MIAMI — Los Ángeles Dodgers llegaron al sur de la Florida y dieron una de las demostraciones de poder más extraordinarias de que se tenga noticias.

La Bestia Azul del Oeste venció a los Miami Marlins con pizarra de 15-1 en un verdadero festín de extrabases y se convirtió en el segundo equipo de las Grandes Ligas en llegar a las 80 victorias, minutos después de que los New York Yankees lo consiguieran ante los Baltimore Orioles. Ahora ambos comparten el mejor récord de todo el béisbol, con 80-41.

Los bateadores de los Dodgers dispararon 15 imparables, 13 de ellos dobles, triples o jonrones y no fue hasta el noveno episodio en que consiguieron sus primeros dos –y únicos– sencillos.

Fue un juego histórico, pues por primera vez desde 1900, un equipo fabricó al menos 15 carreras con dos o menos sencillos.

El receptor Will Smith, con dos jonrones, y el jardinero central A.J. Pollock, con tres dobletes, llevaron la voz cantante en el festival de extrabases, que incluyó también bambinazos de Cody BellingerCorey SeagerJustin Turner y Matt Beaty, quien además agregó un triple.

Para Bellinger, fue su vuelacercas número 39, para empatar con Christian Yelich, de los Milwaukee Brewers, en el liderazgo de la Liga Nacional.

Además, igualó la cifra de bambinazos que pegó en el 2017, que es el aún vigente récord para un novato del viejo circuito.

Además de Pollock, dispararon biangulares Max Muncy, Kyle Garlick y Caleb Ferguson.

En el noveno, Kristopher Negron y Garlick ligaron los únicos batazos de una sola base para los Dodgers, que dependieron del debutante Dustin May en la lomita.

May, un melenudo pelirrojo de movimientos energéticos, se apuntó la primera victoria de su carrera, al trabajar cinco entradas y dos tercios, en las que permitió una limpia y tres hits, con cinco ponches y dos pasaportes.

“Es bueno recibir un apoyo así para conseguir tu primera victoria, ¿no? No puedo quejarme esta vez”, dijo el derecho de 21 años, quien en sus dos aperturas anteriores apenas recibió un soporte de dos carreras en cada juego y tenía balance de 0-1.

May se molestó visiblemente cuando el manager Dave Roberts salió a pedirle la pelota en el sexto, con dos outs y 90 lanzamientos.

“Sí, es cierto que me molestó en ese momento. Me sentía muy bien y acababa de lograr un doble play para parar una amenaza y poner el inning en dos outs”, reconoció el pelirrojo. “Pero él es el manager y respeto su decisión, porque siempre es para lo mejor del equipo”.

El primer tercio del choque fue un duelo de novatos, pues por los dueños de casa inició el hawaiano Jordan Yamamoto, quien volvió a perder, después de comenzar su carrera con cuatro victorias en fila.

Yamamoto (4-4), permitió una carrera y un solo hit –el primer doble de Pollock– en los primeros tres episodios, pero se desinfló en el cuarto, cuando después de dos outs aceptó el segundo biangular del patrullero central de los Dodgers y jonrones consecutivos de Seager y Smith.

“Fueron dos envíos de rompimiento que no pude localizar donde quería. La pelota se me quedó en ambas ocasiones muy al medio, en la zona de poder y ellos no los perdonaron”, explicó el diestro de los Marlins, que ha visto desmejorar su efectividad hasta 4.42.

“Yo tomo esto como parte del proceso de aprendizaje que necesito en una carrera que está comenzando”, agregó Yamamoto.

“Él comenzó bien y tuvo esos dos pitcheos demasiado nobles en el cuarto innings que le costaron”, dijo el manager de los peces, Don Mattingly.

“Los Dodgers son uno de los equipos más poderosos de todo el juego y hoy vimos de lo que son capaces de hacer. Hoy fue uno de esos días en que nada salió bien. Días así pasan dos o tres en la temporada y aunque es doloroso, hay que pasar la página y regresar mañana al parque con fuerza para tratar de conseguir la victoria”, agregó Mattingly. Sólo que al día siguiente les tocará a los Marlins enfrentar al mismísimo Clayton Kershaw.

Fue tan desproporcionado el desafío, que ambos managers utilizaron jugadores de posición para sacar sus respectivos últimos outs.

El cátcher de reserva Brian Holaday, con un solo lanzamiento, logró el out final en la parte alta del noveno, mientras que el también enmascarado Russell Martin trabajó el cierre de esa entrada y cerró al obligar al colombiano Harold Ramírez a batear para doble matanza.