El París Saint-Germain estrenará su participación en la Champions League el miércoles en Bélgica, visitando a un Brujas al que hace dos años, en octubre de 2019, aplastó con un indiscutible 0-5 (hat trick de Kylian Mbappé) que si entonces dejó claras las diferencias entre ambos equipos ahora no hace más que confirmar, con aumento, el duelo entre David y Goliat. Un Goliat que personaliza el club francés, favorito número uno para conquistar el trofeo cuya final se disputará el 28 de mayo de 2022 en San Petersburgo.

Favorito indiscutible… Pero no único de un torneo que se diría por primera vez no tiene entre sus mayores candidatos a clubes españoles, con Real Madrid y Barcelona debilitados deportivamente y uno o dos peldaños por debajo de lo que se entiende hoy por hoy como la aristocracia del futbol continental.

Ese poder recae hoy otra vez en la Premier League, principalmente repartido entre el campeón Chelsea y el aspirante Manchester City, y tiene en el siempre poderoso Bayern Munich a un tercer invitado llamado a discutir el papel del PSG. Son, de entrada, los cuatro grandes de un torneo que con el paso de los años ha ido aparcando, olvidando, las sorpresas y que se entiende reservado para los verdaderos aspirantes.

El PSG, por supuesto, como número uno. “El Paris Saint Germain está en la pole position, pero una cosa es hablar y la otra jugar”, advirtió hace apenas una semana el legendario Ronaldo Nazario, recordando que durante su etapa en los Galácticos del Real Madrid no consiguió ganar una Champions porque “en el futbol ganar nunca es matemático incluso si tienes a los mejores en tu equipo”.

Los mejores ahí están, en el Parque de los Príncipes. Lo que hasta la pasada temporada era una plantilla soberbia es hoy un plantel monumental. El aterrizaje de Leo Messi, de Sergio Ramos, Wijnaldum, Donnarumma, Achraf Hakimi y Nuno Mendes confirma el aviso que lanzó Òscar García, entrenador del Reims: “Sus suplentes serían indiscutibles en cualquier otro equipo“, una sentencia tan firme como evidente echando una mirada a un vestuario que es una auténtica constelación de estrellas y en el que Mauricio Pochettino tiene donde escoger sin más temores.

Baste con recordar que la tripleta Messi-Neymar-Mbappé todavía no se ha estrenado y el PSG cuenta sus cinco partidos de la Ligue1 por victorias… y goleadas.

Puede considerarse la plantilla del club francés un auténtico Dream Team que, sin embargo, ya deberá empezar a mostrar músculo en una fase de grupos en la que se cruzará con el crecido RB Leipzig… Y con el Manchester City, subcampeón el pasado curso y casi tan necesitado como el PSG de estrenar su palmarés en un campeonato convertido poco menos que en una obsesión.

Messi y Neymar, en el PSG. Getty Images

OBLIGACIÓN

“Solo puede haber un campeón y a partir de aquí podría decirse que todos los demás fracasan” sentenció hace meses Pep Guardiola, tan consciente de la obligación que rodea a su equipo como de la extrema dificultad que entraña un torneo de este tipo, tan repleto de dificultades. Campeón de la Premier League en tres de las últimas cuatro temporadas, ganar la Champions es el mayor objetivo, indiscutible, para el club citizen, capaz de invertir 139 millones de dólares en el fichaje de Jack Grealish para redondear, también, una plantilla soberbia y que bajo el liderazgo de Kevin de Bruyne está llamado a ser protagonista de excepción.

Repartirse las dos primeras plazas del grupo con el PSG es la lógica que apunta este cruce mayúsculo… Y esperar a ver qué depararía el sorteo de octavos de final, donde, quien sabe, habría una eliminatoria digna de la final dejando por el camino a algún gigante de manera inesperada.

Porque por ahí aparece, en el escenario, otro de los gigantes del torneo. El Bayern Munich, campeón perfecto en 2020 y que se presentará con un partido de primer orden en el Camp Nou frente a ese Barça al que arrasó en Lisboa, y dispuesto, desde la primera jornada a mostrar sus credenciales.

Con los goles de Robert Lewandowski al frente de un conjunto compacto y magnífico, el campeón alemán en cuyo banquillo se estrena Julian Nagelsmann asoma como un contrincante de primer orden para los sueños de grandeza del PSG y la obsesión del Manchester City. Y sin olvidarse, desde luego, del papel reservado para el Chelsea, un campeón acaso menos mediático a estas alturas pero cuyo poder futbolístico está fuera de toda duda.

Capaz de invertir 135 millones de dólares en el fichaje de Romelu Lukaku y sumar a su plantilla a Saúl Ñíguez, cedido por el Atlético de Madrid, el conjunto londinense dirigido por Thomas Tuchel se catapulta como un candidato de primer orden en esta lucha sin cuartel.

Un favorito, tres candidatos claros… Y una colección de outsiders llamados a pelear por romper esos pronósticos. Ahí se sitúa el Atlético que reintegró a Antoine Griezmann y también lo hace el Manchester United, con la figura mayúscula de Cristiano Ronaldo.

Juventus, Liverpool, Inter, Real Madrid, Barça… Muchos otros con aspiraciones y conscientes, se supone, de estar por debajo de esa consideración de favoritos o candidatos claros. Y es que, de entrada, la Champions de 2022 está llamada a ser la del PSG, el Dream Team del fútbol continental pra el que, conducido por Leo Messi, no levantar el trofeo en San Peterseburgo sería una terrible decepción… O fracaso.