El Madrid se lleva un Clásico enorme en tiempos extra

10:40:07 PM

 

 

AP Photo/Hassan Ammar

 

(Jordi Blanco, corresponsal en Barcelona) — El Real Madrid jugará la final de la Supercopa después de eliminar al Barcelona (3-2) en un Clásico enorme que mostró tanto la capacidad de sufrimiento y de resolución merengue como el crecimiento, valentía y determinación de un Barça que no se rindió en ningún momento, que respondió al 1-2 de Benzema asumiendo un riesgo enorme y que durante muchos minutos sometió a base de fútbol a un rival al que le sonrió la fortuna gracias a su adaptación al argumento del partido.

Ganó el Madrid sabiendo entender que debía arremangarse en defensa para sobrevivir al asedio del Barça tras el empate de Ansu Fati. Fue un final de partido y principio de prórroga en que el equipo de Xavi mandó con una superioridad tan evidente como permitida por los de Ancelotti, más ocupados en esperar un error, otro, del rival que les permitiera dar el golpe.

Y lo dio el equipo merengue gracias a la concesión azulgrana. Si Busquets falló en el 0-1 y Alves estuvo despistado y lento en el 1-2, el 1-3 nació de una pérdida de Dembélé que permitió la salida supersónica y desesperada madridista, que acabó resolviendo Fede Valverde. Quiso siempre el Barça… Pero no pudo.

Entró con mayor empaque y control el Real Madrid al partido, cediendo el balón al Barça en un falso dominio azulgrana, con mayor posesión pero sin la sensación de peligro que sí mostraba el equipo de Ancelotti cuando se encontraba con la posibilidad de correr. Esperando paciente, a la contra salía el Madrid provocando cortocircuitos en la contención de de un Barça que se obligó a rebajar sus expectativas, tomando el choque un color blanco que explotó a los 25 minutos.

Un magnífico robo de balón de Benzema a Busquets, demasiado altivo en la conducción en el centro del campo, provocó la carrera de Vinicius, la lentitud de reacción de Dani Alves y el pase avanzado de Benzema, que el brasileño aprovechó para entrar en el área con ventaja sobre el desesperado Araújo, impotente como Ter Stegen al remate envenenado que abría el marcador.

Tocado pero no hundido, respondió el Barça, rebelándose contra la depresión, imprimiendo más verticalidad a su juego, más velocidad y evitando que la ventaja le diera pausa al rival. Así llegó relanzado hacia el descanso, con el premio final para Luuk de Jong, que después de tres remates con peligro se encontró con el gol en la jugada menos esperada, rematando, de rebote, un mal rechace de Militao a centro de Dembélé.

EL EFECTO ESPUMOSO DE PEDRI

Más animado y convencido el Barça al término del primer tiempo, el segundo lo comenzó con mayor ímpetu incluso con la entrada de Abde y, por encima de todo, Pedri, cuya trascendencia, de entrada, fue fundamental para explicar el dominio, casi absoluto, azulgrana, en los primeros minutos.

Hasta cuatro remates en cinco minutos, con una posesión mucho más ofensiva y un plan de juego en el que el canario emergió como clave, disfrutó el equipo de Xavi en el primer cuarto de hora del segundo tiempo, cuando más sometió a un Madrid descentrado y que achicaba en defensa de la mejor manera que podía… Hasta que de manera incomprensible el Barça dio un paso atrás.

Pudo ser un paso atrás del Barça, un paso adelante del Madrid o una falta de aire en los jugadores azulgranas pero lo cierto es que de pronto recuperó su status el grupo de Ancelotti y ni la entrada de Ansu Fati por Luuk de Jong revolucionó el ataque de su equipo, que sufrió un cortocircuito del que acabaría por beneficiarse el Real.

Una mala cobertura de Alves a Mendy acabó con el balón en pies de Benzema, cuyo disparo eléctrico rechazó como pudo Ter Stegen, llegando el balón a Asensio cuyo centro raso rozó el portero para dejar el balón muerto otra vez a pies de Karim, cuyo remate a bocajarro desde la frontal del área pequeña ya fue imposible de salvar por la lenta defensa de un Barça que, entonces sí, recibió, minuto 72, el gol como un mazazo.

RESURRECCIÓN

Cómodo y solvente, el Madrid pareció dirigir el partido a un final tranquilo… Pero el Barça, digno en su capacidad de reacción, no se dio por vencido. Entraron Nico y Memphis, se la jugó Xavi avanzando al equipo con la salida de Alves y recuperó el terreno perdido su equipo. Hasta que encontró el premio.

Si falló Busquets en el 0-1, acertó Ansu Fati en encontrar el hueco al magnífico centro de Jordi Alba al que respondieron despistados en la marca Mendy y Militao, dejando solo al joven azulgrana para que pudiera rematar desmarcado, superar a Courtois y devolver la igualada en el momento más trascendente, y parecía definitivo, del choque.

Se llegó a la prórroga con el Madrid cerca del ahogo y la sensación de que el riesgo tomado por Xavi, que había dado resultado para evitar la derrota, podía suponerle un quebradero de cabeza en el tiempo extra… Aunque faltaba por ver el aire que le podía quedar ya a esas alturas a Vinicius y a un Madrid que echó mano de Lucas Vázquez para buscar profundidad pero había perdido ya a Modric.

El comienzo de la pròrroga fue poco menos que un monólogo del Barça. Dominador, firme, combinativo y solvente, el equipo de Xavi empequeñeció a un Madrid que tuvo que ajustarse en defensa y fiar su suerte a la contra, imaginando que esa apuesta del rival pudiera darle alguna opción porque de tanto atacar y marcharse arriba descuidaba su parte trasera.

 

Y así dio, como esperaba, el golpe. Tan animado y convencido estaba arriba el Barça que pagó su osadía en una contra, conducida por Rodrygo tras la pérdida de Dembélé y sentenciada por Fede Valverde, mediada la primera mitad de la prórroga y devolviendo la sonrisa a un equipo apocado y afortunado a partes iguales.

DESESPERO

A partir de ahí quiso pero ya no pudo el Barça. Lo intentó de todas las maneras sin perder nunca la personalidad. Combinando con urgencia, buscando los extremos, ajustándose con paciencia pero chocando contra una defensa veterana, que dejaba pocos espacios y decidida a no darle más concesiones.

Lo intentó hasta la desesperación el equipo de Xavi, con la frescura de Jutglà y juntándole con Dembélé, Ansu, Memphis, Pedri, Nico y quien hiciera falta, permitiendo hasta contras como la que disfrutó Rodrygo en su busca del empate milagroso… Que no llegó.

Y el Madrid se llevó el billete a la final.


El Barcelona juega, gana el Real Madrid

El equipo blaugrana mostró buen nivel de futbol ante el Real Madrid. Getty Images

 

El Barcelona volvió a chocar contra la muralla del Real Madrid. El primer Clásico oficial jugado lejos de España significó la quinta victoria consecutiva merengue frente a un rival que no sabe lo que es derrotarle desde el 2 de marzo de 2019, hace cerca de tres años. La buena noticia en clave azulgrana fue su crecimiento y la capacidad de tutear a un rival que se suponía muy por encima. La buena noticia en clave blanca fue que su ADN se mantiene inalterable: ganar es lo principal, sin atender tanto al cómo.

El Barça jugó mucho y bien. Y compitió aún mejor. “Falta ganar, pero hemos competido muy bien” resolvió Piqué al acabar el choque, resumiendo el sentir de un equipo que arrastra demasiado tiempo de depresión y que busca bajo el mando de Xavi reencontrar las esencias. Está en camino o eso pareció en Riad, donde el entrenador azulgrana no dudó en jugársela cuando entendió la necesidad de hacerlo, teniendo que estar satisfecho de la respuesta de los suyos.

Jugó el Barça y ganó el Madrid, lo cual no es para nada una historia desconocida al referirse a qué es y qué pretende ser cada equipo. Disfrutaron los de Ancelotti de media hora inicial muy cómoda pero la rebelión azulgrana, tras el gol de Vinicius, devolvió al plano que futbolísticamente el grupo de Xavi tiene mucho de lo que sentirse orgulloso. Recuperar la autoestima es un paso al frente del Barça, quizá insuficiente para algunos pero claro en visión general.

ERRORES

 

Fuente consultada: ESPN

1 comentario

    • Chikungunya el 13 enero, 2022 a las 12:45 pm
    • Responder

    Y yo sigo siendo El Rey.

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