios de las mayores, anunció el viernes que Boone fue suspendido un juego y deberá pagar una multa, sanciones que no sorprendieron al piloto, quien reconoció haber hecho contacto con Miller con la visera de su gorra.

“Me imaginaba que recibiría una llamada del señor Torre en algún momento”, dijo. “Y la tuve”.

Boone fue expulsado en el segundo inning por discutir desde la cueva con Miller, quien había cantado un tercer strike Brett Gardner. El arrebato del manager fue captado por los micrófonos de la televisión, y la referencia repetida de Boone a sus bateadores como “salvajes” en la caja de bateo se hizo viral.

Incluso, camisetas con esa expresión se comenzaron a vender en línea antes de que el juego terminara.

Las tensiones estaban a flor de piel en la caseta de Nueva York, donde Gardner dejó abolladuras en el techo por un berrinche en el que arremetió a batazos contra la estructura. Boone dijo que intuyó que alguien iba a ser expulsado y decidió asegurarse que fuera él en lugar de uno de sus jugadores.

“Algunas veces intentas desviar la atención de tus jugadores, así que eso va a suceder”, señaló. “Pero también hay que entender que no quiero simplemente dejar que esto se imite, especialmente lo referente al lenguaje. Mis hijos me ven como alguien divertido, y tienes una responsabilidad”.

Boone añadió que, en referencia a “algo del lenguaje obsceno, no estoy realmente orgulloso”.

Los jugadores de los Yanquis elogiaron a Boone por defenderlos. El toletero Luke Voit dijo que “lo apreciamos, y somos un montón de salvajes”. El arrebato también fue ampliamente celebrado por los fanáticos de los Yanquis.

Miller estaba a cargo de apenas su quinto partido en Grandes Ligas detrás del plato. Boone dijo que estaba impresionado por el temple mostrado por Miller durante la mala experiencia.

“Pienso ciertamente que ayer Brennan manejó la situación con mucha más clase de lo que yo lo hice, pero también creo que se convirtió en un juego verdaderamente bueno”, opinó Boone. “Respeto el trabajo que ellos tienen que hacer”.


 

Scherzer dijo que no abrirá este fin de semana

 
 

Max Scherzer no lanzará durante la serie de cuatro juegos contra los Bravos este fin de semana, anunció el propio derecho antes del juego del viernes.

Scherzer, quien ha estado lidiando con problemas en la parte baja de la espalda, hizo tiros a 90 pies el jueves, un par de días después de haber recibido una inyección de cortisona.

Los Nacionales tenían la esperanza que Scherzer fuera capaz de abrir el duelo del domingo, pero el manager Dave Martínez quiere que el as esté al tope de sus condiciones antes de su próxima salida.

Scherzer, de 34 años y tres veces ganador del premio Cy Young de la Liga Nacional, lidera a la L.N. en ponches con 181 en 129.1 innings. Tiene récord de 9-5 con 2.30 de efectividad en 19 aperturas esta campaña para los Nacionales.


 

¿Cómo pueden los Rojos maximizar a Luis Castillo?

 
 @jonmorosi

A los 26 años, el dominicano Luis Castillo fue por primera vez al Juego de Estrellas esta temporada. Está disputando apenas su segunda campaña completa con los Rojos y con paso para convertirse en agente libre después del 2023. Antes de comenzar la jornada del viernes, era tercero en las Grandes Ligas con 2.41 de efectividad, a pesar de estar ganando sueldo mínimo.

En resumen, es uno de los jugadores más valiosos del béisbol, tanto en términos de producción como de costo.

Cuando se trata de Castillo, los Rojos pueden afrontar la venidera fecha límite para cambios de una de dos maneras. La primera es descartar categóricamente cualquier posibilidad de cambio, dejando claro que Castillo es parte innegociable del futuro del equipo. La segunda es colocarle un precio exorbitante y ver si algún gerente general se atreve a pagarlo.

Al menos por ahora, aseguran fuentes, los Rojos están tomando la segunda opción, particularmente porque no pareciera haber ninguna evidencia (al menos en público) de que Castillo esté cerca de firmar una extensión con el club.

Castillo no está “disponible” en el sentido práctico del término, pero de cualquier manera los Rojos le han colgado el teléfono a los equipos que han llamado preguntando por él. Están esperando que alguien los deslumbre, pero a la vez dispuestos a iniciar el 2020 con el mismo cuerpo de lanzadores.

Los cinco abridores de los Rojos en este momento — Castillo, Sonny Gray, Tanner Roark, Tyler Mahle y Anthony DeSclafani – se han combinado para iniciar todos salvo un juego de Cincinnati esta temporada. De ese grupo, sólo Roark es elegible para la agencia libre este invierno.

Colectivamente, la rotación de los Rojos ocupa el tercer lugar de las Mayores con 3.75 de efectividad antes de los juegos del viernes.

Entonces, ¿por qué ponderar un cambio?

Para los Rojos tiene lógica escuchar ofertas por Castillo, pero sólo si reciben a cambio un abridor listo para las Mayores y a la vez mejoran en al menos una y posiblemente dos posiciones del lineup.

Se sabe que los Bravos son uno de los equipos que está buscando abridores. Una oferta creíble por Castillo tendría que empezar con el guardabosque dominicano Cristian Paché – el mejor prospecto de Atlanta, según MLB Pipeline—y el derecho Ian Anderson, un serpentinero de 21 años que tiene 2.91 de efectividad en Doble-A Mississippi esta temporada.

Los Padres podrían juntar un jardinero con poder de su equipo grande (el dominicano Franmil Reyes o Hunter Renfroe) con un pitcher del grupo que integran el colombiano Luis Patiño, el cubano Adrián Morejón y Logan Allen. Pareciera difícil ver a los Padres salir de su promesa número 1, el zurdo MacKenzie Gore, pero el mexicano Luis Urías podría llamar la atención de los Rojos.

Los Dodgers no están desesperados por adquirir a Castillo, pues su rotación tiene la mejor efectividad de la Liga Nacional. Sin embargo, tienen las piezas para tentar a Cincinnati. El derecho Dustin May, el campocorto Gavin Lux y un buen catcher — el venezolano Keibert Ruiz o Will Smith – seguramente pondrían a pensar a los Rojos sobre la posibilidad de mover a Castillo, aunque por ahora no hay indicios de que los Dodgers estén dispuestos a entregar tanto.

Jon Paul Morosi es reportero de MLB.com y MLB Network.


 

Salón: Mariano orgulloso de representar a Panamá

 

 
@DavidVennMLB

COOPERSTOWN, Nueva York – Cuando Mariano Rivera era un adolescente en la década de los 80 en Puerto Caimito, Panamá, seguía a figuras de su país en las Grandes Ligas como Juan Berenguer, Benjamín Oglivie y Roberto Kelly.

No obstante, Rivera no veía el béisbol propiamente como su futuro, que podía ser en la industria de la pesca o como policía, las áreas en que trabajaban tantos de sus familiares y allegados en su pueblo natal. En cuanto al deporte, su primer amor había sido el fútbol. Y en el mismo béisbol, el joven prefería ser jugador de posición, no lanzador.

Pero en febrero de 1990, tras ser firmado por el scout de los Yankees Herb Raybourn, inició una historia de Rivera como pitcher que lo llevaría a ser el segundo panameño con una placa en Cooperstown, después del fino bateador Rod Carew (exaltado en 1991). Y por supuesto, Rivera entrará el domingo como el primero en los anales del Salón de la Fama en ser elegido de manera unánime por la Asociación de Escritores de Béisbol de Norteamérica (BBWAA).

“Para mí, representar a Panamá es el pináculo”, dijo Rivera en una llamada por conferencia de cara a la ceremonia de exaltación. “Viniendo de Panamá, un pequeño pueblo llamado Puerto Caimito, fue un privilegio representar (a mis compatriotas) en el más alto nivel del béisbol.

“Fue un honor representar a mi país y representarlo bien”.

Eso mismo hizo Rivera en una carrera de 19 años en Grandes Ligas con los Yankees de Nueva York. Después de ser abridor ocasional y relevista al principio de su trayectoria con los Bombarderos del Bronx a mediados de los años 90, el derecho fue convertido en pieza crucial del bullpen de los Yankees en 1996 y en cerrador del equipo a partir de 1997. Ese mismo año, Rivera descubrió la recta cortada que lo ayudaría a ser el mejor cerrador en la historia de las Mayores.

Los números son abrumadores y hablan por sí mismos. Rivera es el líder de todos los tiempos en juegos salvados con 652 en campaña regular, terminando con efectividad de 2.21 en 1,115 presentaciones. En la postemporada fue toda una bestia, con promedio de carreras limpias de 0.70 en 141.0 entradas. Ayudó a los Yankees a ganar cinco Series Mundiales, de las cuales él mismo hizo el último pitcheo en cuatro.

Panamá ha producido un talento notable en el béisbol, con las figuras de Carew y Rivera al frente. Ha habido otros nombres a seguir a través de los años, tales como Héctor López, Omar Moreno, Manny Sanguillén, Carlos Lee, Carlos Ruiz, Kelly, Oglivie y Renaldo “Rennie” Stennett. Rivera encabeza la lista, por supuesto, y su exaltación del domingo en Cooperstown será motivo de regocijo para el pueblo panameño.

“Para mí es muy especial, como es para todos”, dijo el versátil jugador panameño de los Bravos de Atlanta, Johan Camargo. “Y como país me siento orgulloso de todo lo que hizo, siendo unánime. Deja en grande el nombre del país y para todo pelotero que quiera seguir triunfando, lo ve como un sueño más para salir adelante”.

Como tantos otros jóvenes panameños de su generación, Camargo vio las hazañas de Rivera por televisión desde el istmo.

“Desde chiquito, siempre lo veía cerrando en los Yankees”, recordó Camargo. “Ha sido motivante, cada vez que salía en el noveno para decirle a todos ‘Apaga y vámonos’. Eso era como, ‘Wow’, alguien que venía de un país tan pequeño para hacer cosas grandes. Eso motiva para seguir en esto”.

Asegura Rivera que después de su discurso en inglés el domingo en la ceremonia en Cooperstown, hablará directamente a su país y al resto de la afición de habla hispana en español.

“Me sentiré orgulloso”, dijo Rivera. “No sé qué tan sentimental me voy a poner, pero definitivamente estaré orgulloso de que la gente me apoye y comparta ese momento como fue el caso durante toda mi carrera.

“(Panamá) es un país pequeño, pero tenemos dos miembros del Salón de la Fama: Rod Carew, Número 1 y Mariano Rivera, Número 2. Eso es algo especial y como panameños, todos deberíamos sentirnos orgullosos”.

David Venn es el editor ejecutivo de LasMayores.com, la página oficial de MLB en español. Puedes seguirlo por Twitter en @DavidVennMLB.


 

La recta cortada de Mariano fue un “accidente”

 

 
 @feinsand

Es considerado por muchos como el mejor pitcheo en la historia del béisbol, pero la famosa recta cortada del panameño Mariano Rivera inicialmente pudo llevarlo al final de su entonces corta carrera antes de que realmente se convirtiera en un arma eficaz.

En Full Account de MLB.com le estamos dando un vistazo a la vida de Rivera, incluyendo la repentina aparición de su cutter en 1997 y cómo ese envío lo ayudó a convertirse en el cerrador más dominante de la historia.

Al escuchar a Rivera hablando del arribo inesperado de su recta cortada, está claro que al principio lo impredecible del pitcheo lo asustaba un poco.

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Rivera había sido el cerrador de los Yankees por dos meses en 1997 cuando él y su compañero y compatriota Ramiro Mendoza salieron un día al terreno a hacer algunos lanzamientos el uno al otro. Rivera le hizo un envío a Mendoza, que quedó sorprendido con el repentino movimiento de la bola justo antes de llegar a su guante. Mendoza le dijo a Rivera que dejara de jugar, pero Mariano no estaba jugando.

Rivera insistió en que estaba tirando la pelota como siempre lo había hecho, sólo que la bola no viajaba derecho. Mendoza vio como los siguientes pitcheos de su amigo hacían el mismo movimiento, lo que hacía difícil atrapar la bola. Entonces Mendoza decidió que no quería seguir lanzando, por miedo a lesionarse.

Mendoza no era el único intimidado por el pitcheo.

“Yo estaba petrificado”, recordó Rivera. “Los cerradores tienen que saber hacia dónde va la bola, a dónde vas a tirar el pitcheo, qué va a hacer la pelota. Tienes que tener control de todo eso. Yo no tenía control de nada. No dominaba el pitcheo”.

Rivera, que hasta entonces había dependido de una recta de cuatro costuras y una slider, buscó la ayuda del coach de bullpen Stottlemyre y el coach de bullpen Mike Borzello. El trío llegó temprano a Tiger Stadium, antes del juego de los Yankees esa noche en Detroit.

“No queríamos que la bola se moviera, porque no la controlaba”, dijo Rivera. “Hicimos todo lo que teníamos en nuestro poder, todo lo que sabíamos. Mel me decía, ‘Mariano, tírala así y la bola no debería moverse nunca, va a ir derecho’. Y en lo que yo la tiraba, era aún más duro. Se movía todavía más”.

Más tarde aquella noche, Joe Girardi, para entonces receptor de los Yankees, caminó hacia el montículo luego de que el cerrador lanzó sus primeros pitcheos.

“Viene hacia el montículo y me dice, ‘Lanza la bola derecho’”, recordó Rivera. “Y le dije, ‘Hermano, la estoy lanzando derecho, Joe, pero no sé qué está pasando. Atrápala porque no sé hacia dónde va la pelota”.

Tenía sentido que Rivera estuviese preocupado por la repentina pérdida del control de su recta. Es fácil olvidarlo, pero 1996 fue probablemente el año más dominante de su carrera. Lanzando sin su cutter, Rivera terminó tercero en la carrera por el Cy Young de la Liga Americana después de dejar 2.09 de efectividad en 107.2 innings, ponchando al 30.6% de los bateadores que vio.

Por supuesto, Rivera aprendió a dominar la cutter, convirtiéndola en la pieza angular de su carrera. Pero incluso después de tener ya uno o dos años dominando con ese pitcheo, había gente que le seguía aconsejando que refinara otros envíos. Era imposible que pudiera sobrevivir toda su carrera con un solo lanzamiento, ¿verdad?

“Un hombre muy sabio una vez me dijo esto. Se llama Whitey Ford,” elaboró Rivera. “Me dijo, ‘Mariano, no trates de cambiar la forma en la que estás haciendo out a alguien. Así lo saques outs 20 veces de la misma manera, no cambies. Haz que se ajuste. Haz que cambie su manera de batearte. Porque si no lo hace, ¿para qué vas a cambiar tu?’ Eso me quedó en la menta y en el corazón, en el alma. Hoy lo sigo recordando. ¿Por qué tengo que cambiar algo que está funcionado? ¿Por qué?”.

“Desde ese momento y hasta el día en el que me retiré, lancé el mismo pitcheo”.

Para saber más sobre la cutter de Rivera y los primeros años de su carrera en las Mayores, escucha el Episodio 3 de la serie de podcast Full Account de MLB.com dedica al miembro del Salón de la Fama.

Mark Feinsand es reportero ejecutivo de MLB.com. Se integró a MLB.com como reportero por primera vez en el 2001.


 

Rivera fue maestro del bate roto. ¿Cuántos fueron?

 

 
 @DavidVennMLB

COOPERSTOWN, Nueva York – Mariano Rivera forjó la mejor carrera en la historia de Grandes Ligas para un relevista, por muchos motivos. Uno de ellos fue la casi imbateable recta cortada que desarrolló, sin proponérselo, en 1997.

Uno de los resultados de ese pitcheo–que tenía un movimiento tardío y venenoso hacia las manos del bateador zurdo y hacia la parte externa del plato ante el derecho—fueron muchos bates rotos.

La imagen de un bateador haciendo swing en vano ante una recta cortada del panameño Rivera fue bastante común entre aquel 1997 y el 2013, cuando el cerrador de los Yankees se retiró tras 19 campañas en las Mayores.

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¿Cuántos bates partió Rivera con esa recta cortada? Nadie sabe a ciencia cierta.

“Me encantaría tener ese número”, reconoció el istmeño, quien el domingo será exaltado al Salón de la Fama de Cooperstown como el primer elegido de manera unánime por la Asociación de Escritores de Béisbol de Norteamérica (BBWAA).

En el podcast de MLB.com sobre la vida y la carrera de Rivera, se recordó un estudio del New York Times que afirmó que el taponero rompió 44 bates en la temporada del 2001. Haciendo los cálculos, se trató de un bate roto por cada 7.04 turnos de la oposición ese año. Si se suponía que Rivera había logrado ese ritmo desde que empezó a usar la recta cortada en los primeros meses de 1997 y se mantenía así el resto de su carrera, el número sería de 664 bates rotos en ese trecho.

El momento que más recuerda Rivera en ese sentido fue durante la Serie Mundial entre los Yankees y los Bravos en 1999, cuando el panameño le partió el bate al toletero zurdo Ryan Klesko tres veces en un mismo turno.

La proeza de Rivera en ese sentido era tal que en la última campaña del cerrador, cuando hacía su “tour de despedida” en los estadios contrarios, los Mellizos le regalaron una mecedora hecha de puros bates rotos. El equipo de Minnesota la bautizó “La Silla de los Sueños Rotos”.

“Se siente bien”, dijo Rivera sobre la sensación de ver romperse un bate gracias a un pitcheo hecho por él. “A veces el bate luce como que tiene una pequeña dinamita, por la forma en que explota cuando la bola hace contacto”.

David Venn es el editor ejecutivo de LasMayores.com, la página oficial de MLB en español. Puedes seguirlo por Twitter en @DavidVennMLB.


 

Cachorros activan al relevista Carl Edwards Jr.

 
 

CHICAGO – Los Cachorros de Chicago activaron al lanzador derecho Carl Edwards Jr. de la lista de lesionados de 10 días el viernes y enviaron al zurdo dominicano Randy Rosario a Triple-A Iowa.

Edwards, de 27 años, fue colocado en la lista de lesionados de 10 días el 13 de junio (retroactivo al 10 de junio) con una distensión torácica. Tiene un récord de 1-1 con cuatro ventajas preservadas y efectividad de 5.40 en 19 salidas como relevista por los Cachorros esta temporada. En cuatro presentaciones con Iowa como parte de su rehabilitación, lanzó 3.1 entradas sin permitir carreras.

Rosario, de 25 años, tiene récord de 1-0 con efectividad de 5.91 en 13 presentaciones por los Cachorros esta temporada. En 18 presentaciones por Iowa este año, lleva marca de 0-2 con cuatro juegos salvados y promedio de carreras limpias de 2.25.


 

Inciarte deberá adaptarse a nuevo rol en Bravos

 

ATLANTA — El venezolano Ender Inciarte regresó a los Bravos tras una ausencia de dos meses, pero el tres veces ganador del Guante de Oro ahora tendrá que adaptarse a un rol de jugador de la banca.

“Ayudará entrando por otros muchachos”, dijo Brian Snitker, manager de los Bravos, cuando le preguntaron cómo planeaba usar a Inciarte. “Podemos usarlo en algún momento para darle un día libre a Ronald (Acuña Jr.). No me voy sentir como si estoy obligado a ponerlo a jugar. Veremos cómo funcionan las cosas”.

Antes del juego del jueves, los Bravos activaron a Inciarte de la lista de lesionados de 10 días y llamaron a Kyle Wright desde Triple-A Gwinnett. Ambos fueron colocados inmediatamente en la alineación abridora. Both were immediately thrown into the starting lineup. Bryse Wilson y el dominicano Huascar Ynoa fueron enviados a Gwinnett.

Inciarte, que se fue de 4-0, inició en el jardín central y Acuña se movió al jardín izquierdo, mientras que Austin Riley fue al banco.

“Es bueno tener opciones en el equipo”, dijo Inciarte. “No sé cómo me van a usar. Estoy aquí y estaré listo para jugar. Simplemente estoy contento de que estoy saludable y de regreso”.

Aunque Inciarte podría ser usado principalmente como reemplazo defensivo en los innings finales, los Bravos probablemente lo pondrán en el lineup abridor un par de veces a la semana por lo que queda del mes. Necesitan tener una mejor idea de cómo está el marabino ofensivamente. Y al mismo tiempo, siempre existe la posibilidad de que un equipo se interese en el outfielder antes del 31 de julio.

A Inciarte se le deben menos de US$2 millones por lo que queda de temporada, US$7 millones en 2020 y US$8 millones en el 2021. Su opción del club por US$9 millones para 2022 puede ser comprada por US$1.025 millones. El contrato lucía como muy favorable para el equipo cuando el outfielder de 28 años pegó 201 hits y fue al Juego de Estrellas en el 2017.

Pero este año han aumentado las preocupaciones alrededor de Inciarte, que bateó .218 con .300 de OBP en 40 juegos antes de que fuera enviado a la lista de lesionados el 15 de mayos por un tirón en la espalda.


 

Fuente: Drew Smyly llegó a un acuerdo con Filis

 

Los Filis, que han sido vinculados a Mike Minor, Matthew Boyd y Madison Bumgarner, entre otros lanzadores abridores, llegaron a un pacto con el veterano zurdo Drew Smyly, de acuerdo con una fuente, aseguró Todd Zolecki de MLB.com el viernes.

El equipo no ha confirmado el acuerdo.

Smyly, de 30 años, dejó record de 1-5 con 8.42 de efectividad en 13 juegos (nueve aperturas) para los Rangers esta temporada, su primera en la Gran Carpa desde que fue operado del codo en el 2017. Fue dejado libre por Texas el 25 de junio.

Smyly firmó un contrato de ligas menores con los Cerveceros el 1 de julio, pero decidió salirse de dicho pacto a principios de semana. No se sabe todavía si el acuerdo con los Filis es Grandes Ligas o de ligas menores.

En 169 juegos de por vida en las Mayores (94 aperturas), Smyly tiene foja de 32-32 con 4.13 de efectividad con Tigres, Rays y Rangers.


 

Mookie Betts iguala un récord de Ted Williams

 

BOSTON — Resulta que cuando el calendario llegó a julio, Mookie Betts volvió a ser la mejor versión de sí mismo, un dominante toletero en lo más alto del orden al bate de los Medias Rojas.

El jueves, con los Medias Rojas camino a una victoria 5-0 sobre los Azulejos, Betts anotó por 13er juego consecutivo.

El último pelotero de Boston en hacer eso fue un tipo llamado Ted Williams, que lo logró en 1946.

“Cada vez que tu nombre es mencionado junto esos jugadores, es porque hiciste algo bien”, comentó Betts tras el juego. “Simplemente estoy haciendo lo que puedo para ayudar al equipo”.

Últimamente, Betts ha estado haciendo eso con frecuencia. En esos 13 juegos en julio, Betts batea para .431 con 20 anotadas, 22 hits y seis dobles. Su OPS en ese lapso es de 1.155. El poder apareció el jueves, cuando conectó su 14to bambinazo de la campaña. Pero de la forma en la que han estado sacando pelotas el dominicano Rafael Devers y Xander Bogaerts, los Medias Rojas necesitan más a Betts en base que dando jonrones.

Cuando Betts está en su mejor momento, los Patirrojos son una máquina de hacer carreras. Y eso es exactamente lo que han sido en julio, con 84 rayitas marcas en 13 duelos.

“Todos sabemos lo importante que es”, dijo el puertorriqueño Alex Cora, manager de Boston. “Fue el JMV el año pasado, uno de los muchachos que cargó a la ofensiva”.


 

Cain le robó un HR a Escobar con este atrapadón

 

PHOENIX – La bola se va, se va, se va… ¡y la atrapó Lorenzo Cain con un gran salto sobre la pared! Es una escena que han presenciado muchos bateadores y esta vez la víctima del robo fue el venezolano Eduardo Escobar de los D-backs.

Cain hizo una extraordinaria atrapada para quitarle un jonrón a Escobar en el primer inning durante la victoria 5-1 de los Cerveceros la noche del jueves en Chase Field, añadiendo así otro sobresaliente lance a su amplia colección de jugadas, que incluye cuatro para evitar potenciales jonrones en esta temporada.

Escobar mandó una bola hacia lo más profundo entre el central y el derecho contra el derecho Zach Davies, una conexión que salió de su bate a 100.7 mph, de acuerdo con Statcast. Sin embargo, Cain corrió hasta la pared al frente de la piscina, midió su salto perfectamente y agarró la bola justo sobre la cerca mientras su cuerpo chocaba contra la pared.

“Tienes que confiar en él, porque uno sabe que va a hacer ese tipo de jugadas”, dijo Davies. “Hace cosas que los demás no pueden e impresiona cada vez que lo hace”.

No fue la única gran jugada de Cain en la victoria. También hizo un impresionante engarce de espaldas al plato ante un batazo de Carson Kelly en el séptimo.

¿Será este el año en el que Cain ganará el primer Guante de Oro de su carrera? Sus rivales estaban sorprendidos de que no hubiese ganado uno.

“¿No ha ganado el Guante de Oro?”, preguntó Torey Lovullo, manager de los D-backs. “Bueno, ha debido ganarse uno esta noche, eso es seguro”.


 

Strasburg, 5to pitcher en 50 años en hacer esto

 

ATLANTA — Stephen Strasburg hizo algo el jueves durante la victoria 13-4 de los Nacionales sobre los Bravos que sólo había pasado cuatro veces en los últimos cincuenta años. Lo curioso es que esta vez hizo historia con su bate y no con su brazo derecho.

Strasburg inició un rally en la tercera entrada con un sencillo por el medio del campo y anotó desde primera con el triple de Adam Eaton. Momentos más tarde, en esa misma entrada, pegó un jonrón de tres anotaciones contra el relevista Touki Toussaint, después de que los Nacionales expulsaran a batazos el abridor Kyle Wright.

De acuerdo con el Elias Sports Bureau, Strasburg se convirtió apenas en el quinto pitcher en los últimos cincuenta años en dar dos hits en inning, incluyendo un jonrón, y en el primero en hacerlo desde Edwin Jackson el 11 de abril del 2010. Ningún lanzador de Nacionales/Expos había dado dos hits en un mismo acto hasta Strasburg.

“Este juego es así de loco”, dijo Strasburg. “Obviamente mi enfoque cuando salgo al terreno es evitar que el otro equipo anote, pero algunas veces te encuentras con la pelota. A mí siempre me han dicho que un bate haciendo swing es un bate peligroso. Simplemente pude hacer contacto”.

Pero Strasburg tenía más sorpresas guardadas. Con un out en el quinto, pegó un sencillo de dos carreras, también ante Toussaint, para cerrar su noche de 3-3 con cinco empujadas.

Strasburg se unió a Micah Owings (18 de agosto del 2007, D-backs vs. Braves) como los únicos lanzadores desde que debutó el bateador designado en 1973 en tener un juego con un jonrón y al menos tres hits y cinco empujadas.

 

Tomado de: LasMayores.com

 

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