14 años después del I Clásico Mundial: El duelo Cuba-Puerto Rico puso a latir de nuevo los corazones

4:50:10 PM

 
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Debió haber sido antes y no 14 años después, pero este domingo 5 de abril de 2020, cuando el Canal de los Deportes en Cuba, Tele Rebelde, retransmitió el duelo del primer Clásico Mundial de béisbol entre Cuba y Puerto Rico, nuestros corazones beisboleros volvieron a latir como si hubiera regresado el tiempo atrás.

Para quienes lo vivimos intensamente, lanzamiento a lanzamiento, las sensaciones y sentimientos fueron incontenibles, ¿verdad?… ¡Las reacciones con cada jugada! Escuchar de nuevo el, “está domiiinaaadoooo”, en la inconfundible voz de Héctor Rodríguez… ¡Oh, parecía como si hubiésemos estado disfrutando en vivo realmente aquella noche del 15 de marzo de 2006!

Desde las profesionales e icónicas voces de Eddy Martin y Héctor Rodríguez en la narración, hasta la constelación de figuras dentro y fuera del dugout de Cuba y Puerto Rico, aquel duelo que brindaba el pase a las semifinales (rumbo a San Diego) del I Clásico Mundial se convirtió en un match épico de todos los tiempos.

Cuba, ya menos subvalorada en aquel segundo partido contra Puerto Rico, venía de perder 12-2 por nocaut durante la primera ronda, pero dispuesta a combatir en el terreno de juego. Aunque el reto era bastante difícil y algunos aficionados se dejaban abrazar por el desconsuelo, la selección Cuba se creció. Demostró su grandeza, corazón y talento. ¡Coraje dentro del diamante! ¡Unión! ¡Perseverancia! Todo eso y más en su máxima expresión, para imponerse ante jugadores de categoría en el béisbol profesional de Grandes Ligas, que redondeaban uno de los teams favoritos para ganar el pase a semifinales en San Diego.

De principio a fin, había tanto que recordar: La velocidad encabezando tanda y cada fildeo de Eduardo Paret en el campo corto… La habilidad de Michel Enriquez, tanto al bate como defendiendo en la “esquina caliente”… El admirable talento de Yuli Gurriel a los 21 años… La capacidad y elegancia de Ariel Pestano detrás del home… La disciplina en el plato de Frederich Cepeda… Los incansables batazos a veces subvalorados de Ariel Borrero, Osmany Urrutia y Yoandy Garlobo, ¡bateadores naturales!

El ímpetu y la útil versatilidad de Alexei Ramírez, jugando en el cuadro o los jardines… La constancia del diestro Ormari Romero, siempre retando a una tanda demoledora… El coraje y la disposición del zurdo Adiel Palma… El carisma y la grandeza de Pedro Luis Lazo… La valentía de Yadel Martí… El corazón del “Viyo” Odelín, sorprendiendo con su pitcheo letal (¡apodado el famoso “garabato”!)… y hasta la energía que irradiaba el cátcher Roger Machado, al inspirar a sus compañeros en el dugout, a veces hasta tirando agua hacia el terreno de juego.

Mientras me deleitaba una vez más viendo este clásico inolvidable de béisbol, al mismo tiempo recordaba esas y otras escenas, por sólo citar la contribución de varios protagonistas que cumplieron su papel en aquel team Cuba del I Clásico Mundial hace 14 años.

En esta noche dominical, reviví una vez más la pasión de aquella victoria cubana 4-3 sobre Puerto Rico, que sin dudas ha sido reconfortante en días tan abatidos con cada noticia que recibimos sobre la pandemia de la COVID-19 en todo el mundo.

Y, aunque cada cubano rememoró su momento favorito del juego, no hubo nada más sensacional que la diversidad de reacciones: Por lo que he visto en las Redes Sociales y el debate con varios amigos a lo largo de la retransmisión, se vivió el match como si hubiera sido este domingo 5 de abril de 2020.

Eso era predecible, pero cuando escuchas los testimonios de quienes no pudieron verlo en vivo por diferentes razones aquel 15 de marzo de 2006, sientes que realmente se disfrutó al máximo. Luego de 14 años y buena parte de los protagonistas ya retirados del béisbol activo o fuera de Cuba por diversas razones, hubo quienes —y en ese grupo selecto me incluyo— recordaron jugada a jugada buena parte del desafío.

El sensacional robo de Paret (su primera de tres estafas al mismísimo Iván “Pudge” Rodríguez) para luego abrir delante 1-0 en el primer inning, una carrera construida a base de piernas. La importancia de abrir con ventaja la apreciamos más cuando Ormari Romero cometió el único pecado que le costó una carrera en toda la noche: Bernie Williams —el reconocido outfielder ex Yankee de New York— le sacudió un lineazo que se perdió por el jardín derecho. Y luego, con el score exhibiendo el empate 1-1 en la pantalla del estadio Hiram Bithorn, aquel rally decisivo de tres carreras, tras el pelotazo a Paret y la marfilada en tiro del shortstop Alex Cintrón con un bounce de Yuli Gurriel.

Al recordar cada jugada, leyendo el partido nuevamente, es obvio que nuestra perspectiva pueda cambiar. O quizás, para decirlo como me sucedió, que intentemos apreciar otros detalles diferentes. Sin embargo, mi visión sobre la decisión y algunas de las “obras pequeñas” que llevaron a Cuba rumbo al éxito se mantuvieron intactas:

1) Aprovechar al máximo cada desliz de sus contrarios.

2) Producir en el momento clave, aunque haya sido aprovechando errores del rival. Sucias o limpias: ¡Todas las carreras cuentan!

3) La combinación entre pitcheo y buena defensa era crucial, sobre todo si había ventajas que mantener contra un team bateador como Puerto Rico.

Entre todas esas acciones decisivas, en un día “de vida o muerte” donde la alineación del team Cuba produjo poco, el pitcheo de Ormari Romero fue determinante. La consistencia del experimentado diestro santiaguero impulsó al staff. Y a pesar de que no estaba veloz tirando su recta (rozó pocas veces las 89 mph, aunque se estabilizó entre 85 y 87), Ormari detectó rápidamente dos detalles perceptibles para pitchers con astucia sobrada encima de la lomita: Primero, la zona donde el árbitro principal prefería decretar los strikes, con una ligera tendencia hacia la esquina interior contra los derechos (exterior y baja ante los zurdos). Pero, además de eso, Ormari se cuidó de no regalar ningún lanzamiento cómodo en dependencia de cada conteo, pues los bateadores “boricuas” intentaban perseguir sus pitcheos rompientes.

Así que, eso aprendimos una vez más: A falta de velocidad, la mezcla de pitcheos y el comando fueron determinantes para todos los lanzadores cubanos. Desde el inicio, tal vez no sentíamos que sería la gran noche para el “Gigante de Seboruco”, algo que quizás el propio Ormari sabía: Pero a base de corazón y suspicacia entregó el extra. Sí, esa energía que sólo pueden exhibir los pitchers corajudos en el montículo. Y a Ormari se le dio. Después del jonronazo de “Bernie”, le entregó la responsabilidad del triunfo al bullpen en el quinto round con ventaja de 4-1.

Quizás Cuba esperaba más, pero en un torneo de tanta exigencia contra jugadores profesionales de un gran nivel —aunque estaban en pleno inicio del Spring Training—, Ormari hizo su trabajo. Avanzó en el duelo y, al final, la ventaja de una rayitas fue suficiente, incluso cuando el lineup cubano se quedó con dos hits y sin anotar carreras contra los relevistas puertorriqueños en las últimas seis entradas.

Cuando rememoras la producción ofensiva de Cuba con apenas seis imparables de manera general, al instante no puedes dejar de apreciar una de las virtudes de aquella alineación: El juego de equipo siempre fue un poder agregado. Aunque existían peloteros que resaltaban, Cuba confió más en la cohesión. Y a pesar de que el match contra los pitchers “boricuas” se hacía cada vez más difícil durante el partido, los dirigidos por Higinio Vélez fueron capaces de aprovechar las brechas del contrario.

Dejaron lanzar al diestro abridor Dicky González, quien otorgó cuatro bases por bolas en 3.1 innings, y luego ese mismo enfoque contra el primer relevista, José Santiago, surtió efecto: Dos dead balls rompieron la igualada en el marcador, uno de ellos a Eduardo Paret con bases llenas. Y, acto seguido, el error en tiro de Cintrón le costó dos anotaciones más.

Esas carreras fueron suficientes para el éxito de Cuba 4-3, a pesar de la tensión y una que otra decisión polémica de los árbitros: El force-out cuando se apreció que Paret no pisó la almohadilla de segunda a tiempo, y el tiro de Odelín que levantó Joan Carlos Pedroso en primera. Sin embargo, no olvidemos cuál fue otra jugada que influyó en la decisión final: El disparo perfecto de Yuli Gurriel a home, para sentenciar en el plato a Iván Rodríguez.

Recuerdo como si hubiese sido ahora la frustración del “Pudge”, tirando el casco, tras haber sido out sin discusión en el plato: Esa carrera habría empatado 4-4 el desafío y… ¿quién sabe qué hubiera pasado? Para muchos el corrido de Iván Rodríguez fue arriesgado, teniendo en cuenta que luego venía el cuarto bate, Javy López, pero el “Pudge” fue agresivo buscando anotar y darle un giro al juego. ¿No era razonable ante el “slump” de los boricuas a la altura del séptimo? ¿Usted qué dice?…

Confieso que ese corrido, con cierta razón tildado de “suicida” por algunos, me hizo comprender la desesperación de los puertorriqueños, quienes no ligaban el hit productor frente al pitcheo cubano —al final dejaron a ocho corredores en bases—.

Así pues, ese tercer out en el “lucky seven”, con el relampagueante disparo de Yuli Gurriel al plato y la seguridad de Pestano recibiendo —que esperó pacientemente la llegada del tiro para sorprender al “Pudge”—, se convirtió en mi inolvidable recuerdo de aquella victoria épica de Cuba.

La lluvia para hacer más dramático el final del “lucky seven” con dos outs, ya que pudo haber provocado un mal tiro… La leve pifia de Tabares en el jardín central, pero su rápida y exacta devolución al infield… Paret (delante de la intermedia) y el diestro Yunesky Maya (cerca del montículo) agachándose para no interferir el doble tiro… La asistencia del Yuli, lanzando un certero disparo al home, aunque debió agarrar la pelota mojada casi sin mirar ni reponerse… El recibimiento de Pestano, quien enfrió al “Pudge” en home… Y la frustrante reacción del cátcher boricua, que reventó su casco contra la grama.

Eso fue, es y será inolvidable en mis recuerdos de aquel gran desafío donde, al final, muchos aprendimos una vez más que el béisbol no es sólo un juego: Que, si nos inspira realmente, existe pasión, amor y emociones capaces de hacer latir nuestros corazones.

¿Cuál recuerdas como tu momento favorito? ¿Qué sentimientos te invadieron una vez más?… Aún tengo la imagen de ese último out en mi memoria, el strike cantado del “Viyo” Odelín, también sentenciando a Iván Rodríguez, para cerrar las cortinas de un gran juego de pelota que millones de cubanos jamás olvidaremos.

 

Tomado de: baseballdecuba.com

9 comentarios

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    • rafael bayamo el 7 abril, 2020 a las 8:56 am
    • Responder

    Se podrá subir el ultimo out de ese juego?

    • Ramón el 7 abril, 2020 a las 10:47 am
    • Responder

    De acuerdo con Yirsandy, esta iniciativa de Tele Rebelde debe repetirse con otros juegos de estos grandes eventos y sobre todo narrados por Eddy y Héctor. Es muy reconfortante ver cosas como estas que alegran el alma. Confieso que volví a vivir las mismas emociones que sentí cuando vi el juego en vivo. Que clase de equipo teníamos entonces, cuanta nostalgia. Abrazo a todos en la MD, a mantenerse en casa y sobre todo Daimir, que sé que está trabajando, cuídese mucho hermano y a la familia. Mucha salud para todos.

    • Slugger el 7 abril, 2020 a las 12:10 pm
    • Responder

    No vi el juego, la TV me tiró una curva, ya estaba predipuesto y renegado a volver a sintonizar beisbol Internacional, ya que lo unico que ponen en estos dias es futbol, e incluso hasta de manera deficiente, pues ponen un partido de hace 20 años por la tarde y al otro dia este juego lo vuelven a repetir por la mañana, jejeje, el colmo de la etcetera….

    Para colmo de colmos, han puesto al Real Madrid tres veces, y por supuesto no podia faltar la Argentina de Maradona, con el partido vs Inglaterra y la final vs Alemania. Debe ser como la decima vez que ponen ambos partidos.

    En el mundo del futbol se dice que el partido del siglo fue el juego de Alemania vs Italia en 1970, ese partido nunca lo han puesto que yo sepa, pero quizas para la TV cubana el partido del siglo es la final vs Alemania de 1986 o el partido vs los ingleses

    Me fui para el paquete desde hace rato y he vuelto a ver partidos y documentales que tenia guardados, muchos son documentales de los programas de Yaser Porto.

    Quizas sigan poniendo partidos historicos en beisbol Internacional, pero no es suficiente, es un espacio que compite con el Dia y Noche, en un horario funesto para ver deportes.

    Deberian pensar en poner mas juegos historicos en las tardes y dias entre semana, la pelota la tienen cuasi-condenada al ostracismo, hasta cuando tiran un strike, los horarios son inadecuados.

    Si insisten en acordarse que en Cuba alguna vez se jugó pelota, me gustaria volver a ver la final Olimpica de Atlanta y algunos de playoffs como el del HR de Pestano o el partido final IND-VCL.

    1. Vi ese juego en “vivo y directo”, y debo reconocer q me emocioné esta vez casi como en la primera ocasión.
      Al fin la TV puso una buena.

    • Amaya el 7 abril, 2020 a las 12:39 pm
    • Responder

    Las dos jugada de doble play fueron determinantes en el exito de Cuba en aquel memorable juego que volví a disfrutar en la noche del domingo

    1. Ni q lo digas. Ese “error” de Tabares, increiblemente salvo el juego. Créditos innensos también para el Yuli y Pestano…Y por suerte, el ampaya de home fue justo imparcial.

  1. este partdio, bueno como casi todos de este clasico Cuba estuvo con los coj… jejeje, es verdad que era un juego de vida o muerte, pero aunque no lo crean para mi el partido en el que casi me muero y de echo uno de los mejores y mas emocionantes que he visto en mi vida es el primero contra panama…uff que partidazo, pero este con PR tiene momentos espectaculares….Odelin se graduo ese dia…

    1. Coincido contigo. Estuvimos a un dead ball de ser eliminados. Por suerte, el bateador panameño se apartó cuando la bola le venía encima.
      Un abrazo.

    • LUIS A. el 13 abril, 2020 a las 11:34 am
    • Responder

    La verdad que aún sabiendo lo que ya habia sucedido estabamos en tensión. Tremendo juego y ese, y el de Dominicana no se queda atrás

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