Triplista cubano Jorge Alfredo Reina: “Me apena que todavía no ganamos una medalla de oro olímpica”

4:37:21 PM

Colaboración del peñista: El Dr. Reinaldo Guevara

 

 

Tomado de Cibercuba, por Julita Osendi

 

Cuando afirmamos que Cuba posee una escuela nacional de triple salto no lo hacemos sin base, pues podríamos mencionar a decenas de ellos, entre mujeres y hombres. Hoy tengo el placer de conversar con el villaclareño Jorge Alfredo Reina, nacido el 10 de enero de 1963 en la ciudad de Santa Clara y una de las glorias de este deporte en la Isla.

 

“Soy hijo del fallecido Jorge Adalberto y de Zunilda. Tengo 2 hermanos, Frank José Reina Abreu y Marta Idalia. Actualmente estoy casado con la brasileña María do Carmo Gonzaga da Mota. Vivo en Manaos y tengo una hija, Claudia Daymaris Reina Rodríguez, que podría haber sido una gran atleta pero decidió ser abogada, un orgullo para mí.

 

“Mis padres me indicaron los primeros pasos en la vida, siempre me creí un aventurero, dedicaba largas horas a leer todo lo que me caía en las manos. Comencé en la escuela con 4 años porque mi mamá no tenía condiciones para cuidarme. Estudié en 3 primarias y 2 secundarias y en las EPEF (Escuela de Profesores Deportivos) de Villa Clara y Ciudad de La Habana. Después cursé la licenciatura en el Instituto Superior ´Manue l(Piti) Fajardo´, de donde egresé en 1988”:

 

Inicios en el atletismo

 

“Comencé en una área deportiva llamada Campo Sport con 10 años, en ese entonces cursaba el sexto grado en la primaria ´Juan Oscar Alvarado´ y mi primer entrenador fue Pablo Ciscal Vila.

 

“Yo era lento, muy delgado y, al parecer, con pocas dotes para el atletismo; así comencé haciendo pruebas combinadas como todos y me destaqué en los saltos. Incluso, yo había tratado de practicar otros deportes pero siempre tuve las puertas cerradas porque era muy bajito. Pude matricular en el atletismo porque un amigo de mi papá era el entrenador de salto”.

 

Primeras competencias

 

“En el primer año fui a mis primeros Juegos Nacionales Escolares en Camagüey y obtuve una medalla de oro en salto de altura y bronce en los relevos de 8×50 metros. Pero no fue hasta los 16 que logré sobresalir cuando, en otra versión de los Escolares, gané el salto en longitud con 6 metros 76 centímetros y el salto triple con 15.05, que resultó récord para la competencia en las edades 15-16 años.”

 

He oído hablar mucho de esa competencia pues ahí conociste al que sería tu más serio adversario nacionalmente hablando…

 

“En efecto, mi mayor rival en Cuba, el gran y magnífico saltador Lázaro Betancourt Gandulla. De ahí fui llamado para la ESPA Nacional, lo que me permitió entrar al alto rendimiento. Mi primer entrenador a ese nivel fue Mario Rodríguez.

 

“No sabes lo que sufrí porque en mi primer test de musculación perdí ante las mujeres. Además mi mamá no me dejaba practicar al principio porque decía que el deporte incidiría negativamente en mis estudios… Enloqueció cuando fui el primer campeón panamericano en deporte individual de Villa Clara, así como el primero en ser medallista mundial”.

 

Recuerdo que viviste tristes momentos por análisis cuyos resultados fueron confusos.

 

“Pocas personas, entre ellas tú, creyeron en mi inocencia. En el año de 1986 fui intervenido quirúrgicamente de apendicitis en Italia. Meses después, en febrero del 87, obtuve mi mejor registro en el triple salto, en una competencia realizada en Santiago de Cuba.

 

“Con esa marca gané el derecho a asistir a un Mundial Indoor en Estados Unidos, que se realizó previo al de Budapest, y en el aeropuerto ´José Martí´ me comunican que mi examen antidoping (realizado en un laboratorio de la Policía en Cuba, no en uno especializado en la materia) presentaba sustancias ilegales. No te puedo describir la vergüenza que sentí.

 

¿Fuiste sancionado?

 

“A partir de ese momento comencé una lucha por limpiar mi nombre. Yo sabía que no había ingerido ninguna sustancia ilegal y al final gané la batalla aunque salí perjudicado pues, además de perder el Mundial, no me dejaban entrenar oficialmente. Lo hacía por mi cuenta, fuera del equipo, sin entrenador. No tenía ninguna preparación, ni física ni psicológica, sin condiciones de nada, a pesar del magnífico resultado en Santiago de Cuba.”

 

Cuando se supo que estabas “limpio” ¿cuál fue la reacción?

 

“Los atletas, entrenadores y amigos después de saber que había sido un error la cuestión del doping tuvieron diversas reacciones: algunos lo vieron como algo que no debería haber sido divulgado sin tener la certeza, otros continuaron teniendo sus dudas; muchos decían: ´vamos a ver si salta ahora´. La respuesta fue clara, aunque es cierto que en los Panamericanos de Indianápolis, mi primera competencia después de eso, estuve mal. Pero, sin entrenar, ¿quién gana?”

 

Si hablamos de tu técnica al saltar, ¿qué me dices? ¿por qué triplista?

 

“Comencé a saltar triple por la lectura de un pequeño libro que analizaba la técnica de 2 saltadores de la época, un polaco y un ruso.

 

“Se trataba de dos vertientes: la rusa con parábolas de saltos más altas y de más fuerza; la polaca, con parábolas de saltos más bajas y mejor aprovechamiento de la velocidad. Yo me dediqué a la técnica rusa con una variante de Cuba en la cual las parábolas no eran tan altas y la velocidad era mayor en los contactos con la pista. Mientras, el movimiento de los brazos era una mezcla de la técnica polaca y rusa, algo que el brasileño Joao Carlos de Oliveira ejecutaba con gran maestría.

 

“Mi técnica tal vez no era la mejor, pero Betancourt y yo establecimos un divisor de aguas entre las técnicas actuales y las que teníamos en Cuba, nuestro aporte ayudó a tener mejores saltadores en la actualidad. Reconozco el papel que desempeñaron en mi vida deportiva mis entrenadores: Pablo Ciscal, cuando comencé en Villa Clara en 1973 y hasta 1979, quien me enseñó el espíritu competitivo que hasta ahora perdura; Mario Rodríguez, en la ESPA, que me hizo un atleta competitivo.

 

“Por último, un ex jugador de béisbol profesional que se convirtió en el mejor entrenador de saltos de Cuba, Julio Bécquer Pino, quien me enseñó lo que era ganar, lo que era luchar; me enseñó a no desistir.

 

“Formaron una cadena eslabonada desde el principio hasta el fin.Yo no era tan rápido como otros saltadores y mucho menos fuerte que Lázaro Betancourt. Apenas un tanto habilidoso y con gran poder de saltos, eso sí. Mis mejores saltos eran el primero y el último, muy largos los 2.

 

Recuerdo que el año 1989 le reportó grandes lauros al atletismo cubano empezando por el Mundial bajo techo escenificado en Budapest, Hungría, donde el Príncipe de las Alturas estableció el aún primado del orbe invernal de 2 metros 43 centímetros.

 

“Aquella hazaña de Javier Sotomayor la viví yo, como ví la final de los 60 metros ganada por Andrés Simón. Ambas competencias se robaron el show de los informativos mientras en el triple 2 cubanos subimos al podio y prácticamente pasamos inadvertidos”.

 

Es cierto, tú lidereaste hasta el final, cuando el estadounidense Michael Conley saltó 17,65 y superó tus 17,41. De esta forma quedaste segundo y Juan Miguel López con 17,28, tercero.

 

“Tienes buena memoria. También en ese año 1989 tuve otros buenos resultados: fui segundo en los Juegos de los Ejércitos Amigos, perdiendo ante el campeón olímpico Kristov Markov, de Bulgaria. Yo salté con una costilla quebrada en la competencia. Hoy, al cabo del tiempo, me pregunto cómo pude hacerlo.

 

“A continuación me impuse en los Campeonatos Centroamericanos en San Juan, Puerto Rico y después en la eliminación de la Copa del Mundo en Bogotá, Colombia.

 

“En San Juan, nuevamente el Soto centró los titulares con sus 2,44 metros, récord del mundo al aire libre. Era nuestro orgullo y no tenía la culpa de que la prensa deportiva, salvo honrosas excepciones, se dieran cuenta del triunfo de los demás.

 

“Ya al final de temporada competí en la Copa del Mundo de Barcelona, en ambos casos, sexto, merced a mi precaria condición física que me condujo directamente al hospital ortopédico ¨Frank País¨ .”

 

Lástima, porque tú eras de los favoritos para ubicarse en el podio.

 

“Sí, pero además de viejas lesiones, mi rodilla comenzó a dar problemas y solamente pude saltar 16,36 metros para el sexto lugar. Fue así que lamentablemente, comenzaron mis visitas al quirófano; primero, en 1990 por la rodilla derecha.

 

“Después la rodilla izquierda y, en inicios de 1992, nuevamente la derecha. Entre estas 3 cirugías surge una pléyade de saltadores de triple, con el portentoso Joelvis Quesada a la cabeza, y no tuve otro remedio que retirarme del escenario competitivo. Se escapó mi oportunidad olímpica ya que a Los Ángeles 84 y Seúl 88 no fuimos y ahí pudiera haber hecho historia, sobre todo en la cita sudcoreana, como tantos otros deportistas de varias disciplinas”.

 

9 años estuvo en el seleccionado nacional Jorge Reina quien debutó internacionalmente en 1982, cuando La Habana organizara los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Allí el joven de 19 años se ubicaba tercero en el podio con brinco de 16 metros 62 centímetros. En el 83, en el Campeonato Centroamericano y del Caribe de Atletismo realizado también en La Habana fue primero con 16,95 metros.

 

“Ese año me había preparado bien y así logré el cetro con 17,05 en los Juegos Panamericanos en Caracas, Venezuela. Esa misma temporada quedé segundo, con 16,95, en la entonces tradicional competencia de los Ejércitos Amigos, que tuvo por sede a la capital cubana”.

 

1984 traería la primera ausencia del deporte cubano a los Juegos Olímpicos, esa vez en Los Ángeles. En 1986, tras su operación de apendicitis ganó la plata en el Iberoamericano de La Habana mientras en Indianápolis 87, después de su regreso por el supuesto doping, quedó sexto y tras nuevamente la ausencia cubana a los Olímpicos de Seúl , fue segundo en unos Juegos de la Amistad efectuados en La Habana con 17,34.

 

“Así regresé para mi ciudad natal, Santa Clara y comencé a trabajar en la EIDE ´Turcios Lima´; después estuve en un contingente agrícola, y luego fui convidado a viajar a Brasil como entrenador por Cuba Deportes. Conocí a mi actual esposa, nos casamos en mi terruño y viajé para Manaus, Brasil, lugar donde vivo actualmente.

 

” Me desempeño como entrenador de saltos aunque hasta la fecha no tuve la suerte de tener una atleta de salto que participe en grandes campeonatos, más ya tuve lanzadores de jabalina, me considero un entrenador de iniciación y no de alto rendimiento.”

 

¡Cuántas anécdotas debes haber vivido en el gigante sudamericano!

 

“En este país tuve el placer de conocer al gran triplista Nelson Prudencio, quien me dio una de las mayores satisfacciones de mi vida al escuchar de su boca que yo era un gran saltador y que él me admiraba por mi forma de saltar.

 

“En Cuba se podían contar con los dedos de una mano los que pensaban igual: el periodista Juan Velázquez, quien había sido triplista de la selección nacional, y una tal Julita Osendi, que desde su trinchera en el Noticiero de Televisión siempre me defendió. Jajaja. Ahora me río pero aquellos fueron momentos duros.”

 

¿Podrías hacerme una consideración del estado de salud del atletismo cubano en la actualidad? ¿La presencia de una de salida del deporte, Yipsi Moreno, al frente de la comisión nacional?

 

“No. No soy capaz de hacer una valoración del atletismo cubano actual, porque llevo mucho tiempo fuera de la Isla; pero, claro que veo muy bien que una atleta tan corajuda y con tantos resultados internacionales como Yipsi guíe a los muchachos en los que está el futuro de nuestro campo y pista”.

 

Siempre te recuerdo como un joven muy serio, calladito ¿eras así nada más o hacías el papel cuando yo llegaba con la cámara de la televisión?

 

“Muchacha, si yo no paraba , fíjate que a mí me decían diferentes nombretes. En la primaria era ´Coco Mandinga´ porque era así de feo; cuando entrenaba era ´Botica´, porque mi mamá no quería comprar tenis para mí sino botas.

 

“En el equipo nacional, Juantorena me puso el apodo de ´monito de bolsillo´, porque siempre estaba saltando y fastidiando, no descansaba”.

 

En 9 años en el seleccionado nacional ¿con cuántos triplistas de élite te codeaste?

 

“Tuve el privilegio de conocer, primero a los nuestros: Lázaro Betancourt, Lázaro Balcindes, Héctor Marquetti, Juan Miguel López, Yoelvis Quesada, Aliácer Urrutia y muchos más que surcaron y dieron las semillas para la creación de nuestra escuela mundialmente famosa de saltadores de triple salto.

 

“Extranjeros de la talla de Willie Banks, Kristov Markov, Jack Udmaaed, Steve Hanna, Michael Conley, Jonathan Edwards y varios más que harían nuestra lista interminable.

 

“Los triplistas cubanos formábamos una familia que, hasta ahora, sigue estrechamente ligada por los hilos de nuestro deporte. Les deseo a todos los nuevos atletas que continúen un sendero victorioso, mostrando al mundo que somos una potencia en el salto triple”.

 

Por tus palabras se deduce que existe una escuela cubana de triple?

 

“Claro que sí. La tenemos y me enorgullezco de ser parte de su historia. Nuestra técnica y nuestros resultados son referencia en el mundo. Me apena que todavía no ganamos una medalla de oro olímpica, algo que creo está al doblar la esquina.”

 

Voy a hacer uno de mis acostumbrados paréntesis que esta vez sirve para poner broche final a esta amena charla con Jorge Reina: cada vez que observamos una final universal de triple salto, en los últimos años, no es difícil sumar hasta 5 cubanos, lo que lamentablemente hay varios compitiendo bajo otra bandera, ganando con otros colores, ¡pero cubanos siempre!. O sea, concuerdo 100% con Reina: ¡sí existe una escuela cubana de triple salto y nuestro entrevistado es un honroso ejemplo!.

 

 

 

3 comentarios

    • isauro en 10 noviembre, 2019 a las 6:35 pm
    • Responder

    Yo lo vi saltar en febrero del 1987 en Santiago de Cuba. No sabia del hecho del sophie.

    • El Loko en 11 noviembre, 2019 a las 8:24 am
    • Responder

    Buen triplista, mi amigo Jorge Reina, felicitaciones

    • Amaya en 11 noviembre, 2019 a las 9:35 am
    • Responder

    Me acuerdo perfectamente de él, era buen saltador, Cuba tras la actuaci´ñon de Pérex Dueñas siempre ha tenido una gran tradición en esta disciplina, pero sin dudas falta el oro olímpico

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