¿Dónde está Martínez Fizz?

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Leonardo Martínez Fizz ganó más de 100 combates consecutivos entre finales de los 80 y principios de los 90, marca solo superada en la Isla por Guillermo Rigondeaux. Pese a ser uno de los pugilistas más bravos de la nación, pocos recuerden hoy al estelar agramontino.

Leonardo Martínez Fizz sigue en Camagüey, ya retirado. Foto: Oreidis Pimentel.

 

Tras un swing de derecha escuchó el aterrador ruido de su hombro. Era el 12 de diciembre de 1987 en la sala Amistad de Santa Clara, cuando efectuaba la final del XI Tope Bilateral contra el estadounidense Tevin George, en más de 91 kilogramos.

El honor nacional estaba en juego, justo el momento menos pensado para que tendones y músculos crujieran como un viejo velero que se parte en hundimiento. El brazo casi abandona el cuerpo, de manera literal quedó arrancado, como cuando un niño destroza a un muñeco de trapo. A Leonardo Martínez Fizz no le quedó otra alternativa que apretar la mandíbula por el insoportable dolor, resoplar en la esquina mientras le esponjeaban agua y salir otra vez al ruedo como una fiera herida, con la siniestra como única espada.

Y así liquidó a destajo, tanta era su calidad que con apenas la zurda tumbó por RSCH en el segundo round; memorable pelea que marcaba su 78 éxito consecutivo. Después, el quirófano, más sufrimiento, recuperación, milagros, retorno, otro bisturí, algunas medallas, injusticias, operación, algo de alcohol, indisciplinas, despedida…y más alcohol. Desde hace muchos años no le veían, dicen andaba por allí, junto a botellas vacías ¿Dónde está hoy el campeón?

 

Martínez Fizz, uno de los boxeadores olvidados en la historia del deporte cubano. Foto: Cortesía del entrevistado.

 

Encontrarlo es difícil. Vive en un pequeño cuartico, por un estrecho pasillo interior, en la barriada del Diamante, Camagüey, lo que pudo conseguir, gracias a su familia, luego de casi perderlo todo por la adicción. Por la persiana puedo ver acomodada su modesta ropa en un improvisado armario. Lo que más luce en el espacio es un gran cuadro suyo junto a Fidel Castro. Es tan pequeña la estancia que una vecina nos ofrece sus sillones en el portal.

Me enseña el brazo, el queloide es el mejor testimonio de las tres traumáticas operaciones entre 1987 y 1992: “Las hizo Rodrigo Álvarez Cambras. En la primera me entraron al salón a las 12 del día y me sacaron las 2 de la tarde. Salí llorando, por el dolor, con la idea de que no podría volver a boxear y la primera persona que me vio, que estaba esperándome expresamente, era el Comandante en Jefe Fidel Castro. Él me dio mucha fuerza, eso jamás lo voy a olvidar ¡Mi viejito! ¡Ese es el mío! Yo tengo esa gran foto como mi mayor tesoro, por eso yo fui con ella cuando el homenaje a sus cenizas, y la saco todos los 13 de agosto hasta el parque Casino Campestre y vuelvo para mi casa.”

Y cada historia tiene sus inicios…y finales: “Soy originario de la colonia cañera Quesada, antes Vicente, en el actual Ciego de Ávila. Mi madre vino desde Haití, como turista en 1957 y se quedó. Todavía algunos familiares viven en Quesada, aunque yo estoy en Camagüey desde hace muchísimo.” Tal vez por ese origen su apellido Fiss se corrompiera al adulterado Fizz en la mayoría de las inscripciones.

“Comencé en 1983 en el voleibol, por mi estatura, pero desaprobé un grado en la EIDE y debía marcharme. Me quisieron pasar para el boxeo, idea que no me gustaba. Yo lloraba, pues quería irme, por suerte me embullaron mis amigos de la Academia. A partir de entonces estuve en los nacionales escolares de ese año 84, y ya en el 85 lo hice en el nacional de Pinar del Río. Stevenson me vio en una exhibición en Santiago de Cuba y le llamé su atención, pero paradójicamente Pedro Roque me dio baja de la ESPA.

“Por suerte, ya Alcides Sagarra tenía referencias mías y enseguida intervino, me llevó para La Habana. Yo era largo y flaco, tenía nada más que 16 años, por tanto tuvieron que trabajar con mi físico y dejarme madurar durante un año. Con 17 me presenté en un pesaje para mayores, hasta con el carné rojo, el de menor, y una carta de permiso, por eso el doctor gritó: ¡¿Y esto qué cosa es?! Discutí la final contra Jorge Luis ‘Tony’ González, en los 81 kilos (campeón centroamericano de 1981 y 1986, y panamericano de 1983 y 1987). Recuerdo que entonces tenían que darme mucha comida o perdía en la pesa.”

Ese 1987, cuando la lesión, el prometedor púgil venía de vencer en el Campeonato Mundial Juvenil de La Habana, superó al pegador ‘Tony’ González en el Playa Girón con sede en Holguín, ganó en Mongolia y en un torneo por invitación en la República Democrática Alemana, además de tres KO en el Nacional por Equipos y una corona en el Centroamericano de su deporte, en San José, Costa Rica.

Aun después de lo ocurrido en Santa Clara, estuvo entre los mejores atletas del año e hilvanó hasta enero de 1992 una impresionante cadena de 101 combates ganados de manera consecutiva, marca superada años después (en otra división) por Guillermo Rigondeaux, pues incluso hasta el propio Félix Savón pudo llegar solamente a 96.

“Me pasé unos cuantos meses para reponerme. En Guatemala fui oro en el Centroamericano de boxeo del 88 y terminé como mejor juvenil de Cuba, además de volver a vencer a González en el Playa Girón de Las Tunas y en el Festival Nacional de Boxeo. Así me había ganado el derecho de ir a los Juegos Olímpicos de Seúl, algo inolvidable, pues a pesar de regresar del tope previo en Pyongyang, porque Cuba no compitió por la política, el Comandante en Jefe Fidel Castro se había hecho una foto conmigo, esa que tengo en un gran cuadro.”

Era en extremo probable que de haber asistido a Corea del Sur se hubiera convertido en monarca olímpico, de hecho estuvo pendiente su choque contra el campeón soviético Alexander Mirosnichenko, en el Match de Retadores, en Casablanca, Marruecos, en febrero de 1989, porque semanas antes en el torneo Playa Girón, de Guantánamo, otra vez su hombro se zafó, luxación en preliminares ante Ramón Lores. Ese doloroso abandono truncó su asombrosa cadena de victorias con apenas 19 años; lo internaron en el hospital Frank País y Roberto Balado ocupó su puesto al Campeonato Mundial de Moscú y a las siguientes magnas competencias.

Fizz intentó otro retorno en el Girón de enero de 1992 en Pinar del Río y desgraciadamente repitió su dislocación en el periodo de recuperación. Adiós la olimpiada y con la tercera intervención peligraba su permanencia en el deporte, además de su inconsistencia disciplinaria: “Estuve castigado. Luego, me buscaron para el tope contra Estados Unidos, en Connecticut, donde gané.”

Su obstinación lo devolvió renacido en 1994, con arrollador paso en los torneos europeos Stranzha, Halle y Usti Nad Laben, incluidas palizas al ruso Alexei Tucin y al polaco Krzystof Rogeh, así que se veía venir un posible enfrentamiento contra Balado para dilucidar el candidato a la Copa Mundial de Tailandia, algo que no permitieron los entrenadores, al situarlos en dos grupos en el Playa Girón de Ciego de Ávila y otorgar de manera excepcional dos preseas áureas.

Luego, Balado obtuvo una de las dos coronas cubanas en Bangkok y tras ser sancionado previo a los Juegos de Buena Voluntad (enviaron al santiaguero Leonardo Henry por estar Fizz en gira europea) el titular heavy weight falleció en un accidente de tránsito ¿Quedaría libre el camino?

Pues no. Aprovecharía 1995 Fizz en la elite, pero su disciplina sería otra bestia negra. En medio de sus recuerdos le comento de los míos, de cuando lo vi actuar en vivo o en la televisión, como en aquel Mundial de Berlín 95 cuando lo descalificaron en el primer combate tras reclamación amañada, por un supuesto golpe bajo, cuando apabullaba al letón Vasili Melnikov a 20 segundos del gong. El referee sirio amenazó con renunciar si revocaban su fallo favorable al cubano, pero eran los tiempos de los turbios manejos del indio Anwar Showdhry al frente de la AIBA, cuando muchas peleas fueron arrebatadas a Cuba a pesar de las airadas protestas allí y en la Copa de Bangkok un año antes.

Aseguro que nunca vi a un boxeador amateur con semejante uppercut al hígado, y le menciono los tres fuera de combate en los Panamericanos de Mar del Plata 95, entre ellos uno a un costarricense, tan fuerte como cualquiera de Stevenson o Savón.

Martinez Fizz (derecha) se enfrenta al estadounidense Lance Whitaker, uno de los superpesados más publicitados del gigante norteño en la década de los 90. Foto: Cortesía del entrevistado.

 

En esa corona dejó en el camino al gigante canadiense Jean François Bergeron y al publicitado estadounidense Lance Whitaker. Es el momento en que interrumpe la entrevista, se levanta emocionado y me da la mano… “¡Qué bueno es que la gente se acuerde así de uno! Muchas gracias.” Son pequeñas cosas.

Una leyenda popular asegura su devoción por el vodú, la religión afro haitiana, una de las causa del abandono del boxeo, por el respeto a la memoria de Balado ¿Qué hay de cierto?

¿Esa creencia? ¡No, para nada! Desde pequeño hablo el creole, es la lengua de mi madre. A pesar de tantos años en Cuba todavía habla el español chamuscado, pero todo lo demás es invento de la gente. Ella sí tiene pasaporte y ha viajado varias veces, yo no. Fíjate si las personas tienen prejuicios que luego de la muerte de mi amigo Balado el público de Matanzas me quería matar en 1995, porque decían que yo le había hecho brujería. Tuve que huir y Alcides justificarme con que yo tenía problemas personales.

Inclusive en el Playa Girón de Ciego de Ávila, siete meses antes de su fallecimiento, nos teníamos que enfrentar. Los dos decíamos que el mejor ganaría, sin problema alguno. Le habían consultado a Sagarra y coincidía, ganaría el que mejor se presentara, pero algunos periodistas aumentaron el tono de mis palabras y hasta en las de Balado quitaron cosas. Entonces había un ambiente ficticio de mucha rivalidad, la gente en Ciego pensaba lo que no era, hasta que Alcides suspendió el combate, porque decía que la prensa no podía más que él y tuvieron que dar dos medallas. Yo le gané a Henry y Balado a Luis Álvarez Ulacia

¡Balado caraj…! ¡Qué clase de tipo! ¡Señor boxeador! Una vez, como juvenil en Camagüey, lo derroté, pero siempre nos daban dos de oro para evitar el enfrentamiento.

Después de lo de la descalificación en el Mundial de Alemania estuve mal psicológicamente y me ausenté una semana, sin permiso, del entrenamiento en Guanabo. Me comprometí a no hacerlo más, sin embargo luego volví a faltar. Me suspendieron y luego me acortaron la sanción.

Después volví con los problemas, debía ir a un tope a Indianápolis, pero mientras estaba en México, tuve una discusión con Sagarra y dije no peleaba más en Cuba. Hasta me buscaron con un helicóptero.

El general Carlos Victoria me animó a ver si llegaba a Atlanta 96, pero perdí contra Alexis Rubalcaba. Intenté recuperarme, no pude; también en 1999 caí contra Carrión. Tuve seis peleas contra Pedro Carrión, quedamos tres y tres, contra Rubalcaba gané tres, y perdí una.

Martínez Fizz tuvo muchos problemas con el alcohol, los cuales ha superado paulatinamente. Foto: Oreidis Pimentel.

 

Y se hace inevitable un tema incómodo…el púgil acepta el reto:

“Tengo que ser sincero, el alcohol me afectó muchísimo en mi carrera y peor después, no tengo pena en decirlo. También las mujeres…la vida desordenada. Cuando perdí tres peleas seguidas renuncié, pero seguí con la bebida hasta el límite. Al final necesité auxilio psicológico, una excelente doctora me ayudó, ingresé en el Hospital Psiquiátrico para un proceso de desintoxicación durante un mes. Estaba muy enfermo.

“Ya hoy llevo una mejor vida, puedo controlar la bebida, me voy cuando me ofrecen ron, pero no puedo deshacerme del todo. Todavía no puedo con la abstinencia total, ha sido tanto ese vicio que a veces debo tomar un trago para sentirme mejor y mi vecina me regaña todos los días, me dice «¡Negrito pórtate bien!» A mí todo el mundo me quiere, porque ando por ahí, saludando, conversando…No tengo hijos. Mis hermanas todas son muy buenas, una vive en Italia, otra está en Venezuela y tengo un hermano que es chofer de ómnibus en Guantánamo.”

Las personas se preguntan ¿Qué fue de la vida de Martínez Fizz?

¡Nadie sabe! ¡Así mismo! ¡¿Dónde está Martínez Fizz?!… Nadie sabe. Me han invitado a varios eventos del Inder, aunque me gustarían otras cosas. Claro, yo tuve mis problemas, y tal vez por eso quedé algo apartado, pero otros con menos méritos han recibido más atención, y no me refiero a lo material. Me gustaría participar en un Confesiones de Grande, contar mi historia por la televisión, no por nada de hacerme el mejor, sino porque todavía los más viejos se acuerdan cómo le gané con un brazo a un americano.

 

Tomado de: Oncubamagazine

8 comentarios

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    • Amaya en 10 diciembre, 2019 a las 8:45 am
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    Las lesiones hicieron mella en él, de no haber ocurrido esas lesiones hubiese llegado lejos, muy sincero, sin esconder, ni justificar nada, hace un mes mas menos entrevistaron a un buen boxeador y no hizo más que justificar todas las peleas que perdía, nunca se me olvida cuando Adolfo Horta admitió con todo valor su derrota ante el desconocido y mediocre alemán Rudi Fink en la final olímpica de Moscú 80

    • ESTEBAN E. YERO PLA en 10 diciembre, 2019 a las 8:59 am
    • Responder

    Buen boxeador, la vida le juega a veces malos trance a las personas,aunque ya venimos a este mundo con nuestro destino ya escrito calidad popr arrobas tenia pudo haber escrito mas glorias, pero por favor vals autoridades de camaguey ayuden a ese ser humano miren las condiciones en que vive.

    En nuestro pais existen muchos dicharachos como decimos en buen cubano pero es verdad cuando Tin tiene Tin vale cuando Tin no tiene Tin no vale.

    Saludos de los Alazanes

    • alex0313 en 10 diciembre, 2019 a las 10:14 am
    • Responder

    Gracias por esto, yo soy uno de los que recuerda a Martínez Fiss desde que era juvenil y seguí su carrera. era mi ídolo del boxeo y hace muchísimo tiempo que no sabía nada de él, de hecho solo encontré un par de videos en you tube de sus peleas, nada expectacular para como era Fiss en el ring. Recuerdo la pelea que perdió contra Rubalcaba o más bien la pelea que le dieron a Rubalcaba porque, simplemente Fiss no hizo lo que todos querían ver, no apabullo a su oponente y total para que después Rubalcaba hiciera el tremendo papelazo que hizo en las olimpiadas, con arratonada incluida.

      • Amaya en 10 diciembre, 2019 a las 10:57 am
      • Responder

      Exactamente, nunca se me olvida esa pelea contra el peleador de Tonga, se arratonó tanto que en un minuto no atinó a tirar un solo golpe, al boxador de Tonga a la postre Subcampeón olímpico, creo lo hicieron héroe de su país

  1. Gran trabajo. Recuerdo sus pelas cuando aún era un niño, orgullo de mi tierra camagüeyana. Supongo que por sus problemas de adicción haya perdido algunos de sus bienes materiales (casa por ejemplo). Pero creo que es deber del gobierno y el INDER de Camagüey de darle atención a este gran campeón.

    • Amaya en 10 diciembre, 2019 a las 1:49 pm
    • Responder

    El general, al que se refiere es Arcadio Guevara Victoria, a la sazón era el Delegado del MININT en Camaguey y gran fanático del deporte, pero mucha gente confundía su nombre con el de Carlos

    • Andrés R en 11 diciembre, 2019 a las 10:09 am
    • Responder

    Un extraclase desde que salió al ring, mucho más se pudo esperar de él, las lesiones y los problemas que plantea con el alcohol no le permitieron ser más grande de lo que era, no obstante es un orgullo de Cuba y de Camguey, si en mis manos estuviera ayudarlo no lo pensaría, solo le doy un abrazo y un llamado a las personas que pueden ayudarlo, que no lo piensen, que lo merece.

    • Or2 en 11 diciembre, 2019 a las 1:30 pm
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    En aquellos años (finales de los 80) no recuerdo a un atleta que haya despertado tanta atención en su disciplina como Martínez Fizz. Sin dudas que el episodio más memorable fue su espectacular victoria por KO ante Tevin George en un Tope bilateral Cuba-EE.UU. Recuerdo esa pelea en vivo, en ese momento -de la luxación- los comentaristas deportivos que narraban la pelea se percataron de algo no “pintaba” bien en el cubano -por su gesto de dolor- en ese 1er asalto. Al finalizar ese asalto, el estadounidense, al percatarse del inconveniente del cubano empezó -a través de gestos callejeros típicos del “norte”- a cantar victoria anticipada, loco por salir a rematar a su rival, pero que sorpresa se llevó cuando el invicto -en ese momento- cubano le propinó, no una, sino dos cuentas de protección -la segunda para definir la victoria- a golpe de jack con su mano siniestra. Sin dudas, no recuerdo una victoria de esas características, la TV fue testigo de ese momento. Habría que buscar en los archivos fílmicos del ICRT, sería un buen material para un Confesiones de Grandes. Me alegro que te hayan recordado a través de este material periodístico y espero que sea un nuevo comienzo para que una figura de tu talla sea conocida por las nuevas generaciones.

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