(EFE).- El partido clave estrella de este sábado fue el del Bayern contra el Leverkusen, primero contra tercero, que tuvo buenos momentos de ambos equipos, aunque volvió a dar la impresión de que el conjunto bávaro está pasando una fase de vulnerabilidad.

La primera llegada clara la tuvo el Leverkusen en el minuto 8 cuando Adli le robó la pelota a Jamal Musiala y llegó al remate desde buena posición, pero su disparo salió desviado.

Hasta ese momento, sin embargo, había sido el Bayern el que había estado más activo en ataque, por momentos con hasta siete jugadores rodeando el área del Leverkusen.

La presión fue aumentando y en el minuto 15 Benjamin Pavard disparó de volea por encima de la portería. En el 16, Lewandowski remató desde buena posición, pero la pelota pegó en Müller y salió desviada. En el 17, fue Müller quien estuvo en posición de remate pero no logró conectar bien el balón.

El primer gol llegó en el minuto 18, por medio de Niklas Süle, que marcó con la pierna derecha dentro del área tras varios rebotes después de un saque de esquina lanzado por Joshua Kimmich.

El Leverkusen reaccionó y, aunque estuvo cerca de encajar el segundo gol en el minuto 28 en un contragolpe que terminó con un remate desviado de Serge Gnabry, empezó a ganar confianza.

En el minuto 33, tras un buen ataque del Leverkusem, Pavard logró en el último instante evitar el remate de Floroan Wirtz y en el 36 llegó el empate, con un gol en propia puerta de Thomas Müller al tratar de interceptar una falta lanzada por Kerim Demirbay.

Los últimos minutos de la primera parte fueron más del Leverkusen. La mejor ocasión la tuvo Adli, que remató a un poste desde un ángulo cerrado, tras interceptar una mala devolución de Dayot Upamecano.

En el segundo tiempo el partido fue parejo. La ocasión más clara la tuvo el Bayern en el minuto 62, por medio de Marcel Sabitzer, que, tras un pase de Musiala, quedó solo ante el meta Lucas Hradecki, que reaccionó con un buena parada.