11:30:48 PM
![]()
Por Andrés Pascual
¿Qué ha recibido Erislandi Lara por hacer leña a Ramón Alvarez anoche en Minneapolis? Aunque la pregunta adecuada debiera ser ¿De parte de quiénes ha recibido críticas abusivas y sin un ripio de cuidado al opinar? De los que no tienen en cuenta la seriedad y el buen juicio propio al comentar, cuya única finalidad es decir algo, AUNQUE SEA MIERDA, contra la tremenda victoria del cubano.
Ante casos como este tipo especial de “opinador”, que no siente el mínimo respeto ni por el boxeo ni por los boxeadores ni por sí mismo, lo mejor sería dejarla pasar y “que lo mate otro”; pero, por lo general, nunca dejó pasar bolas en zona buena.
El mexicano Ramón Alvarez había perdido en la pesa la diadema que debió exponer contra Erislandi Lara, no podía retenerla ni ganando, porque, ante casos como este, para mantener activas las inversiones fanáticas, el pleito se produce con regulaciones y una cuantiosa multa incluida, la irresponsibilidad manifiesta por la violación es de la esquina, ya que, cuando un pugilista pierde en la pesa, el trainer no observó la vigilancia obligada previo al pesaje; pero, si la imposibilidad de dar el peso es abrumadora, debe renunciar al título sin comprometerse a defenderlo.
Ramón “Inocente” Álvarez vs Erilslandy Lara (Foto: PBC)
La opinión generalizada de que Inocente es un paquete es justa hasta cierto punto, pero el culpable no es el gladiador, sino un fanático que ha permitido, desde hace rato, que le saquen el dinero del bolsillo sin hacer lo mínimo para protegerse de los cacos.
Para que un peleador mal represente el dueño de un trono en Fistiana, hablo de un boxeador como la víctima de Lara anoche, es necesario que el fanático acepte el fraude de 4 organismos rectores, un campeón y un millón de retadores por cada escalafón.
Si nadie boicotea al pulpo que se ha encargado de debilitar el pugilismo dividiendo la clase e imponiendo paquetes como monarcas, incluso como astros, el resultado es un peleador indigno de haber sido campeón.
Haga algo por usted mismo, de inmediato rechace el boxeo, imponga condiciones en que exija dos versiones de únicamente 10 nombres en los rankings; trate de hacer obligatoria la pelea entre cada campeón anualmente y que estos expongan contra el # 1 de cada lista escalafonaria que lo ampare; pida que las peleas especiales sean pactadas contra púgiles de la lista opcional de cada organismo; después, si sucede porque usted presionó, juzgue como quiera a Inocente porque no fue un campeón de talla ni responsable al extremo de perder en la báscula.
Pero, lea bien, NO INCLUYA A LARA en la diatriba, porque el cubano boxeó como el ex campeón que intentaba rehacer su carrera, recuperando un sitial que nunca debió perder para que lo ocupara alguien como Álvarez.
Lara hizo lo que se debe ante un campeón de papel, sino desbaratarlo en menos de dos rounds, que nadie vio que el mexicano llegara de pie al límite del pleito, luego de haberle hecho pasar un par de sustos al criollo.
Como que no ocurrió lo que muchos hubieran querido, el cubano mantuvo su aureola contra el producto de un fanatismo tan contaminado como los gangsters que manejan el podrido boxeo moderno.
1 comentario
El boxeo profesional de deporte tiene poco. Eso parece mas una pelea de gallos y mas nada. Asco de deporte por su forma de organización.