Brindis para un ciclón

6:00:54 PM

 

Por el profesor y peñista honorifico: Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

 

(Libro en proceso de edición)

A la memoria del Viejito Pando

 

La noche prometía torrenciales aguaceros, los que por fortuna no se dispararon y refrescó el ambiente. A como pudo, la gente se plantó en el duro cemento del estadio, o en las ya viejas sillas de los palcos, llenas mucho antes de comenzar el desafío. Nadie quería quedarse en casa, aunque la tele llevara los incidentes a todo el país, en las voces de Héctor y Eddy, así como Bobby y Pacheco por las ondas radiales. Semejante revuelo ocurría allá por la zona oriental, donde televisores y radios se desgastaban y el fluido eléctrico quería colapsar.

El muchacho de unos veinte se enfrentaba al pitcher total del torneo, cuajado de experiencias en todos los niveles, aquel que ponía por encima de cualquier contratiempo, su inmensa calidad. Ídolo entre los ídolos, duro, durísimo, con sliders que al salir de su brazo tenían las de ganar.

Ruidos ensordecedores, trompetas al vuelo, encabezadas por Filingo, aquel personaje pintoresco cuyo oficio fue el de anunciar los muertos en la funeraria y despedir duelos heredados del padre, ambos hombres de logias. Todos coreaban al “distinguido” y querían estar junto a él, que resultaba imposible por el repleto graderío.

Congas, gangarrias, pitos, flautas y trompetines llegados de menos a más. La gente se desbordaba. Un viejo al que nadie podía oír en aquella estampida de corazones, sonaba una trompeta china y el otro con un cartelón: ¡TÚ ERES EL MEJOR! Y una estropeada fotografía del cíclope.

La salida de los árbitros fue amarga, el graderío chifló, porque días antes nos dejaron al campo en una mala y amarga decisión, incapaces de reconocer lo mal hecho. Y, que se sepa, nadie aplaude a los uniformados de negro, quizás en ningún rincón del planeta. ¿Se los han buscado?

Jorge Fuentes y Roberto Ledo caminan poco a poco, hacia el home, sobre todo el oriental. Se dan las manos irónicamente, porque los dos quieren ganar, y lo merecen. Las palabras tomadas por los árbitros, discurren un poco de lo mismo, hasta gritar a pulmón lleno: play ball, que en español quiere decir “a jugar se ha dicho”.

 

Jorge, Juanito y Rogelio

 

Salen los players de home club al terreno. Solo un poco después, con aires victoriosos, el ídolo de Vueltabajo. La mole arquitectónica parece estremecerse, algunos hasta temen un derrumbe. El pitcher toma la pezrrubia, la sacude con cariño, da un par de salticos sobre la lomita de espaldas al plato, para enseguida acercarse al mejor cátcher que quizás haya nacido, o entre los mejores. Y aquella yunta se reverencia para comenzar los lanzamientos reglamentarios bajo una tronera de voces.

Es entonces cuando del rincón aparece una figura morena, esbelto, de buen talle, vestido a la moderna y medallón al pecho, para elevar la voz cual si vacío estuviera el graderío: ¡ROGELIO, TÚ ERES EL MEJOR! Aquellos pulmones debieron ser irrepetibles, con fuerza telúrica grado cien.

Se vira de espaldas al home, con el hombre haciendo swines en el plato y frota con la calma del mundo la esférica, el guante bajo el brazo izquierdo. Quien lo desafiaba, parecía descompuesto; enfrentaba a un inmortal. Y él, con la parsimonia que le caracterizó, le sirvió un fusilazo encendido y le repitió, le repitió y volvió a repetirle. Daba lástima ver aquel buen jugador camino al dugout.

Sucesivamente, con rectazos frisando las 98 y quizás 100 millas, intercalando tenedores, sometió a uno de los mejores equipos del país, para dejar con los deseos al rival de lujo que solo soportó una carrera por bambinazo del Señor Pelotero.

Noche cualquiera de inspiración cualquiera, llena de matices, tremendas jugadas por bando, entrega total de quienes pisaron el terreno, mas sobre todo, aquella pareja de pitchers, entrañables para el país, donde resultó vencedor, una vez más, el muchachito que nació en Las Ovas y hoy pasea sus pergaminos por el mundo, cual si fuera uno de aquellos Olimpionikes griegos de la antigüedad.

Antorchas alumbraron la instalación, los pocos que no se lanzaron al terreno saltaban a pesar de acumular años.

Y en Occidente fuimos felices.

Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga.

Noviembre de 2019.

 

 

14 comentarios

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    • Amaya en 27 noviembre, 2019 a las 7:42 am
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    Hace varios meses conversando con Rogelio, me hablaba Osaba, que a el siempre se le recuerda por los jonrones de “Cheito” en la selectiva del 78 y el de Don Agustín en la XXV SN contra los azules, por cierto los dos en el “Latino”, pero él conserva en su memoria y en los documentos las incontables veces que ganó juegos decisivos, incluso para discutir campeonatos nacionales y selectivos, por ahí andan varios videos, y de esos me decía Rogelio, “nadie habla, jimagua, pero están ahí en mi hstoria y trayectoria, y precisamente contra Industriales, Habana y equipos villareños”, baste decir que el pilar en las victorias de los campeonatos nacionales logrados por Vegueros en el 87 y 88, él fue el que ganó los juegos decisivos, y también contra Ciudad Habana, precisamente de relevo cuando ganamos la selectiva del 88, con tremenda remontada, precisamenmte ante los marrones de la capital, el otro día me invitó a que fuera a su casa, le debo por supuesto esa visita

      • El bombardero en 28 noviembre, 2019 a las 4:38 pm
      • Responder

      Buenas tardes hermano, le puedes decir a ese grande que responde al nombre de Rogelio García ¨El Ciclón de Ovas¨ que cuando la gente recuerda que Cheíto y Marquetti le dieron jonrón, no lo recuerda la gran mayoría por demeritarlo a él, lo dicen para subirle la parada a los dos Slugger mencionados, por el hecho de ante quién dieron esos batazos, ante uno de los grandes, grandes de verdad, posiblemente uno de los lanzadores más difíciles que han pasado por nuestras Series Nacionales, por ejemplo, según tengo entendido porque yo era un niño cuando el jonrón del 86 de Marquetti, creo que ese día Rogelio lo tenía ¨seco¨ pues inclusive le había dado varios ponches y en el último de los enfrentamientos de ese día fue que Marquetti salió vencedor, o para ser más explícito es necesario acudir a las propias palabras de Cheíto que según pude leer en algún lugar dijo ¨… todo el mundo habla del jonrón que yo le dí, pero nadie habla, de la cantidad de ponches que me recetó…¨, así son los grandes, reconocen que aún cuando lo que hicieron fue impresionante, no dejan de reconocer la excepcionalidad de aquel ante el cual lo hicieron y los números que él mismo te aportó hablan por sí solos. Saludos y un abrazo.

      Pd: A parte de los datos que aportaste hermano, sería bueno que alguien sacara las estadísticas de cómo le iba o le fue a Cheíto y a Marquetti en los enfrentamientos particulares con Rogelio, mira a ver si el Dr Rey nos puede ayudar en eso. Saludos nuevamente.

    • El buril en 27 noviembre, 2019 a las 8:21 am
    • Responder

    Bonita crónica amigo y honor a quien honor merece (Rogelio se lo merece)

  1. tronco de señor pitcher yo en lo personal hubiese querido ver a samon , pavel quesada y muchos mas tratar de batearle a este señor para mi contra rogelio o tenias la dicha de batear aunque fuese out , ya batearle era un merito que ser out por regla , junto al duque , lazo , vinent , changa y tati valdez lo mejor que he visto aca en pitcher

    • ESTEBAN E. YERO PLA en 27 noviembre, 2019 a las 8:44 am
    • Responder

    Buenos Dias profe , excelente su artriculo , ese duelo el opuesto por aca por el oriente debe haber sido el Gran Braudilio, que años de esplendor fueron esos 1978,1979 donde vueltabajo dejo de ser la cenicienta del beisbol en Cuba.

    • Ramón en 27 noviembre, 2019 a las 9:14 am
    • Responder

    Excelente crónica del profe Osaba, como nos tiene acostumbrados. Muy grato recordar a Rogelio. Que clase de beisbol taníamos en aquellos tiempos. Cuanta nostalgia. Todos esperamos el ansiado despertar de nuestro deporte nacional para volver a vivir emociones como estas que se describen en este libro. Mucha salud al profe Osaba. Un abrazo y saludos a la peña.

  2. Para mi entre los mejores de nuestras serie nacionales para no decir el mejor por supuesto mi opinión particular muchos dicen que no era igual en el extranjero no lo creo buscando manchas pero no se puede negar que era señor lazador de echo extrañamos lazadores con su calidad

      • Amaya en 27 noviembre, 2019 a las 1:03 pm
      • Responder

      Él ganó el juego decisivo contra Estados Unidos en los Panamericanos de Caracas 83, así como el de la medalla de oro contra China Taipei en la Copa Intercontinental del 87. por solo mencionar dos

        • enrique15 en 27 noviembre, 2019 a las 5:03 pm
        • Responder

        Amaya hoy en la mañana escribí una sencilla historia sobre Rogelio y una vez que lo estaba viendo lanzar por la TV. No sé por que no salió pero no importa, lo repito: Yo decía que leyendo a Osaba y su frase del jugador que daba lástima cuando se íba para el banco luego de ser ponchado por Rogelio, me acordé de ese día porque Rogelio abrió a un bateador con dos tenedores cortantes de esos que tiraba y a ambos el jugador le hizo swing sin encontrar la bola, luego le tiró una recta de miedo por el mismo centro y el tipo ni se movió, solo dio media vuelta y salió para el banco casi antes de que el árbitro cantara el strike, y efectivamente era como si a uno le diera lástima con el tipo, jaja. Yo pensé: Qué clase de pitcher es el Rogelio este.

        Igual la gente ha olvidado que propinó ¡DOS! no hit-no run en una ¡Selectiva! y uno de ellos nada menos que a la aplanadora de los Serranos. Que no fastidie, recordarlo por aquellos dos jonrones nada más es criminal. Fernándo Sánchez le dijo una vez a mi tío que el pitcher que más lo impresionaba era De la Torre porque se paraba en el montículo con la gorra hasta los ojos y no se le veía la cara y solo podías verle la parte inferior del rostro que tenía esa expresión de dureza. Bueno, me imagino que habrá unos cuantos peloteros de la época que recordarán con estremecimiento aquellos ojos de Rogelio queriendose salir de las órbitas cada vez que lanzaba, debía ser impresionante, jajaja, porque es como si el pitcher te dijera: ¡JUU! cada vez que te lance, jajaja

          • Amaya en 28 noviembre, 2019 a las 7:56 am
          • Responder

          Así mismo Enrique, yo recuerdo perfectamente los 2 no hit no rum, fueron nada mas y nada menos que una selectiva, la del 87 y uno de ellos en una tarde dominical se lo dio al equipazo de SERRANOS, con Fidel García, Pierre, Fausto, Pacheco, Kindelán, Jorge García, Wilfredo Hernández y Lescaille, fijate que ese Serranos ese mismo año 87 volvió a ser campeón por segundo año consecutivo en la selectiva, y NO creo que ningun otro lanzador, le haya propinado no hit no run a aquel Serranos, solo Rogelio, que fue tremendo lanzador y al propio Santiago e Industriales les gano varios de los juegos decisivos en los play off de las series nacionales de la década del 80, cuando Vegueros ganó 5 series nacionales y Pinar 4 selectivas, en esa época solo el gran Vinent superaba a Rogelio

    • hector en 28 noviembre, 2019 a las 7:14 am
    • Responder

    Soy Villareño, pero honor a quien honor merece y el Ciclon de Ovas era de los mas estelares y en nuestra juventud temiamos tenerlo de rival en la lomita, Cheo le decidio un juego pero en mas de una vez dejo a Cheito parado en el home, con ponche sin darle la posibilidad de decidir, vivi duelo de Rogelio Garcia y Roberto Ramos en varios estadios y Rogelio siempre y sera Rogelio uno de los mejores, y parte del recuerdo de nuestras victorias y glorias, que añoramos. Viva un inmortal

      • Amaya en 28 noviembre, 2019 a las 12:44 pm
      • Responder

      Saludos hermano, así mismo en aquellos temibles equipos Las Villas de finales de los años 70 y 80 no era facil dominarles y Rogelio era uno de los que lo hacía, amén de que aquella tanda terrorifica de Jova, Sixto Hernández, Muñoz, Cheito, Olivera y Gourriel se la daba a cualquiera, Victor llegó un poco mas tarde, antes era Valentín León su CF, Albeerto Martñinez, por ejemplo Adolfo Borrel 2b me ha dicho Rogelio se le hacía mas difícil que cualquier otro estelar

        • El bombardero en 28 noviembre, 2019 a las 4:42 pm
        • Responder

        En aquellos tiempos no era fácil dominar a nadie, todos los equipos cargaban dinamita y con aluminio nada más y nada menos, así que el mérito de Rogelio es muchísimo más grande de lo que podamos imaginar…

    • Rojo de Metro en 1 diciembre, 2019 a las 11:18 am
    • Responder

    Yo trataba siempre de descifrar con cual lanzamiento venia. Si no lo podian hacer los bateadores tremendos de la epoca, pues yo en el Caribe no adivinaba ni uno. Ese tenedor ha sido unos de los ATROPELLOS mas grandes de nuestra historia monticular.

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