El mayor aporte que hizo Bud Selig a las Grandes Ligas en sus años como comisionado fue la creación de los comodines.

Primero uno en 1995 (técnicamente fue en 1994, pero ese año se suspendió la temporada desde agosto por la huelga) y luego el segundo a partir del 2012.

Si no hubiera sido por los wildcards, el béisbol en septiembre sería muy aburrido, con la mayoría de los equipos ya clasificados para los playoffs.

Ya sé lo que dirán. Selig tiene muchos puntos oscuros, oscurísimos, en su trayectoria como máximo jerarca de MLB, pero el invento de los comodines es algo cuyo valor es incuestionable.

Tomemos esta temporada como ejemplo. El 1 de septiembre ya era prácticamente imposible darle alcance a los New York Yankees y los Atlanta Braves en las respectivas divisiones del Este. O a los Houston Astros y Los Angeles Dodgers en el Oeste.

Si no hubieran wildcards, a esta altura las únicas batallas con interés estarían en las divisiones centrales de ambas ligas, con los Cleveland Indians tratando de darle alcance a los Minnesota Twins y los Milwaukee Brewers y los Chicago Cubs persiguiendo a los St. Louis Cardinals.

Pero al estar disponibles otros cuatro boletos, más allá de los líderes divisionales, para la postemporada, la adrenalina se dispara y las emociones se mantienen prácticamente hasta el último día del calendario regular.

Incluso hasta más allá, pues en cuatro ocasiones (1998, 1999, 2007 y 2013) hizo falta un juego extra de desempate para definir qué equipo se llevaba el comodín.
En el 2019, la recta final por esos cupos a la postemporada está para alquilar balcones, una vez más.

Tres equipos por dos boletos en la Liga Americana

A falta de 17 jornadas para que se complete el calendario regular, los Oakland Athletics, los Tampa Bay Rays y los Indios batallan cabeza a cabeza por los wildcards del joven circuito.

Antes de iniciarse la jornada de este viernes 13 de septiembre, Oakland tiene temporalmente el primer comodín, con medio juego de ventaja sobre Tampa Bay y uno completo por encima de Cleveland.

La Tribu aún podría ganar la división central, pues está a 3.5 rayas de los Mellizos, quienes, en caso de perder el banderín, entrarían también en la disputa por el wildcard.
Pero suponiendo que Minnesota se lleve la división, centrémonos en la guerra entre los Atléticos, los Rays y los Indios.

Oakland (87-60) ha ganado ocho de sus últimos diez partidos y le restan 15, nueve de ellos ante equipos con récord perdedor.

Los Atléticos enfrentarán seis veces a los Texas Rangers (74-74), dos a Los Angeles Angels (67-80), tres a los Kansas City Royals (55-92) y cuatro a los Seattle Mariners (60-87).
Tampa Bay (87-61) tiene 14 partidos por jugar, ocho de ellos ante rivales muy complicados: dos con los Yankees (97-51), dos interligas ante los Dodgers (95-53) y cuatro ante los siempre difíciles Boston Red Sox (77-70), con todo y que el aún campeón está prácticamente eliminado.

Tiene además tres ante los Angelinos y cierra el calendario ante los Toronto Blue Jays (57-90).

Y Cleveland (86-61) tiene 15 encuentros pendientes, comenzando este viernes con tres cruciales ante Minnesota (89-57). Luego los Indios enfrentarán tres veces a los débiles Detroit Tigers (43-102), tres interligas ante los Philadelphia Phillies (76-70), otros tres contra los Chicago White Sox (64-82) y terminan con otro trío contra otro equipo de la Nacional, los Washington Nationals (81-64).

A juzgar por la complejidad del calendario, los Atléticos deberían llevarse uno de los dos boletos en juego y no sería de extrañar que Rays e Indios tengan que disputar un choque de más para definir al segundo clasificado. Así de cerrada está la cosa.

Cinco aún con vida en la Nacional

Nick Wass/AP

 

Más reñida está la guerra en el viejo circuito, donde cinco equipos se mantienen con posibilidades reales de incluirse en la fiesta de octubre.
Ahora mismo, los Nacionales (81-64) tienen el primer cupo en el bolsillo, con 3.5 juegos de ventaja sobre los Cachorros y los Cerveceros, ambos con 78-68, igualados en el segundo comodín.
Dos juegos por debajo andan los Filis y los New York Mets, con idéntico récord de 76-70.

Matemáticamente, en este grupo podrían incluirse también los Arizona Diamondbacks (75-72), a 3.5 del segundo boleto, pero con cinco equipos por encima, es una utopía pensar que llegarán con vida a octubre.

Washington tiene 17 partidos pendientes: tres con Atlanta (91-57), tres con San Luis (82-64), tres con los Miami Marlins (51-95), cinco en línea con Filadelfia y tres interligas ante Cleveland.

Solamente tres de esos juegos serán contra equipo con balance perderdor (Miami), pero la ventaja de 3.5 juegos que ostentan los Nacionales, si bien no es definitiva, pesa cada vez más en la medida en que se agota el tiempo.

Los Cachorros y los Cerveceros, para hacer más apretado aún el empate que llevan, tienen lesionados a sus respectivas estrellas, pues tanto el boricua Javier Baez, como Christian Yelich están fuera de acción.

En el caso de “El Mago”, su estatus es incierto y tal vez podría regresar si el equipo logra avanzar a los playoffs, pero Yelich no volverá hasta el 2020.

Chicago tiene 16 choques por realizar y siete de ellos serán nada menos que ante los Cardenales, los líderes de su propia división.

Los otros nueve son ante equipos con récord negativo: seis frente a los Pittsburgh Pirates (65-82) y tres con los Cincinnati Reds (68-79).

A Milwaukee le restan también 16 encuentros, pero sólo tres con San Luis y los otros 13 contra conjuntos perdedores: cuatro ante los San Diego Padres (68-78), tres con Pittsburgh, otros tantos con Cincinnati y cierra con tres ante los Colorado Rockies (62-85).

Los Filis y los Mets no se rinden y también quieren ir al baile.

A Filadelfia le faltan 16 juegos en una recta final durísima, pues enfrentará en 13 de ellos a rivales con récord positivo: dos interligas con Boston, tres con Atlanta, otros tres interligas con Cleveland y cinco con Washington, antes de terminar con un respiro ante Miami.

Esos ocho desafíos seguidos con los Indios y los Nacionales, ambos equipos inmersos en la lucha, podrían ser los que definan la suerte de los Filis, quienes partieron como amplios favoritos precompetencia para ganar la división del Este y ahora tienen las cosas muy feas.

Los Mets, por su parte, tienen en sus últimos 16 juegos un calendario menos exigente que el de Filadelfia, aunque incluyen tres este fin de semana ante los poderosos Dodgers y un cierre con otros tres contra los Bravos.

Pero entre las series con Los Angeles y Atlanta, Nueva York tiene un calendario más benévolo contra perdedores: tres con Colorado, otros tantos ante Cincinnati y cuatro frente a Miami.

Tras revisar el calendario, con todo y la ausencia de Yelich, Jugador Más Valioso de la Liga Nacional en el 2018 y candidato a repetir el premio en el 2019, los Cerveceros parecen más encaminados que los Cachorros, dada la categoría de los rivales que enfrentará, aunque en estos panoramas tan cerrados, las cosas pueden cambiar de un día para otro.

¡Bendito Seas, Bud Selig, entre todos los comisionados! Los fanáticos de las emociones del béisbol te lo agradecemos.