El veterano dirigente asumirá las riendas de su cuarto equipo de Grandes Ligas en 2022, donde tendrá las exigencias más altas de su carrera

En medio de las discusiones sobre acuerdos laborales, de las firmas de agencia libre y extensiones contractuales para jugadores de cara a las próximas temporadas, la contratación de Bob Melvin como próximo dirigente de San Diego Padres pasó, en términos llanos, desapercibida.

Tras dos años como mánager, Jayce Tingler fue dejado en libertad y los Padres decidieron ir por otro rumbo con alguien de mayor experiencia en la posición, como es el caso de Melvin. El experimento junto a Tingler dejó un viaje a postemporada durante 2020 y un desplome considerable en el 2021, quedando uno de los grandes favoritos al comienzo de la campaña, fuera de los playoffs.

Con Melvin, quien ha sido relativamente exitoso, los Padres buscan un liderazgo que entienden no tenían (situación que hasta cierto punto fue evidente con las frustraciones que se ventilaron en público y a puertas cerradas antes de su salida del equipo).

Sin embargo, el historial de Melvin con los equipos a los que ha dirigido, los jugadores que han estado bajo su cargo y sus resultados generales aparentan no ir de la mano con las gigantescas expectativas de los Padres.

Iniciando con su trabajo como dirigente, hasta su llegada a Oakland Athletics, Melvin tuvo récord negativo. Durante dos años como capataz de Seattle Mariners y cuatro junto a Arizona Diamondbacks, el estadounidense alcanzó 493 victorias y 508 derrotas. Es a partir de 2011, cuando llega a Oakland, que Melvin convierte dicho récord y lo coloca en números positivos, gracias a 853 ganados y 764 juegos perdidos.

Del mismo modo, a partir de su llegada a Oakland fue que Bob Melvin empezó a meterse de manera consistente a la postemporada, yendo en seis ocasiones a lo largo de sus once años como dirigente del equipo. Sin embargo, en ninguna ocasión pudo avanzar más allá de la Serie Divisional y aquí es donde inician los problemas de cara a su nuevo trabajo.

 

Para la temporada 2021, San Diego tuvo la octava mayor nómina de MLB según el portal Spotrac y quedó fuera de la postemporada, a pesar de ser uno de los grandes favoritos. En términos llanos, nómina grande sumado a altas expectativas, apuntan a que se busca éxito inmediato y esto a su vez implica llegar profundo en la postemporada.

Melvin ha fracasado en esta parte del trabajo, siendo eliminado cada vez que llega a Serie Divisional y múltiples veces cuando en el partido de “Wild Cards”.

Sumado a esto, se debe añadir la pregunta de cuáles han sido las superestrellas dirigidas por Bob Melvin. De entrada, podemos pensar en un miembro del Salón de la Fama de Cooperstown como es Edgar Martínez, así como en Ichiro Suzuki, considerado como el mejor beisbolista japonés en la historia de MLB, pero la realidad es que ninguno fue considerado el rostro del béisbol como Fernando Tatis Jr. o tuvo un contrato como el de Manny Machado y de esto hace casi 19 años.

Oakland no generó estrellas a ese nivel durante el paso de Melvin por la dirigencia, aunque sí contó con buenos peloteros y otros un poco más mediáticos como Yoenis Céspedes, tampoco ninguno estuvo al nivel de los dominicanos.

Esto quiere decir que no solo tendrá Melvin que lidiar con unas expectativas que jamás ha tenido en su larga carrera como dirigente, sino que también tendrá a los estelares más grandes e importantes que ha manejado en su vida, por lo que el reto es bastante complicado.

Los resultados son los que al final hablan en nombre de los dirigentes y un tres veces ganador del premio Mánager del Año de MLB debería estar a la altura de cualquier tipo de reto profesional. A pesar de esto, no deja de llamar la atención la selección y quizás, el alejarse de la tendencia de contratar dirigentes jóvenes que muchos equipos han implementado, en este momento, sea un gran riesgo para los PadresBob Melvin es un buen dirigente, sin duda, pero puede que se haya metido en el reto profesional más grande de su vida y su futuro dependerá de resultados.

 

Tomado de ESPN