Martín Dihigo, infinito e inmortal

12:55:51 AM

De sus hazañas deportivas se ha hablado mucho y casi nadie ignora su grandeza, pero menos conocido para los fanáticos de hoy es que «El Inmortal» o «El Maestro» tuvo una actitud extraordinaria fuera del terreno de juego salvando vidas.

 

Ilustración de Reynerio Tamayo

 

Autor: Yasel Porto, peñista honorífico de la MD.

 

En las comparaciones que se hacen dentro del béisbol cubano muy pocos logran un consenso como Martín Dihigo, quien es capaz de trascender todavía como el pelotero cubano más completo de la historia. Exaltado a múltiples Salones de la Fama — incluyendo el más importante con sede en Estados Unidos — el matancero no solo fue brillante como lanzador, bateador y manager. De sus hazañas deportivas se ha hablado mucho y casi nadie ignora su grandeza, pero menos conocido para los fanáticos de hoy es que «El Inmortal» o «El Maestro» tuvo una actitud extraordinaria fuera del terreno de juego salvando vidas.

De la calle al hospital

Cristóbal Torriente tuvo una gran carrera, pero tuvo un final trágico que no fue peor gracias a Dihigo

 

Después de convertirse en uno de los mejores bateadores de las Ligas Negras de Estados Unidos, el jardinero cienfueguero Cristóbal Torriente se había quedado a vivir en la ciudad de Chicago a mediados de los años treinta. Pero el cubano había gastado todos sus ingresos por su adicción a la bebida, lo que sumado al poco dinero que ganaban los peloteros negros de aquel tiempo, lo llevó a una vida de miseria y total anonimato.

Fue así que el miembro del Salón de la Fama de Estados Unidos (elegido en el año 2006) comenzó a deambular por las calles de la popular urbe norteamericana como un mendigo más, y en poco tiempo contrajo la tuberculosis, enfermedad con una mortalidad casi absoluta en aquel momento. Quien un día fuera un temible bateador zurdo estaba destinado a la muerte inminente de no haber sido por el gesto magnánimo de un Martín Dihigo, quien ya era una de las grandes estrellas en la misma liga donde una vez brillara Torriente.

A propósito de la presencia en Chicago del equipo New York Cubans con el que jugaba Dihigo, este reconoció casi de casualidad a su compatriota mientras caminaba por una de las arterias de la zona sur. Cuenta el prestigioso investigador y profesor norteamericano Adrián Burgos que el encuentro dejó consternado a Martín, pues casi nada quedaba ya de aquel recio hombre convertido en ídolo de miles de cubanos y norteamericanos.

La solidaridad del versátil jugador matancero no quedó en darle un poco de dinero a Torriente, sino que lo llevó a una clínica en la ciudad para que lo atendieran. Fue entonces que se supo que la tuberculosis se había apoderado de sus pulmones casi de manera irreversible.

Dihigo decidió gestionarle un hospital con internamiento para tratar debidamente una enfermedad de tan alta mortalidad.Para darle seguimiento a su proceso médico consiguió un ingreso en la ciudad sede de su equipo,donde permanecía más tiempo mientras jugaba la temporada de Ligas Negras. Es válido decir que el regreso a Cuba nunca fue una opción, pues la travesía en barco hubiese sido demasiado tiempo para su estado de salud.

Por más de dos años Cristóbal y el personal médico del Hospital Riverside (Harlem, Nueva York) lucharon contra la tuberculosis. Aunque hubo momentos de clara evolución, el clima del norte de Estados Unidos, su cuerpo ya deteriorado y la falta de una cura totalmente efectiva le provocaron una recaída que produjo su muerte el 11 de abril de 1938. Fue enterrado en una fosa común del cementerio Calvary (Queens, Nueva York) y trasladado tiempo después al principal camposanto de La Habana.

No se sabe si en el desenlace final Dihigo se encontraba en la ciudad o incluso en Estados Unidos, pero sí siguió contribuyendo de diferentes maneras, visitándolo en varias ocasiones junto a otros miembros de los New York Cubans.

Gracias a la acción de Dihigo, pudo prolongarse un poco la vida de Cristóbal y el hecho de mantenerlo en un hospital permitió tener exactitud con respecto a su deceso. Si el final le hubiera llegado como mendigo es casi seguro que hoy estuviéramos buscando, sin esperanza alguna, no solo sus restos, sino el día en que se apagó la vida de uno de los mayores «inmortales» de la pelota cubana.

Otras acciones salvadoras

Cortesía del autor

 

Hubo dos ejemplos notables de Martín, aunque sin enfermedades de por medio. Una tuvo que ver con el estadio donde él se dio a conocer a un nivel ya importante. Resulta que alrededor de los años cincuenta el «Palmar de Junco» matancero sería demolido para la edificación de inmuebles, a pesar de existir en la ciudad otras zonas con posibilidades constructivas.

Dihigo fue uno de los que más luchó para evitar el levantamiento mortal del terreno de béisbol más antiguo de Cuba, convertido en un símbolo para Matanzas más allá del contexto puramente deportivo. Su actitud no fue solo verbal a través de la prensa, sino que se personó en el lugar junto a otros peloteros locales y batalló con todas sus fuerzas hasta que, por fortuna, la idea fue desestimada ante tanta presión.

Hoy día su figura reluce por encima del resto dentro del museo del estadio al que un día salvó. Una foto ampliada destaca, imponente por su tamaño y calidad, y la mirada de un hombre que parece seguir vigilando ese sitio antológico que, en opinión de muchos, merece albergar el Salón de la Fama del béisbol cubano.

Un tercer aporte significativo de Martín fuera del terreno se produjo en 1956 cuando este fungía como manager en el béisbol profesional mexicano. Parte de los futuros expedicionarios del yate Granma recibieron su ayuda y, según el testimonio del miembro del movimiento 26 de julio, Arsenio López, su acción fue sumamente oportuna porque aquellos hombres se encontraban en un momento muy difícil. Con el dinero que recibieron pudieron aguantar varias semanas más hasta unirse al resto de sus compañeros de lucha.

Y hubo muchos otros ejemplos que contribuyeron a que la figura de Dihigo no solo haya logrado trascendencia por sus méritos deportivos. Resultan razones más que suficientes para convertirse en el mayor ícono del béisbol cubano. Su legado dentro del terreno y más allá del juego de pelota lo convirtieron en alguien imposible de igualar, además de universal, infinito e inmortal.

 

Tomado de: Revista Alma Mater

 

20 comentarios

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  1. Me encanto el artículo a pesar de conocer varias de las obras humanas de nuestro MD fuera de un estadio. Que grande MD!! Qué clase de cubano!! Sin dudas orgullo para toda Cuba. Gracias Yasel, muy buen trabajo como siempre.. Abrazos.

    • El Conde MD el 5 julio, 2020 a las 1:43 am
    • Responder

    MD, q decir de este caballero, no existen ya los adjetivos para describir la figura de MD, sencillamente, quedemosno con EL INMORTAL, EL MAESTRO…

    • El bombardero el 5 julio, 2020 a las 11:19 am
    • Responder

    Wao…!!! Uno se siente a veces intimidado por la grandeza de algunos seres humanos…. Digo es uno de ellos… Sabía lo de los expedicionarios del Granma (algo que nunca se le reconoció, aunque para ser justos parece que Fidel nunca lo supo), pero ignoraba lo de Cristóbal Torriente, casi dos años más de vida, para alguien admirable y todo por cuenta del bolsillo de Dihigo, no eso solo lo hacen los grandes de verdad… Salvar para las generaciones futuras la rica historia del Palmar de Junco, eso solo lo hacen las personas que tienen un corazón que no les cabe en el pecho… Gracias Yasser por mostrarnos lo que los medios oficiales no son capaz de hacer y por supuesto… Gracias a la Martín Dihigo…

    1. Cuenta Duniesky el propio Cmdte Arsenio García cuando hizo la anécdota a la televisión, que ellos mismos cometieron el error de que nunca se lo dijeron a Fidel

  2. Es un orgullo llevar su nombre para identificar a nuestra peña, y el orgullo no es solo por lo que signicaron sus hazañas dentro de un terreno de beisbol para los cubanos amantes de nuestro deporte nacional, sino el orgullo tambien es por su dignidad como persona y el valor humano que tuvo.

    • Dichel soñador azul el 5 julio, 2020 a las 4:42 pm
    • Responder

    Si no fuera por Beisbol de Siempre y el tiempo que se mantuvo en el aire, no supiera si quiera quen es Martin Dihigo.
    Y ahora con este trabajo lo conozco más aún. Llegará el día en que los mismos que quitaron el programa de TV y que masacran la historia con sus intencionales omisiones, tendrán que disculparse con Dihigo y con el pueblo y reconocer al INMORTAL como el mayor ícono del beisbol cubano. Por lo que hizo dentro y fuera del terreno, por llevar nuestra bandera a muchos países y por reflejar nuestra cubanía en cada segundo de su vida, ya sea en el Home, en el Banco, para con un compatriota, como ante a una buldocer de ignorantes frente al Palmar de Junco.

  3. GRACIAS PORTO

    • Janiel Izaguirre (Trinidad) el 6 julio, 2020 a las 9:54 am
    • Responder

    Muy buen articulo sobre nuestro Inmortal, granpelotero, gran ser humano.

    Saludos.

  4. Genial Porto, gracias por permitirnos conocer más detalles de la vida de este gran cubano, cuyo nombre lleva esta peña y del cual nos sentimos tan orgullosos (disculpen que me incluya pero es mi sentir, aunque no sea un peñista). Se extraña mucho el espacio estelar de Beisbol de Siempre en la TV, siga así dando a conocer los grandes de nuestro beisbol y por que no, del resto del mundo. Mis respetos y admiración para usted. Saludos a su familia. Un brazo y saludos a la peña.

  5. Grande, grande para siempre nuestro Inmortal, toda la gloria del mundo para él

  6. Genial artícull que demuestra que tan grande y noble era nuestro Dihigo, siempre humano ante todo, hombres como estos son pocos en la historia por eso es nuestro MD El Inmortal,un ejemplo a seguir para todos,como deportista y como un excelente ser humano.

  7. Sin dudas el Maestro sigue siendo el Mejor de todos, conocia la anecdota de la ayuda monetaria, en alguno de nuestros tantos comentarios sobre el Inmortal, se había hablado de este noble gesto, el que desconocía era el de la ayuda a Torriente, que al menos logró alargarle un tiempo más la vida. Martin Dihigo será por siempre el mejor, en todos los aspectos, sobre todo en el Humano.

    • SIEMPRE NARANJA el 7 julio, 2020 a las 10:35 am
    • Responder

    Dihigo llevó a la par de su carrera deportiva una vida pública que lo identifica con los valores más sagrados y trascendentes de la nación cubana. Luego de terminar su carrera como profesional siguió enriqueciéndola y aportando al mundo que lo rodeaba, y en especial continúo al lado de su más grande pasión, el Beisbol, como entrenador, comentarista radial y cronista deportivo en el periódico Hoy, con la sección Desde el Pan de Matanzas.

    Nunca trasmitió autosuficiencia, más bien fue un ser humano muy modesto hasta el punto de nunca comentar lo ocurrido en México con los futuros expedicionarios del Granma. Sentado con Denis en la casa de Dihigo en Cruces Martincito me confesó sobre ese tema:

    “Si es real, mi padre estaba sentado en el Hotel Independencia en los preparativos para venir a Cuba y les presentan a aquellos compañeros. Martín los ayuda, les da dinero, de eso nunca se habló, nadie dijo nada, fue una cosa que se quedó ahí. Ellos reconocieron que fue un error no haberlo dicho, aunque mi padre nunca hablo del tema en público ni nunca presumió de aquel gesto………….. Retomando aquella entrevista dijeron que sentían mucho no haberle dado las gracias personalmente a Dihigo y que cuando decidieron hacerlo ya había muerto……..”

    Por otro lado conocía a cabalidad la historia de Cuba principalmente la mambisa, Martí y Maceo eran sus preferidos.

    Hace poco estaba leyendo varias historias y cuentan que en sus años de apogeo existían peñas beisboleras que llevaban su nombre como una en Reina y Belascoaín a donde acudía e intercambiaba de manera magistral con el don de la palabra que también dominaba.

    Esto último no es una simple afirmación, si acuden al libro de Alfredo L. Santana en su página 56: “El Inmortal del Béisbol. Martín Dihigo”, podrán entender mejor quien era Dihigo y su sentido patriótico y defensa de la soberanía nacional. Sucede que en la temporada de 1949-1950 unos peloteros norteamericanos contratados en el Marianao se insubordinaron al manager Reynaldo Cordeiro a tal punto que si este no coge el bate en la mano ufff….. no se sabe como hubiera terminado aquello. Pero Dihigo enseguida hizo uso magistral de su palabra y en un artículo denominado “Pelota cubana para players cubanos” citado en el libro de Santana expresó:

    “Con el espectáculo que acabamos de presenciar en nuestra pelota profesional y ante el poco pudor y la vergüenza de muchos de los jugadores norteamericanos que militan en los equipos de la Liga Cubana, llegamos a la conclusión, no ahora, sino en anteriores trabajos publicados, que nos visitan unos señores que olímpicamente ignoran las múltiples delicadezas de que son objeto en un país donde se les promete ganarse decorosamente la vida durante los meses de invierno. El invierno en los EUA es sumamente riguroso para los atletas y en Cuba, nuestra querida Patria, se abren los brazos hospitalarios a estos señores esperando sus mayores esfuerzos para que los clubes en que militan tengan aspiraciones legítimas para conquistar el pennant, pero nos topamos con Hemsley, decrépito y cobarde, tramando bajo cuerdas sus funestas maquinaciones contra un criollo, contra un atleta cubano, probado por su lealtad y honradez a través de los años que ha estado dentro del béisbol. Reynaldo Cordeiro tiene nuestro apoyo y nuestra confianza, porque sintiendo en cubano y hablando en cubano, ha sido un atleta de vergüenza y honestidad probadas. Frente a lo ocurrido no cabe otra cosa que reclamar la expulsión de los extranjeros perniciosos que perturban con su presencia la sociedad y pretenden malograr nuestras aspiraciones de elevar el deporte. El deprimente espectáculo por varios jugadores yanquis del club Marianao, debe ponerse en guardia para el porvenir, aunque desgraciadamente sabemos que los dirigentes de nuestro béisbol profesional son más norteamericanos que los mismos jugadores que tuvieron que expulsar ante la magnitud del escándalo ofrecido. Por ello es que seguimos insistiendo en nuestra demanda de más cubanos en nuestra pelota. Más players cubanos, para que muchos hogares nuestros sientan el calor y el aliento de sus vecinos, y conciudadanos. ¿Pero a quién estamos haciendo esa petición? ¿A Mike González? ¿A los numerosos dueños del Almendares? Ni pensarlo, porque con raras excepciones, nuestros magnates sienten y obran como los yanquis. Pena da confesar que mientras peloteros jóvenes con probadas condiciones deambulan sin ocupación por el stand del estadio del Cerro, son desplazados por norteamericanos con el probado calificativo de bultos ganando sueldos fabulosos y gastándose el lujo de discriminar a peloteros como Reynaldo Cordeiro. Estos señores que nos visitan tienen aquí cómodas casas de apartamentos en repartos exclusivos, confortables hoteles donde muchos cubanos no son admitidos, ni de broma, por el color de su piel. Y cuánto dolor sentimos, como cubanos, viendo que siempre estos extranjeros tienen la razón cuando actúan en el diamante, mientras que los cubanos son vituperados por sus propios compatriotas. No se olvide que para estos señores somos tierra de mestizos, donde ellos vienen en son de conquista para merecer todos los halagos y consideraciones. Pero, cuando es a la inversa, nos discriminan como en el caso del team Havana Cubans que aparecieron en la lista de pasajeros como negros, o como en el caso de los barcos de la Pand O, en que los peloteros negros aparecen registrados como africanos. Mientras tránsfugas con antecedentes penales, gansters y banqueros de bolita sean dueños de clubes de pelota, nos hemos impuesto el sano propósito de estar alejados del béisbol profesional cubano, aunque no dejemos de reconocer a los hombres honorables que militan en él, y para los que tendremos un lugar preferente, haciéndole justicia cada vez que sea necesario. Y ahora, unas palabras de aliento a Reynaldo Cordeiro: Cordeiro hiciste muy bien, lo que lamentamos es que no hayas podido romperle la crisma a esos desvergonzados yanquis”.

    1. Excelente Vicet, sin dudas Martín Dihigo además de un pelotero fenomenal fue un gran cubano, gracias por permitirnos conocer más de la vida del “Inmortal”. Esta no la sabía, es que en nuestro país no abunda mucha literatura sobre este hombre. Saludos, usted como siempre lanzando por el centro.

        • SIEMPRE NARANJA el 8 julio, 2020 a las 10:23 am
        • Responder

        Ramón, en 1969 se corre una falsa noticia, “muera El Inmortal Martín Dihigo” y los principales medios internacionales se hacen eco y empiezan a indagar y a buscar donde se encontraba para darle cobertura y las autoridades deportivas cubanas y demás no sabían nada, ni donde vivía no podían dar respuesta a tal “bola” que se corría por todos los países incluyendo USA. Hasta tal punto que el poeta nacional de Cuba, Nicolás Guillén, le dedicó un poema pensando que era cierto uffff………
        Dihigo murió el 20 de mayo de 1971, dos años más tarde de aquel penoso incidente, cinco días antes de cumplir 66 años.

        Ya te puedes imaginar a que grado de olvido y abandono fue destinado nuestro INMORTAL…….

        1. Es penoso realmente, al parecer el olvido de nuestros peloteros es un enfermedad de larga data en nuestros directivos del deporte, gracias hermano por compartir estas anécdotas, siempre dando la última. Un abrazo y saludos a la familia.

      • Dichel soñador azul el 7 julio, 2020 a las 8:17 pm
      • Responder

      Buenas noches, no sabe cuanto le agradezco este comentario. Cada día uno aprende algo nuevo del Inmortal que no deja de sorprendernos. Personalmente desconocía que Dihigo tenía un verbo encendido y mucho menos que su patriotismo era TAN ALTO, como deja ver entrelíneas el texto que reproduce.

        • SIEMPRE NARANJA el 8 julio, 2020 a las 9:55 am
        • Responder

        Ramón y Dichel, muchas son las cosas que no se conocen de Don Dihigo, como siempre se le conoció, la mayoría de la literatura y la bibliografía que hemos podido consultar es extranjera y resulta increíble como se refieren a él, como un Dios del Beisbol, y que en nuestro país casi nada se ha hecho para reconocer su grandeza. Si vieron este último aniversario de nacimiento el 25 de mayo, Pavel Otero hizo referencia al INMORTAL en el NTV, saben porque?…… pues porque en las redes sociales si lo hicimos nosotros el 20 en el aniversario de su deceso y existió un intercambio con él (Pavel) sobre tal falta cometida en los medios nacionales al no mencionar dicha fecha.

        Estaremos agradecidos siempre a Alfredo L. Santana por ser su historiador y publicar ese magnífico libro que recoge la grandeza de esta leyenda cubana. No sabemos y posiblemente nunca lo sabremos, porqué Dihigo fue relegado a un segundo plano por parte de la dirección tanto deportiva como política del país.

        El ocaso de su vida fue decepcionante, algunos cuentan que por haber sido profesional y en esos años todo lo que olía a profesional uffff…… fue condenado a la desmemoria, otra cosa muy diferente sucedía con sus coterráneos de Cruces que si lo idolatraban. En aquella ocasión que estuvimos por primera vez en la casa donde vivió la mayor parte de su vida y poder sentarme en la silla que usó el INMORTAL le pregunté a Martincito como fueron sus últimos años y esta fue su respuesta:

        “Quisiera hablarte fuera de la grabación, pero bueno vamos a decirte que sus últimos años los paso aquí a partir del 65. Yo lo fui a buscar a Pedro Betancourt en Matanzas y lo traje para acá ya estaba bastante deteriorado pero poco a poco se recuperaba aunque su mente no funcionaba igual. Salía por las mañanas y se sentaba en el mismo banco del parque, solo cuando le daba el sol se movía y luego regresaba a él. Su vida se fue cerrando y solo de vez en cuando venía alguien a visitarlo y siempre los reconocía. Una vez vino Buck Canel y le dijo delante de todos –vengo a buscarte a ti, a África y a Martincito para llevármelos fuera de Cuba en un avión- y le respondió que de Cuba no se iba. Bob le pregunta –dime estás viendo la pelota- respondiéndole no, no tengo televisor. Del pueblo de Cruces no tengo queja ninguna. El día de su entierro fui a ponerme debajo de féretro y no me dejaron, un señor mayor que estaba allí me dijo –disculpe póngase para allí, usted ya lo cargó mucho tiempo, ahora nos toca a nosotros el pueblo de Cruces- así lo llevaron casi dos kilómetros hasta la necrópolis municipal”.

        Muchos han hecho referencia a su persona, les entrego la de Miñoso al referirse a Don Dihigo:

        El All-Star Minnie Miñoso, en un perfil de Dihigo en el Newsday 2008, dijo: “Martin solía ser mi favorito, mi ídolo antes de jugar béisbol profesionalmente. Recuerdo que cuando era niño, solía comprar un periódico por tres centavos para ver qué pasaba en La Habana, porque no soy de La Habana. Solía vivir a 60, 80 millas de La Habana, así que solía comprar este periódico para ver qué hizo Martin Dihigo el día anterior”.

        Miñoso, el primer afrocubano en jugar en las ligas mayores, le dijo a Bjarkman: “Dihigo una vez me dejó llevar sus zapatos y su guante y así fue como entré al estadio cuando era un niño”. Era un hombre grande, todo músculo sin una onza de grasa. Me ayudó enseñándome a jugar correctamente”.

        1. Muy emocionante lo que cuentas, y aqui mismo comenté lo de Pavel Otero en el NTV porque me llamó mucho la atención que se refiriera en esos términos a EL INMORTAL, ahora ya sé porque lo hizo, gracias una vez más. Un abrazo y saludos a la peña.

  8. Hace aun mas grande la figura del Gran Martin Dihigo, desde su sencillez hacia de todo por cualquier persona, en Cruces es venerado, y siempre uno se queda con la sensación de que en Cuba aun faltan cosas por reconocer y hacer a favor de la figura de El Maestro.

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