¿Qué más tenemos que perder?

Por Dubler R. Vázquez Colomé

 

 

 

 

 

Las Tunas.-En su incesante vagar de más de una década por el desierto, el béisbol cubano ha terminado convirtiéndose en un gigantesco lugar común. Y entiéndase el término como un concepto asociado a ideas demasiado trilladas por su uso excesivo e ilógico, a la total falta de imaginación o a la tendencia a simplificar concepciones que merecerían ser apreciadas siempre en cada uno de sus matices.

Todo ello acompañado de una buena dosis de empecinamiento y de una soberbia que no consigue dejar atrás los años en los que Cuba reinó casi sin oposición entre jugadores semiprofesionales o sencillamente amateurs. Desde entonces las cosas han cambiado tanto, que hemos llegado al punto de celebrar derrotas “peleadas” como las que sufrió esta semana la Selección Nacional ante Venezuela y Canadá en el Preolímpico de las Américas.

El torneo organizado en el complicado escenario de Florida, Estados Unidos, acaba de certificar lo que parecía inevitable: por primera vez en la historia Cuba no estará en el béisbol de los Juegos Olímpicos. En apenas dos encuentros, saldados con reveses de 6×5 frente a venezolanos y canadienses, el elenco antillano agotó sus últimos chances de regresar al concierto estival.

La aventura olímpica, que había comenzado con el sonoro fracaso del Premier 12 en 2019, se acabó a las primeras de cambio en el Clover Park, de Saint Lucie, donde la pelota cubana evidenció cada una de las muchas carencias que la siguen lastrando: un juego táctico arcaico e ineficaz, malos contactos en los momentos decisivos, costosas imprecisiones defensivas, y lanzadores de gran talento (14 ponches ante Canadá), pero que carecen del necesario comando para imponerse al más alto nivel (regalaron ocho boletos y explotaron muy poco la zona gris del home plate).

A todo ello se suma la sensación de haber improvisado hasta el final, con cambios constantes de dirección en medio del ciclo olímpico y con la obstinada negativa de convocar a peloteros profesionales con los que se llegó a conversar recientemente, pero a los que en definitiva se les cerró la puerta de la Selección sin explicación ninguna.

Lo peor (y hay mucho de malo en todo esto) es que el retroceso del béisbol cubano comenzó hace ya muchos años, con dos factores desencadenantes que de ninguna manera hemos podido contrarrestar: el ingreso de los jugadores profesionales al panorama internacional y el imparable éxodo de talento que acaba de tener un nuevo episodio con la deserción de César Prieto.

Puestos a recordar, quizás haya sido el lejano II Clásico Mundial el que comenzó a dejarnos pistas de lo que vendría después. Cuba había perdido la final de los Juegos de Beijing ante Corea del Sur un año antes, aunque fue en ese 2009 cuando asistimos a una versión del Equipo Cuba totalmente impotente ante el picheo japonés, que nos blanqueó en dos ocasiones y nos dejó fuera de la fase final.

Aun así, en aquella ocasión la escuadra cubana fue capaz de vencer a Australia y de vapulear 16×4 a México en su propia casa. Doce años después, los mexicanos están ya clasificados a los Juegos de Tokio, mientras Cuba ve trunca una riquísima historia olímpica que incluye tres títulos (Barcelona 1992, Atlanta 1996 y Atenas 2004) y par de segundos lugares (Sídney 2000 y Beijing 2008).

Desde entonces la caída ha sido constante y abrupta. La derrota ante Holanda en la Copa Mundial del 2011 fue probablemente el detonador de un alud que ha incluido fracasos en los Juegos Panamericanos, los clásicos mundiales y los torneos Premier 12, además de reveses en todas las categorías inferiores.

EMPECINAMIENTO

La tozudez a la hora de trazar la hoja de ruta del béisbol criollo hace tiempo que dejó de ser solo motivo de críticas para prensa o afición, y se ha convertido en un palo entre las ruedas de la pasión mayor de los cubanos.

Y eso que “empecinamiento”, “obstinación” y “tozudez” son términos más amables que otros esgrimidos por estos días en medios de prensa y redes sociales, como aquella definición de Albert Einstein, según la cual “la locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”.

A pesar de que todos sabíamos el nivel del equipo que dirigió Armando Ferrer, muy similar al de otras plantillas que fracasaron en ocasiones anteriores, la pelota cubana se dio el lujo de prescindir de jugadores activos en ligas profesionales del Caribe y México, los cuales habrían aportado un indudable salto de calidad.

Mientras los bateadores cubanos fallaban una y otra vez en momentos claves de los juegos decisivos del Preolímpico, el tunero Henry Urrutia encabezaba la Liga Mexicana de Béisbol en jonrones (6), slugging (857) y OPS (1325). El hijo de Ermidelio había sido contactado como probable refuerzo y había mostrado su total disposición de vestir la camisa de las cuatro letras.

Sobre el tema, Armando Ferrer no convenció a nadie al justificar su no convocatoria con el argumento de que desconocían la forma deportiva del exjugador de los Leñadores y los Orioles de Baltimore. Su impresionante arranque en la LMB seguramente habrá aclarado el punto.

Pero Henry no es el único. El veterano Raúl Valdés, quien ha reconocido que antes de retirarse le gustaría trabajar con una escuadra cubana, fue en definitiva el primer abridor de República Dominicana en el Preolímpico y consiguió victoria el lunes sobre Puerto Rico con pizarra de 5×2.

El zurdo de 42 años había sonado como posible incorporación, pero finalmente no fue contactado por las autoridades de la Isla. Se trata de un pícher con amplísima experiencia profesional, que acumula 164 victorias en circuitos de Estados Unidos, Asia y el Caribe, y que lanzó durante cinco años en Grandes Ligas con Mets de Nueva York, Cardenales de San Luis, Yankees de Nueva York, Phillies de Filadelfia y Astros de Houston.

SOBERBIA

Por último, están las cuestiones tácticas, los métodos de entrenamiento ya en desuso, el inexplicable afán de aferrarse a una concepción del béisbol desfasada por completo.

Mientras todos los elencos asistieron al Preolímpico con hasta 14 lanzadores, Cuba solo incluyó 10 en su nómina. Desde ahí, Armando Ferrer nos estaba anunciando que de nada valdría su aval como técnico en el béisbol profesional, porque a la hora de la verdad demoraría sin justificación a los abridores (Lázaro Blanco ante Venezuela), ignoraría los relevos situacionales (nunca utilizó a Yoenni Yera o Yudiel Rodríguez ante bateadores zurdos en los dos primeros encuentros) y llamaría a más de un serpentinero a realizar roles para los que no están preparados: el cerrador Andy Rodríguez como demorado relevista intermedio o Liván Moinelo trabajando otra vez más de una entrada.

En la dudosa planificación para el torneo, el abridor más explosivo que tiene el béisbol local fue relegado al puesto de relevista y reservado incomprensiblemente para el segundo juego, como si el breve calendario permitiera concesiones de ese tipo. El camagüeyano Yariel Rodríguez, de los Dragones de Chunichi en la Liga Japonesa, ponchó el martes a 11 bateadores canadienses en 6,1 capítulos, cuando lo cierto es que debió ser utilizado como abridor ante Venezuela o como primera opción desde el bullpén en ese mismo encuentro.

Todos esos pequeños detalles que llevamos arrastrando por tanto tiempo, más allá de quién sea el director, han traído como resultado la debacle gradual de la pelota antillana. En ese tránsito hacia la nada, ha perdido en una década casi todos los títulos internacionales que llegó a poseer, con excepción de la extinta Copa Intercontinental, cuya última versión ganó en 2010.

Ahora, nos acaban de arrebatar en Florida el último bastión, la historia de cinco finales olímpicas consecutivas, con tres medallas de oro incluidas. Y la duda sigue atormentando a los seguidores del béisbol cubano: si ya lo hemos perdido todo, qué más tiene que suceder para que comencemos a cambiar el rumbo de nuestro deporte nacional.

10 comentarios

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    • Jose Acosta el 4 junio, 2021 a las 5:32 pm
    • Responder

    Al que esta en la foto, se quedo hoy en Miami, Lazaro Blanco Matos, decide tomar otro rumbo

    • Dr. Reinaldo el 4 junio, 2021 a las 7:49 pm
    • Responder

    Para Guardar este artìculo…..

    • Dodger fan el 4 junio, 2021 a las 10:24 pm
    • Responder

    Como dice Amaya sin esos jugadores no se puede tener un buen resultado, el hombre es el único que se tropieza 2,3,4…etc, Con la misma piedra,
    ahora sobre Blanco tiene 35 no es jóven como César,MLB no ficha veteranos o deja de ser costumbre no tira 90 millas con regularidad, a que aspira , a jugar en el circuito del caribe como haría si sugiera con la Federación , estar lejos de sus hijas, de sus alazanes, gran error el tuyo, porque no antes ahora si??? Fue un arrebato , no lo pensaste fríamente, por lo menos lo hiciste después de la competencia, ojala asegure su vida económicamete , excelente persona ,

  1. Como expresa REI muy bien argumentado este artículo, ahí está en apretada síntesis la esencia de los grandes problemas que hoy aquejan a nuestro béisbol y sus causas y posibles soluciones

  2. Sinceramente, desde que deben haber cambios, cambios pero de verdad , no tipo parche para hoy y otro para mañana , no se merecen ninguna victoria, porque todo parece tan falso o fantasma querer disfrutar de esas victorias y triunfos aparentando que no hay problemas…

    • Chikungunya el 5 junio, 2021 a las 7:09 am
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    Excelente artículo, lástima que no llegue a la sede de la FCB para que pueda ser estudiado. Suerte para Lázaro Blanco, no jugará en la MLB pero se hará habitual en ligas caribeñas.

  3. Se ha debatido mucho luego de nuestra eliminación para aspirar asistir a los juegos olímpicos. Y como dice el refrán, “Tantas personas no pueden estar equivocadas”. Mi opinión es la siguiente. La gran diferencia de nuestros jugadores con el resto q participaron en el Preolímpico es la técnica. Ya q seguimos con métodos obsoletos y jugamos un campeonato de formato amateur. Apesar de todo esto, le hacemos bastante pelea a los rivales xq tenemos mucho talento q es algo innato en los cubanos, lo llevamos en la sangre. Pero no solo con talento se gana. Hay q pensar, actualizarse y ver de otra óptica al béisbol, q hoy en día se estudia como una ciencia. Todavía hay personas q comparan las selecciones nacionales con la de los años 70,80 y 90, donde arrasabamos. X favor sin quitarle el mérito a esos grandes jugadores q tuvimos, ellos enfrentaron a jugadores amateur de muy bajo nivel. Solamente algunos equipos colegiales de Estados Unidos nos daban pelea, xq siempre han sido muy talentosos. Pero siempre fueron colegiales, o sea menores de 22 años. En aquella epoca los problemas técnicos no se hacían ver, primero xq casi nadie se iba del país y teníamos una serie nacional de mayor nivel y lo otro era x el pésimo nivel de los rivales. Todo cambió apartir de 1999 con la entrada de profesionales a los eventos internacionales. Ganabamos gran parte de los torneos pero los marcadores eran más cerrados. Perdimos con equipos q jamás nos habían ganados, e incluso perdimos la final de Sydney. Del 1999 al 2006 de forma general obtuvimos muy buenos resultados, x nuestro gran talento, todavía no se iban tantos jugadores, teníamos experiencia en este tipo de torneos q para el resto de las selecciones era algo nuevo por la entrada de profesionales y en más de una ocasión nos ayudó el factor suerte en juegos decisivos. El segundo lugar del Clásico Mundial del 2006, fue un arma de doble filo. De la misma manera q disfrutamos ese histórico triunfo, nos hicimos creer q nuestro béisbol era de lo mejor, q no teníamos problemas, y éramos lo máximo. Xq le ganamos a los bigleaguers de Dominicana, Puerto Rico y Venezuela. Cuando la realidad era q esos jugadores llevaban 6 meses sin jugar béisbol y fueron al Clásico como un spring training, donde no eran capaces de hacerle contacto ni a los envíos de Yadel Martí. Luego de ese año comenzaron las cadenas de derrotas, las salidas del país, las malas gestiones de la federación cubana de beisbol, y muchas más cosas q han traído como resultado el escenario q vivimos ahora con nuestro pasatiempo nacional. Dónde casi x unanimidad los aficionados sabíamos q no íbamos a clasificar a Tokyo. Sin embargo los q dirigen nuestro béisbol, seguían soñando x algo casi imposible, teniendo la posibilidad de revertir ese sueño. Sin dudas q nuestro béisbol necesita un sin números de cambios radicales. Dónde lo más importante es acabar de empezar y aplicarlos de una vez, xq seguimos en lo mismo cada año. Todos sabemos q el gobierno de Estados Unidos impide q los jugadores cubanos estén en iguales condiciones q los del resto del mundo, para poder jugar en la mlb. Pero no podemos depender de ellos para mejorar, ni mucho menos culparlos de todas nuestras deficiencias. Debemos analizar y ejecutar todos aquellos cambios q depende de nosotros. Para comenzar les dejo estás propuestas y me dan sus opiniones del analisis y de las mismas.

    1- Cambios en la Federación Cubana de beisbol:

    Creo q x el bien de nuestro béisbol, debemos ser representados x una federación lo más cercana posible a una ONG. Q no mezcle la política con el deporte ya q eso lo dificulta todo desde un inicio. X lo q deben autorizar a q todo pelotero nacido en Cuba sea elegible para una convocatoria a la seleccion nacional, independientemente de su decisión personal de irse del país x cualquier vía. Con la única condición y compromiso de representar al pueblo de Cuba. Al final todos sabemos q la gran mayoría x no decir todos, escogen la mejor vía q se le presenta, ya q los jugadores cubanos no tienen las mismas condiciones q los demas. Y ellos se van para mejorar económicamente, no x razones políticas, ni mucho menos representan una amenaza para la seguridad el país x jugar en nuestra selección. Creo q debemos convocarlos a todos. Ya si alguno declina la petición, un club lo impide, o algún gobierno intercede, ya es otra cosa. Pero debemos comenzar convirtiendo a todos elegibles, sin ningún tipo de odio, ni rencor. Es muy difícil convencer a un jugador q juegue con nuestra selección luego de llamarlo traidor. No sé deben poner tantas trabas, ni burocratismo para jugar en la liga cubana, ni mucho menos ser convocado para la seleccion nacional. También se debe crear un salón de la fama dónde sean exaltados y reconocidos todas aquellas estrellas q son parte de nuestra historia beisbolera, independientemente de como piensen políticamente.

    2- Liga profesional cubana:
    Es una rotunda contradicción q nuestros jugadores puedan ser ya autorizados para el profesionalismo y sin embargo se prohíba tener una liga profesional en Cuba. La serie nacional es un campeonato de corte amateur, donde casi todos los jugadores juegan por su provincia y cobran lo mismo. Hay una desproporción total entre la cantidad de equipos y la población del país. Dónde ningún equipo puede aplicar la especialización de lanzadores, se fildea con las peores cifras de todas las ligas, la mayoría de los estadios no tienen condiciones regulares para jugar béisbol al máximo nivel. Cualquier jugador del equipo Cuba juvenil, y cualquier otro de nivel de esta categoría sabe q participará en la snb con solo 18 años, x lo q es muy fácil participar en ella. Por la gran tradición de nuestra snb, no sería mala idea mantenerla como Liga de Verano, con el mismo formato y cantidad de juegos. Y con un campeonato sub 23 paralelo donde para desarrollar jugadores e incluso con la posibilidad de subirlo al principal equipo. Pero en el invierno sería muy favorable q tuviéramos una liga cubana de calidad. Con cuatro equipos para comenzar. Con dueños en cada club y patrocinadores. Dónde se contraten no solo cubanos, también extranjeros, tanto jugadores como técnicos. Con la renta, restauracion total y modernización de los cuatro mejores estadios del país. En este escenario se debe gestionar mejor la inclusión de Cuba como miembro de la confederación del caribe, donde asistemos con el equipo campeon a la serie del caribe y podamos ser sede.

    2- Agentes libres apartir de 25 años.

    – Los menores de 25 años pueden ser contratados mediante la fcb. Pero apartir de los 25 años pueden ser contratados x su cuenta.

    3- Promocionar el béisbol:

    – Rescatar estadios perdidos. Tratar de q se juegue béisbol en todos las regiones de cada municipios, creando una liga infantil de barrios. Pudiera ser llamada cubanitos, como la creada por Bobby Maduro, dueño de los Cuban Sugar Kings. Donde el campeón sea el q represente a Cuba en las eliminatorias de la serie mundial de ligas pequeñas. Cómo sucede en todos los países. Ya q este es un torneo de barrios y no de municipio.
    – Pagar los derechos de transmisiones de mlb. Al menos dos o tres juegos semanales, incluso hasta uno para comenzar. Si algo lo impide, q se le explique a la población y q al menos se cree un programa donde hagan un resumen de cada juego de la jornada anterior, con análisis y debate.

    Rubén Portuondo

    1. Buen articulo hermano pero divorciado de la real logica …….tristemente lo que plantea la justeza de tu comentario sera imposible mientras seamos victimas de politicas aberracivas que nos usan para fines e intereses propios, somos hermano el material de uso de la comida de algunos…..no quiero malas interpretaciones a mis palabras creo que a buen entendedor con pocas palabras basta

    • El bombardero el 6 junio, 2021 a las 9:05 am
    • Responder

    Buenos días. Excelente el artículo hermano… Excelente!!!!

    • Lisandro Rene Duvergel Smith el 6 junio, 2021 a las 11:40 am
    • Responder

    muy buen escrito , mis respetos

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