Urbano, el Guajiro de Catalina

Por Ibrahím González Contreras

 

 

 

 

 

 

 

 

En los municipios que integran la actual provincia se desarrollaron atletas de varias disciplinas, que forman parte de la historia del deporte cubano de todos los tiempos y lo prestigiaron por sus relevantes resultados a nivel nacional e internacional. Entre todos, brilla con luz propia Urbano González Basanta, un pelotero que desde pequeño, llevó el béisbol en la sangre y fue su pasión de por vida.

Pocos deportistas tienen el privilegio de poseer, en su hoja de servicios, un rico historial de cuatro exitosas asistencias a Campeonatos Mundiales, igual cantidad a Juegos Panamericanos y tres Centroamericanos y del Caribe, entre otras importantes justas internacionales y nacionales, en los que acumuló abundante cosecha de premios.

Abrió los ojos al mundo el 25 de mayo del 1939. Su vínculo con el deporte de las bolas y los strikes se inició desde pequeño en la zona de Aguirre, próxima al poblado de Catalina de Güines. Su padre lo enseñó a dominar el primer bate que llegó a sus manos.

Antes del Triunfo de la Revolución, en nuestro país, apenas se conocían otros deportes y mucho menos en las zonas rurales. Urbano nunca practicó otra cosa que batear en la pequeña finca de su padre, donde adquirió el excelente tacto, que después lo caracterizó.

 Estaba próximo a cumplir 16 años, cuando inició un largo camino, sin imaginar que esa afición se haría parte inseparable de su vida y lo convertiría en ídolo de multitudes de seguidores de la pelota en todo el país.

El primer equipo en que militó, fue con el de la fábrica de conservas La Caridad que existía en Jaruco; el defensor de la intermedia había sufrido una fractura y debido a ese infortunio se le dio la oportunidad, lo reclutaron y allí jugó algún tiempo.

En la década de los años 50 estaba en su apogeo la Liga Unión Atlética Amateur de la que Catalina de Güines era miembro con el equipo Unión Club, en la cual Urbano se convirtió en cargabates y del lajero Hugo Valle aprendió los secretos fundamentales de la segunda base, pasando a ocupar al año siguiente esa posición.

Al desaparecer aquella Liga, jugó en la Pedro Betancourt, de Matanzas y en la de Quivicán, dos fuertes organizaciones beisboleras en la que se desarrollaron muy buenos peloteros de la época.

Triunfó la Revolución y ese mismo año Urbano y el también güinero Antonio ÑicoJiménez,fueron escogidos  para la selección que representó a Cuba en los III Juegos Panamericanos celebrados en Chicago. En aquella primera competencia internacional,nuestro inexperto equipo  no accedió al medallero.

En 1962 se iniciaron las Series Nacionales, de las cuales fue pionero, alineó en la jornada inaugural con el equipo Occidentales, siempre como jugador regular, defendiendo la segunda base. En esa serie, se destacó al quedar líder en hits conectados (40) y anotadas (19).

Se mantuvo durante 13 Series Nacionales, la mayoría de las veces, vistiendo el uniforme azul de los Industriales, aunque también, lo hizo con Occidentales, El Habana y Constructores.

Sus dígitos de por vida en los clásicos cubanos en que tuvo protagonismo, señalan que en 754 desafíos, compareció 3203 veces al cajón de bateo, de ellas 2864 oficiales, disparó 772 imparables para aceptable average de 277. No se distinguió por ser bateador de largo metraje, en cambio, poseía excelente  tacto, entre sus conexiones, 97 fueron dobles, 18 triples e igual cantidad de bambinazos, para un total de 979 bases recorridas y slugging de 342.

Anotó 317carreras y remolcó 320, solamente robó 14 bases, recibió 41 pelotazos, se sacrificó 27 veces, le regalaron 244 boletos, de ellos, 54 intencionales y por ser dueño de una vista de águila, solamente le tiró o le cantaron el tercer strike en 67 oportunidades. A la defensa jugó 6264,1 innings y promedió para 953 producto de 158 errores.

Además de las series nacionales, intervino en cinco de las Estrellas y una Serie Especial.

En el ámbito internacional su segunda incursión aconteció en abril de1961 al asistir al XV Campeonato Mundial celebrado en Nicaragua;  por esos días mientras el pueblo cubano y sus milicianos rechazaron y derrotaron a la invasión mercenaria en Playa Girón, nuestros peloteros a fuerza de coraje y batazos ganaron el título.

Su paso por cuatro campeonatos mundiales siempre fue recompensado con el título máximo en igual cantidad de veces; después de la ya mencionada cita de Nicaragua en 1961, transcurrieron ocho años para que  nuestro país volviera a los escenarios que acogieron las justas mundialistas de 1969 en República Dominicana, Colombia 1970 y al siguiente año en La Habana.

En esos tres niveles de competencias tuvo once participaciones en las que  acumuló nueve medallas doradas, (cuatro en mundiales, tres panamericanas y dos en centroamericanos). Además, sumó otras dos coronas en un Torneo de la Amistad y una Serie del Caribe.

Se mantuvo activo hasta concluir la XIII Serie Nacional de 1974 y poco después le realizaron la ceremonia de retiro oficial de los diamantes.  

Este gran pelotero cubano, dejó marcas que han perdurado durante años, demostrativas de hazañas que lo convirtieron en ídolo de aficionados de todo el país y paradigma de las generaciones que lo precedieron.

En1968 estableció records en nuestros clásicos. Urbano es el pelotero cubano que acumula más veces consecutivas al bate sin poncharse (190). Además mantuvo una racha de 217  presencias al cajón de bateo sin recibir el tercer strike y jugó 50 partidos seguidos sin abanicar la brisa. 

Su extensa y brillante hoja de servicios en el alto rendimiento  nacional e internacional, fue premiada con la condición de Gloria del Deporte Cubano, la medalla de la Dignidad por su participación en los históricos Centroamericanos de Puerto Rico; también mereció la medalla Mártires de Barbados. Integró la delegación de glorias deportivas que en 1999 asistió a Baltimore, Estados Unidos, para presenciar el desafío de peloteros cubanos contra el equipo de Grandes Ligas de aquella ciudad.

Por la misma condición estuvo entre los invitados al inolvidable encuentro de veteranos del béisbol cubano y de Venezuela realizado en tierras morochas, donde los comandantes Fidel Castro Ruz y Hugo Chávez Frías, dirigieron los respectivos equipos. Urbano asistió también a Nicaragua a otro encuentro de veteranos entre ambos países.

Se siente muy satisfecho, orgulloso de haber defendido con honor el uniforme de las cuatro letras y de su contribución a los éxitos y glorias alcanzadas en  las lides en que participó.

 Otras numerosas anécdotas y hechos relevantes acontecieron en la vida deportiva de Urbano, pero a los 81 años de edad cumplidos el pasado mes, su frágil  salud le impide memorizar otras fechas y lugares donde tuvo protagonismo, pero mantiene su pasión por el béisbol y sigue al tanto de todo lo que en él acontece.

Atleta ejemplar dentro y fuera del terreno, sabe que lo quieren, respetan y admiran, especialmente en su terruño natal y en toda Cuba.

Tomado de http://diariomayabeque.cu/news/1477

3 comentarios

  1. Tremendo pelotero , que tacto , . buen impulsor de crreras a la hora buena. Su voz se escuchaba para dar animo a los peloteros. De los buenos , en CUBA.

    • Dichel el 30 junio, 2020 a las 3:02 pm
    • Responder

    Leyendo este trabajo, recuerdo uno de los pasajes de la historia de nuesteo beisbol poco difundido donde tuvo participación Urbano.
    Corría el mes de abril del año 1961, el equipo Cuba participaba en lo que se conoció como La Serie Mundial de San José Costa Rica. Desde que arribaron a tierras ticas, los casatalentos norteamericanos no pararon de asediar a los peloteros cubanos y lograron que 4 de ellos desertaran.
    El 15 de abril, al conocerse de los bombardeos a los aeropuertos, la delegación envía una carta a Fidel que decía:
    “Comandante, estamos dispuestos a cambiar bates por fusiles y pelotas por granadas. ¡Diganos que hacemos!”
    La respuesta que recobieron fue que su trinchera estaba en Costa Rica.
    Lo más imprecionante de esta historia es que el día 19, coincidentemente con la victoria del pueblo cubano sobre los mercenarios en Girón, nuestro equipo se proclamó campeón al derrotar a Mexico 13×1 de la mano de José Miguel Pineda, quien tenía solo 18 años y fue líder en promedio de carreras limpias al permitir 1 en 18 entradas, para un 0.50.
    Pero más curioso aún es que Pineda era uno de los 4 que habían abandonado el equipo y junto a sus otros tres compañeros regresó al equipo para firmar la carta de disposición para el combate enviada a Fidel.
    Pineda retornó al país despues del Mundial y llegó a ser manager del team Cuba, dos de ellos fueron autorizados por el gobierno a honrar sus contratos y debutaron en MLB y del otro no tengo referencias.
    Es uno de los momentos que guardo con más admiración de la pelota que no viví, muy ligado al patriotismo de los cubanos y el amor por nuestra tierra donde quiera que nos encontremos, quice traerlo a colación aprovechando el homenaje a Urbano, quien sí lo debe recordar bien.
    ¿Quien dice que muchos de los MLB actuales que tildamos de traidores, ante una situación similar, no harían lo mismo por su país? Lo sigo recalcando, el amor rompe barreras de cualquier índole y no hay cubano que no sienta por su suelo y que no ame su tiempo de trompos y chivichanas, DONDE QUIERA QUE SE ENCUENTRE.

    • Amaya el 1 julio, 2020 a las 12:52 pm
    • Responder

    Ohhh, grande Urbano González, ese record de 190 veces al bate consecutivas sin poncharse no lo rompe nadie

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