Pocas veces hemos visto la caída en desgracia de un héroe de la manera tan repentina en la que se ha dado la de Paulo Dybala en la Juventus, club que ahora pone toda su atención en buscar una salida digna para el atacante.

Hace sólo tres temporadas, el argentino era el máximo ídolo de los tifosi bianconeri. Su dupla con Gonzalo Higuaín aterrorizaba Europa, siendo capaces de deshacerse de un plumazo del FC Barcelona en cuartos de final y del emergente Mónaco de Mbappé y Lemar en semifinales de la Champions League. Sólo el mejor Real Madrid de la historia contemporánea pudo frenar a aquel equipo juventino que parecía que iba a convertirse en uno de los ogros del fútbol europeo.

Su gran estandarte era entonces Paulo Dybala. Fue el ejecutor del FC Barcelona con dos goles en el partido de ida de aquellos cuartos de final, lo que poco más que le convirtió en el digno heredero de Alessandro Del Piero para la hinchada. “La Joya” cumplía su segundo año en la Juve y había caído de pie. En su primer curso rebasó los 20 goles, en el segundo se quedaría apenas en 19, pero firmando noches espectaculares como aquella en Turín ante los de Luis Enrique.

A sus 23 años muchos incluso veían en Dybala el heredero de Lionel Messi en la albiceleste y la Juve se peleaba con media Europa, donde muchos clubes estaban dispuestos a ofrecer más de 100 millones de euros por el argentino, para mantener en sus filas al jugador. Era el futuro del club, un hombre sobre el cual basar el proyecto a largo plazo, el encargado de traer la gloria europea de nuevo a Turín.

Pero algo cambió en su cabeza en la temporada 2017-18. Unas desafortunadas declaraciones tras un partido clasificatorio al Mundial de Rusia parecía sentenciarlo. Dybala vino a decir que era complicado jugar con Messi. Se intuye que lo decía como un halago, que “La Pulga” es tan bueno que si no estás a ese nivel es difícil llegar a entenderlo, pero la crítica fue feroz y acabó por devorar al cordobés.

Se le tildó de no tener carácter, de no saber buscar protagonismo, de acomodarse y no intentar explotar todo el talento que tiene adentro. Su desconexión con Messi era latente, tanto que Jorge Sampaoli apenas lo utilizó durante el Mundial en un encuentro. 22 minutos en la derrota 3-0 ante Croacia fue el recuerdo que se llevó a casa Dybala, un decepción gigante a nivel internacional que quién sabe si también pudo acabar minando su moral al volver a vestir la camiseta de su club.

Porque al regreso a Turín, Dybala se encontró con la llegada de otro súper crack a su vida: Cristiano Ronaldo. El portugués tomaba el relevo como gran figura en la ciudad, lo que provocaba la salida de Higuaín del plantel de manera inminenete y relegaba a Dybala a un rol secundario. Era el momento del argentino de acallar a sus críticos y demostrar que sí podía encontrar su espacio, que no rehuía los focos ni la presión, por más que la presencia acaparadora de Ronaldo lo tiñera todo en la Juve.

No fue así. La luz de “La Joya” se fue apagando. Su celebración con la máscara cada vez se vio menos. Cerró su peor año en el club anotando sólo 10 goles en 42 participaciones, la mayoría de ellas (sobre todo en los últimos meses) fueron saliendo desde el banquillo. Massimo Allegri no encontró la manera de reiniciar la llama competitiva de Dybala y le relegó a un segundo plano. Incluso el jovencito Moise Keane acabó por asentarse como titular en el equipo ante la pobre producción del argentino que, en lugar de rebelarse contra su situación, se mantuvo agazapado, incapaz de darle la vuelta a la tortilla.

 

Por eso este verano la Juventus ha decidido poner punto y final a su aventura en el club. En poco más de 18 meses Paulo Dybala ha pasado de ser el máximo ídolo en Turín a tener que buscar una salida por la puerta trasera del estadio. Inglaterra parece que será su próximo destino, aunque ahora hay pocos clubes dispuestos a poner 100 millones sobre la mesa por él.

La directiva juventina está buscando la manera de incluir al argentino en alguna de las operaciones que pretende llevar a cabo en busca de un nueve de área que acompañe a Ronaldo en el ataque de La Vecchia Signora. Romelu Lukaku del Manchester United es el preferido en estos momentos, por lo que Dybala podría acabar vistiéndose de rojo este año en Old Trafford.

A sus 26 años al argentino se le acaba la historia de amor con la Juventus, pero es lo suficientemente joven y tiene el fútbol necesario para intentar volver a su máximo nivel en su próximo destino.