Sexo, bebidas, béisbol y mentiras (I)

12:25:33 PM

 

Por el profesor y peñista honorifico: Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

 

Para El Señor Pelotero

 

Los peloteros salen de sus casas para practicar y las esposas están confiadas. Algunos desvían los pasos para aparecer días después. Que si los movilizaron militarmente en el camino al estadio, que si fueron testigos de algún accidente y los llevaron a la estación, que les robaron y golpearon, hasta los hay que se hacen moretones.

La Lógica dice que las cosas son como son y no como queremos que sean, pero en la pelota muchas veces son como queremos que sean, dándole vueltas al yoyo para componer o recomponer entuertos buscados, sin mucho pensar. ¡Divina forma de trascender!

No sé mentir, se me nota. Decía algunas mentiritas, como cualquier pelotero, pero me salían mal. No era el caso del amigo Hirán Fuentes, quien de la forma más sencilla del mundo enfermaba a un pariente, o inventaba el dolor de una muela que lo llevó al dentista, detrás de buenas faldas. Cuando pasan los años se hacen los recuentos, se mira hacia atrás, entonces comprendemos mejor lo que debimos hacer.                                  

   ¿Quién dijo que los peloteros no tienen vicios? Entrenadores, aficionados, jugadores, el pueblo en general, comentan sus licencias. Ellos aducen que si no lo hacen de jóvenes, ¿cuándo será?

Los hay bebedores, unos más que otros. Es difícil encontrar un jugador que no se dé un par de tragos, incluyendo el día del juego. Las culpas las cargan los que menos se cuidan.

   X Serie (1970-71), en mi casa de las Minas: Tomás Valido, Owen Blandino, Jesús Oviedo, Rolando Macías y otros que no recuerdo, apuraron una botella de aguardiente.Faltaba poco para el juego; como si nada. Valido conectó un jonrón de aquellos trece que le hicieron historia. En el cabaret “El Caney”, la cosa fue en grande después que nos ganaron tres por una.

Recuerdo al lanzador estelar (me reservo el nombre) que nos tiró un partido de nueve ceros en el Sandino, con un cuarto de botella dentro. Pasábamos Felipe Álvarez y yo para el comedor, cuando el pitcher llamó a mi coterráneo. Fui con él, entramos a la habitación y sacó la botella de abajo de la almohada. ¡Estaba fajado solo con ella! Casi obligó a mi compañero a probarla; conmigo pasó menos trabajo, pues residía en la banca.

¿Es correcto? Por favor, no exagerar, no siempre se hace lo correcto, para eso existen las dispensas. El gran Braudilio Vinent ha confesado que se daba sus tragos para entrar en calor. En más de una ocasión se escuchó al desaparecido Manuel (El Cobrero) Alarcón, referirse a los “picotazos”, como le dicen los orientales a tragar ron.

En Grandes Ligas sucede otro tanto. Fueron famosas las juergas de Mickey Mantle, El Niño Mimado de New York. Dicen que hasta Babe Ruth necesitó dosis de alcohol en las venas. No me lo crean, son comentarios, no los conocí personalmente. Entonces se unen la bebida y la mentira, vicios del 90% de los peloteros.

   –Le prometo que solo me di un trago. No quería, casi me obligaron, ¿qué puede hacerme un trago para pitchear?    

   A veces convencen, hasta que brota el típico sudor de alcoholes. Si el sol está en su punto, peor. Tratan por todos los medios que el director no venga al box, para que no los huelan.

¿Y qué me dicen de los que tienen cuartos reservados? Sus amigos se los prestan bien acondicionados, donde no falta el trago. Se unen la bebida y el sexo.

Además, la mayoría son fumadores, ahí tenemos viciosos de verdad, que olvidan lo que viene después. “Fumar es un placer, genial, sensual”, dice una añeja canción que cantó Libertad Lamarque, La Novia de América, pero también es dañino para la salud, especialmente de los deportistas. Muchos fuman y la mayoría incorpora un rito que los acompaña durante toda la vida: picar cigarros.

El recordado Lacho Rivero pidió “un cigarrito ahí compadre” a Charles Díaz en un aeropuerto italiano, hace algunos años.

Es tanto vicio fumar como pedir. No hubo día en que Raúl Martínez llegara a mi casa, sin picarle cigarros a mi buena Carmen. No son problemas económicos, es una costumbre beisbolera cubana y vaya usted a saber de cuántos otros países.

El tema no está agotado.

 

Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

Septiembre de 2019.

 

 

 

5 comentarios

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    • ESTEBAN E. YERO PLA en 18 septiembre, 2019 a las 8:34 am
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    Excelente profesor Goenaga, esperemos que nos trae en la segunda parte.

    Saludos del Club de los Alazanes.

    • SIEMPRE NARANJA en 19 septiembre, 2019 a las 4:31 pm
    • Responder

    Muy amena su crónica profesor, de verdad que muchos son los vicios que merodean por los pasillos de los estadios. Solo aclarar que no está justificado tenerlos y de ser parte de ellos existe la mesura y el momento idóneo, no deben darse el lujo de perder una carrera como atleta por medirse durante varios años ante la tentación de tales vicios…..

    Saludos profe desde Santa Clara…….. esperamos como siempre sus trabajos……..

    • Amaya en 20 septiembre, 2019 a las 9:42 am
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    Ahora Osabita en el aniversario de Urquiola y Casanova pronto e celabrarse voy a rememorar una anécdota que tu describes en el libro sobre Alfonso, precisamente sobre el tema en el que estuvieron involucrados Casanova, Urquiola y Miguel López

    • Amaurys Sánchez R. en 20 septiembre, 2019 a las 9:49 am
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    Bueno todo esto es cierto. En el año 2011 estuve en el Hotel Tulipán y coincidió que por esos días le servía de hospedaje a los peloteros que se preparaban para participar en el torneo del ALBA. Resulta que los entrenamientos eran en el horario del día en el estadium Latinoamericano, en las noches… Aqui es donde viene el pollo del arroz… En las noches se formaba lo bueno con bebidas a granel, cierto que fuman la mayoría y novias al pormayor, otros salían de parranda hasta altas horas de la madrugada con algunos que llegaban justo antes de salir para el entrenamiento. Ahora bien, esto no lo ven los entrenadores y directivos encargados de los equipos?. Bueno a no ser que estén ocupados en lo mismo claro. Esto en la actualidad está casi generalizado salvo escepciones claro. Recuerdo que me acerqué a un pelotero de mi provincia y le pregunté si tanta fumadera y tomadera no le afectaba y me dijo que para nada. Bueno este magistral pelotero de mi provincia Las Tunas ese año 2011 junto a la mayoría de los integrantes de ese equipo al torneo del ALBA eran ya descartables para integrar el principal equipo nacional y todavía hoy está repartiendo palos y haciendo historia. Aunque me cueste trabajo creerlo a él no le hace nada en verdad. Hoy tiene cuarentas y tantos años, se mantiene como 3er bate y Designado. Su nombre es DANEL CASTRO MUGAGORRI, nuestro ilustre Dánel como le llama el periodista Albert Blanco Zayas… Salud y larga vida para él…

    • Rojo de Metro en 20 septiembre, 2019 a las 2:04 pm
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    El que no se de un palo, que tire la primera piedra. Ja Ja

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