Un 2 de septiembre; Día de San Justo y Santa Raquel

7:55:36 AM

 

Por el amigo de la peña:
Eddy Luis Nápoles Cardoso

 

 

Un día como hoy aparece en París el alumbrado público, mientras que en el deporte mundial y cubano, está marcado por;

 

El adiós del restaurador olímpico

 

En 1937, muere en Ginebra, Suiza, Pierre Fredy de Coubertin, barón de Coubertin, fundador de los Juegos Olímpicos de la Era Moderna, quien había nacido en París, el 1° de enero de 1863.

Trataré de sintetizar la obra de Coubertin, cuyo padre lo quería militar, pero Fredy, no había nacido para la férrea disciplina castrense y optó por la pedagogía, menos mal. Se fue a Inglaterra, donde fue un ejemplar seguidor de Thomas Arnold.

De regreso a Francia promueve las sociedades atléticas, crea una revista deportiva, viaja por Estados Unidos para apoderarse de métodos de enseñanza y el deporte comienza a expandirse por doquier.

Pierre le da riendas sueltas a sus sueños de celebrar grandes competiciones con deportistas de todo el mundo, así viajó tratando de expandir las palabras deportes y paz; en la última sesión del Congreso Internacional de Educación Física celebrado en la Sorbona de París, el 26 de junio de 1894, se decide instituir los Juegos Olímpicos.

Coubertin, consigue que el príncipe heredero de Grecia, Constantino I, medie, convenza al káiser Guillermo (Alemania), mientras él se hecha en un bolsillo a los ingleses y a sus paisanos franceses; el príncipe consigue que se emitan sellos conmemorativos para atrapar dinero, además logra que Jorge Averof, un acaudalado comerciante de Alejandría corra con los gastos de la reconstrucción del Estadio de Atenas. Así, el 6 de abril de 1896, se iniciaron los Juegos Olímpicos de la Era Moderna.

Pronto, y en su propia casa, Coubertin empezó a tragar buches amargos, con la segunda edición, alargada por unos cinco meses de duración, lo propio ocurrió en San Louis 1904, Londres 1908 y Estocolmo 1912. El Barón se despidió con otra cita en casa, la de 1924, ya con más organización y seriedad.

Coubertin siempre fustigó la profesionalización del deporte bajo los cinco aros, sus ideas refundadoras se le aplauden, pero, lamentablemente para él, ya  quedaron en el pasado, sí el Barón viviera la contemporaneidad, sus miradas no serían de beneplácito y tal vez, nunca le hubiera estrechado la diestra a Samaranch, a Rogge y a Bach.

 

Nace “El Zurdo de Juanelo”

 

En 1944, nace en La Habana (Reparto Juanelo), Orlando Martínez Romero, boxeador cubano, que tuvo el honor de ser el primer campeón olímpico del deporte cubano, después de 1959; acontecimiento acaecido el 10 de septiembre de 1972, en Münich.

Se inició en el boxeo en 1963 en el gimnasio Luyanó Moderno, bajo la guía de Rolando Urrutia. Su estilo de boxeo no era de los más gustados, pues se caracterizaba por pelear a la riposta, con deslazamientos rápidos sobre el ring.

El primer título nacional lo ganó en 1964, al vencer en los 51 kg al santiaguero Rafael Carbonell. Alejado por enfermedad dos años, regresó en 1967, venciendo en esta oportunidad al matancero Diosdado Ramos. En 1968 triunfa en el Córdova Cardín, ganando el derecho a asistir a los Juegos Olímpicos de México, cita donde pierde en el combate inicial ante el húngaro Tibor Baradi.

En 1969 incursionó en los 54 kg, venciendo en el Playa Girón, con triunfo final sobre Ramón Ramírez. En 1971 y 1972, Orlandito se impone en el Córdova Cardín, venciendo en el primero de ellos, cerradamente 3-2 a Douglas Rodríguez. El colectivo técnico con vista a Münich, lo sube a 54 kg; bueno y como fue la epopeya en la cita alemana?

Debuta con triunfo 4-1 sobre el birmano Wing Maung, luego derrota 3-2 al irlandés Michael Dowling, en el siguiente combate vence 5-0 al indio Ferry Moniaga; en semifinales despacha en cerrado pleito 3-2, al inglés George Turpin y en el combate final diserta (5-0) ante el mexicano Alfonso Zamora, futuro campeón mundial del boxeo rentado (AMB), en el peso gallo.

En 1974 asiste a los Juegos Centroamericanos y del Caribe, celebrados en Santo Domingo, evento, de donde regresa con la presea de bronce, al caer derrotado en cerrado combate frente al boricua Wilfredo Gómez, otro futuro monarca profesional.

En 1976, asiste a sus terceros Juegos Olímpicos, debutando con triunfo 5-0 ante el venezolano Jovito Rengifo, pero en el siguiente combate terminan los sueños olímpicos, al pierde 3-2 ante el coreano Chul Soon Hwang, a la postre, medallista de bronce.

 

Gana bronce la “Gacela del Guaso”

 

Volvemos a 1972, Juegos Olímpicos de Münich, ahora al atletismo, final de los 100 metros planos, para las mujeres, una morena guantanamera está entre las ocho finalistas, segunda cubana en lograr semejante hazaña (Miguelina Cobián, lo hizo en Tokio y México), pero esta agarró bronce, su nombre Silvia Chivás Baró.

En la cita alemana, inicia su camino hacia la medalla de bronce, ganando la serie eliminatoria uno, con 11.18 segundos, después se impone en cuarto de final, con 11.22, venciendo a la australiana Raelene Boyle (11.30); luego en semifinal, Boyle toma desquite venciéndola, con 11.32 por 11.33 segundos. Por esa serie avanzan además a la final, la alemana federal Annegret Richter, con 11.39 y la estadounidense Bárbara Ferrell, con 11.49, en tanto por la serie uno, lo hacen la alemana democrática Renate Stecher (11.18), la norteña Iris Davies (11.36), la checoslovaca Eva Glesková (11.43) y la ghanesa Alice Annum (11.47).

Observando los tiempos de semifinales, la cubana se situaba entre las candidatas a las medallas y los vaticinios se cumplieron en la carrera final, corrida el 2 de septiembre en el Estadio Olímpico de Münich, la criolla se colgó al cuello la medalla de bronce, con 11.24, al ser superada solo por Renate Stecher (11.07) y por Raelene Boyle (11.23), en tanto, dejaba sin medallas a Iris Davies (11.32), cuarta; Annegret Richter (11.38), quinta; Alice Annum (11.41), sexta; Bárbara Ferrell (11.48), séptima y Eva Glesková, octava, con 12.48 segundos.

Silvia regresó de Münich con otra medalla de bronce, esta como integrante del relevo femenino de 4×100 metros, junto a Marlene Elejalde, Carmen Laura Valdés y Fulgencia Romay, las que cedieron, solo ante las dos Alemania, la Federal, primero y la  Democrática, segunda.

 

 

 

4 comentarios

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    • Amaya en 2 septiembre, 2019 a las 12:51 pm
    • Responder

    Tremenda sección esta Eddy, genial es todo historia que muy bueno merece ser recordada esas hazañas, la de Orlandito Martínez marcó un hito para el deporte cubano y para el boxeo en particular, porque ese d´ñia tambien ganaron oro olimpico Emilio Correa y el gran Teófilo Stevenson, de Silvia Chivás, que decir, para mi la mejor velocista cubana de todos los tiempos, toda combatividad y coraje la gacela del “Guaso”

      • El Loko en 2 septiembre, 2019 a las 9:43 pm
      • Responder

      Gracias Amaya, aunque escribo sobre temas de actualidad, me gusta descubrir la historia y cuando la hay, me inspiro

  1. Recuerdo a Silvia chivás, llegaron a tener una cuarteta buenísima con Yeya Pentón , Cobian, silvia y no recuerdo quien era la otra que estaba muy buena esa cuarteta.

      • Amaya en 2 septiembre, 2019 a las 5:45 pm
      • Responder

      Las otras 3 de la cuarteta eran estas que expone Cerulin Eddy al final del trabajo Marlene Elejalde, Carmen Laura Valdés y Fulgencia Romay,easa fue la que ganó el bronce en el 4×100 en Munich 72

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