Lionel Messi apenas está tomando pista en París, pero existe una demanda mayúscula y gran exigencia para que en cada partido demuestre el ‘vuelo’ que exhibió en Barcelona.

Para el mejor futbolista del mundo no hay paciencia ni parecen suficientes los argumentos para explicar la irregularidad que ha demostrado en su todavía incipiente paso por el PSG.

La realidad es que son muchos los factores conjugados que han provocado los altibajos del argentino: número uno, las lesiones, que si bien no han sido de consideración, lo han frenado, pues el club no quiere arriesgar en lo mínimo y ante cualquier molestia leve se ha optado por cuidar al jugador y darle descanso.

LOS VIAJES

Primero fue Leonardo, el director deportivo del París Saint-Germain, quien explicó a qué atribuye que Leo no ha sido regular en la Ligue 1.

“¿Messi? Es un poco difícil de explicar. En estos dos meses ha pasado más tiempo con su Selección que aquí. Disputó tres partidos en el último parón internacional. Después viajas, vas, vienes, y ahora tiene problemas musculares“, señaló el brasileño.

Y tan solo unos días después en una entrevista con el Diario Sport, el ‘10’ albiceleste le dio mayor sentido a las palabras de su directivo.

“A nivel deportivo, como que no terminas de arrancar nunca. Hay partidos de Selección todos los meses y no terminas de acomodarte que ya te tienes que ir otra vez. Eso dificulta más las cosas, pero de a poquito voy entrando en la dinámica del club.

“Porque más allá de que son dos meses acá (en París), no son muchos los partidos que jugué. Todavía estoy acostumbrándome a cosas”.

 

AP

LA POSICIÓN

El sábado pasado Messi ofreció un partidazo y por fin se estrenó en la liga francesa con un gran gol —ya lo había hecho en Champions— que selló la victoria de los suyos ante el Nantes; sin embargo, para el técnico Mauricio Pochettino no ha sido fácil encontrar la mejor posición en el campo para Leo.

Lo ha llegado a probar de centro delantero, que es donde peor se ha visto; arrancando por derecha y centro, pero lo cierto es que Messi rinde ‘a lo Messi’ cuando juega libre.

Es imposible supeditarlo a que desempeñe una determinada posición, pues a lo largo de un partido es habitual que se retrase para iniciar los avances desde propio campo; en otras ocasiones se queda pegado a la banda derecha y traza sus tradicionales diagonales para buscar portería con su perfil natural; o sencillamente arranca desde el centro en la búsqueda del mejor camino para ofender.

No es tan simple, pues para que Messi goce de la libertad descrita, Neymar y Mbappé sí que deben conservar una posición medianamente fija y cumplir con cierto sacrificio en la marca cuando el PSG no tiene el balón, algo en lo que poco y nada se ocupa el argentino.

EL EQUIPO

Si bien la base del PSG de la temporada pasada se mantiene, llegaron varios refuerzos —peces gordos todos ellos— y Pochettino no tiene ni una temporada en el club, con lo que es un plantel rico en individualidades, pero todavía pobre en cuanto a funcionamiento colectivo.

El propio entrenador lo ha reconocido cuando incluso han ganado partidos en los que fueron superados en cuanto a desempeño; ante el Manchester City, por ejemplo: se impusieron por una genialidad de Messi, pero el rival fue mejor. Es la importancia de tener hombres de peso y a la vez el peligro de que un equipo hecho los exhiba.

NUNCA SERÁ IGUAL

Finalmente, otro aspecto que se menciona poco es que la versión de héroe en cada partido como sucedía en Barcelona, en París no será habitual.

Es decir, desde luego que está llamado a marcar diferencias por su condición de futbolista histórico; sin embargo, a diferencia de lo que sucedía en el Barça, en el PSG Leo no es el único que se puede poner la capa, pues hay talento de sobra y futbolistas que por sí solos definen un partido. Sus acompañantes de ataque, para terminar pronto.

El Messi que marcaba 50 goles por temporada quedó atrás, no puede esperarse eso del argentino en su primer año en Francia, y mucho menos más adelante.

Tiene 34 años y cada vez es más inteligente, se cuida más y entiende a la perfección su rol en este ‘Dream Team’ llamado PSG.

Su talento está ahora al servicio del colectivo y no con la obligación de resolverlo todo a como dé lugar, y esto en lo absoluto refiere una decadencia, pero sí madurez.

Va de a poco pero Messi empieza un despegue con pasos firmes, con todo y que la exigencia sea máxima por tratarse de quien se trata, y que haya poca o nula paciencia con el mejor futbolista del mundo.

Lo dijo desde su llegada y algo menos que eso será considerado un fracaso: “vine a París a ganar la Champions”. Así de alto está el listón.