Entrevista exclusiva para la MD a Adrián Paumier: “Los principios no son negociables”

10:32:13 PM

Por el peñista de la MD y de Cascajal, Villa Clara: Yerislandy Conde

 

 

Continuamos nuestro recorrido teniendo como protagonista el color azul de los Capitalinos. Recopilando muchas historias de jugadores que no todos conocemos, y que esconden un valor indescriptible. La de hoy, uffff, no es la excepción de la regla; ya serán testigos todos ustedes de lo que les hablo. En una verdadera exclusiva para el sitio web de la peña Martín Dihigo, ponemos a la vista de todos, la riquísima, controvertida y sacrificada historia de Adrián El Pulga Paumier.

 

Adrián Paumier

 

MD: ¿Por qué el apodo de El Pulga?

AP: El apodo de El Pulga salió – si mal no recuerdo – en el año 91. Estábamos en la pre-selección del equipo Ciudad de la Habana, categoría 11-12 años, el entrenador era Eduardo Moya; y al que le tocaba captar ese año para entrar en la EIDE Mártires de Barbados era al profesor Elio Chávez. En ese tiempo, a diferencia de ahora., el entrenador de la EIDE hacía su captación desde la Provincial, iba a ver todos los juegos de la Provincial, de hecho, era parte de la preparación del equipo Ciudad de la Habana. Estaba yo en una práctica e hice dos o tres acciones positivas, y a él le salió, es muy carismático, y dijo: “tu lo que eres una pulga”; imagínese, yo medía 1.49, era uno de los más pequeños que había. Y se me quedó el apodo, a partir de ahí todo el mundo me empezó a decir El Pulga.

Entré a la EIDE en el año 92. El profesor fue al Campeonato Nacional y me vio como me comporté, y el rendimiento que tuve; se fajó a los palos porque en ese momento el Jefe de Cátedra de la EIDE no quería jugadores pequeños. Era un mal concepto que había en aquel momento, que los jugadores chiquitos no entraban a la escuela; y el después que me vio competir se fajó a los palos y me puso bajo su responsabilidad en el grupo. Y ahí también desde que entré a la EIDE se me quedó ese apodo. Y ya después cuando llegué a jugar La Liga en el año 98, sabes que en ese equipo todo el mundo tenía su apodo; y uno de los narradores – no recuerdo bien cual fue – se acercaba cuando nosotros calentábamos ahí en la Ciudad Deportiva, previo al partido; y ese día le tocó a él hacer la presentación; y solo le salió eso de Adrián El Pulga Paumier. En ese momento se reconoció como tal, pero desde niño, desde los 11 años ya me decían así, ya tenía mi apodo que me puso el profesor Elio Chávez. A quien le agradezco muchísimo, fue el que me dio la oportunidad de iniciarme en este deporte

MD: ¿Te sentiste atraído ya de niño por el basket?

AP: Si, siempre me sentí atraído por el basketball. Yo era un muchacho muy hiperactivo, en la escuela jugaba todos los deportes, participaba en todo ahí en la escuela Eterno Baraguá, de aquí de La Lisa – San Agustín – de donde soy y sigo viviendo. Después estuve en la escuela López Peña. En todas siempre participaba en los equipos de baloncesto, jugaba pelota, me gustaba mucho la pelota; jugaba mucho ajedrez – de hecho – estuve practicando el ajedrez con el equipo de La Lisa, el equipo que participaba en las Provinciales. Pero el basketball lo jugué un día en un entre escuelas, y ahí me vio el profesor que me inició, el profesor Ángel, todo el mundo lo conoce como Papín.

Me vio jugando y me captó. Tuve que esperar un año para iniciar la práctica, porque el tenía el equipo de 9-10 años, y yo estaba en 5to grado, no podía todavía, nada más jugaban los niños de 3ero y 4to grado; y por eso no podía jugar ese año. Me aceptó para que fuera practicando, pero hasta el otro año no pude competir a nivel provincial. Pero el basket siempre me atrajo y me gustó más que todos los deportes que practiqué. Es parte de mi vida, el basket lo es todo para mí desde los 11 años.

 

Adrián (2do de izquierda a derecha con pulover blanco), con los Capitalinos.

 

MD: Vamos a hablar un poco de esos años dentro de la EIDE Mártires de Barbados…

AP: El paso por la EIDE mío fue de cuatro años. En esos años se jugaba la categoría 12-13 y 15-16. Me tocó de mala suerte que cuando me tocó ya jugar los Escolares míos en 12-13, cambiaron la categoría a 13-14 y 15-16; y en mi segundo año volví a ser primer año de la categoría. Luego al otro año cuando pensaba competir, la volvieron a cambiar, es decir, que en el tiempo que estuve en la EIDE no competí en la categoría intermedia hasta la categoría 15-16 años. Pero fue una linda experiencia. Ahí en la EIDE conviví con muchos atletas de tremendo nivel.

La categoría que estaba arriba de mi, era los nacidos en el año 79, habían jugadores de mi posición que eran excepcionales; Jesús El Taco, de Habana del Este; estaba Densil Lawrence, que era el mejor defensa organizador de Cuba en aquel momento; estaba Yoel Rosell. Ese año 79 fue un año de jugadores super estelares y yo crecí viendo a esa gente, viéndolos entrenar, jugando con ellos cuando hacían la Copa Mártires de Barbados que venían equipos de Ciego de Ávila, de Pinar del Río, de diferentes provincias. Teníamos un roce a nivel nacional y nos medíamos anualmente casi siempre.

Aprendí muchísimo, tuve grandes entrenadores. Estuve inicialmente como le dije bajo la tutela de Elio Chávez, un año que fue fundamental, donde aprendimos y reforzamos todo el trabajo de los fundamentos, nos exigía muchísimo, fue un año durísimo entrando el período especial, no había calzado ni para entrenar, recuerdo que muchas veces entrenábamos hasta descalzos. A veces teníamos que parar de practicar porque se nos hacían ampollas en los pies, un dolor descomunal, caliente el piso. Así mismo nosotros entrenábamos y el profesor así mismo nos exigía. Nos inculcó muchos valores que hoy en día veo que están ausentes en esas mismas categorías inferiores. Compartí equipo con Daniel Diéguez, que después fue Selección Nacional Juvenil; con Alexander Jiménez; con Faustiel Dubé, que era el mejor jugador de Cuba del año 80, junto a Allen Jemmont; con Julio César Miranda, que también fue Selección Nacional. Que te puedo decir, muchos jugadores también del 81 que fueron super buenos; Ronald Borrego, Jesús El Congo – que fue para mi uno de los jugadores que más me impresionó en las categorías inferiores -. Fui creciendo a medida que fueron pasando los años como jugador, porque mi físico no me acompañaba, era bastante flaco. Volviendo al tema de entrenadores, pasé como le dije por Elio Chávez; Lázaro Soloni, con quien competí a nivel escolar, era el Jefe de Cátedra y al mismo tiempo fue profesor de nosotros; también pasé por las manos de Bárbaro Betarte, quien me ayudó mucho ya en esos últimos años en mi visión, en mi forma de jugar.

En aquellos momentos se jugaban unas provinciales de esa categoría 13-14 años que eran impresionantes, de tremendo nivel. Mi municipio era discreto, tenía solamente dos jugadores en la EIDE, pero nos inculcaban mucho también en la escuela eso del amor a la camiseta, yo defendía mi municipio de una forma brutal. En aquel entonces tú faltabas o llegabas tarde a un partido de la provincial y eras analizado, y podías llegar a ser hasta baja de la escuela si no cumplías con tu municipio. Era algo que te obligaba a rendir al máximo. Tengo una anécdota en cuanto a eso. Me acuerdo de un 13-15 años, se jugaba en el parque Martí, estábamos jugando contra Boyeros, era el equipo más fuerte, el equipo campeón; tenían a Yoel Rosell, Alexander Jiménez, Javier Brown – uffff, cantidad de jugadores, tenían como seis o siete jugadores en la EIDE – yo me había retocado en un entrenamiento en la semana y tenía una sinovitis de cadera derecha, pero aquello me dolía que me sentía un dolor muy fuerte. Yo llegué ese dia por la mañana y le dije a mi profesor de La Lisa – que no me quería dejar jugar así – “bueno, si no me dejas jugar hoy ahí, yo hasta hoy voy a venir a jugar aquí”; me puse una rodillera, me eché mentol y casi cojeando jugué todo el partido. La gente en la grada gritaban: “sácalo, que se va a lesionar”. Y eso es algo, que como explicarte, no es lo ideal, pero en la actualidad lo veo poco. Luego cuando volví a la EIDE el profesor Elio Chávez me dijo: “por eso mides 1.49 y tú estas aquí”, eso nunca se me olvida.

Es importante nunca olvidar de donde venimos, yo tenía un compromiso grandísimo con mi municipio, pero aparte, lo tenia también con mi profesor que era el que me había formado, el que me había captado. La única forma de yo retribuirle en aquel momento era dando mi máximo esfuerzo, estuviera en las condiciones que estuviera. Yo era el mas chiquito, todos los años se daban bajas técnicas y yo tenía que ser el primero en todo; en el trabajo de resistencia, en el trabajo técnico; porque sino me quedaba; era la única forma que yo tenía de mantenerme dentro de la matricula. Ya con el tiempo me establecí. Tuve la posibilidad de mantenerme siendo el base organizador titular de mi equipo del año 80, y así lo hice.

MD: Posterior a todo eso, un golpe durísimo te da la vida, ¿qué sucede?

AP: Ya luego en mi último año Escolar, que fue en Sancti Spíritus, ese año todavía existía la ESPA Nacional. Iban a hacer captación porque el equipo del año 80 estaba en el ciclo de poder competir a nivel Juvenil en Centroamericanos, Panamericanos; y había Mundial. Se iban a captar 15 jugadores para la ESPA Nacional. Ya sabes, todo el mundo enfocado, llevábamos cuatro años trabajando para lograr llegar ahí en la mejor forma y tratar de hacer el trabajo, para que te vieran los que estaban captando – en aquel momento eran el profesor Néstor Trujillo y el profesor Nelson Zunzuney – los que estaban al frente de esa responsabilidad a nivel nacional.

Ahí llegué en tremenda forma deportiva, estaba en una forma que todos me decían que en esa competición yo era uno de los mejores bases del momento, uno de los mejores de Cuba. Ya me había estirado un poco, medía uno setenta y algo – no recuerdo exacto – mi constitución había cambiado. Hice una tremenda competición, pero a mediados llegó una noticia que me cambió la vida; mi hermano que yo tenía enfermo con un tumor cerebral había fallecido y tuve que regresarme a La Habana. Bueno, no había fallecido, pero lo que faltaba era desconectarlo porque ya estaba con oxígeno artificial. Todo eso fue llegando ya a los cuartos de final, no me había perdido un partido; y tuve que regresarme.

Yo estaba terminando el partido ese día, todo me había salido súper bien; los comentarios eran que ya estaba dentro de lo 15, que ya estaba dentro de la lista de los profesores. Ya luego llegando a la escuela lo primero que me encuentro es a mi papá, enseguida el cielo se me unió con la tierra, imagínese, a esa hora pensé siempre en lo malo. Mi papá me dijo que tenía que ponerme fuerte y ahí regresé a La Habana. En el camino iba pensando en todo lo que me estaba pasando, tanto a nivel familiar como en la oportunidad que estaba dejando atrás, que era el esfuerzo de toda mi vida. Llegué al hospital, ahí estaba mi hermano, pude estar con el bastante tiempo. Ahí tenía a mi segunda madre, no quisiera dejar de mencionarla; la mamá de Julio Cesar Miranda, La Gorda Mari. A falta de mi mamá, era ella la que me atendía en la escuela, me llevaba la comida, me ayudaba a lavar la ropa, me hacía todo. Yo siempre digo que esa fue mi segunda madre, y ahí estaba ella junto conmigo en ese difícil momento también. Recuerdo que mi mamá me puso la mano arriba de mi hombro y me dijo: “llevas cuatro años sacrificándote para lograr este objetivo y ahora que lo tienes en la mano, usted tiene que ir para allá, usted tiene que ir hacia su competición y terminar lo que usted empezó, esta es la oportunidad de su vida y lo que usted siempre ha querido. Tranquilo, ya esto no tiene solución, a tu hermano estábamos esperando que llegaras para desconectarlo”.

 

Adrián (al centro y al fondo), con sus alumnos.

 

Y regresé a mi competición, y yo creo que fue la decisión más mala que yo he tomado en mi vida, me arrepiento todos los días de este mundo de haber regresado atrás, y no haber estado en el entierro de mi hermano. Después que llegué allá los profesores cambiaron y no me pusieron a abrir titular, ya eso me hizo sentir mal porque yo estaba haciendo un súper esfuerzo y yo era el base titular que había llevado al equipo hasta ahí; ese cambio brusco me mató.

Las cosas no me empezaron a salir bien porque psicológicamente yo era un muchacho y estaba muy afectado. Y en dos o tres partidos que eran los que quedaban, los profesores de la Selección Nacional decidieron que yo no debía estar ahí, que no debía estar en la lista cuando ya me lo había ganado. Estaba entre los primeros en todo. Cuando terminó aquello e hicieron la lista y yo me quedé fuera, se me volvió a juntar el cielo con la tierra, como quien dice. Esa competición me marcó para siempre, hice todo el esfuerzo y para mi juicio debía haber estado dentro de los 15 jugadores y me dejaron fuera.

Ahí comenzó lo que yo le llamo el martirio mío por el paso en la edad Juvenil. Esa Selección del año 80 se hizo para participar en un campeonato Centroamericano, clasificaron para su Panamericano; y entre esos dos torneos oficiales, tuvieron varios otros en Italia, en Colombia, torneos por invitaciones. Y a pesar de que yo en mi edad Juvenil demostraba en la cancha.

Primero hacía equipo Ciudad de La Habana siendo primer año, que aquí eso siempre fue un mito porque era muy difícil, decían que el primer año era un año de adaptación; pues hacía el equipo en mi primer año y ya luego al segundo era el base titular durante todo mi paso. Hasta el tercer año que fui Capitán. Pero los profesores de la Selección Nacional Juvenil nunca me tuvieron en cuenta, nunca me pusieron con la posibilidad al menos de eliminarme. Topábamos entre nosotros y ahí les metía 20 puntos, hacía mi trabajo, les demostraba; y nunca tuvieron la gentileza de por lo menos invitarme. Con 15 años iba a los campeonatos Sub-23 y estaba entre los primeros en todos los departamentos, y nada. Pero nunca me amilané, siempre traté de seguir adelante; de hecho lo demostré después que con solo 16 años llegué a jugar en Capitalinos.

MD: Vamos al plato fuerte, la etapa de Adrián Paumier con los Azules de Capitalinos; primeramente, ¿cómo y cuando llegas? Y ya luego, ¿cómo recuerdas esos años?

AP: Bueno, mi llegada a Capitalinos, imagínese…Como le conté, yo estaba en mi edad Juvenil, estaba en una buenísima forma deportiva, ya estaba dentro de los mejores bases de Cuba. Recuerde que la edad Juvenil en aquel momento eran cuatro años. Con solo 16 años jugué con el equipo Juvenil; en un equipo donde los defensas organizadores eran Alexis Lavastida, ya en su último año; Leduán, un super jugador que no se como no llegó a lograr jugar en Capitalinos; y el que le habla. Esta también el difunto Pantón, EPD, otro tremendísimo base organizador. En mi segundo año se hace una Copa Cerro Pelado donde participaban todos los equipos de la capital, es decir, Capitalinos, Industriales y ponían también a los tres equipos de la Selección Nacional. En ese momento me incluyen a mí porque había ausencias, la mayoría de los jugadores de Capitalinos estaban en el Equipo Nacional y la capital iba con un segundo equipo. Recuerdo que el defensa organizador en esa Copa era Telemaco, y atrás venia el difunto Juan Pablo, EPD. Y yo era el tercero, me incluyeron ya casi para completar la nómina, era muy joven y no me tenían en cuenta. El profesor era Alberto Castillo. Tuve la suerte, no, no creo que fuera suerte porque mentira; pero se lesiona Telemaco en el primer partido por problemas de rodillas que venía arrastrando; viene y asume Juan Pablo y también se lesiona, se le disloca el hombro; y me quedé yo solo, no había más nadie, imagínese usted. Recuerdo que el profesor Alberto me dijo: “aquí tu juegas suelto, lo que hagas esta bien, relájate”; y yo jugué ese campeonato como si hubiese estado toda la vida jugando en ese equipo. No se me olvida, de hecho quedamos en el tercer lugar. En ese torneo también estaba el Equipo Nacional Juvenil – la gente de mi año – el equipo donde debería haber estado y nunca estuve porque no me dieron la oportunidad. Jugamos contra ellos y tuve tremenda actuación. Ahí estaba el profesor Miguel Calderón que era el entrenador de la Selección Nacional, y me vio. Se acabó la Copa Cerro Pelado y me voy de vacaciones para mi casa. En los meses de julio y agosto siempre me la pasaba allá en casa de Julio Cesar Miranda, que nos criamos como hermanos, y como ya le comenté de La Gorda Mari.

Y estando por allá, habían puesto un aro frente a casa de Julio, jugando guerrillas como siempre nos poníamos ahí, aquello se llenaba. Un fin de semana vamos para el Quintín a jugar y llega el profesor de Guanabacoa – que era el profesor de Julio – y Arbitro Internacional, Arbitro FIBA, Oscar Rojas; y me dice: “¿niño pero que tú haces aquí? ¿Tú no sabes que ya te tienes que incorporar a la preparación de Capitalinos? Y yo le digo: “ahh profe, usted está loco, como usted cree….” Y me dijo que venía de una reunión en ese momento y que me iban a convocar por el buen desempeño que tuve en la Copa Cerro Pelado. Yo no me lo creía. Llegué a la casa y llamé a mi mamá y le conté. Y efectivamente, me convocaron.

Cuando yo llegué a mi primera formación, el primer día de prácticas, que me paré y miré para la línea así y vi a todos los monstruos aquellos a mi lado, sin palabras. Hasta un mes antes yo estuve viéndolos, terminaba de entrenar en la polivalente con el Juvenil y me quedaba a veces sin comer ni nada – yo soy de La Lisa imagínese – y yo me quedaba para ver jugar a Roberto Carlos, a Matienzo, al Flecha, a Edel, a Amiel, al Helicóptero Vázquez, a todos esos monstruos; y de pronto estar parado en la formación y verlos a todos ahí. Tener la posibilidad de jugar uno contra uno con Roberto. Yo a veces estaba así en shock, me sentía en las nubes y decía: “esto no me puede estar pasando”. Una experiencia super que linda, con solo 16 años llegué a ese equipo de Capitalinos, aunque ese año jugué muy poco. Una anécdota que tengo. Recuerdo el primer dia que me vistieron – nosotros éramos dos o tres jugadores jóvenes; El Coco Leguén, Faustiel Dubé, Yamel Cárdenas; éramos los novatos de ese año – ya yo me había adaptado, me había climatizado al grupo, veía al profesor con mucha empatía conmigo. El primer dia no me vestí pero no me sentí mal, solo me concentré en esperar mi momento. Y nunca en mi vida se me van a olvidar los primeros minutos que tuve con el equipo de mi vida, que es Capitalinos. Después de ese juego ya nos íbamos, y el profesor pasa en el carro y me dice: “oye papa, mañana lleva el uniforme que mañana te vas vestir”.

 

Adrián (a la derecha al fondo), con sus alumnos

 

Y al otro dia, en la segunda fecha de ese torneo – la Liga Superior del año 98 – contra Occidentales, tuve la posibilidad de vestirme. No pensé nunca ni en jugar, y me ponen ya en el final, como lo hacía con todos los novatos. Y como mismo es el profesor Miguel Calderón, que es alguien que no se sabe nunca como piensa ni que puede hacer; lo normal en la rotación era que abriera Roberto Carlos y después viniera Silfredo, así era la rotación. Ese dia termina Roberto Carlos los 7-8 minutos que jugaba él en el primer tiempo, descansaba; y el profesor me dice: “calienta”. Entré con el partido en ritmo, eran minutos de calidad, no eran minutos de chatarra. Me tocó defender en aquel momento al Pollito Díaz; imagínese, los bases del otro equipo eran el Pollito Díaz, Selección Nacional; y Rabdel Hechavarría, en aquel momento la Liga era de cuatro equipos, estaba concentrada toda la calidad en todas las áreas. Entré y la primera rotación que hice a la ofensiva, me hicieron una cortina y me quedé solo en la esquina y mi primer tiro al canasto lo anoté. Después tuve la oportunidad de quedarme solo de triple en otra rotación y lancé y anoté, tiré de 2-2 en mi primera actuación.

Ya cuando salí toda la Ciudad Deportiva aplaudiéndome, fue una sensación inolvidable para mí. En ese momento vi lo grande que es estar en un equipo como ese y jugar una Liga como esa que se jugaba en aquel momento, era verdaderamente espectacular. Ese primer año fue lindísimo, quedamos campeones, aunque jugué poco, compartir con todos ellos, conocer sus interioridades, tenerlos hoy en día como amigos a todos, para mi es una bendición de Dios.

Esa fue mi primera campaña. Al otro año, como bien sabes, se cambió muchísimo el equipo por todos los jugadores que fueron saliendo. Otro año más, me preparé bien, jugué mi Juvenil super bien. Fuimos campeones Juveniles Nacionales, por segunda vez en mi paso por la categoría, esta vez fue en Villa Clara. Me convocaron de nuevo para la pre-selección de Capitalinos. En aquel momento el profesor que pusieron fue Franklyn Stándard, fue en el año 99. Pusieron una ley nueva que obligatoriamente los Juveniles tenían que jugar, tenía que haber dos Juveniles en cada equipo en la nómina diaria. Juveniles estaban Faustiel Dubé, estaba Panfet que ya había entrado en ese año, y el que le habla. Ya ese año jugué muchos más minutos, las cosas me iban saliendo muy bien, hasta que en Sancti Spíritus tuvimos un accidente automovilístico, y me perdí la otra fase, la fase final del torneo.

Ese año tuve un buen año competitivo a nivel de Capitalinos, terminaba consumiendo al final muchos más minutos entre el tercer y cuarto tiempo, tanto Panfet como yo. El equipo fue avanzando hasta llegar a los play-off, de hecho, ese año fuimos subcampeones. Muy criticado injustamente el profesor Franklyn Stándard, de hecho lo destituyeron, y luego estuvimos como tres o cuatro años que no pudimos llegar a discutir el campeonato de Liga. Tremenda experiencia con el profesor Franklyn, una persona que te daba mucha confianza y creía mucho en los jóvenes, un año muy bonito. Ya con mucha más responsabilidad, teniendo en el equipo más jugadores conocidos para mí, que venían conmigo desde edades tempranas, ocupando el espacio de los jugadores que ya no estaban.

Al otro año dirigió el profesor Eduardo Moya. Yo tuve un problema de disciplina y me sancionan, ese año no puedo jugar; y me incorporo entonces al otro año, el año 2001, que fue cuando dirigió el profesor Scott. Hice tremenda preparación. Me acuerdo que vino el Equipo Nacional de Guatemala. El base titular era El Chino Lavastida, ya después estábamos nosotros; estaba Panfet, estaba yo. Llega el momento del campeonato y estaba ahí en la rotación. Primer partido contra Occidentales – me acuerdo – abrieron con la rotación normal de ese momento; y cuando me toca a mi, lo que se había practicado, él obvió eso y pone al Yema que toda la preparación estuvo trabajando de dos, porque era uno de los jugadores ofensivos del equipo. Bueno, pone al Yema de uno y no me pone a jugar en ese partido. Al otro día vuelve a hacer lo mismo. Ya ahí si me llamó la atención, me puse en alerta. Ya estaba un poco descontento por cosas que me habían pasado el año anterior. Había perdido un año por la sanción; que a mi juicio se tomó conmigo una medida super severa.

MD: Motivos, razones, causas por las cuales dijiste: hasta aquí…

AP: Cometí una indisciplina, ese año había un viaje para Guyana, yo estaba dentro de los jugadores que iban, y me sancionaron y no iba al viaje. Cuyo viaje al final no se efectuó. Yo no tenía culpa de que no se había dado el viaje, era la sanción, entonces ellos efectuaron y ese año también lo volé. Entonces cuando llego con Scott ya venía de un año muerto. No es lo mismo de cuando vienes en pleno ascenso. En ese año por mucho que me preparé, sentí que perdí muchas habilidades, me sentí diezmado. Entonces tomé la decisión de irme, muy decentemente lo hablé con el profesor Scott en una reunión que hicimos ahí en la polivalente. Los muchachos me decían que no lo hiciera, me paré y le dije: “profe yo no quiero continuar”; y le entregué su uniforme. El muy respetuosamente como siempre fue, me dijo: “coño dame una oportunidad, yo me equivoqué, yo no conozco mucho el grupo, a lo mejor tenía que darte más tiempo”. Pero le dije que no, que ya me sentía incómodo. También yo con esa corta edad ya estaba trabajando como entrenador de baloncesto en mi municipio, tenía un grupo lindísimo de los nacidos en el año 92. Veníamos trabajando con otro profesor, Jorge Asensio trabajaba conmigo ahí; mi amigo, mi hermano. Le llegó su viaje, se fue del país a vivir al extranjero y esos muchachos se quedaron desatendidos. Entonces tenía que decidir entre mi vida como entrenador o seguir jugando basketball.

En aquel momento la Federación estaba sancionada cuatro años por no participar en un torneo al cual tenían que ir, es decir, no iban a haber viajes, ningún movimiento a nivel de Selección. Habían hecho dos equipos Sub-22 nacional, ahí estaba yo dentro de los jugadores. Recuerdo que también estaban Georvys Elías, Faustiel Dubé, Alexander Jiménez, Dany Torriente, estaba el monstruo de los monstruos La Furia Lara, Allen Jemmont, había un gran grupo. Se caían todos los viajes y me fui desmotivando y vi como una mejor opción pasar a trabajar con los niños. Opción de la cual nunca me he arrepentido, el mejor paso creo que he dado en mi vida, la mejor decisión que he tomado en mi vida.

Y bueno, este fue mi paso por Capitalinos; donde estuve tres años, 98, 99 y 2001. Me retiré con solo 23 años. Fíjese el nivel que había en cuanto a bases en la capital, que en ese año de Scott no hace equipo Leonardo Sánchez, y cuando yo entrego mi uniforme lo llaman y entra. Ese año hubo lesiones y tuvo que asumir y jugar bastantes minutos y llegó a la Selección Nacional, donde se mantuvo hasta que decidió vivir en el extranjero.

MD: Danos la opinión personal acerca de los entrenadores que tuvo El Pulga durante su carrera deportiva.

AP: Capitalinos es una institución, pero mi generación debe concordar conmigo. En el caso mío yo jugué con Miguel Calderón, jugué con Scott y con Franklyn Stándard; y con excepción de Franklyn que para mi es un maestro, en toda la extensión de la palabra es un caballero, es un varón. Si yo tuviera que describir a Franklyn en pocas palabras, diría que es La Justicia Personificada. Una anécdota que tengo con él. Yo me lesiono en el accidente aquel que le comenté, una fractura en la muñeca de lanzar, estuve como un mes recuperándome. Cuando llego ya estaban los play-off y me incorporo; él me ve que yo estaba con temor al tirar, era lo normal en esa lesión.

Pero yo me esforzaba como siempre dando el máximo. Llegan los play-off y empezamos por Guantánamo, por la Caldera de San Justo, había que decir los jugadores que viajaban, pues no viajaban todos. Imagínese, en el tiempo que yo no estuve buscaron otros jugadores y me suplantaron. Entonces el profesor tenía que tomar la decisión de ver si me incorporaba a la nómina o no. Se acercó a mi y me dice: “compadre, es injusto lo que voy a hacer porque realmente estos jugadores han estado hasta ahora, están en ritmo, tú estas teniendo dificultad a la hora de tirar, tú ahora mismo no vas a poder jugar ni un minuto aquí; pero yo fuera injusto si no te incluyo a ti en la nómina ahora y no te doy tu lugar, porque nosotros estamos aquí gracias al trabajo que lograste hacer tú también”. El que había entrado por mi era Edgar Gallard; y cogió y le dijo: “Edgar, dale el uniforme a Adrián, que Adrián es el que va a ir”. En ese momento no me sentí bien, porque Edgar era un gran amigo mío también; pero Franklyn me dio una clase ahí de ser justo, de darle el espacio a quien se lo merece. Disfruté mucho ese play-off.

Para ser directo, el profesor Miguel Calderón, buen entrenador; pero constantemente tenías que estar jugando con una tensión, trataba de crear divisiones entre los jugadores por la forma con la que él dirigía. Tuve grandes técnicos en mi edad Juvenil. Estuve jugando muchos años con el profesor Ariel Portuondo y con el profesor Heriberto Laferté. En el Sub-22 siempre estuve con Alberto Castillo, con quien siempre me sentí super bien.

 

Adrián (3ero de izquierda a derecha de pie), con sus alumnos.

 

MD: Luego de retirarse del deporte activo, ¿qué rumbo emprendes?

AP: Ya después de mi decisión, me dediqué a trabajar en la base. Tuve la satisfacción y la dicha de trabajar con casi todos los jugadores que ahora, hoy por hoy, son miembros de Capitalinos. Con mi equipo del año 92 de La Lisa fui campeón provincial 11-12 años. Y tuve la oportunidad de ser uno de los entrenadores más jóvenes en ganar un evento en mini-baloncesto, con apenas 19 para 20 años. Gané ese año el Campeonato Nacional también, y desde ese entonces estuve siempre aquí con mi municipio. Con el 11-12 años fui campeón provincial por tres años, y con el 9-10 años fui dos años campeón provincial. Promoví más de 17 atletas al alto rendimiento, a la EIDE Mártires de Barbados. Ya después por mis resultados fui miembro del Comité de Mini-baloncesto de la capital, específicamente fui Jefe Técnico, con un gran colectivo que teníamos en aquel momento; el profesor Andy Simons que hoy vive en Santa Lucía – ejerce también allá – un gran grupo de entrenadores que logramos hacer tremendo trabajo. Estuvimos 6 años al frente de esa tarea. Tuve la gran oportunidad de ser parte de la formación, o ser partícipe de la primera competencia a nivel nacional de jugadores excepcionales hoy en dia como Jasiel Rivero.

Tuve también a Karel Guzmán, a Pedro Roque, la mayoría de todos ellos pasaron por nuestras manos. Todo eso ha sido una verdadera bendición de Dios. Después tuve la oportunidad de trabajar, de salir de misión en el estado de Aragua. Ahí estuve como entrenador de la Selección del estado Aragua Juvenil. La misión mía fue por dos años.

MD: ¿Por qué cortas una carrera como entrenador que venía en pleno ascenso?

AP: Tuve que abandonar también mi carrera como entrenador aquí en la capital por problemas con la Comisionada. A mí llegada de Venezuela, de donde vine con una evaluación satisfactoria por el trabajo que había hecho allá, de hecho como le dije, había estado en vez de dos años, tres; y a mí llegada la propuesta que me hace la Comisión Provincial es que me incorporara a la EIDE Mártires de Barbados. Yo llegué con muchos problemas y cosas que tenía que organizar en mi vida personal. Imagínese que yo llegué y todo el dinero que me tenían que pagar, no aparecía por ningún lado, estuve como más de seis meses reclamando ese dinero. Era tiempo que me ocupaba. Y pues me hicieron esa propuesta y yo les dije que en ese momento no podía ser, que tenía cosas que resolver. No lo tomaron a bien, no me dieron otra posibilidad. Les dije que podía trabajar por la calle con el Equipo Juvenil y aportar mis conocimientos ahí, pero no me dieron la oportunidad, no quisieron facilitarme de una forma o de otra mi proceso.

Y bueno, no pasó nada, no me dieron la oportunidad de desarrollarme en otro nivel que no fuera en la base. Me incorporé a mi municipio, donde me recibieron con tremendo amor. Hice una captación con el equipo 9-10 años donde después fui campeón provincial invicto con ellos. Estaba haciendo mi trabajo ahí y un buen dia el profesor Armando Acosta me ve en una preparación metodológica y me invitó a trabajar con él en un tabloncillo que hay aquí en mi municipio. Empezamos a trabajar ahí con el equipo Metropolitanos y como a la cuarta o quinta semana; recuerdo que el profesor Armando venía de México y me dijo que me hiciera cargo de la práctica. Y pues ahí se personó la Comisionada una vez más y me dijo que había jugadores y entrenadores que no estaban convocados a la preparación, que no podían estar ahí. Imagínese, en medio de una práctica, yo dirigiéndola, ella paró la práctica y estuvimos casi una hora debatiendo, de que como era posible que yo no estuviera convocado si no estaba sancionado, no tenía problema. De ahí salí, me tuve que ir ese mismo día y no incorporarme más, ya después cuando no tenía a más nadie para poner, vino a decirme que podía estar y yo decidí en esa hora que no iba a continuar.

Me volví a incorporar a mi municipio, le seguí dando resultados a mi municipio y promoviendo atetas al Alto Rendimiento. Convocatorias tuve miles, amigos para otras provincias que cuando vieron que no me convocaban acá, siempre estuvieron llamándome e invitándome a que me incorporara con ellos. Le hablo de Mayabeque, de Matanzas. Y nunca acepté, porque lo que si siempre he tenido claro es que soy de la capital, soy de Capitalinos; yo me mantuve en mi posición, nunca abandoné mi capital que es a lo que me debo, es lo que soy. Y te digo, el sueño mío, esté donde esté, es lograr volver a trabajar con la capital; no se si de Director o de Asistente, pero volver a estar ahí y aportar al equipo de mi vida. Lo que si eso sería siempre y cuando, no esté la Directiva que está ahora mismo en la Comisión Provincial de Baloncesto. Mientras esté la Comisionada Provincial actual, yo no participo en ninguna convocatoria. Es inconcebible que haya personas dirigiendo por 12-13-14 años, y tomando las decisiones; hoy mismo en la capital hay más de 15 entrenadores de calidad y nivel que no están en la capital por esta misma situación, por decir alguna verdad, por no estar de acuerdo con algunas acciones.

Pero si quiero dejar bien claro nuevamente que soy de la capital, soy de Capitalinos, nunca me vería trabajando en otro equipo que no fuera de la capital, porque es mi camiseta, es lo que amo. En estos meses he trabajado haciendo de todo, cosas que no eres capaz ni de imaginarte, pudiendo hacer lo que me gusta, pero prefiero hacerlo de esa forma, porque “los principios no son negociables”.

MD: Quisiera tocar un tema ya algo más personal, familiar, ¿cómo fue la influencia de sus padres en su formación como basketbolista?

AP: Mis padres fueron el motor impulsor para yo poder desde pequeño mantenerme jugando baloncesto. Me poyaron en todas las decisiones que tomé, me apoyaron en todo, eran mis consejeros, eran mis críticos más fuertes. Desde el 11-12 años hasta la Primera Categoría no se perdieron un partido mío. Así mismo en mi formación cuando estuve en la EIDE, recuerdo que mi papá hizo como si fueran unos modelos, unos moldes, y pintaba los uniformes de La Lisa con los números. Un año hubo problemas con la uniformidad en la EIDE y teníamos la Copa Mártires de Barbados, recuerdo que habían dado unas camisetas Batos que no decían nada, ni tenían la numeración. Cosas así. Terminaba un partido y pensaba que lo había hecho todo bien, hasta que llegaban ellos y me decían: “pero te faltó esto, te vi flojo, no te vi explosivo, el tiro tienes que mejorarlo porque no estas metiendo de tal lugar, jajaja”. Al principio me molestaba, pero después era lo que me hacía trabajar en esas mismas deficiencias. Mi mamá si jugó baloncesto a la edad de 11-12 años, a nivel de Ciudad de La Habana, pero mi padre si nunca jugó nada; pero se hicieron especialistas, llegaron a usar hasta términos basketbolísticos. Fueron mi apoyo siempre, cuando decidí ya no jugar más con solo 23 años, tomé mi decisión y me la respetaron.

 

Fotos suministradas por el entrevistado.

 

8 comentarios

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    • Amaya el 21 enero, 2021 a las 11:20 pm
    • Responder

    Bueno Conde has desentrañado ka historia de Paumier yo siempre me preguntaba por que fue que duro tan poco tiempo y ya ahora tenemos la idea bien clara

    • El Conde MD el 22 enero, 2021 a las 9:50 am
    • Responder

    Asi mismo Amaya hermano, en la MD lo tenemos todo, o casi todo, para eso trabajamos. Desearle a Paumier ahora exitos en su carrera como coach, y estoy seguro q lo mejor está por llegar, no tengo duda alguna..

    1. Mi herma estelar como siempre tus entrevistas y se vacío Paumier contando su historia. Éxitos para el en su afán de llegar a Capitalinos como entrenador. Abrazos.

      PS: Hace un rato murió uno de los más grandes y de mis preferidos históricos… Hank Aaron…EPD.

    • Amaya el 22 enero, 2021 a las 10:52 am
    • Responder

    Ñöoo me acaban de decir que murio Hank Aaron, en 1993 estuvo aquí en el Capitán San Luis, yo estuve muy cerca de él en la conferencia de prensa que brindó, alli´donde Girado González le dijo que que se sentía cuando uno hacía un error que costaba el juego, Aaron le dijo “el error está en la pelota, uno nunca quiere hacerlo, hoy tienes un día malo y maána no, lo que haye s que sobreponerse cuando se hace” Giri había cometido un error que costó carreras en un juego del play off ante Villa Clara

  1. Oh tremenda entrevista como nos tiene acostumbrado el Conde, la verdad hermano que ud busca a tantas personas que a veces los medios oficiales ni mencionan que es digno de destacar y como los entrevistados ofrecen toda una información que no conociamos y esto solo es posible en la MD con esta familia de peñistas y colaboradores dirigidos por ni hermano Daimir.
    La verdad que Adrian es uno más de nuestras estrella del deporte capitalino y de Cuba que ha pasado por las adversidades que provocan las autoridades deportivas…

    1. Mi hermano Israel, cará!…Hace falta reunirnos, y debatir de beisbol y de la vida como siempre…cdo pase esta maldita pandemia,…Un abrazo.

    • Julio Cesar Miranda el 25 enero, 2021 a las 2:17 am
    • Responder

    Mi gente soy testigo fiel de cada palabra cada acción de mi brother El Pulga Adrián Paumier. Cuanto lamenté y sufrí aquella decisión de abandonar el basketball con solo 23 años, fue bien duro para el y para nosotros compañeros de su generación…, considero que estaban x venir muy buenos años y sobre todo más protagonismo en los giraldillos, pero su decisión fue bien tajante y nadie se la pudo cambiar.

    Injusto todo el proceso que a vivido como gran entrenador y orador del baloncesto, por malas decisiones de dirigentes incompetentes que ilusamente siguen en sus puestos por más de 15 años con críticas de la mayoría y pocos resultados.

    Pero dios sabe lo que hace bro. Bendiciones! Abrazo enorme.

    Julio Cesar Miranda!

    • SIEMPRE NARANJA el 27 enero, 2021 a las 3:53 pm
    • Responder

    Coño Conde esta ha sido una de las entrevistas que más he disfrutado, más que excelente.

    Para el Pulga, que decir uffff…………….. gracias por darnos la posibilidad de conocerlo mejor, mucho éxitos y que sus sueños se cumplan más temprano que tarde y puedas aportar al equipo de tu vida……..

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