Luis Suárez resucita al Atlético de Madrid + Barcelona en crisis: Fútbol horrible, afición enojada, espiral de deudas y Koeman contra Laporta

8:39:26 PM

 

 

 

(EFE).- Con un doblete en el tramo final del choque ante el Getafe (1-2), Luis Suárez resucitó al Atlético de Madrid, en la UVI hasta los instantes finales frente a un equipo que tiró su trabajo por la borda con la expulsión de Carles Aleñá cuando a falta de 26 minutos ganaba 1-0 y tenía el partido controlado.

El delantero uruguayo se erigió como el hombre clave del cuadro rojiblanco. En dos zarpazos, cuando el Atlético parecía destinado a perder puntos, apareció para convertirse en el salvador de sus compañeros.

Luis Suárez y el Atlético de Madrid festejan contra Getafe Getty Images

Y es que el conjunto rojiblanco necesitaba dar un puñetazo encima de la mesa después de tres empates consecutivos (uno en la Liga de Campeones) y de acumular dos encuentros seguidos sin marcar. A priori, se enfrentaba al equipo que tenía más papeletas de perder: el Getafe. Ni la historia ni su inicio en Liga daban pie a nada bueno para el equipo de Míchel.

Después de cinco derrotas seguidas, sin puntos, con un solo gol a favor, con lesionados importantes (Jakub JanktoMauro ArambarriVitolo o Erick Cabaco) y con unas estadísticas deprimentes frente al Atlético (acumulaba 19 partidos y casi diez años sin ganar ni marcar un solo gol), el Getafe, a ojos del mundo, era un derrotado fijo antes del inicio del choque.

Diego Simeone tampoco andaba bien de efectivos en la zona de creación. Con Koke Resurrección, Kondogbia y Lemar ausentes, apostó por sentar a Rodrigo de Paul para colocar a Héctor Herrera. El medio mexicano fue de lo más correcto de un equipo gris, romo y sin ideas. Sobre todo en la primera parte, en la que apenas gozó de una ocasión, casi al final y en las botas de Luis Suárez después de un error de Djené Dakonam.

La única ocasión clara del cuadro rojiblanco en los primeros 45 minutos llegó después de una cesión corta del central togolés que acabó en la bota derecha de Luis Suárez. Su volea, la salvó David Soria y el rechace lo recogió Ángel Correa, que se encontró con la pierna de Juan Iglesias tras un remate que iba camino de abrir el marcador.

Ese fue el único instante de inspiración atlética en un acto inicial en el que el Getafe tampoco hizo nada espectacular. Bastante tenía con aguantar bien al vigente campeón y con lidiar con la presión. Por lo menos, guardó la compostura y el orden. Sólo José Juan Macías, hasta el cabezazo de Stefan Mitrovic, creó algo de inquietud cerca del área de Jan Oblak.

El mexicano demostró buena movilidad y buen juego de espalda. Pero su puntería dejó bastante que desear. Y, con ese panorama, cuando el duelo estaba destinado a llegar al descanso sin goles, apareció Mitrovic para rematar de cabeza el primer gol del Getafe al Atlético en diez años.

Así se fue al descanso el Atlético, con un tanto en contra y con síntomas preocupantes. El gol, que tanto se le resiste últimamente, no tenía pinta de llegar. Y menos con Antoine Griezmann desaparecido en combate y sustituido por Cunha a falta de 23 minutos. El delantero francés acumula cuatro participaciones erráticas en su segunda etapa como rojiblanco.

En ese minuto, el 66, el Getafe seguía vivo, agazapado atrás y a la espera de un contragolpe para sentenciar el encuentro. El Atlético, mientras, sólo encontraba la portería de Soria en alguna ocasión esporádica, como la que protagonizó Luis Suárez con un cabezazo al larguero. El muro del Getafe, con cinco defensas, funcionaba.

Y entonces, Aleñá, desestabilizó el duelo con una patada innecesaria sobre Cunha. Dejó sus tacos en el gemelo derecho del brasileño y el VAR sentenció al canterano azulgrana. Se fue a la calle y el Getafe, con un hombre menos, se desestabilizó durante unos minutos que Luis Suárez aprovechó para no fallar.

El ariete uruguayo es un obrero del gol. Tiene oficio. Y lo difícil, lo hace fácil. A falta de diez minutos recogió un centro de Mario Hermoso y con una facilidad pasmosa controló y remató para empatar el encuentro. Dos toques, gol y a por el Getafe, que aún podía rescatar un punto pero tenía que aguantar la tormenta que se le avecinaba.

Curiosamente, resistió bien. Incluso pudo marcar el segundo con un remate de Enes Ünal que sacó Oblak con una buena mano. Mientras, el Atlético, pecó de ansiedad. Acabó mandando balonazos al área de Soria, que sacó todas las pelotas. Todas, menos una, la que agarró Luis Suárez en el minuto 91 para cabecear a la red un gol que valió oro para el Atlético de Madrid y que castigó al Getafe.


De último minuto, Barcelona se salva de otra derrota

Barcelona firmó un empate de último minuto. Getty Images

BARCELONA (EFE) — Un cabezazo de Ronald Araujo cuando el partido estaba a punto de llegar al final de su tiempo reglamentario evitó otra derrota del Barcelona en el Camp Nou (1-1), esta vez en LaLiga Santander, ante el Granada, que se adelantó a los 2 minutos con otro testarazo de otro central, el de Domingo Duarte.

Los azulgranas, que tuvieron todo el encuentro para remontar pero pese a su evidente dominio fueron incapaces de fabricar ocasiones claras de gol, siguen devaluando su cotización esta temporada, ya no solo en la Liga de Campeones sino ahora también en la competición doméstica.

Tras el baño de realidad que el equipo se dio ante el Bayern en la Champions, Koeman prescindió de la línea de tres centrales para regresar al 4-3-3. Pero el guión del partido tuvo un arranque inesperado con el gol de Duarte nada más empezar.

Escudero centraba desde la banda izquierda en la primera ocasión del choque y el central del Granada le ganaba la espalda a Frenkie de Jong en el segundo palo para cabecear el balón al fondo de la red y provocar los primeros pitos del Camp Nou.

El Barça puso cerco a la portería del conjunto nazarí que, a partir de entonces, se dedicó a perder tiempo y a cortar constantemente el ritmo del rival, amo y señor del balón pero estéril en el remate.

El Granada renunció prácticamente al ataque, pero aún así tuvo dos ocasiones más para ampliar la ventaja: una volea alta de Molina antes del cuarto de hora y un remate seco desde la frontal de Monchu que rechazaba Ter Stegen en la recta final del primer tiempo.

Se lesionaba el visitante Eteki y el local Balde, debutante hoy como titular en el Camp Nou, y ambos debían ser sustituidos antes del final del primer acto. Dos nuevas interrupciones que volvían a jugar en contra de los azulgranas, que entre parón y parón no lograban alcanzar la velocidad de crucero en su juego.

Un disparo al larguero de Sergi Roberto tras un rechace de la defensa andaluza y otro alto de Memphis en una contra fue todo el peligro local antes de los mejores minutos del Barça en el tiempo añadido de la primera mitad.

Araujo cabeceaba a la escuadra y obligaba a Maximiano a volar al palo derecho para enviar el balón a córner. Y Mingueza, también de cabeza, y Busquets, de tiro desviado, lo probaron antes de que Jaime Latre señalara el túnel de vestuarios.

Koeman sentaba a Sergi Roberto y metía más pólvora arriba dando entrada a Luuk de Jong al inicio de la segunda mitad. Pero de nuevo era Araujo quien rozaba el empate con otro remate de cabeza a la salida de un córner, que se marchaba fuera por poco.

El Barça insistía y el Granada se sentía cada vez más exigido. Memphis remataba forzado a las manos de Maximiano, y en la siguiente jugada disparaba desviado, mientras la afición culé jaleaba la entrada del joven Gavi por una inoperante Coutinho.

Sin ideas ni puntería, el técnico neerlandés se la jugaba a la desesperada sacando en el último cuarto de hora a Piqué de delantero centro para que el equipo colgara balones al área.

Mingueza estrellaba un centro-chut al larguero y Luuk de Jong cabeceaba fuera desde el área pequeña cuando lo más fácil era marcar. Pero el orgullo de Araujo, imponente durante todo el partido, evitaba ‘in extremis’ la segunda victoria consecutiva del Granada en el feudo azulgrana en medio de un ambiente crispado, lleno de faltas, protestas locales, pérdidas de tiempo visitantes, y tarjetas para ambos equipos en la recta final.


Barcelona en crisis: Fútbol horrible, afición enojada, espiral de deudas y Koeman contra Laporta

 
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  • Graham Hunter

Barcelona está en crisis, de eso no cabe duda. Podría llegar a ser la mayor crisis en la historia del club -incluyendo las cuatro décadas durante las cuales España estuvo gobernada por un dictador de derecha con un profundo desagrado por la cultura catalana, quien prohibió la lengua y encarceló o “hizo desaparecer” a muchas personas de dicha ciudad y sus alrededores. Pero si le preguntas a una docena de personas, seguramente obtendrás una docena de respuestas diferentes sobre cuál creen que es la verdadera crisis del club.

Pregúntales a las 28.000 almas valientes que presenciaron el pésimo empate local 1-1 ante un Granada hasta entonces renqueante y fácilmente vencible, y te dirán: “El partido del lunes por la noche alcanzó el nivel de crisis”.

El equipo de Ronald Koeman, con un par de excepciones, mostró una notable alternancia entre la ingenuidad, la vergüenza, la falta de confianza y la total falta de ideas. Fueron 90 minutos del peor fútbol en la memoria del Camp Nou. Tan pobre fue que Koeman pronto podría estar buscando empleo. Aunque eso es dudoso, en parte porque Barcelona realmente no querrá resarcirlo, y también porque están justo en medio de una serie de partidos, y despedir al actual entrenador y tomar una decisión precipitada sobre otro, incluso sobre uno interino, sería un riesgo enorme.

Para algunos seguidores de Barcelona, el titular es cómo se las arreglará este club, este plantel y, sobre todo, este equipo sin Lionel Messi por primera vez en 17 años. Otros señalarán que el asombroso nivel de deuda a corto, mediano y largo plazo del club es suficiente para acabar con muchos negocios fuera del idiosincrásico y autocomplaciente mundo del fútbol. Eso es una verdadera crisis.

Y después de la última semana de tijeretazos y discordias entre el presidente Joan Laporta y el entrenador Koeman, seguramente habrá quienes se inclinen por la idea de que la “crisis” se refiere a los problemas que evidentemente están haciendo daño aquí y ahora.

Si bien no es terminal aún, la situación evidentemente está muy lejos de ser ideal entre Laporta y Koeman. Y, no te preocupes, aún hay otra “crisis” por destacar.

Cuando Laporta se hizo con el poder del Camp Nou en 2003, Barça nunca había tenido un patrocinador de camiseta en toda su historia. No sólo utilizó la campaña electoral para ensayar su respaldo al patrocinio de camiseta, sino que él y su junta directiva optaron por revalidar el cambio radical con otra votación en la primera Junta General Anual tras ganar las elecciones presidenciales. Asustados por la idea de poner el nombre de una empresa de apuestas en la camiseta blaugrana, en 2006 optaron por invertir dinero en la organización de beneficencia humanitaria UNICEF para que el primer patrocinio fuera único en el fútbol mundial. Cuando Gerard Piqué llevó a Rakuten a la mesa en 2016-17, los patrocinadores japoneses inyectaron sumas de dinero inmensamente valiosas.

Sin embargo, hay dos cosas que sugieren que el club pronto podría poner la camiseta de Barcelona en el mercado, ya que su acuerdo con Rakuten finaliza en 2022. Un video en el que se ve a Antoine Griezmann y Ousmane Dembélé burlándose del personal de un hotel japonés durante la gira de pretemporada de Barcelona en 2019 enojó a muchas personas, entre ellas el presidente de Rakuten, Hiroshi Mikitani, quien inmediatamente exigió explicaciones y disculpas. Y Barcelona hoy es una marca significativamente menos atractiva de lo que era cuando Piqué la vinculó con el equivalente asiático a Amazon… mucho menos.

Pocos esperan que Rakuten renueve el contrato. Un momento brutal. Si el agujero negro financiero es la crisis principal, se sumirá en un espiral catastrófico si Barcelona debe vender los derechos de patrocinio de su camiseta por debajo del valor de mercado o no consigue atraer a un inversor.

Y no hay que olvidar otra crisis: La ruptura gradual pero cada vez más ruidosa entre el club y sus fans. Mientras el ayuntamiento eleva el cupo de espectadores que Barça puede tener dentro del Camp Nou en medio de la pandemia de COVID-19, al club le está costando atraer a la misma cantidad de socios. En un momento que el equipo realmente necesitaba sentir el rugido de la fe y la rebeldía de los hinchas, el público del lunes por la noche fue lamentable: 13.000 personas menos de lo permitido.

Sin embargo, esto no tiene que ver exclusivamente con el disgusto de los aficionados. La pandemia ha cambiado hábitos, reducido los ingresos de muchas personas e hizo que algunos aficionados previamente incondicionales, sobre todo las personas mayores, se sientan menos seguras en grandes multitudes. Pero el hecho ineludible es que Barcelona debe trabajar para convencer a parte de su afición de que merece la pena hacer la visita, que el entretenimiento será bueno independientemente de que puedan festejar o no una victoria.

La situación es tan grave que el presidente Laporta publicó un video personal antes del partido de la Liga de Campeones contra Bayern Munich la semana pasada rogando a los seguidores del club (el video estaba subtitulado en inglés, pero se emitió en catalán) que asistieran y alentaran con positividad. La versión corta: “Ésta es una noche de Champions. Les pido que motiven a nuestros jugadores y a nuestro entrenador más que nunca. Es una de esas noches en las que hay que venir al estadio con fuerza, ilusión, orgullo y con la camiseta de Barça para dejarlo claro: ¡Barça ha regresado! #BarcaBayern”.

Koeman armó un equipo para defender, para evitar una paliza y para que no se repitiera el 8-2 del último encuentro entre estos equipos. (Algunos podrían decir que para evitar el tipo de derrota humillante que habría amenazado su continuidad en el puesto).

Sin embargo, lo que no evitó fue la ira de su empleador. No sólo hubo una prolongada reunión de emergencia de la directiva tras la amplia derrota por 3-0 -la única queja de Julian Nagelsmann fue que su equipo de Bayern no marcó más goles-, sino que la transmisión partidista de Laporta a los culés fue notablemente diferente al día siguiente. La versión abreviada del video: “Un mensaje a todos los culés: confíen y apoyen a nuestro equipo. No tengan dudas de que resolveremos esta situación. ‘¡Visca el Barca!'”

¿Ven la diferencia? Antes del partido con Bayern, fue un pedido en nombre del equipo y del entrenador. Tras la amplia derrota, el video de Laporta no pidió apoyo para Koeman. Pueden leer de eso lo que quieran, pero hay dos cosas que son fundamentalmente ciertas sobre Laporta: no le gusta que la gente no siga sus órdenes y es un comunicador con talento innato y bien planificado. La omisión del apoyo a Koeman fue deliberada.

La semana anterior, durante las charlas que mantuvieron con respecto a la extensión del contrato del holandés, que expira en junio de 2022, Laporta le dijo que el nuevo acuerdo iba a depender del tiempo de juego que tuvieran Riqui Puig y Samuel Umtiti, y de que Barcelona hiciera un juego más enfocado en el ataque y más atractivo. Laporta, desacertadamente, luego se lo comunicó a los medios. “Le dije a Koeman que siguiera las directivas”, fue lo principal del mensaje. Koeman se opuso en público – alegando que Laporta había hablado demás. Ese ajuste de cuentas en público entre dos de los hombres con más poder y más influyentes en el equipo nunca termina siendo algo positivo para el club, el entrenador o el equipo.

Lo que todo esto está tapando es que la mayor crisis que Barcelona enfrenta en este momento es la gradual, pero desastrosa, pérdida de su identidad de fútbol moderno. El valor central durante los últimos 20 años, en los que el club supo levantar más trofeos que cualquier otro en cualquier período comparable en su historia y con el que supo ser reconocido a nivel mundial por su estilo de juego, ha sido la manera en la que Barcelona creía que debía jugar.

Messi, Xavi, Andrés Iniesta, Ronaldinho, Dani AlvesSergio Busquets, Samuel Eto’o, Luis Suárez, Gerard Piqué y Carles Puyol han sido individuos excepcionales, pero lo que siempre elevó a su equipo por encima de la suma de sus partes fue el concepto de cómo tenían que jugar. El concepto Johan Cruyff-Pep Guardiola de un fútbol posesional y posicional ha ido erosionándose de manera consistente con el paso de los años y, recientemente, ha sido abandonado por completo.

Así es, el lamentable espectáculo de los defensores centrales, Ronald Araujo y Piqué convirtiéndose en las mejores opciones de anotación de Barcelona contra Granada el lunes mientras que el resto del equipo lanzó la pelota al área como si esto hubiese sido Inglaterra en la década de 1980, dejó al descubierto el completo abandono del fútbol Cruyff-Guardiola. Pero esto no es algo nuevo.

Los principales equipos europeos como París Saint-Germain, JuventusLiverpool, Bayern, ahora esperan poder superar a Barcelona sin demasiadas dificultades. ¿Por qué? Porque, tal como Xavi solía explicar en su mejor momento personal y también del equipo, Barcelona juega en absoluta desventaja con sus jugadores con mayor inteligencia, pero de mejor contextura física.

El maestro del mediocampo, que en este momento debería estar entrenando a este equipo en vez del escuadrón de la Qatar Stars League, Al Sadd, e inculcando otra vez los valores perdidos, siempre señaló que eran los ideales futbolísticos de “conserva la pelota, haz que el rival persiga la pelota, no cometas errores, recupera la posesión rápidamente cuando la pierdas, vuele locos a tus rivales”, los que hacían que ellos superen e incluso a veces humillen a equipos muy buenos que por lo general tenían la ventaja en cuanto a la altura, la potencia o el atletismo.

Los espacios en la cancha, la posesión de la pelota y los pases han sido empleados de forma diferente a lo que Koeman apostó contra Bayern – y radicalmente diferente a la formación 3-5-2 de la temporada pasada. Y una vez que estos conceptos, alguna vez brillantes, comienzan a empalidecer, aunque sea un poquito, los equipos más grandes, más veloces y más trabajadores dejan a un lado a Barcelona. Y esto ha estado sucediendo hace algunos años.

Ahora, en medio de la tormenta perfecta de jugadores entrados en edad, la partida de su genio, la catástrofe económica y la lucha interna, Barcelona corre peligro de quedar absolutamente desprovisto de todo. No puede con la mayoría de los equipos físicamente hablando, ya sea en España o en Europa, porque está poblado con astros diminutos como PedriJordi Alba, Eric García, Gavi, Nico, Yusuf DemirSergi Roberto y futbolistas más esbeltos y elegantes como Frenkie de Jong, Busquets y Piqué.

Lo que solía suceder es que hacían que la pelota se convirtiera en su jugador número 12. Era más bien su “amiga”, era su arma secreta. Pero ya no. Los cánticos en Europa alegando que “el emperador no tiene ropa”, también se están escuchando en España. Athletic Bilbao cantó esa canción en la semana dos y podría haber superado a Barcelona con facilidad; Getafe también entonó la misma canción en una ajustada derrota por 2-1 en el Camp Nou en la semana tres.

Para otros clubes también será una melodía pegajosa. Entonces, ¿Cuál podrá ser el remedio?

Barcelona tiene un equipo que, una vez que todos estén bien físicamente, podría pelear por el título en España. Es algo posible. Algo que preocupa más en el corto plazo a Laporta, Koeman (si es que sigue a cargo en ese momento) y a todos aquellos que han prestado plata al club para ayudarlo a sobrevivir a esta dramática crisis financiera, es si el equipo podrá evitar una derrota en Lisboa, en su segundo partido de Champions League la próxima semana. Tras perder duramente ante Bayern, y probablemente volver a caer en Múnich, hay potencialmente sólo 12 puntos para ganar en el Grupo E. Una derrota ante Benfica sólo dejaría nueve puntos en juego – un total con el que un club puede, sin garantías, clasificar a la fase de eliminación donde los esperan las vitales remuneraciones.

Pero una derrota en Lisboa requerirá que Barcelona produzca una seguidilla 100% sin fallas sumando los puntos contra Dynamo Kiev en casa y de visitantes, más una victoria en casa contra Benfica. ¿Cuáles crees que serán sus chances?

Laporta se encuentra en una posición odiosa. Regresó al poder diciendo que iba a lograr que el equipo regresara no sólo a los buenos tiempos, sino a los tiempos de “Cruyff”. En este momento, la situación financiera es tal que el equipo, de alguna manera, tiene que clasificar a la fase de eliminación de la Champions League y luego permanecer en la competencia tanto tiempo como le sea posible. Una eliminación en la fase de grupos, por primera vez desde 2000-01, sería catastróficamente desastrosa en términos financieros.

Koeman, evidentemente, está ofreciendo un fútbol de porcentaje. Las formaciones y las selecciones de los equipos apuntan a asegurar su puesto intentando mantener competitivo a un emparchado XI titular hasta que, gradualmente, Alba, Pedri, Sergio Agüero, Ansu Fati y Dembélé regresen.

Pero Laporta, con Jordi Cruyff en su staff, encuentra a su estilo de fútbol, particularmente lo que estuvo en exhibición en la lamentable performance contra Granada, perjudicial para su presidencia, su ego, su devoción a Johan Cruyff y, en última instancia, su reputación.

Necesito una respuesta a esto: ¿Qué harías tu si estuvieras en su posición? ¿Serías fiel a tus principios, despedirías a Koeman e irías a implorarle a Xavi que acepte dirigir al club? ¿Despedirías a Koeman e intentarías convencer a Jordi Cruyff para que se haga cargo o seguirías su recomendación de ir por Roberto Martínez? ¿O en última instancia olvidarías los principios a los que adhieres y dejarías a Koeman dónde está y comenzarías a rezar para que logre resolver esta crisis?

Quizá podamos pasarle las mejores respuestas al presidente Laporta, que sin dudas necesitará toda la ayuda posible para poder resolver esta cuestión.

 

Fuentes consultadas: ESPN

2 comentarios

    • Chikungunya el 22 septiembre, 2021 a las 11:34 am
    • Responder

    El Barca dando bandazos, esta de Luisito se la ponen a Koeman.

    • El Conde MD el 22 septiembre, 2021 a las 2:05 pm
    • Responder

    Y pensar q Koeman no “contó” nunca con Luis Suarez, un goleador de pura raza…madre mia, hasta el punto q lo “regalaron” al Atletico.
    Esta temporada pinta para desastroza dentro de la entidad blaugrana, negra con pez puntes grises.

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