“Lo siento por Capablanca, pero esto es Nottingham 1936″…. ¡versión Kasparov!

12:58:38 PM

 

Por el amigo de la peña:
Por: Ing. Detroy H. Arjona Escalona. Gibara, Cuba 2020
detroyarjona@gmail.com

 

 

Según la Wikipedia el torneo internacional de ajedrez de Nottingham 1936 está considerado uno de los más fuertes de todos los tiempos. Incluso hasta el año 2005 se encontraba dentro de los cinco certámenes en que participaron los ocho primeros ajedrecistas de los diez mejores del ranking mundial de ese año (excepto Paul Keres y Andor Lilienthal).

En términos de los principales maestros que asistieron clasifica como el tercero más fuerte de la historia, y fue llamado «el torneo de los cinco campeones», pues en él se dieron cita varios ajedrecistas que alcanzaron ese honroso título, antes o después de la competencia:

  1. Emanuel Lasker (Alemán)   Segundo campeón mundial   (de 1894 a 1921)
  2. José Raúl Capablanca (Cubano) Tercer campeón mundial  (de 1921 a 1927)
  3. Alexander Alekhine (Ruso Francés)  Cuarto campeón mundial    (de 1927 a 1946)
  4. Max Euwe (Holandés)  Campeón mundial vigente (el # 5)      (de 1935 a 1937)
  5. Mikhail Botvinnik (Ruso Soviético Sexto campeón mundial)    (de 1948 a 1963)

 

l. El azerí Garry Kasparov, decimotercer campeón mundial de ajedrez, decidió abordar el evento inglés de 1936 en par de volúmenes de su magistral obra titulada “Mis Geniales Predecesores”. Lo hizo en el ejemplar I, por la inclusión de los campeones Lasker, Capablanca y Alekhine. Y posteriormente retomó el asunto en la parte II, cuando hubo de referirse a Max Euwe y Mikhail Botvinnik.

Por supuesto que lo escrito generará expectativas, tanto más para cualquier cubano ajedrecista o aficionado al juego ciencia. Probablemente lectores entusiasmados en conocer ¿qué pudo haber escrito Kasparov acerca de este fortísimo torneo internacional, donde compartieron el primer lugar Capablanca y Botvinnik? Veamos sus cinco comentarios (cada uno por campeón), en sus dos primeros y volumétricos tomos.

 

Capítulo dos Emanuel II. Volumen I (Ediciones Merán 2003), pág. 229

En los muy fuertes torneos de Moscú 1936 y Nottingham 1936 los resultados de Lasker fueron más modestos (…)

 

Capítulo tres José Raúl III. Volumen I (Ediciones Merán 2003), págs. 340 y 347

(Pág. 340) Parecía que la estrella del cubano comenzaba a apagarse. Pero entonces -¡milagrosamente!-, a finales de 1935 Alekhine perdió el título ante Euwe. ¡De repente, había una posibilidad de que Capablanca recuperase el trono!

Creo que este factor y su joven esposa, la emigrada rusa Olga Chegodaev (a quien yo tendría el placer de conocer personalmente medio siglo después) le inspiraron a Capablanca nuevos bríos, y en 1936 jugó brillantemente en Moscú: 1. Capablanca 13 (de 18); 2. Botvinnik 12,5; 3. Flohr 9,5; 4. Lilienthal 9; 5. Ragozin 8,5; 6. Lasker 8, etc. A continuación, en el “torneo de los campeones” (Nottingham 1936): 1-2. Botvinnik y Capablanca 10 (de 14); 3-5. Reshevsky, Fine y Euwe 9,5; 6. Alekhine 9; 7-8. Lasker y Flohr 8,5; 9. Vidmar 6; 10-11. Bogoljubow y Tartakower 5,5 etc.

(Pág. 347) Después de Nottingham 1936, donde Capablanca finalizó empatado en el primer puesto con Botvinnik, por delante del campeón mundial Euwe, el excampeón Alekhine, Lasker y toda una cohorte de maestros, y una vez más, invicto, ¡derrotando en su partida a Alekhine!, la prensa escribió que el cubano había recuperado su mejor forma y que tenía buenas posibilidades de recuperar el título mundial. Eso es también lo que pensaba Capablanca, añadiendo: si su salud se lo permitía.

 

Capablanca. Foto tomada de: ajedrezlaluchacontinua.blogspot.com

 

Capítulo cuatro Alexander IV. Volumen I (Ediciones Merán 2003), pág. 450

[…] y ocupó un desacostumbrado lugar para él, el sexto puesto en el torneo más fuerte de la época, Nottingham 1936, donde perdió con Capablanca, al cometer un grave error (y en cuya partida se produjo también una desagradable discusión, acerca de quién debía realizar la jugada secreta)…

 

Capítulo 5 Max Euwe. Volumen II (Ediciones Merán), pág. 69

Semana y media más tarde comenzaba el torneo más importante de mitad de la década: Nottingham 1936, en el que participaban cinco campeones del mundo de distintas épocas.

 

Capítulo VI Mijail Moisevich Botvinnik. Volumen II (Ediciones Merán), págs. 119, 121-122

(Pág. 119) Nottingham 1936 fue un torneo increíblemente fuerte, pues por primera vez en muchos años reunía a prácticamente todas las grandes estrellas (excepto el joven Keres): 1-2. Botvinnik y Capablanca 10 (de 14); 3-5. Euwe, Fine y Reshevsky 9,5; 6. Alekhine 9; 7-8. Flohr y Lasker 8,5; 9. Vidmar 6; 10-11. Bogoljubow y Tartakower 5,5 etc.

[…]

¡Mijail justificó su confianza! Celebró su 25° cumpleaños con unas tablas con Capablanca, finalizando el torneo invicto (“Botvinnik tiene un gran sentido del peligro”, dijo Alekhine), anotándose seis victorias y ganando, de paso, el premio “a la partida más brillante del torneo”.

 

De la página 121 al primer párrafo de la 122, los datos aportados por Kasparov se circunscriben a:

  • “El transcurso del evento fue seguido con particular atención por la sociedad soviética”, escribe N. Grekov, “puesto que en tan importante competición participaba nuestro campeón, el joven miembro de la Liga Comunista, M. M. Botvinnik, que actuó en todo el torneo con una increíble energía (…) La victoria del camarada Botvinnik no sólo ha sido saludada con satisfacción por los trabajadores de la Unión Soviética, sino que también tuvo pleno reconocimiento por parte del mundo ajedrecístico burgués”.
  • Como era habitual, el vencedor envió una carta al camarada Stalin (medio siglo después, Karpov haría lo propio informando de su triunfo a Brezhnev desde Baguio y Merano).
  • Mientras que ante el poderoso Comisario del Pueblo la gente se humillaba (porque sentían pánico ante él), Botvinnik lo consideraba su igual. Siempre mantenía su independencia, lo que no le impedía ser muy flexible y prudente. Pero nunca se humilló ni arrastró, lo que lo distingue de muchos otros (…)
  • Tal vez lo más valioso, tanto para el gran maestro en desarrollo como para su patrón, fue la opinión expresada por Alekhine: “La maravillosa actuación de Botvinnik en Nottingham confirma que es el candidato más idóneo para el título de campeón mundial. Personalmente creo que tiene muchas probabilidades de convertirse en el nuevo campeón en los próximos años. Al margen de su enorme talento, posee todas las cualidades competitivas imprescindibles para el éxito: valor, autocontrol, percepción posicional y, por supuesto, juventud”.

 

¡Lo siento por Capablanca! Hasta aquí Nottingham 1936: versión Kasparov (incluyendo sus citas a otros autores). Yo no diría un resumen, sino más bien pedazos de médula suficientemente representativos de la idea central que -me parece- se propuso transmitir el actual excampeón del mundo.

Procedo a listar en plecas la impresión que me llevé, ojalá coincida con la de los lectores:

  • Por muy importante que haya sido Nottingham 1936 en lo ajedrecístico (homenaje que normalmente la historia del ajedrez tributa a este evento, por ejemplo, a la manera de la síntesis de Wikipedia en la introducción al presente trabajo)… Kasparov optó por escribir bien poco del mismo en casi todos los capítulos, comenzando por los referidos a Emanuel Lasker y Max Euwe.
  • Al respecto en el capítulo de Alexander Alekhine sólo agregó par de oraciones más, dejando una nebulosa a favor del ruso francés que -como se verá más adelante-, requiere por lo menos sendos párrafos para su esclarecimiento.
  • Fue reiterativo en señalar el orden de premiación siguiente: 1-2. Botvinnik y Capablanca empatados, acogiéndose así a lo estándar y archiconocido.
  • Cometió un error al expresar que el cubano había finalizado invicto en el torneo.
  • Y concluyó su relato “enriqueciendo” la referencia a Nottingham 1936 en el capítulo de Botvinnik, con el aporte -a su manera- de varios elementos de corte político.

 

Capablanca, tercero sentado de izquierda a derecha en Nottingham 1936 junto a otros grandes ajedrecistas del mundo. Foto tomada de: ajedrezlaluchacontinua.blogspot.com

 

Ahora bien, dejemos que otros argumentos caigan a contrapelo como oposición efectiva al discurso de Kasparov. ¡Ni lacónico y mucho menos mudo! ¡Nottingham 1936 tenía bastante que contar!

 

  1. Capablanca, José R. “Lecciones Elementales de Ajedrez”. 12a edición. Editorial Fundamentos, 1987 (libro que se popularizó en Cuba bajo el título “Últimas Lecciones de Capablanca”).

Págs. 120-121 Lasker nunca rehusó las complicaciones en el medio juego, demostración de la confianza que tenía en su poder de combinación y en su capacidad para comprender bien el valor de determinada posición. Esto lo demostró ampliamente en todos sus match. Todavía últimamente, en el torneo de Nottingham 1936, cuando ya tenía cerca de sesenta y ocho años, demostró en ese aspecto del juego su superioridad sobre casi todos los maestros allí presente, el hecho fue el siguiente:

Había yo acabado de ganar una partida muy importante, y me había ido para mi hotel. Durante el transcurso de la partida mi contrario había adquirido una magnífica posición, y en un momento dado vio que mediante una pequeña maniobra podía ganar la calidad. Se lanzó y ganó la calidad, pero después perdió la partida. Muchos de los maestros más fuertes allí presentes se pusieron a estudiar la partida. Todos partían del momento en que comenzaba la maniobra para ganar la calidad. Todos resumían que la maniobra era correcta, y buscaban el error después. Así estuvieron por mucho tiempo, y en esto llegó Lasker. Le pusieron al corriente del resultado y le enseñaron la posición; pero tan pronto como empezaron a demostrarle la maniobra para ganar la calidad, los interrumpió y dijo: «No, eso nunca.» El viejo maestro se había dado cuenta en seguida de lo que los otros no habían visto: que el ganar la calidad era un error, y que mi contrario no sólo perdía la ventaja que le daba su magnífica posición, sino que, con calidad y todo, tenía una posición perdida. Se había dado cuenta de que la combinación no la había hecho mi contrario, sino yo, al permitirle que ganara la calidad. Así lo dijo. Horas más tarde, al verme en el hotel, se me acercó y me dijo: «Usted, sin duda, respiró libremente cuando vio que su adversario mordió el anzuelo». Y añadió: «Estos jugadores no son tan fuertes como cree la gente». La verdad es que Lasker fue el único allí presente que se dio cuenta del verdadero valor de aquella posición, así como de las posibilidades que ella encerraba.

 

2. Con total certeza Nottingham 1936 consideró la posibilidad de premios compartidos, lo cual de seguro debió estipularse previamente en las bases del certamen.

En la actualidad la Mega Database reconoce la siguiente tabla de cruces o cuadro-cruzado:

 

 

Asombra que “el Ogro de Bakú” (pionero en el empleo de las computadoras en función del ajedrez), no haya optado por evaluar la variante de los softwares.

Era mucho más ético ordenar los lugares de la tabla de cruces siguiendo el fallo del sistema de desempate que hubiese correspondido, en vez de hacerlo de forma alfabética… Aún cuando nada de esto importe pues -como se dijo- Nottingham 1936 contempló la posibilidad de premios compartidos.

Prevaleció así el criterio de que la letra “B” antecede a la “C”, con el resultado final 1-2. Botvinnik y Capablanca empatados. Donde era más justo emplear el sistema de desempate Sonneborn-Berger[1], cuyo resultado final hubiese sido: 1ro. Capablanca en solitario (SB=62.3); 2do. Botvinnik (SB=61.5) tal y como se reflejó en el cuadro-cruzado.

Hoy día, por esta razón de peso, no son pocos los entendidos en ajedrez que al mencionar el orden final de los lugares en que concluyó el evento internacional de Nottingham 1936; expresan: 1-2. Capablanca y Botvinnik empatados.

 

  1. Panov, V. N. “Capablanca”. Ediciones Martínez Roca. Barcelona, 1973

Pág. 232 Acerca del incidente ocurrido al aplazarse la partida (la verificación del tiempo debía efectuarse después de haber hecho treinta y seis jugadas) nos habla el corresponsal de la revista soviética de ajedrez «64»:

«Capablanca efectúa su jugada treinta y siete, y Alekhine prosigue el juego. En esto, se produce el incidente: Makenzie, juez de la competición, advierte a Alekhine que son las siete y diez de la tarde; que tenía, por consiguiente, que haber anotado su jugada, y que Capablanca se niega a proseguir el juego. Alekhine le amenaza con abandonar el torneo. Capablanca se retira; conoce el movimiento efectuado por su contrincante, y podrá analizar la partida en la quietud de su alojamiento. Por su parte, Alekhine continúa sentado frente al tablero y fuma sin cesar. A las ocho en punto vuelven a poner en marcha el reloj de Capablanca, que, aunque se encuentra en la sala, no se sienta al tablero. A poco, se retira junto a Makenzie; los dos regresan al cabo de media hora, Capablanca se sienta y anota la jugada.

A la mañana siguiente le pedí que comentase la partida y le insinué que Alekhine pensaba rendirse sin reanudar el juego, a lo que él respondió:

-Hay que ser más cauteloso con él, pues nunca manifiesta sus verdaderas intenciones.»

Este «incidente» refleja el estado de las relaciones personales de ambos rivales. Que Alekhine anotase su jugada o la efectuase no cambiaba el resultado de la partida; se rindió sin proseguirla ante lo precario de su situación. Al comentarla, Capablanca subrayó que las blancas la ganaban de todas formas (…)

 

  1. Sánchez, Miguel A. “Capablanca, Leyenda y Realidad II”. Ediciones Unión. Ciudad de La Habana, 1978.

Pág. 336 Euwe quería revindicar su actuación de Zandvoort 1936 (su estreno como monarca) donde finalizó en segundo puesto detrás de Fine. Visto que al campeón se le exigía (y exige) el primer premio, era un mal debut (…) No era agradable para él observar que los diarios británicos (y siguiendo ese ejemplo cuántos más en otros diversos puntos del globo) recordaban que Capablanca había debutado como campeón con un éxito en Londres 1922 y que Alekhine después de Buenos Aires había tejido una impresionante carrera de triunfos. Por eso, Nottingham era para él lo que resultó San Petersburgo para Lasker después de Hastings 1895: la ocasión de revindicar su título y prestigio.

 

Pero el ejemplo histórico era agobiante porque a Euwe no se le escapaba el hecho de que ningún jugador alcanzó tan enormes resultados como Lasker en San Petersburgo 1895, Nuremberg 1896, Londres 1899 y París 1900. Ni siquiera Alekhine con aquella tempestad en San Remo 1930 y Bled 1931, o Capablanca con el alarde de Nueva York 1927.

 

  1. Botvinnik, M. “Partidas selectas (1) 1923-1941. Colección Internacional de Ajedrez (Antonio Gude) Ediciones Eseuve. Madrid, 1990.

Pág. 20 Dos meses después, de nuevo una competición, Nottingham. El torneo fue muy fuerte. El campeón mundial Euwe, tres excampeones mundiales, y como sucedió después, un futuro campeón mundial. Había muchos pronósticos, pero sólo uno resultó exacto. Nuestra lucha con Capablanca en el torneo de Moscú produjo una fuerte impresión en Ilin-Genevsky, tanta que manifestó firmemente que sin duda repartiríamos entre nosotros los dos primeros premios en Nottingham. Y así sucedió.

 

Finalmente, súmense al análisis varias de las notas de otro importante artículo:

 

Federación Cubana de Ajedrez. Boletín VOL II-16 No 26 / Septiembre de 1998 / (Primera quincena)

 

“Dos partidas memorables y una incógnita por resolver. ¿A qué partida hace referencia Capablanca?”

 

[…] Por lo que conocemos se afirma que Capablanca hace referencia a la partida que ganó en la segunda ronda -nada menos versus Alekhine-, Capablanca prefiere omitir el nombre del oponente y naturalmente eso apuntó directamente a Alekhine, en razón de la rivalidad acrecentada en los casi diez años transcurridos desde Buenos Aires 1927. Pero no puede tomarse tampoco como una afirmación, pues sencillamente se omite el nombre del contrario.

 

Además, recordemos que en Nottingham 1936 Alekhine era ya ex-campeón mundial tras perder el cetro con Max Euwe, y no un jugador cualquiera, como podría desprenderse por la anécdota en que afirma Capablanca; dijo Lasker: “Estos jugadores no son tan fuertes como cree la gente”.

 

Realmente suena raro en labios del Dr. Lasker, incluso considerando que no se refiera a Alekhine, sino a los restantes participantes del torneo; ¡y que torneo!

No podemos olvidar que en este famoso torneo la nómina era realmente extraordinaria, y sólo de los cuatro maestros ingleses podría afirmarse que estaban por debajo del nivel de los demás, como demostró la ubicación final, aunque se trataba de jugadores de fuerza probada.

 

Por tanto, la expresión de Lasker que transcribe Capablanca sobre la fuerza de Alekhine, parece realmente impropia, a menos que se esté haciendo referencia a los jóvenes maestros ingleses, y no a Alekhine, un genuino campeón mundial.

 

[…] En resumen, esta ambigüedad en la información disponible nos da la posibilidad de suponer que Capablanca esté haciendo referencia a una segunda partida, en la que también se produce entrega de calidad, y no a la partida con Alekhine.

¡Y esa partida existe!: estamos pensando concretamente en el encuentro Winter-Capablanca de la ronda 12.

 

Por el momento se trata sólo de meras especulaciones, con pocas probabilidades de éxito, pues ciertamente la partida Capablanca-Alekhine cuenta con argumentos muy favorables.

 

Por otra parte, en la partida con Winter, Capablanca no tuvo los problemas de apertura que sí están presentes en la partida con Alekhine, aunque no hay dudas de que la posición era bien complicada, como siempre fueron la mayoría de los encuentros Winter-Capablanca.

 

Recientemente con el propósito de ganar en claridad en relación con la incógnita que estamos despejando, visitamos al AI José Luis Barreras, un gran conocedor de todo lo relacionado con la vida de Capablanca, y le manifestamos nuestros puntos de vista con argumentos que favorecían la tesis aquí presentada, incluyendo la revisión en el tablero de las partidas mencionadas.

 

La respuesta de Barreras fue concluyente: en su opinión, el texto de Capablanca hace referencia a la partida con Alekhine sin sombra de dudas.

 

En fin, que no está de más dar una nueva ojeada a estas dos interesantes partidas -esta vez con ojos de investigador-, jugadas en el último gran torneo en que resultara vencedor el inolvidable maestro cubano, antes de los días aciagos de AVRO 1938, preludio de su final.

 

 

Capablanca – Alekhine [A92]

Nottingham International Masters (2), 11.08.1936

1.d4 e6 2.Cf3 f5 3.g3 Cf6 4.Ag2 Ae7 5.0–0 0–0 6.c4 Ce4 7.Db3 Af6 8.Td1 De8 9.Cc3 Cc6 10.Cb5 Ad8 11.Dc2 d6 12.d5 Cb4 13.Db3 Ca6 14.dxe6 Cac5 15.Dc2 Cxe6 16.Cfd4 Cxd4 17.Cxd4 Af6 18.Cb5 De7 19.Ae3 a6 20.Cd4 Ad7 21.Tac1 Tae8 22.b4 b6 23.Cf3 Cc3 24.Td3 (entregando la calidad) f4 25.gxf4 Af5 26.Dd2 Axd3 27.exd3 c5 28.Txc3 Axc3 29.Dxc3 Df6 30.Dxf6 gxf6 31.Cd2 f5 32.b5 a5 33.Cf1 Rf7 34.Cg3 Rg6 35.Af3 Te7 36.Rf1 Rf6 37.Ad2 Rg6 38.a4 1–0

 

Según Capablanca el método para ganar consiste en avanzar el peón torre hasta h5, el alfil dama en c3 y el alfil rey en h3; llevar el Rey a f3 y el Caballo hasta d5, siendo sólo cuestión de tiempo conseguir la victoria. En la Mega Database aparece la siguiente secuencia: 38.a4 Tc7 39.h4 h6 40.h5+ Rh7 41.Ac3 Te7 42.Ag2 Td7 43.Ah3 Tdf7 44.Re2 Te8+ 45.Rf3 Tef8 46.Cf1 Rg8 47.Ce3 Rh7 48.Cd5 Tb8 49.Cf6+! 1–0

 

 

Winter-Capablanca [A30]

Nottingham International Masters (12), 24.08.1936

1.d4 Cf6 2.Cf3 b6 3.g3 Ab7 4.Ag2 c5 5.0–0 cxd4 6.Cxd4 Axg2 7.Rxg2 g6 8.b3 Ag7 9.Ab2 0–0 10.c4 d5 11.cxd5 Cxd5 12.e4 Cb4 13.Dd2 C8a6 14.Td1 Tc8 15.Ca3 Tc7 16.Cab5 Td7 17.De2 Cc5 18.a3 Cbd3 19.Cc6 Da8 20.Axg7 Dxc6 (entregando la calidad) 21.Cd4 Db7 22.Axf8 Txd4 23.Ah6 Txe4 24.Df3 f6 25.Rg1 Ce5 26.Dg2 g5 27.Td8+ Rf7 28.f4 Ce6 29.Tb8 Dd5 30.Tf1 Dd4+ 31.Rh1 Cg4 32.Dh3 Cxh6 33.Dxh6 Cg7 34.Dxh7 Te2 35.Dg8+ Rg6 36.f5+ Rh5 37.Dh7+ Rg4 0–1

 

Que pena porque en “Mis Geniales Predecesores” se hayan pasado por alto tantos detalles históricos de este fabuloso torneo internacional de ajedrez de todos los tiempos.

¿Por qué tantas omisiones que merecían una narrativa con el sello genial, apasionante y develador de Kasparov?

¡Nottingham 1936 era digno de ello! ¡El respetable lo merecía, y Capablanca también!

 

[1]   El sistema de desempate Sonneborn-Berger (SB) consiste en la suma de las puntuaciones de los rivales a los que el jugador ha derrotado, más la mitad de los puntos de aquellos con los que ha hecho tablas.

Fue inventado alrededor de 1873 por Oscar Gelbfuchs, matemático de Viena-Austria. William Sonnemborg, inglés, en un artículo publicado en la revista especializada “Chess Monthly”, Londres 1886, criticó el Sistema Gelbfuchs, sugiriendo una mejora. En 1887 el ingeniero Johann Berger publicó un estudio crítico del Sistema Gelbfuchs y discutió, al propio tiempo, las mejoras introducidas por Sonneborn.

 

 

7 comentarios

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  1. Gracias Detroy hermano pero este intenso y excelente artículo. Cada día en mi caso conozco mas a Capablanca y sus genialidades por ti hermano, el ajedrez ya tiene sus propios aficionados aquí en la MD y yo soy uno de ellos. Lo terminare de leer con calma, esta para interpretar bien todo lo expuesto por Kasparov y tus aclaraciones, de paso me queda mas claro aun lo que me explicabas vía telefónica. Veremos qué les parece a Lautaro y demás amigos este trabajo. Abrazos.

    • DHAE el 20 julio, 2020 a las 6:58 am
    • Responder

    Gracias Daimir por la publicación y comentario.
    Hermano, no descubro nada al expresar que una cosa es escribir un artículo, y otra bien diferente el comentarlo. En esto último uno se siente más suelto.
    Afirmo y reitero que Kasparov se parcializa con su ídolo Alekhine.
    ¿Cuál de estos vocablos emplear?: penoso, doloroso, trabajoso, etc.
    Eso debió haber sido para Kasparov el tener que abordar Nottingham 1936, por lo importante que ha sido ese torneo para la historia del ajedrez. El tener que relatar sus apreciaciones de un fortísimo certamen internacional, en el cual Alekhine quedó relegado en el listado final de posiciones.
    – Par de párrafos bien escuetos respeto a Capablanca.
    – A Botvinnik lo acribilló en lo político.
    – Por poco ni escribe de Lasker, Euwe y Alekhine.
    – De este último, para colmo, incluyendo una especulación como para empañar la victoria del cubano.
    Je, je, je. Ni él mismo se lo cree.
    Perdón, yo tampoco se lo creo.
    Perdón nuevamente, ¿alguien se lo cree?
    Ya me contaron que el famoso historiador de ajedrez, el inglés Edward Winter, ha discrepado bastante con Kasparov sobre el contenido de esos volumétricos 5 tomos de Mis Geniales Predecesores.
    Entonces si uno pudiera preguntarle a Edward Winter: ¿Ud. se lo cree?
    A lo mejor su respuesta igualmente sería:
    Me neither!

    Un fuerte abrazo.

    • KIKIRIKI el 20 julio, 2020 a las 7:27 am
    • Responder

    muy buen artículo. todo lo que se escriba de Capablanca es bienvenido, aunque tengala versión Kasparov, jaja.
    no conocía esta anécdota de Lasker, por lo que interpreto creo que cuando dijo “«Estos jugadores no son tan fuertes como cree la gente».se refería a los que estaban analizando la partida (que no se habían dado cuenta de la agudeza de Capablanca) y no al oponente, mucho más si era Alekhine!!.

    • DHAE el 20 julio, 2020 a las 5:21 pm
    • Responder

    Muy de acuerdo con Kikiriki. No podemos caer en lo de Kasparov. ¡Al César lo que es del César! Nos podrá doler que Alekhine no le diera la revancha al Capa, pero de que Alekhine fue y es uno de los grandes del ajedrez mundial de todos los tiempos, tampoco eso puede ponerse en dudas.
    Muy a respetar es la opinión del gran José Luis Barreras Meriño, no obstante, me inclino porque la anécdota del sacrificio de calidad se refiere a William Winter.
    Un abrazo.

    • Lautaro el 20 julio, 2020 a las 10:10 pm
    • Responder

    Muy bueno e interesante post como siempre amigo Detroy, ahors mismo estoy sin tiempo de analizar a cabalidad y detalle, como siempre me gusta hacer, para dar una opinión al respecto, pero ya tengo varias ideas en mi cabeza jajaja…

    Abrazos

    • Lautaro el 25 julio, 2020 a las 1:10 am
    • Responder

    Hermano despues de varios días complicados, incluyendo mi cumpleaños, trataré de hacer algun comentario del tema

    Estaba respondiendo de una forma simple pero me he enredado escribiendo mas y mas y no termino, me he demorado tantos dias que ya no esta tu post en la portada y pa colmo empezo la MLB que me roba tiempo.

    Cuando termine mando mi respuesta quizas, no se si sacaras algun otro post, sino no imports igual mando.

    Abrazos.

    P.D: Daimir hazle saber a Detroy

    • Amaya el 30 julio, 2020 a las 2:30 pm
    • Responder

    Kasparov no puede esconder sus prejuicios politicos, pero Capablanca y su grandeza no la podrá opacar nadie NUNCA, lei el artículo 3 veces muy interesante, no olvides escribir sobre Silvino García unos de mis ídolos de los GM cubanos

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