Hasta ahora, según me parece, la temporada 2019 del Béisbol de las Grandes Ligas ha sido definida por tres elementos. Aunque bien este podría no ser el caso una vez se haya producido el desenlace. Ojalá no termine siendo así. Tampoco sabemos si tendremos una postemporada particularmente dramática y tampoco tenemos certeza si las búsquedas de estadísticas individuales y de galardones terminarán en un nivel históricamente alto. El borrador del relato de esta temporada seguirá siendo una obra en progreso.

Actualmente, en los sofocantes días del mes de agosto, existen tres temas dominantes:

1- El bateo de jonrones a ritmo galopante. Si esto es algo bueno, malo, terrible o maravilloso es cuestión de preferencias estéticas.

2- Las quejas desenfrenadas sobre las tendencias actualmente presentes en el béisbol. Hablando en serio, hace que uno quiera saber dónde está el tomacorriente de la Internet y halar el cable.

3- Bateadores sumamente jóvenes logrando cifras a nivel de All-Star. Ojalá, al menos a estas instancias, podamos todos concordar en que se trata de una ocurrencia demasiado emocionante. Por hoy, vamos a concentrar nuestra atención en esta tendencia.

El béisbol se inclina cada vez más por la juventud. Uno escucha esas palabras una y otra vez. Apenas la semana pasada, le pregunté al manager de los Astros A.J. Hinch el por qué estamos viendo tantos debuts de alto poder, tales como el que vimos por parte de Yordan Alvarez, inicialista de 22 años. Las primeras palabras que salieron de su boca fueron: “Pues bien, el béisbol se inclina cada vez más por la juventud”. Verdad sagrada.

Según los datos de baseball-reference.com, la edad promedio del bateador de Grandes Ligas, sopesada con el tiempo de juego, ha sido de 28.1 años durante las últimas dos campañas. Esta cifra en la presente temporada podría caer aún más cuando comencemos el periodo de ascensos de septiembre. Por ahora, esa es la edad en colectivo más joven para los toleteros del béisbol mayor desde 1979. Esta tendencia, junto con las otras que revisaremos hoy, realmente no se extienden hasta la lomita del pitcher; en consecuencia, los lanzadores no tendrán tanta atención a los efectos del siguiente análisis.

Vladimir Guerrero Jr. ha sido solo uno de varios novatos que ha brillado en sus debut esta temporada. Brian Rothmuller/Icon Sportswire

Mi tarea era responder a la siguiente pregunta: ¿Pudiéramos estar viendo el mejor año de debuts en la historia del béisbol? Luego de pasar aproximadamente 12 horas analizando una serie de datos sumamente amplia, puedo responder a dicha interrogante: 1. No lo sé. Pregúntenme de nuevo cuando las carreras de esos peloteros hayan terminado. 2. Probablemente no, si hablamos con respecto a este grupo en su totalidad. 3. Quizás, si nos concentramos en el poder de estrellas y las actuaciones precoces.

Para enfatizar nuestro punto: los novatos están haciendo cosas especiales en 2019. Me gusta esta categoría en particular: Los jugadores menores a 23 años que han sumado porcentaje de slugging de al menos .590 en un mínimo de 300 apariciones al plato. Ha habido tres peloteros que lo han alcanzado en toda la historia del béisbol: Ted Williams (.609 en 1939 a los 20 años), Albert Pujols(.610 en 2001 a los 21 años) y Fernando Tatis Jr. (.590 en 2019 a los 20 años). En lo que ha sido uno de los sucesos más tristes de la temporada, las cifras de Tatís se han congelado debido a su lesión de espalda. No podrá perseguir la marca impuesta por Pujols y Tatís no calificará en la categoría de porcentaje de slugging. Obviamente, esto abre las posibilidades en la carrera por el premio al Novato del Año en la Liga Nacional para Pete Alonso, la joven figura de los New York Mets. No obstante, Tatís hará mucho para satisfacer nuestras ansias de emoción en los años por venir.

Elegí esa serie de definiciones tan limitada, debido al hecho que he visto muchas listas de los grandes debuts de 2019 y actuaciones de peloteros menores de 23 años que han sido confeccionadas en base a las hazañas en porcentaje de slugging y la categoría relacionada del OPS. En 1939, el porcentaje de slugging general en la Liga Americana fue de .407. En 2001, fue de .425. En lo que va de la presente temporada, tenemos porcentaje de slugging colectivo de .438 en todo el béisbol mayor (en ambas ligas) lo cual sería un récord para una campaña. Esto se produce a pesar de que el promedio de bateo colectivo en la presente temporada (.254) es más de 20 puntos menor al producido durante el ambiente en el cual Williams jugó en 1939 y de 10 puntos menor al entorno de Pujols. Además, tal y como seguimos escuchando reiteradamente, el récord de jonrones colectivo en las Grandes Ligas está a punto de quedar destruido. Esto es importante, porque si bien los niveles generales de slugging esta temporada han producido unas cifras en bruto sorprendentes, juzgar a esta temporada como “lo mejor” que se ha producido en cualquier categoría requiere de un poco de contexto.

A fin de comprender si nuestra percepción (la cual comparto) con respecto a la naturaleza inusual del grupo de debutantes de este año queda plenamente justificada, utilicé una base de datos de win shares que descargué originalmente de la web thebaseballgauge.com y la complementé con el paso del tiempo. Analicé la interrogante de los debuts de una serie de formas distintas y ninguna de ellas hace que la temporada 2019 se destaque sustancialmente sobre el resto. A continuación, expongo algunos de esos planteamientos:

¿Es esta numerosa cifra de debuts inusual?

Es probable. Aunque es difícil responder esta pregunta hoy en día ya que no hemos visto la última serie de rosters que pueden ser expandidos hasta un total de 40 jugadores, que se pueden formalizar el 01 de septiembre. Previo a la jornada del lunes, totalizábamos 210 debuts y haciendo un prorrateo de dicha cifra para la temporada completa, terminaríamos con un total de aproximadamente 272. Esto sería un récord, superando la marca previa de 262, impuesta en 2017. Aunque, como es obvio, apenas estamos en la temporada número 21 con una estructura de 30 equipos, la cual favorece el incremento visto en las dos últimas décadas. No obstante, sigue siendo algo inusual: Un promedio final de 9.1 debuts por equipo representaría el mayor total visto desde 1944, cuando las cifras fueron distorsionadas por la cantidad de jugadores que sirvieron en las Fuerzas Armadas durante la II Guerra Mundial. Eso significa que, si mantenemos nuestro actual flujo de peloteros recién llegados, el año 2019 se destacará en los libros de historia.

¿Qué hay de la producción general de los peloteros debutantes?

En este momento, mantenemos ritmo para totalizar 479 win shares por parte de peloteros debutantes en la presente temporada. Esa cifra sería la sexta más alta dentro de los registros en una campaña (desde 1901). El récord es de 566, impuesto en 2015. De hecho, seis de los nueve mayores registros se han producido durante las siete campañas anteriores. No obstante (reiteramos) hablamos en el contexto de una mayor cantidad de temporadas debut en general y más equipos. En una base de promedio por debut (2.28 win shares por pelotero), esta temporada se ubica en el puesto 35 desde 1901. El récord es de 3.64, alcanzado en 1904. Durante la era de la integración racial (desde 1947), la marca es de 2.99, lograda en 1977. Entre los jugadores que iniciaban su incursión en las Mayores en ese año se encontraban Eddie Murray, Lou Whitaker, Lance Parrish, Alan Trammell y Jack Morris.

¿Qué hay de los debuts de elite?

Primero que todo, definamos “elite” de la siguiente forma: se usa para referirse a cualquier jugador ubicado entre los 100 mejores en la categoría de win shares en su temporada debut. En la presente campaña, encontramos a tres peloteros que cumplen con dicho requisito: Tatís, Alonso y Bryan Reynolds, de los Pittsburgh Pirates. Tatís es una apuesta segura de que se mantendrá dentro del Top 100 a pesar de ausentarse durante el resto de la temporada, tal como se espera. Álvarez se encuentra en el puesto 150 y considerando lo consistentemente encendida que ha sido su producción, no es imposible pensar que termine extendiendo esta lista a cuatro nombres. Sin embargo, Álvarez sirve de ejemplo del por qué la emoción que se siente con respecto al grupo de este año es un poquito prematura. Al igual que algunos de estos jugadores, Álvarez fue un jugador ascendido durante el transcurso de la temporada que está sumando cifras sustanciales dentro de lo que sigue siendo un muestreo pequeño.

Estamos llegando a un punto en el cual no necesitaremos aplicar esta advertencia en el caso de Álvarez, pero sigue siendo pertinente en lo que respecta a Bo Bichette de los Toronto Blue Jays y Will Smith, de Los Angeles Dodgers. Lo que han logrado hasta ahora es algo asombroso, pero veremos si podrán mantener el ritmo antes de que comencemos a ungir a la clase de debutantes de este año.

De todos modos, se produjeron cuatro debuts a nivel de elite en la temporada anterior: Ronald Acuña Jr., Shohei OhtaniGleyber Torres y Juan Soto. Todos los jugadores antes mencionados tenían menos de 24 años en la temporada anterior, lo cual comienza a acercarnos a las cifras de hoy en día. El total de cuatro jugadores fue el mayor visto en todo el béisbol desde la temporada de 1977 ya mencionada previamente, cuando se produjeron cinco debuts de elite bajo los parámetros indicados. También se produjeron cinco debuts de elite en 1946, 1954, 1955 y 1961. El récord en la posguerra es de siete, impuesto en 1947, con un grupo comandado por Jackie Robinson, quien debió haber debutado muchos años antes. A pesar de ello, independientemente de que se produzca una cifra final de tres o cuatro debuts de elite, se tratará de un buen total y es especialmente impresionante haber presenciado siete (u ocho) debuts de este tipo durante un periodo de dos años. Entre 1996 y 2004, solo se produjeron cuatro campañas debut de elite en total; en seis de esas nueve campañas no hubo ninguno.

Y allí es donde todo esto se define. Cuando se juzga a los peloteros debutantes de este año como un colectivo, han sido sumamente buenos, pero no a un nivel que inspire a alguien a filmar una película al respecto. No obstante, dentro del subgrupo de jugadores debutantes, existen cosas asombrosas que se están logrando y no se trata de un relato de solo un año. Para hacer esa distinción, dejemos a un lado el análisis de win shares y pasemos al Play Index creado por baseball-reference.com. Limitaremos nuestras consultas a métricas contextualizadas (principalmente OPS+ y ERA+) con la finalidad de filtrar el efecto exagerador de la locura jonronera que hemos presenciado esta temporada.

Debutantes con OPS+ o ERA+ de 125 o mejores

2019: 8 (7 bateadores, 1 lanzador)

2016: 7 (4 bateadores, 3 lanzadores)

2018: 7 (5 bateadores, 2 lanzadores)

1908: 6 (3 bateadores, 3 lanzadores)

1939: 6 (2 bateadores, 4 lanzadores)

1977: 6 (2 bateadores, 4 lanzadores)

2014: 6 (4 bateadores, 2 lanzadores)

2015: 6 (6 bateadores, 0 lanzadores)

1914: 5 (0 bateadores, 5 lanzadores)

1928: 5 (3 bateadores, 2 lanzadores)

1953: 5 (0 bateadores, 5 lanzadores)

1983: 5 (1 bateadores, 4 lanzadores)

Mínimo: 200 apariciones al plato o 100 entradas lanzadas.

Fuente: baseball-reference.com

Lo que estamos viendo es un conjunto de debutantes que mantuvieron roles semi-regulares, con lanzadores de relevos en su mayoría filtrados, y que se desempeñaron al menos un 25% mejor que el promedio de la liga, ajustados por el contexto de la liga y el estadio. No estás leyendo mal: salvo una serie de caídas tardías, este de hecho promete ser el grupo de bateadores debut más productivo que hayamos visto. Esto solo se vuelve más cierto si reduce el tiempo mínimo de juego para acomodar a Bichette y Smith. También estás tentado de agregar Aristides Aquino de Cincinnati a la lista porque, aunque debutó la temporada pasada, lo hizo con una miserable aparición al plato.

Aquí hay más cosas: notarás que cinco de las ocho temporadas en la tabla de clasificación anterior han llegado en las últimas seis temporadas. Establecer el mínimo para entradas en 100 filtra mucha excelencia en el pitcheo de relevo, pero seamos sinceros: ¿quién se entusiasma con los relevistas novatos? El único lanzador de esta temporada para ajustarse a estas definiciones es Chris Paddack de San Diego. Como se mencionó, esta es más una tendencia de bateo que de pitcheo.

Finalmente, agreguemos algunos filtros más a la lista anterior para que las temporadas de debut de categoría sean para jugadores de 23 años o menos mientras dejan a los lanzadores fuera. Solo ha habido cuatro temporadas con al menos tres jugadores que cumplieron con ese criterio. Como sin duda ya has adivinado, todas son temporadas recientes:

Más temporadas de debuts con OPS+ de 125 o mejor antes de los 23

2019: Yordan Alvarez, Luis Arraez, Keston Hiura, Fernando Tatis Jr.

2018: Ronald Acuna Jr., Shohei Ohtani, Franmil Reyes, Juan Soto

2015: Kris Bryant, Carlos Correa, Miguel Sano, Kyle Schwarber

2013: Scooter Gennett, Wil Myers, Yasiel Puig

¿Es esta la mejor temporada para debuts en la historia del béisbol? Bueno, no lo se. Veamos dónde terminan. Ciertamente es posible que este sea el caso, especialmente dado que algunos de los bateadores más promocionados de esta temporada (Vladimir Guerrero Jr, Eloy Jiménez, Nick Senzel) no han alcanzado los diversos límites que hemos usado aquí. Todavía podrían ser los mejores del grupo.

Pero cuando miras esta temporada en contexto, y lo que hemos visto en los últimos años, esto está claro: nunca en la historia del béisbol hemos visto a tantos bateadores irrumpir en las mayores y ser tan buenos, tan jóvenes . Esa, mis malhumorados amigos, es la historia de 2019 en la que deberíamos centrarnos.