La jugada de Amorós

3:22:57 PM

 

Por el profesor y peñista honorifico: Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

 

Para la gente de Pueblo Nuevo

 

Los jugadores se empeñan en trascender. Y es lógico, cada cual necesita un poco de gloria para acercarse a la felicidad. Mas no todos la logran, por una u otra razón. Varios, con condiciones extraordinarias, no pasaron de ser buenos jugadores. Algunos con menos herramientas, se yerguen cada día en el recuerdo de sus seguidores.

Los hay que, con una carrera extraordinaria, pasan al Olimpo del Béisbol, otros también se acercan sin tantos méritos, quizás por una acción inolvidable, como aquel juego perfecto del intrascendente Don Larsen, para darle la Serie Mundial a los mismísimos Yankees, en una noche de gala que no repitió.

Es el caso de Edmundo Amorós Isasi, conocido por Sandy. Aquel zurdo, jardinero e inicialista, pasó a la historia del Béisbol Mundial por una jugada extraordinaria y, sobre todo, importantísima para que los Brooklyn Dodgers dejaran fuera del campeonato a los mismísimos New York Yankees.

 

La famosa jugada de Edmundo Amorós

 

Había nacido en el matancero Pueblo Nuevo, cuna de extraordinarios jugadores, el 7 de enero de 1930 (otras fuentes reflejan el 30 de ese mes), y falleció el 27 de junio de 1992, en Miami. Llegó a 5´7 y unas 170 libras de peso; de fuerte complexión.

Se destacó por la defensa en los jardines, y un bateo integral, donde mezclaba la fuerza con la rapidez de piernas. Comenzó con el Pueblo Nuevo y poco después estuvo con el equipo que representó a Cuba en los Juegos Deportivos Centroamericanos, de Guatemala 1950, donde bateó seis jonrones y lideró la ofensiva del equipo, para contribuir al triunfo de la Isla.

Participó en once temporadas de la Liga Profesional Cubana, donde llegó a ser uno de los jugadores más populares del país, en la década del cincuenta. En 1950-1951, con el Habana (.286), 1951-1952 (.333), 1952-1953 (.373), 1953-1954 (.372), 1954-1955 (.307), 1955-1956 (.262), 1956-1957, con el Almendares (.194), 1957-1958 (.247), 1958-1959 (.247), 1959-1960 (.235) y 1960-1961 (.288). Total: en 699 desafíos y 2 305 veces al bate, conectó 648 hits, para promedio de .281, con 360 anotadas, 312 impulsadas, 94 dobles, 32 triples, 49 jonrones y 64 bases robadas.

Protagonista de los tres títulos consecutivos, a las órdenes de Miguel Ángel González, como director del Habana, entre 1950 y 1953. En su debut resultó elegido Novato del Año. En 1956-1957 se recuerda su traspaso al Almendares, por Román Mejías, Raúl Sánchez y Héctor Rodríguez, una transacción que dio mucho que hablar, por la concentrada calidad.

En 1958-1959 logró su cuarta corona, la primera con el Almendares, con menor incidencia que en las anteriores. Fue 6to. de por vida en jonrones (49), 7mo. en anotadas (360), 8vo. en triples (32) y 9no. en dobles (49). En 1952-1953 integró el Cuadro de Honor del Torneo, al terminar como líder de los bateadores (.373, 220-82). En 1958-1959 encabezó los triples (6).

Jugó hasta la última campaña y se mantuvo en Cuba hasta 1967, alternando su labor en el exterior en las Menores. Asimismo fungió como entrenador y director en certámenes organizados dentro del nuevo sistema beisbolero.

Ha sido uno de los bateadores más sobresalientes en las Series del Caribe, evento al que asistió cuatro veces: desde 1951 hasta 1953, con el Habana y en 1959 con el Almendares. En 1950 incursionó en las Ligas Independientes de Color, o Ligas Negras norteamericanas, con los New York Cubans, donde promedió para .338.

 

Edmundo Amorós (Sandy)

 

Con un mejor desempeño, puesto que los Dodgers juzgaban a sus jugadores por sus logros y no por el color de la piel, ganaron siete banderines y una Serie Mundial entre 1947 y 1956. En 1952 contrataron al jardinero cubano Sandy Amorós.1

El 22 de agosto de 1952 debutaría en las Grandes Ligas con el Brooklyn Dodgers, donde se mantuvo hasta 1960, para retirarse del circuito el 2 de octubre de ese año, con el Detroit Tigers, que lo había adquirido el 7 de mayo, cuando sus facultades mermaban.

No tuvo una actuación relevante en ese nivel, aunque sobresalió su desempeño en 1955 y 1956. Asistió a tres Series Mundiales (1952, 1955 y 1956). En 1955 fue vital en el éxito de los Dodgers, cuando el 4 de octubre de 1955, sobresalió en el Yankee Stadium, en el juego decisivo de la Serie Mundial.

En la segunda mitad del sexto inning, el director de los Dodgers pidió tiempo, envió al jardinero izquierdo a cubrir la intermedia y puso al cubano, inteligentemente, en aquel ángulo. Brooklyn anotó dos carreras y la mesa quedó servida a los Yankees. Base por bolas y hit de piernas pusieron el empate en circulación.

Entonces tocó el turno a Yogi Berra. Amorós jugaba cargado al jardín central, porque el hombre al bate era un halador de bola. Con el zurdo Johnny Podres lanzando, Berra engarzó una bola afuera y conectó un dificilísimo fly junto a la cerca del izquierdo, por la misma raya. El abarrotado estadio se levantó y por segundos se mantuvo en silencio. Fue entonces que apareció el guante encantado de Amorós, quien con un estirón llegó a la bola en el último instante.

La capturó, tiró a segunda, el torpedero la entregó rápido al inicialista y completaron la doble matanza.

Debe resaltarse, además, en el decenio, el triunfo —al fin— de los Dodgers en 1955 en siete juegos, después de cinco derrotas anteriores ante sus sempiternos rivales yanquis. En tan publicitada victoria descolló el fildeo de leyenda realizado por el cubano Sandy Amorós en el jardín izquierdo, cuando había jugadores en bases, que inició una doble matanza salvadora para el Brooklyn.2

Es uno de los fildeos más recordados en la historia de las Series Mundiales y de las Grandes Ligas, entre tantos como aquel de espaldas de Willie Mays en el jardín central de otro importante desafío. Ambos joyas defensivas. En el juego de marras, Podres se encargó de concluir la lechada y los Dodgers ganaron 2 x 0, con Edmundo Amorós vestido de héroe.

 

Edmundo Amoros (Habana) 1955-56 (Recibe felicitación por su destacada actuación con los Dodgers en la Serie Mundial de 1955)

 

En esa justa había sido 4to. en pelotazos recibidos, 10mo. en bases robadas y 5to. en el factor rango entre jardineros. En 1956 se situó 8vo. en triples. Su promedio defensivo fue de .976, jugando como jardinero izquierdo en 318 de sus 354 desafíos. Usó los números 5, 15, 18 y 36. Total: En 517 desafíos y 1311 veces al bate, conectó 334 hits, para promedio de .255, con 215 anotadas, 180 impulsadas, 55 dobles, 23 triples, 43 jonrones y 18 bases robadas.

Participó en siete campañas de Ligas Menores, entre 1952 y 1962, con varios equipos, retirándose en 1962 con los Diablos Rojos de México. En 1953 había destrozado la Liga Internacional AAA con el Montreal, donde fue líder de bateo (.353), anotadas (128) y hits (190), además de integrar el Todos Estrellas.

Difícil encontrar a alguien mejor en la defensiva y ese año tuvo además una gran actuación con el bat. Como manejador, desde el principio de la temporada, el cubano Wilfredo Calviño tuvo la oportunidad de armar el equipo a su manera y, además de Ossie, logró que el gerente Arnulfo Rodriguez, le consiguiera a dos veteranos y famosos jugadores cubanos: el tercera base Héctor Rodríguez y el jardinero Sandy Amorós, quien realizó aquella inolvidable atrapada en la Serie Mundial de 1955, que permitió a los Dodgers ganarle a los Yanquis en siete juegos.3

En 1959 fue elegido Jardinero Estrella, con el mismo equipo. En ese nivel acumuló promedio ofensivo de .308 y defensivo de .983. En Venezuela se desempeñó en la Liga Profesional de Zulia, con el Orange Victoria (1951). Como director intervino, en 1961, en la I Serie Regional de Cuba, bajo el nuevo sistema beisbolero, preludio de las Series Nacionales, con el Camagüey, que finalizó en el último escaño (3-10).

Falleció en Miami, con la salud quebrantada y en la pobreza. Según la prensa de aquella localidad, fue necesario recoger dinero entre sus amigos para comprarle una prótesis después de amputada la pierna izquierda.

En 1992 fue electo al Salón de la Fama de los Brooklyn Dodgers.

Liga Profesional Cubana:

JJ

VB

H

AVE

CA

CI

2B

3B

HR

BR

699

2305

648

.281

360

312

94

32

49

64

Tres títulos consecutivos con el Habana, a las órdenes de Miguel Ángel González (entre 1950 y 1953).

-Novato del Año en su debut (1950-1951).

-6to. de por vida en jonrones (49)

-7mo. en anotadas (360).

-8vo. en triples (32).

-9no. en dobles (49).

-En 1952-1953 integró el Cuadro de Honor, al terminar líder de los bateadores, con .373 (220-82).

-En 1958-1959 encabezó los triples (6).

Grandes Ligas:

JJ

VB

H

AVE

CA

CI

2B

3B

HR

BR

517

1311

334

.255

215

180

55

23

43

18

(Con documentación de Enciclopedias de las Grandes Ligas, Baseball-Reference.com, Guías del béisbol profesional cubano y mexicano, Carlos Castillo Barrio, Jesús Alberto Rubio, Eddy Martin, Elio Menéndez, Jorge Alfonso, Raúl Diez Muro, Eladio Secades, René Molina, Javier González y Carlos Figueroa, Roberto González Echevarría, Juan Ealo, Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga, Yasel Porto Gómez, Lázaro Rivero, Pedro Almenares, Rogelio A. Letusé La O, Marino Martínez, Adonhay Villaverde Blanco, Severo Nieto, Gabino Delgado, Jess Losada, y otras fuentes).

Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

Septiembre de 2019.

1 James D. Cockroft: Latinos en el Béisbol. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2005, p. 94.

2 Rogelio A. Letusé La O, en su libro Aquí se habla de grandes (segundo inning), Editorial José Martí. La Habana 2013, pp. 204-205.

3 Tomás Morales: Un diamante escarlata. Los Diablos Rojos del México. Editorial Sestante S. A. de C. V. Ciudad de México, p. 49.

 

 

3 comentarios

    • Chikungunya en 16 septiembre, 2019 a las 10:23 am
    • Responder

    Una de las famosas jugadas de las series mundiales junto a la de Willie Mays con los Gigantes de San Francisco.

      • Amaya en 16 septiembre, 2019 a las 1:55 pm
      • Responder

      Lo iba a comentar así mismo Chikung, dos grandes jugadas, toda una leyande Amorós

    • enrique15 en 16 septiembre, 2019 a las 1:51 pm
    • Responder

    Mi papá nació y vivió en el Barrio de Pueblo Nuevo en Matanzas. Incluso mació el mismo año que él, 1930. El viejo me contaba que jugaba con él en los pitenes de manigua e incluso me decía con mucho orgullo que él tenía mejor brazo que Edmundo pero que este bateaba mucho más que él.

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