Pronóstico para Tokio 2020 del boxeo cubano: una medalla de oro, una de plata y una de bronce

11:10:16 PM

Colaboración del peñista: El Dr. Reinaldo Guevara

 

 

Tomado de Cibercuba, por Julita Osendi

 

El doctor Misael Salvador González Rodríguez (55) siente orgullo de ser el colaborador que más tiempo trabajó con el Profesor Alcides Sagarra Carón, padre de la escuela cubana y el mejor entrenador de boxeo de Cuba.

 

Amable y cortés, este holguinero que se define como un cubano 100%; conversó con CiberCuba acerca del boxeo actual, con su acostumbrado enfoque de rigor técnico, pero sin dejar de señalar errores que lastran el desempeño de un deporte y una escuadra nacional que causó admiración en el orbe pugilístico.

 

Aunque no le gustan que las mujeres boxeen, no duda en calificar de sinrazón la prohibición del pugilismo femenino en Cuba y se atreve a pronosticar las medallas en la Olimpiada de Tokio 2020: una de oro, una de plata y una de bronce.

 

¿Qué pronóstico haces del boxeo cubano en la Olimpiada de Tokio 2020?

 

El boxeo cubano enfrenta las disímiles carencias de los demás deportes cubanos, además de las incongruencias antes referidas; por ello y otras razones, mi pronóstico para los Juegos Olímpicos de Tokio es una medalla de oro, una de plata y una de bronce.

 

Eres uno de los técnicos más capacitados del boxeo cubano en la actualidad, tus opiniones tienen peso específico; pero qué haces en Chile?

 

Hay varios colegas que me antecedieron trabajando en el extranjero, esos que hicieron de la Escuela Cubana de Boxeo, la institución deportiva prestigiosa, que proclamó ante el mundo, sus fundamentos pedagógicos, didácticos, investigativos y deportivos.

 

Cumplí 44 años en el boxeo cubano, tiempo consagrado a sus entrenamientos, asesoría, investigación, colaboración internacional; pero, sobre todas las cosas, dentro del gimnasio y trabajando por hacer más y mejor boxeo.

 

Esto me condujo a ser el quinto entrenador en alcanzar el Grado Científico de Doctor en Ciencias de la Cultura Física, desde la Escuela Nacional de Boxeo “Olveín Quesada” y el cuarto en alcanzar la máxima categoría docente de Profesor Titular.

 

Estoy en Chile por un contrato de trabajo con la federación local de boxeo; trabajé en el proyecto del equipo de este país que asistió a los Juegos Olímpicos de la Juventud, en Argentina, el año pasado.

 

Realizo proyectos con las Universidades, Facultades de Preparación Física y centros de investigación, impartiendo docencia, fundamentalmente, en maestrías y clases de boxeo en gimnasios privados.

 

Los estudiantes que tengo y tuve son de nivel universitario, con importantes resultados académicos, laborales e investigativos. Mantengo relaciones con el Ministerio de Educación Superior Cubano y la Universidad del Deporte. Espero seguir en Santiago Chile por otros 3 años, en función de contratos.

 

Y si la Federación Cubana de Boxeo te solicitara para técnico de la selección nacional, ¿qué harías?

 

Parto directamente al aeropuerto a buscar pasaje en la lista de espera para viajar a mi tierra y servir a los míos. Yo soy teórico pero lo mío es el gimnasio, el ring. ¡Sería muy feliz de poder lograr ese gran sueño!

 

¿Promoverías desde esa responsabilidad la abolición de la práctica del boxeo femenino en la Isla?

 

Niñas y mujeres de todo el mundo, y específicamente de Cuba, deben poseer el disfrute pleno y en condiciones de igualdad de todos sus derechos humanos; deben vivir libres de todas las formas de discriminación.

 

Esto es fundamental para el logro de la paz y la seguridad, así como el desarrollo sostenible de las niñas y mujeres cubanas. Entonces, nos corresponde apoyar la práctica del boxeo femenino en Cuba y que puedan realizar los entrenamientos para competir nacional e internacionalmente en igualdad de derechos y condiciones que los varones.

 

Aunque no guste a muchos, entre ellos a mí, es una realidad; y debemos abrir la práctica del boxeo a las cubanas. No hacerlo es una sinrazón.

 

En tu opinión, ¿existe una marcada diferencia entre el boxeo de la época de Alcides Sagarra Carón y la actual? Te recuerdo que Sarvelio Fuentes ganó 4 títulos olímpicos en Atenas y Pedro Roque, a pesar de la estampida de buenos boxeadores regresó con 8 medallas de Beijing. ¿Eso no es una buena labor?

 

No discuto esos resultados, muchos logrados por el trabajo precedente a largo plazo, pero me atrevo a asegurar que, a pesar del éxodo de buenos púgiles, hubieran podido ser mejores.

 

Alcides fue, por 27 años consecutivos, Vanguardia Nacional y eso no lo logra todo el mundo; además, entre otros galardones, Héroe del Trabajo en la República de Cuba, dedicando su vida a la escuela cubana de boxeo.

 

Sagarra formó y gestionó un colectivo técnico para actuar en conjunto por los títulos deportivos, jerarquizándose los objetivos para todos los integrantes del equipo y el país; promoviendo la participación de todos los especialistas, entrenadores y atletas.

 

Después de excelentes logros en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, Atlanta 96 y Sydney 2000, basados en un trabajo estratégico, resultados previstos a largo plazo, llega el mes de agosto del propio dos mil y Sagarra es llamado por la dirección del INDER para ser “liberado” de su cargo, con sólo 64 años, según le explican, por “problemas de salud”.

 

Yo recuerdo como si fuera hoy aquellos días, la sombra en los ojos del maestro de maestros del boxeo cubano, aunque es cierto que nunca se separó de los suyos pero…¡ya no era igual!

 

Con la salida de Sagarra se perdió la metodología del entrenamiento a largo plazo, definida como Sobre estación tricíclica, dirigida a formar tricampeones olímpicos, algo que ya no es utilizada por el Jefe Técnico actual, Rolando Acebal, por ponerte un ejemplo.

 

No funcionan las relaciones de autoridad con carácter jerárquico, experimentándose el mayor éxodo de boxeadores juveniles y del equipo nacional; mientras la estrecha vinculación entre universidades, centros de Investigaciones y laborales que apadrinaban la Escuela Nacional de Boxeo, ya no existen.

 

La disciplina en el colectivo técnico, administrativa y deportiva se comenzó resquebrajar; de ahí que los resultados desde el año 2008, comenzaron a dejar de ser crecientes y sostenibles.

 

¿Qué significó para ti trabajar con Sagarra?

 

Fueron 28 años de constante aprendizaje, de observar sesiones de entrenamiento del máximo nivel mundial, cursos, jornadas científicas, publicaciones y, por si fuera poco, estar presente, en 1991, en la primera tesis doctoral. Y así ocurrió también en 1993, con una segunda tesis, que reforzó el vínculo entre profesor y ayudante.

 

Entre 1989 y 2000 sólo asistía a la finca del Wajay a reuniones mensuales, a la preparación de los torneos Playa Girón o Córdova Cardín, pues era efe del equipo escolar en la academia de Sancti Spíritus; pero mi trabajo científico siempre estuvo avalado por Sagarra.

 

Alcides vivía para su boxeo, se ocupaba de lo más mínimo, era amigo y compañero de púgiles y entrenadores. Asimiló y, a su vez, generó enseñanzas de y para aquellos primeros entrenadores que llegaban del entonces campo socialista, enseñanzas que adecuaba y ponía en práctica.

 

Recuerdo la presencia entre nosotros de técnicos de la República Democrática Alemana, URSS, Bulgaria, como Evgueni Ogurenkov, Andrei Cherbonenko, Vasili Romanov, Kurt Rosentil, de quienes recibimos los primeros fundamentos acerca de la selección, planificación, control, evaluación, dirección en la preparación y competición de los boxeadores de alto rendimiento.

 

Este intercambio de conocimientos y experiencias propiciaron un sin número de tesis, conferencias que, por supuesto, tenían sentido práctico, una vez enunciadas. Y es que, cuando vemos sobre el ring a dos púgiles intercambiando golpes quizás no podemos imaginar el trabajo táctico de muchos estudiosos en el arte de pegar y no dejar que te peguen.

 

Muchas de esas tácticas han sido rubricadas por personalidades como los doctores Hernández Corvo, Israel Pacheco, Armando Forteza de la Roza, entre otros; y elitistas pedagogos prácticos como  Edgardo Romero, Manuel Copello, Iván Román, Jesús Domínguez y el ya mencionado Enrique Garmury,

 

Ambos doctorados del profesor Alcides Sagarra, han servido de sólida base a la posición cimera que ocupa el boxeo dentro del deporte cubano: resultados sostenibles que se materializaron en Juegos Olímpicos, Campeonatos Mundiales, Juegos Panamericanos, Juegos Centroamericanos, entre otros.

 

El Doctor. Alcides Sagarra, durante 36 años de trabajo en equipo, logró caracterizar el proceso de selección, planificación, dirección, evaluación, preparación y competición de los boxeadores a partir del conocimiento científico; asegura González Rodríguez que reconoce el carácter científico de aquel boxeo legendario, que en nada se asemeja al actual.

 

Nada más debes fijarte en la cantidad de buenos entrenadores o asesores que ya no están en el equipo Cuba como Raúl Fernández, Julián Ricardo González Cedeño, el recién fallecido Jorgito Hernández , el profe Rolando Garbey, o el que te habla, detalla el entrevistado.

 

¿Cuándo comenzaste a enamorarte del boxeo?

 

De niño poseía algunas aptitudes para el deporte y la música, pero no fue hasta una mañana, cuando esperaba iniciar la clase de Educación Física, que tuve una discusión con un amiguito, algo que le comentaron a mi padre, y es cuando este llega a la casa y le dice a mi mamá que me pusiera ropa deportiva y me lleva, en su bicicleta, para el área deportiva.

 

Allí me presenta al profesor Ernesto Batista, alias Cagüayo. Corría el año 1973 y es donde me puse los primeros guantes. No me motivaba tanto el deporte, sí la superación y el hábito de estudio; pero allí estuve desde 1973 hasta 1975 cuando parto hacia Pinar del Río.

 

¿En Pinar, casi de punta a cabo, de Oriente a Occidente?

 

Pues sí, resulta que en en 1975, aún no estaba construida la EIDE en Holguín; y Pinar del Río ofreció un plan de becas a alumnos de las provincias orientales. En Vueltabajo estuve bajo la égida de los profesores Leonardo Chirino y Hermes Camejo.

 

Estuve en Guane y nuestro equipo venía a la EIDE pinareña a combatir y hacer sparring nada menos que con Bautista Hernández, Jesús Salabarría, Pedro México, Bienvenido Wilson, Silvio Fernández y no puedo describirte cómo regresábamos a la escuela. ¡Destruidos! Aunque contentos. Era lo que más amaba: ¡combatir! Todo esto categoría escolar. Yo pesaba 34 kilos, rememora y ríe.

 

Chirino y Camejo me enseñaron los primeros fundamentos técnicos y tácticos de este deporte, que se ha convertido en el centro de mi vida. Estoy muy agradecido a Pinar del Río y su gesto altruista de recibirnos. El bachillerato lo cursé nuevamente en mi provincia, Holguín, compartiendo la vida deportiva entre la Academia Provincial de Boxeo y el IPUEC ´Mario Martínez Arará´”.

 

Después de salir del PRE, me captaron para boxear en el Club Central de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en Guanabo, que en aquel entonces era una potencia del deporte de los puños. Competía en sus tradicionales festivales representando a la Academia de Boxeo de Matanzas, y cumpliendo, a la vez. el Servicio Militar Obligatorio.

 

En ese período, curso 1981-82, conocí al primer entrenador del boxeo cubano con Grado Científico, doctor Enrique Garmury, quien laboraba en el equipo nacional y asistía, como asesor a las competencias de las FAR. Aquel fue el comienzo de una gran amistad.

 

¿Cómo se forjó ese vínculo entre ustedes, sobre todo, teniendo en cuenta la diferencia de edad?

 

Fue algo hermoso, humano. Garmury establecía una relación muy democrática con todos los boxeadores, nos enseñaba y valoraba con nosotros los planes de entrenamiento, nos traía libros; a los que teníamos doce grado, nos instaba a estudiar, a superarnos.

 

Fue Garmury quien impulsó mi ingreso en el Instituto Superior de Cultura Física “Manuel Fajardo”, de La Habana, donde matriculó el 27 de septiembre de 1984 y se graduó en 1989; mostrando un especial interés en las asignaturas de Psicología del Deporte y Boxeo.

 

Me convertí en Alumno-Ayudante, y esa decisión facilitó que realizara una investigación que marcó mi vida profesional, pues se trataba de estudiar la carga física estándar en la esfera psicológica de los boxeadores escolares de la EIDE “Mártires de Barbados”, que fue mi primer aporte a la especialidad.

 

El profesor Alcides Sagarra, conoció la investigación en una jornada científica de la Comisión Nacional de Boxeo (1987) y el padre de la escuela cubana de boxeo decide incluir al entonces estudiante universitario Misael Salvador González Rodríguez en el Grupo de Investigación de la selección cubana de boxeo.

 

González Rodríguez se convirtió, a partir de ese momento, en la sombra del genial “Chícharo” Sagarra, junto al que permaneció 28 años trabajando por el boxeo en la isla, desde aquel 1987 crucial en su vida hasta 2015.

 

¿Te atreverías a darme un equipo CUBA de todas las épocas del boxeo cubano?

 

Jefe Técnico: Alcides Sagarra. Púgiles: Teófilo Stevenson, Félix Savón, Ariel Hernández, Héctor Vinent, Eligio Sardiñas “Kid Chocolate”´, Gerardo González “Kid Gavilán”, José “Mantequilla” Nápoles, Joel Casamayor, Ángel Herrera, Mario Kindelán y Guillermo Rigondeaux.

 

6 comentarios

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    • YMT en 28 diciembre, 2019 a las 10:01 am
    • Responder

    Teniendo en cuenta la reducción de las divisiones, coincido plenamente con ese pronóstico!!
    Siempre pensé que Ariel y Vinent serían tricampeones olímpicos, por la edad con que triunfaron en Barcelona y por la calidad de ambos!!

      • Amaya en 28 diciembre, 2019 a las 11:33 am
      • Responder

      Yo también pensé que ambos tenian esas opciones pues triunfaron con apenas cumplido los 19 años. En los años que el profe habla de Pinar, nuestra provincia emergía como superpotencia del boxeo llegó a reinar en los campeonatos Playa Girón, los Cordova Cardín y los Nacionales por equipo desde 1978 hasta 1989 sin perder ninguno, muchos campeones mundiales aportamos en esos años, aun recuerdo Bautista Hernández ganó Oro en Moscú 80 en los 54 kg con apenas cumplido los 18 años, esos exitos de Pinar tuvieron un nombre tan encumbrado como Sagarra que se llamó Juan “Morito” Fernández, quien con un equipo de entrenadores iba barrio, por barrio y escuela por escuela captando cuanto muchachos tenían aptitudes por el boxeo por todos los municipios pinareños, a principios de los 80 Pinar llegó a tener en varias divisiones los mejores 2 y hasta 3 boxeadores, en los 81 reinaban Pablo Romero, Julio Quintana (también peleaba en los 75) e Idelfonso Lugo

    • El Loko en 28 diciembre, 2019 a las 2:56 pm
    • Responder

    Conozco a Misael, muy conocedor del boxeo cubano….
    Yo en lo presonal, no me arriesgo a dar un pronóstico con el boxeo, el del profesor Misael está cerrado….deben superarlo, porque si se materializa, estamos fritos y con aceite quemado

    • José antonio en 28 diciembre, 2019 a las 4:43 pm
    • Responder

    Sin definir color de medallas pero para mi al menos Andy cruz, Lázaro Álvarez y julio César la Cruz son fuertes aspirantes a ellas, de los demás mucha inestabilidad hay que ver arlen López y veitia por que Iglesias no creo

    • Juan Bermúdez en 28 diciembre, 2019 a las 6:36 pm
    • Responder

    Buena entrevista. Yo doy par de oros en Japón. La Cruz no debe perder en ese peso, y Andy es el mejor libra por libra del mundo. Ojalá no defrauden y se sume el resto del equipo. El buque insignia está muy deteriorado, pero confiamos en nuestros guerreros.

    • Ramón en 30 diciembre, 2019 a las 11:23 am
    • Responder

    Gracias Dr., es un trabajo excelente que nos permite conocer algunas de las interioridades del Boxeo cubano. Para mi hace rato que dejó de ser la nave insignia del deporte cubano y ahora después de leer este trabajo, mucho menos. Gracias a la MD por publicarlo para los que no podemos acceder a esos sitios. Feliz año a todos. Un abrazo.

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