MIAMI — En toda historia, tristemente parecen vender siempre los titulares más amarillistas.

Y ahora que Los Angeles Lakers fueron eliminados prematuramente en los playoffs, ya muchos medios se preguntan si hemos empezado a ver el final de LeBron James.

Si les suena familiar la premisa, es porque probablemente la han escuchado hace un par de años; Lebron James respondió con otro título, siendo el MVP de las Finales.

Por su parte, los Golden State Warriors perdieron en el “play-in”, y ni siquiera clasificaron a los playoffs.

Sin mucho sentido aparente, pero ya muchos medios cuestionan si se está cerrando la ventana de éxito de Steph Curry.

Curry acaba de tener probablemente la mejor temporada de su carrera. Se coronó campeón de goleo por segunda ocasión en su carrera con un promedio de 32 puntos, bajó casi seis rebotes y repartió casi seis asistencias por partido, con porcentajes del 48 y el 42 por ciento en triples y dobles respectivamente.

LeBron James y Stephen Curry coincidieron por primera vez en un mismo equipo en el Juego de Estrellas 2021. Kevin C. Cox/Getty Images

Como ya es habitual, el mejor tirador de todos los tiempos, siguió rompiendo récords, muchos de los cuales ya era acreedor él mismo.

Sin embargo, con gran poder viene gran responsabilidad, por lo cual en las buenas épocas, las estrellas reciben muchos elogios, y en las malas, el grueso de las críticas.

Ahora bien, todas las historias merecen ser contadas con su contexto apropiado.

Es verdad que LeBron James tiene 36 años, y que el tiempo pasa para todos, por lo cual en algún momento, se va a apagar la llama de este gloriosa carrera.

También es cierto que si bien James invierte más de un millón de dólares por año en su cuerpo, se ha lesionado dos veces en los últimos tres años, cosa que no había sucedido antes prácticamente en toda su carrera.

Ahora bien, no encuentro evidencia para pensar que ya se acabó el tiempo de pensar en que un equipo liderado por LeBron James esté en instancias definitivas. La lesión que James sufrió este año fue en su tobillo, que es particularmente molesto porque tarda mucho en sanarse por completo.

Fue evidente que LeBron no tenía la explosión a la cual nos tiene acostumbrados a los playoffs, y tampoco ayudó el hecho de que se lesión su mejor compañero Anthony Davis, y a la vez ni Kentavious Caldwell-Pope y Alex Caruso tampoco estaban del todo saludables.

Como si fuera poco, hay que tomar en cuenta que fue una temporada atípica. Apenas pasaron 71 días desde que los Lakers se coronaron campeones la temporada anterior, hasta que inició esta temporada.

El desgaste mental y físico no tenía precedentes y los Lakers lo sintieron.

Pero con el descanso necesario y merecido, no hay razón para pensar que este equipo de los Lakers no será candidato al título la siguiente temporada.

Dicho sea de paso, LeBron James promedió 25 puntos, 7.7 rebotes y 7.8 asistencias, números prácticamente idénticos a los promedios a lo largo de su galardonada carrera.

Es normal que comience el declive a los 36 años en un atleta, pero LeBron es un atleta diferente, y le deberían quedar al menos un par de años en las primeras planas del baloncesto.

En cuanto a los Warriors se refiere, fue una temporada diferente por la enorme cantidad de lesiones que sufrieron.

Se enteraron antes del comienzo de la campaña que no iban a contar con Klay Thompson por segundo año consecutivo.

Justo cuando empezaba a mostrar un progreso interesante, perdieron al novato James Wiseman por el resto del año, y hasta Kelly Oubre se perdió un tiempo considerable.

Eso dejó a Steph Curry junto a Dryamond Green, Andrew Wiggins y no mucho más a su alrededor.

Pensar que esta versión de los Warriors iba a ser protagonista, era casi irreal.

Y el hecho de que estuvieron tan cerca de los playoffs, es un testamento a lo ridículo que es el talento de Curry.

Tras la salida de Kevin Durant de los Warriors, muchos se preguntaban si Golden State volvería a ser relevante.

La realidad es que si bien los Warriors ganaron antes de la llegada de Durant, esta versión de Golden State tiene más edad, y nunca pudimos descifrar ese acertijo debido a las consecutivas lesiones de Thompson. Si me preguntan a mí, veo difícil que estos Warriors sean contendientes sin alguna adquisición más.

Porque si bien las estrellas tienen un impacto más grande en la NBA que en cualquier otra liga estadounidense, la realidad es que los equipos y no los individuos ganan campeonatos. Ese mismo mal vivió James Harden en Houston, y ahora Luka Doncic en Dallas.

En otras palabras, si los Lakers y los Warriors no vuelven a ser protagonistas, no será por las carencias de sus principales estrellas. Plantear las preguntas alrededor de LeBron y Curry es sólo explicado a través de lo que vende más.

Pero los dos vienen de tener grandes temporadas, y en caso de estar saludables, tranquilamente pudiesen ser contendientes. Quizás los Lakers estén más cerca porque creo que tienen un mejor equipo, pero lo de los Warriors tampoco es un imposible, siempre y cuando realicen las adquisiciones adecuadas.

En otras palabras, a Curry y a James todavía les queda gasolina en el tanque. No sean prisioneros del momento.

 

Tomado de: ESPN