Entrevista exclusiva para la MD a Vladimir Martínez; “Caprichosamente la vida me ha traído de vuelta el deporte que amo”

10:49:34 PM

 

Por el peñista de la MD y de Cascajal, Villa Clara: Yerislandy Conde

 

 

 

Muchas, pero muchas vueltas da la vida. Y a veces – o casi siempre – hasta sin darnos cuenta, nos trae de nuevo al punto de partida, a donde todo comenzó. Precisamente algo parecido le sucedió a nuestro invitado de hoy. Muchos años de su vida dedicada al deporte, y más específico, al balonmano. Hasta que decidió ponerle fin a todo, e incorporarse a una vida normal. Pero por caprichos del destino, por ironías de la vida, su vida tomó un rumbo diferente, lejos de la tierra que lo vio nacer; y de nuevo tuvo ese reencuentro con el deporte de su vida. En otra exclusiva para el sitio web de la peña Martín Dihigo, hicimos contacto directamente desde España con Vladimir Martínez. Aquí los dejamos con la conversación sostenida.

 

Vladimir Martínez

 

MD: Vamos al comienzo de toda su historia…

VM: Bueno; nací el 27 de mayo de 1985. Mi nombre completo es Vladimir Martínez Soto. Nací en el Hospital Naval de Habana del Este, Ciudad de La Habana. Recuerdo de esos años de vida, de los primeros, de mi infancia; de pequeño siempre fui un muchacho bastante enfermizo. Por eso mi mamá – por recomendación del médico – pues me metió en el deporte.

MD: Además, ¿siempre hubo ese interés desde chico por el deporte?

VM: Si. Mi primer deporte fue la natación, como a los 5-6 años empecé a nadar. Pero más que nada fue por un problema del asma. El entrenador se dio cuenta que tenía aptitudes para el deporte y le dijo a mi mamá que me cambiara de deporte, porque en realidad, los negros no nadaban, jajaja. Que lo de nosotros era correr, jugar pelota, jajaja. Verdaderamente después de 2-3 años en la natación, el asma se me quitó. Fueron bastante importantes para mi esos primero años en el deporte, en la natación. Después de eso, empecé a deliberar un montón de deportes. Yo vivía en Camilo Cienfuegos, donde había como un complejo deportivo; que yo recuerde había un terreno de pelota, piscina, voleibol, kárate, taekwondo, judo, lucha; habían un montón de deportes. Pues nada, pasé por el atletismo, de ahí cambié para el boxeo, luego para pelota, luego para el voleibol, jajaja, pasé por casi todos los deportes. En esos primeros años fui bastante activo.

Un día estaba jugando creo que voleibol, y no era muy alto para jugar ese deporte. Me acuerdo que pasaron unos entrenadores que eran de Alamar; hicieron unas prácticas de balonmano para que la gente lo conociera un poco. Esos fueron mis primeros contactos con el balonmano, pero en realidad al principio no me gustó mucho.

MD: Para decirlo en buen cubano, ¿cómo le fuiste cogiendo la vuelta?

VM: No, al principio no me llamó mucho la atención porque era una cosa que yo no entendía. A mi me gustaba mas el voleibol y el baloncesto; que fue a eso para donde verdaderamente me incliné más. Había un entrenador – que no recuerdo el nombre -que me dijo: “tú vas a ser chiquito, y aquí en el voley hay que ser grande, así que yo te aconsejo que te vayas para baloncesto”. Y empecé allí a jugar baloncesto, me incliné mucho por él. Por la cultura que envolvía en aquel momento, en aquellos años; estamos hablando del año 96-97.

Estaba muy influenciado yo – tenía dos tíos que eran marineros – por la NBA, en aquel tiempo estaba Michael Jordan acabando con la NBA. Y así comencé a ver mucho baloncesto. Después me mudé de La Habana del Este para Cojímar. Me mudé del reparto Camilo Cienfuegos. Ya en Cojímar, en La Casona, tenía como 14 años, si continué con mi baloncesto; ya el entrenador me conocía de juegos anteriores que se habían celebrado. Pues empecé a entrenar con ellos; y pegué un estirón – yo era bastante pequeño – me estiré hasta los 1.83 metros con 14 años.

 

 

Un día – en la esquina de mi casa vivía Lázaro, que era el Comisionado Provincial de Balonmano – estábamos por ahí por la calle; y se cruzó conmigo y me dijo: “¿oye, que edad tienes? ¿Tú no eres el hijo de Ofelia? Pues el conocía a mi madre. (Esta es la historia real de cómo yo comencé en el balonmano, real). Y me siguió preguntando que si a mi no me gustaba el balonmano, yo le conté que me lo habían enseñado, pero hacía ya buen tiempo de eso y no me había gustado mucho. Y me dijo que si me gustaría volverlo a intentar, y muchacho al fin, pues pa allá. Empecé a ir a los entrenamientos en Alamar, con Macaró, esa fue mi primera entrenadora. Una mujer que había jugado balonmano. Ahí estuve como tres meses, y ya en ese tiempo le cogí la vuelta; no la hacía mal. Por ahí mismo me salió la EIDE Antonio Maceo, en Artemisa. Yo vivía en Ciudad de La Habana y me fui directamente, de interno.

En resumen. Se puede decir que yo empecé a entrenar balonmano, más que nada por una pura casualidad. Por Lázaro, que se cruzó conmigo, me vio grande con 14 años y me dijo que probara. Esos fueron los inicios de verdad. Aunque verdaderamente, yo ya como a los 7-8 años, había hecho algún que otro entrenamiento; pero estaba muy influenciado por el tema de lo que era el baloncesto, la NBA, mis tíos…

MD: Ya dedicado solo al balonmano, ¿cuáles fueron las metas trazadas?

VM: Así fue como le fui cogiendo la vuelta. Ya entré a la EIDE; se puede decir que empezó básicamente mi vida como atleta a los 14 años. Es un deporte que tiene elementos de salto, de lanzamiento, tienes que ser un poco habilidoso en lo que es la visión del juego, pases y tal; yo tenía elementos físicos que realmente me permitieron adaptarme bastante rápido al balonmano. Venia con ese arrastre del voleibol, del baloncesto; era un jugador que saltaba bastante. Yo jugaba de escolta, estaba muy adaptado a mirar lo que hacían mis demás compañeros. Todo eso me ayudó muchísimo a entender y adaptarme al balonmano. Ya comencé a interesarme por el deporte, de quienes eran los referentes a nivel mundial; en aquellos años estaba Jackson Richardson, el francés. Ese era el referente, era mi estrella; y en Cuba estaba Carlos Reinaldo Pérez. Era el jugador que a mi me fascinaba como lo hacía, como jugaba. Nosotros fuimos una vez al Cerro Pelado, y fue la primera vez que vi al Equipo Nacional – al grande – el A, como se decía en aquel tiempo. Habían tres equipos: el A que era el grande, donde había tremenda banda, estaba Uríos y compañía; jugadores que jugaban aquí en Europa – en Hungría, en España – Félix Romero, Yant, Freddy Suárez, El Fiera Vladimir Rivero, EPD. Fue la primera vez que los vi de cerca y me impresionaron muchísimo. Y pues nada, siempre uno espera representar lógicamente a Cuba, llegar al Equipo Nacional; esa siempre fue mi meta.

MD: ¿Logras cumplir esa meta?

VM: Si, en mi segundo año de Juvenil llego al Equipo Nacional, o sea, me invitan al Equipo Nacional. Era una forma que tenían más o menos ahí en Cuba. Llego de invitado, en edad Juvenil. En aquellos años en el balonmano había siempre muchos problemas y mucha guerra – para decirlo de alguna manera – entre Ciudad de La Habana y provincia Habana. O sea, prácticamente todos los jugadores de provincia Habana, eran de Ciudad de La Habana, estamos hablando del caso de Jorge Luis Paván; estamos hablando del caso mío en lo particular; Osiel Santos, que ahora es entrenador. Entonces cada vez que jugábamos en los Campeonatos Nacionales, Juegos Escolares, en los Campeonatos Juveniles, básicamente eran guerras porque éramos jugadores que nos conocíamos mucho, de jugar entre nosotros. Ya te digo, eran verdaderas batallas campales cada vez que jugábamos. Mi entrenador era Carlos Carrete Galindo, desde que entré a la ESPA Julito Díaz, a la postre fue entrenador del Equipo Nacional. Tenías que ganarte el puesto y ganarte la titularidad, había que pelear, había que hacerse grande.

 

 

En esos años, en mi segundo año de Escolar, siempre iban comisiones del Equipo Nacional a ver a los jugadores por provincias, y bueno, yo con 15 años ya tenía 1.88 metros; o sea, era un jugador bastante grande para la edad y físicamente bastante bien. Entonces me proponen como atleta de perspectiva inmediata al Equipo Nacional Juvenil, y ya yo tenía ese cartel. Y bueno, ya te daban una atención diferenciada y todo eso que hacen ahí en Cuba. Me fueron siguiendo y en realidad no exploté como jugador en el Escolar, pero si lo hice ya en el Juvenil. Ahí si ya exploté como jugador. Lo que pasa es que por cosas de la vida, tampoco me llevaba muy bien con Gaspar, que era el entrenador del Equipo Nacional Juvenil en ese entonces. Tenía muchísimo rendimiento en aquellos años, pero de igual manera la pelea estaba durísima; había que pelear. Pero bueno, me llega ese reconocimiento de estar invitado al Equipo Nacional, no era plantilla como tal, pero si estaba ahí. Entrenaba en el Cerro Pelado los miércoles y los jueves, entonces los sábados tenía partidos para ganarme la plaza; o sea, los partidos eran para los invitados ganarse el puesto.

MD: ¿Cómo fueron esos años en la Selección Nacional?

VM: Ya te digo, ufff; el tiempo desde que estuve invitado hasta que en realidad ya fui plantilla del Equipo Nacional; básicamente estuve en plantilla porque hubo un viaje en el que varios jugadores tuvieron problemas. Hubo muchas deserciones, jugadores que se escaparon y otros que vinieron del viaje, pero sancionados. En realidad, si no había 33 o 34 jugadores ahí en el Cerro Pelado para hacer Equipo Nacional, no había nadie. Ya te digo que en aquel tiempo había primero que ser bueno, luego ser guapo y después caer bien. No tener ningún problema; eso era la mismísima caliente, eran todos los días. Los entrenamientos empezaban a coger un carácter y un rigor bestial. A veces había de cinco a siete jugadores por posiciones y prácticamente jugábamos tres veces a la semana, hacíamos torneos. Había para hacer cuatro equipos de balonmano. Entonces empezaron a saltar los problemas entre jugadores, los partidos muchas veces terminaban en discusiones. No se podía tener miedo y había que tener calidad como jugador, como ya le comenté.

Estar en el Equipo Nacional cuando aquello era una locura en moto, jajaja. Habían jugadores que hoy por hoy son estrellas a nivel mundial, te puedo nombrar así a Jorge Luis Paván, Frankis Carol, Rafael Capote, Raifel Turiño, Daymaro Salina, Alfredo Quintana, Enyer el guantanamero, Noelvis Robles, Angel Jesús Rivero-Noris; imagínese, tremenda banda. Estaba Randy, estaba Misael Iglesias, Yoel Cuní-Morales, Yosdany Ríos, Yailán Hechavarria; un montón de jugadores – éramos mas de 30 – que hoy están en la élite del mundo del balonmano. Y yo tuve el privilegio de compartir aquellos momentos.

A nivel de competencias, siempre muchos topes internacionales que tuvimos ahí en La Habana, en República Dominicana, en Chile, en Argentina. Muchos juegos amistosos y juegos que nos dieron un montón de preparación. Yo no pude ir a los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro en el 2007; pero si jugué en un Centroamericano del deporte, que daba la clasificación al NORCECA, y que a su vez daba la clasificación al Campeonato del Mundo del 2009. Para mi fue la primera competición importante, se jugó en la sala Ramón Font.

 

 

MD: ¿Cuándo y por qué dices, hasta aquí?

VM: Al regresar de Croacia, hubo jugadores que ahí justamente después del Mundial tomaron sus decisiones personales. Yo regresé a Cuba, ya tenía un niño desde el 2003; se me hacía bastante difícil el tema de los entrenamientos. Hay muchas competiciones en esos años que yo no participé porque en realidad no entrenaba mucho, tenía que trabajar bastante; ya tenía un niño con Eslayne, una portera de provincia Habana. Y bueno, al regresar del Mundial yo pongo punto final a mi carrera y me pongo a trabajar. Y nada; cinco, seis o siete años después me puse a trabajar en lo que aparecía en Cuba, para buscar el pan y alimentar a mi hijo.

Hice un curso de bartender y empecé a trabajar en un paladar, un restaurante privado ahí en Cuba; donde conocí a Noelia, mi ex esposa; y nada, me vine aquí a España en el 2015. Cuando llegué seguí trabando aquí en un bar, en un hotel; y por embullo, más que nada por embullo de Jorge Luis Paván que es mi hermano – nosotros venimos juntos desde la misma Escuela, desde la ESPA de Artemisa – y aquí contacté con él. Yo estaba bastante fuera de forma, era básicamente obeso; y estaba aquí también Alberto Chambers, ex jugador del Equipo Nacional que yo no conocía personalmente, pero si había escuchado hablar de él. Y bueno, aquí había un club de balonmano y más que nada por hobbie empecé a entrenar otra vez en el 2015, en Palma de Mallorca. Comencé en un club pequeñito (Avebal Handball) iba a los entrenamientos dos veces a la semana, pero fundamentalmente para bajar de peso.

Mi salida del Equipo Nacional no tuvo nada que ver ni con razones políticas ni nada de eso; sencillamente por razones personales y porque tenía que trabajar para mantener a mi hijo; se llama Frank, actualmente tiene 17 años. Sencillamente decidí poner punto final a mi carrera deportiva ahí porque no me alcanzaba ni el tiempo ni el dinero para mantener una casa.

MD: ¿Qué tal fue ese primer año por España?

VM: Aquí, en el 2015 que llegué, el club se llama Avebal Handball. En aquel momento estaba en Segunda Nacional, pertenecía a esa Liga. Ese primer año, más que nada, lo veía yo como de gimnasio, era básicamente para bajar de peso. Entrenaba dos veces a la semana; para irme a correr y estar en un gimnasio, yo tampoco nunca he sido muy amante a la pesas. He hecho lo que tocaba por el deporte siempre, pero tampoco es que me guste. Pues nada, me embullé por mi hermano Paván, y me puso en contacto con Chambers, quien entrenaba en ese club. El entrenador se llamaba José, fui, hablamos con él y empecé a entrenar. Al principio me costo muchísimo adaptarme al balonmano español, de cómo juegan aquí es muy diferente; en Cuba es muy físico y aquí es muy táctico, tiene mucha pizarra. Y pues nada, así empecé y me picó el gusanito otra vez.

MD: ¿Qué se viene luego para tu carrera?

VM: Luego de ese primer año y tal, se pone en contacto conmigo el club de Marratxí, que militaba en la Segunda División Nacional aquí en la isla. Hablan conmigo, que tenían un proyecto de subir a la Primera División Nacional. Era un club que ya venía con trayectoria, habían sido varias veces campeones de aquí de la Segunda División y tenían aspiraciones. Se fijaron en mí y me sumé al colectivo, y dos años después se consiguió subir a la Primera División, el año pasado, estamos hablando de la temporada pasada. Fue nuestra aparición en la Primera Nacional en el grupo E. Esto ha sido así, básicamente estoy otra vez en carrera deportiva sin quererlo – para decirlo de alguna forma – aunque en realidad si lo quiero, jajaja. Ya este año estoy un poco más en forma, el año pasado todavía tenía mucho sobrepeso; ya este año estoy entrando en forma y aquí estoy aportando en el Marratxí.

 

 

MD: Sigues en la actualidad en ese mismo club, ¿te sientes a gusto?

VM: Si, sigo aquí en el SISPAL Handbol Marratxí, que es como se llama el club, es el nombre completo. Esta es la segunda temporada que militamos en la Primera Nacional; o sea, es la categoría de bronce del balonmano aquí español. Me siento super, esta es mi casa. Estoy jugando en una categoría Nacional que no pensé que ya después de haberme retirado del deporte y volverme a incorporar a un deporte que ha sido mi vida prácticamente; lo amo con locura, es un deporte que quiero y que disfruto muchísimo. Ojalá y las lesiones me dejen en paz y pueda jugar y disfrutar todo lo que pueda. Tengo la suerte de tenerlo aquí en casa, vivo aquí en Palma de Mallorca, el club es de aquí. Me siento muy a gusto, somos una gran familia. ¿Qué más le puedo pedir a la vida?

Ahora mismo no pensé que pudiera estar jugando en una Primera División aquí en Europa. No lo tuve nunca como sueño porque ya te digo, yo me había retirado; pero mira, las cosas se han dado así. Creo que tengo la calidad para jugar en esta categoría, aunque todavía no estoy al 100%, pero estoy trabajando en eso. Son cosas que se logran con el tiempo después de haber sido obeso prácticamente, yo pesaba más de 130 kilos, ahora peso 105 kilos. Mucha pérdida de peso que he tenido que hacer, pero ahora mismo estoy aportando todo lo que puedo con este club y me siento muy bien aquí

MD: ¿Qué posición está jugando ahora? ¿Has tenido la posibilidad de jugar en el mismo club o en contra de algún paisano?

VM: Ahora estoy jugando lateral derecho, o sea, interior derecho o primera línea. Este año a principios de temporada compartí la pista con un gran amigo mío en el plano personal, es mi hermano, Yailán Hechavarria. Tenemos montón de años que nos conocemos, hemos jugado juntos, hemos compartido Selección. Pasó por aquí y tuvo una oferta, ahora esta jugando en la misma División pero en el norte de España, en el otro grupo. Pero si estuvimos juntos aquí en el mismo equipo. Fue linda experiencia, volver a compartir pista con uno de tus coterráneos siempre da un plus de motivación. A principios de temporada estuve lesionado y solo llevo ahora mismo cuatro partidos jugados de lo que va de Liga, pero bueno, si tengo bastante motivación ahora por el balonmano, como hace muchos años.

MD: ¿Satisfecho con todo?

VM: Si, estoy bastante contento con mi vida en general ahora, “caprichosamente la vida me ha traído de vuelta el deporte que amo”. Nada, aquí estamos batallando y peleando más que nada con el peso, con la preparación física; porque esta es una División bastante exigente, pero si estamos bastante contentos.

Fotos suministradas por el entrevistado.

 

 

3 comentarios

    • Amaya el 14 febrero, 2021 a las 11:41 pm
    • Responder

    Bueno Europa es la cuna del Balonmano, aunque realmente perdio los mejores años que le pudieron aportar a su rendimiento

    • El Conde MD el 15 febrero, 2021 a las 1:25 pm
    • Responder

    Asi es mi hermano, cosas de la vida, de nuevo al cabo de muchos años, retomaste lo q siempre amaste, el deporte…un abrazo y q sigas cumpliendo las metas trazadas..

    • SIEMPRE NARANJA el 15 febrero, 2021 a las 3:32 pm
    • Responder

    La vida da tantas vueltas que es impensable donde estaremos al cabo de varios años, este de Vladimir es un claro ejemplo. Tuve un primo que al igual padeció de asma cuando pequeño y entrenó natación con idéntico resultado, el asma desapareció.

    Para Vladimir todo el éxito y que el fantasma de las lesiones, ya con 36 años, no haga acto de presencia en su regreso al deporte que tanto ama. Gracias por dedicarle tiempo a nuestra web y de paso conocer su historia.

    Conde sigues partiéndola jjjjj………………….

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